Antonio Vargas
El mundo indígena hasta los años 70 era desconocido y aquí en el Ecuador era conocido como campesino. En ese sentido el movimiento indígena (MI) ha ido tomando cuerpo desde el 70 para acá, en temas muy importantes en beneficio, no solamente, del pueblo indígena sino del país. Antes, el pueblo indígena luchaba por su identidad, por el desarrollo, por la educación, salud, pero ahora las deman-das han cambiado sustancialmente, ahora son demandas políticas, que atañen a todo el país y su futuro. Por eso hoy el MI tiene un reconocimiento no solo a nivel nacio-nal, sino también internacional.
Quiero dar un enfoque exclusiva-mente del mundo indígena para que todos vayamos entendiendo ya que el pueblo in-dígena era desconocido. No éramos reco-nocidos en el idioma ancestral, la identi-dad, el desarrollo, en nada. De ahí para acá, del 80 para acá, el pueblo indígena ha hecho aportes no solamente para los indí-genas sino para el país.
Los grandes avances del MI en la re-forma política del Estado ecuatoriano van tomando forma desde los 70. Desde el le-vantamiento del 90 se rompe con el desco-nocimiento a los pueblos indígenas, desde este gran levantamiento que planteamos la construcción de un gran Estado pluri-nacional desde el cual construir un futuro. La transición de campesinos a indí-genas ha significado grandes logros. En
1992 con la marcha de la OPIP, apoyada por todos los pueblos indígenas del Ecua-dor se consiguió el reconocimiento de 1115000 ha. en beneficio de los pueblos de la amazonIa. Posteriormente, en 1994, se da un gran levantamiento para oponerse a la ley de fraccionamiento de tierras comu-nales para el mercado de tierras. Como re-sultado de este alzamiento, el Congreso tuvo que archivar esta ley.
En 1998, la CONAIE participa en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en demanda de que se incorporen los De-rechos Colectivos de los Pueblos Indíge-nas, lo que se logra pese a que los grupos de poder intentan que fracase la ANC. Participamos con indios asambleístas adentro y también con compañeros indí-genas afuera. Nuestro planteamiento fue que se declare el Estado como plurinacio-nal, pero no se lo reconoció. Sin embargo, se aceptó un aspecto muy importante co-mo es el de la diversidad de la sociedad ecuatoriana. Si bien la Asamblea no fue un éxito total para los pueblos indígenas, constituyó una participación activa im-portante por primera vez en este ámbito para nuestras organizaciones.
En marzo y junio del 99, se realizan movilizaciones nacionales y como resulta-do de ello se firman senresulta-dos acuerresulta-dos con el Gobierno de Jamil Mahuad y la CONAIE y los movimientos sociales. To-dos los acuerTo-dos fueron incumpliTo-dos por el Gobierno Nacional. Nuestros pedidos no han sido solo en beneficio de los indí-genas sino del conjunto de la sociedad. Muchos políticos han querido que man-tengamos la lucha de los indios solamente
para nosotros, y nada más. Como si no fuéramos parte de los cambios que el país necesita. La CONAIE participa de los cambios profundos de la sociedad ecuato-riana.
En enero del 2000, en rechazo al Gobierno de Mahuad, con el respaldo de militares y del pueblo ecuatoriano en un movimiento liderado por la CONAIE, se derrocó al corrupto Gobierno de Mahuad. No solo participamos en la caída del Dr. Mahuad, sino también en aquella de Bu-caram. Pero únicamente hemos cambiado personas, no hemos visto cambios pro-fundos en beneficio de todos los ecuato-rianos. Cada vez que hemos cambiado a estas personas que están en el Gobierno, vienen nuevas personas de la derecha con su visión e intereses. Ahora tras la caída del Dr. Jamil Mahuad, con más fuerza la derecha ha potencializado la política neo-liberal y no los cambios profundos que pi-de el pueblo ecuatoriano. Estamos todavía a la espera.
En la participación de la reforma del Estado mediante gestiones, levanta-mientos y propuestas hemos contribuido a que se reconozca la diversidad del Esta-do ecuatoriano. En los logros que los pue-blos indígenas hemos tenido desde 1990 señalo: la educación intercultural bilin-güe, fundamental para los indígenas. Este proceso no es para apartarnos de la socie-dad, sino un reconocimiento de la identi-dad. Otro logro fue la legalización de tie-rras en todo el país.
Otro logro está en el reconocimien-to de la pluriculturalidad y multietnicidad
reconocida en la Constitución. No se ha entendido lo de nacionalidades, se ha pen-sado que los indígenas queremos formar estados pequeños.
Ahora que los mismos socialcristia-nos, opositores de la CONAIE, hablan de las autonomías de acuerdo a sus intereses políticos y económicos; recordemos el planteamiento de las autonomías de las nacionalidades, pues cada una de ellas tie-ne su conjunto de características particu-lares.
Los derechos colectivos de los indí-genas y afroecuatorianos a más de recono-cidos en la Constitución toca fortalecer-los. La CONAIE ha superado la visión de campesinos hacia indígenas. Asimismo, la ratificación del convenio 169 de la OIT, que depende de una voluntad política de los mismos pueblos indígenas.
Mediante decreto ejecutivo 386 de diciembre de 1998, se reconoce las siguien-tes nacionalidades: shuar, ashuar, siona, se-coya, cofán, zápara, chachi, tsáchilas, epe-ras, awa, kichwa. En ese decreto también se reconoce la existencia de los siguientes pueblos de la nacionalidad kichwa: saragu-ro, cañari, puruhae, guaranga, panzaleo, chibuleo, salasaca, kitu, cayambe, caran-qui, natabuela, otavalo. También se reco-noce al pueblo Manta - Huancavilca.
En 1998 se creó también la Direc-ción Nacional de Salud de los Pueblos In-dígenas.
Construir un Estado plurinacional es una invitación a todos los sectores, re-conociendo la gran diversidad que habita-mos aquí en el Ecuador, que muchas veces
no ha sido reconocido y ahora en este si-glo se mantiene un racismo, éste se evi-dencia con la aparición de murallas pinta-das en Quito: “Mata un indio y haz patria”, “Fuera negros, fuera indios evangélicos”. Todavía un grupo de pudientes no cambia su forma de pensar.
La CONAIE se reafirma en sus principios, requiere de mantener las alian-zas con otros sectores de mestizos, negros, blancos, todos deben ser actores de una democracia participativa, donde se demo-cratice la economía, el poder político, la
justicia, la parte espiritual y la salubridad de los pueblos.
Para nosotros es un paso muy im-portante el hablar de la creación de la Uni-versidad de las Nacionalidades y los Pue-blos Indígenas, porque se consideraba que los indios no teníamos planteamientos. Ahora lo comprobamos, no solo en la creación de la universidad, sino cuando proponemos cambios profundos para el Ecuador, indígenas y no indígenas. A futu-ro no nos olvidamos ni nos cansaremos de soñar un nuevo Ecuador, para todos los ecuatorianos.