DE ESPEJO DE PRÍNCIPES Y CABALLEROS
1. Consideraciones previas
La originalidad de la obra de Pedro de la Sierra radica más en la composición y en el uso de determinadas técnicas narrativas que en la creación de episodios novedosos, que apenas se encuentran en el libro, donde se hallan numerosos ecos de otros textos que inspiraron diversos asuntos, situaciones y motivos. En ocasiones, aparecen frases tomadas de forma casi literal de otras obras, aunque casi siempre se trata de compa- raciones desarrolladas en apenas unas líneas y nunca de párrafos enteros. Pedro de la Sierra realiza una labor de ensamblaje de diversas historias, para lo cual no duda en transformarlas, fundirlas o eliminar algunos de sus elementos con la intención de que se adecuen al plan general de su obra, a la trama y a su tono. Salvando las distancias, se trata de la misma labor que había realizado el anónimo autor del Lazarillo de Tormes, una labor de creación de un único texto incorporando elementos de procedencia diversa.
Por otra parte, hay que tener en cuenta el interés que en el siglo XVI
despertó el tema de la imitatio y del ciceronianismo. La obra se escribe en un momento en el que no sólo se acepta, sino que también se promueve, la imitación de modelos de prestigio.294Pedro de la Sierra escoge algunos 294 Vid. Á. García Galiano, La imitación poética en el renacimiento, Kassel, Publicacio- nes de la Universidad de Deusto / Reichenberger, 1992 (Problemata Literaria).
de los más alabados: Virgilio, Ariosto y Garcilaso, aunque utiliza siempre traducciones, lo que hace sospechar que ignoraba las lenguas latina e ita- liana.295
Una de las principales influencias que se encuentra en nuestra obra es la del Orlando Furioso de Ludovico Ariosto, cuya novedad de planteamien- tos supuso una renovación de los temas y motivos caballerescos en la lite- ratura italiana y, posteriormente, también en la española. Ha de tenerse en cuenta que la trama de este libro fusiona de forma definitiva episodios típi- cos de los mundos artúrico y carolingio (las antiguas materias de Francia y de Bretaña), fusión que los libros de caballerías hispánicos absorbieron rápidamente. La influencia que el Orlando Furioso ejerció sobre la Segun-
da parte de Espejo de príncipes y caballeros de Pedro de la Sierra ya fue
comentada por Maxime Chevalier, quien señaló los evidentes paralelismos entre los episodios de Olimpia y Bireno, del Orlando, y el de Lidia y Breño en el texto español, así como los existentes entre los episodios de la muer- te de Zerbín, en la obra italiana, y la de Zoílo, en la de Sierra; también comentó las similitudes en las invectivas misóginas de Rodamonte (Orlan-
do) y Brufaldoro (Espejo), y las semejanzas en los respectivos desarrollos de
estos episodios (ambos se enamoran a pesar de sus imprecaciones contra las mujeres). Es en estas tres ocasiones donde las semejanzas entre ambas
295 La admiración de Pedro de la Sierra por el mundo clásico lo lleva a fusionarlo con el caballeresco de forma aún más clara que el Olivante de Laura, en cuyo prólogo encon- tramos luchando héroes caballerescos con héroes de la Antigüedad clásica. Sin embargo, la fusión de estos dos mundos no es originalidad del aragonés, sino una tendencia del géne- ro. Vid. M.ª C. Marín Pina, «Metamorfosis caballerescas de Píramo y Tisbe en el Clarisel
de las Flores de Jerónimo de Urrea», en R. Beltrán (ed.), Literatura de caballerías y orígenes de la novela, Valencia, Universitat de València, 1998, pp. 289-307 (especialmente, pp. 303-
307); J. M. Lucía Megías, «Introducción» a su edición de Francisco de Barahona, Flor de
caballerías, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos, 1997 (este texto, ya del
siglo XVII, se halla claramente influido por el ciclo de los Espejo de príncipes y caballeros); M.ª I. Muguruza Roca, «Sobre el prólogo de Don Olivante de Laura, de Antonio Torque- mada», en M.ª E. Lacarra (ed.), Evolución narrativa e ideológica de la literatura caballeresca, Bilbao, Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco, 1991, pp. 127-144 (especial- mente, p. 131); José Julio Martín Romero, «Febo el Troyano [1576] de Esteban Corbera: La reescritura caballeresca de la materia troyana», Edad de Oro, 21 (2002), pp. 443-449. Esta obra es una de las que más claramente demuestran esta fusión, pues puede conside- rarse como un libro de caballerías que reescribe (a través del plagio) la materia troyana. No pretendemos establecer una lista exhaustiva de obras caballerescas con impronta grecolati- na, tan sólo constatar que Pedro de la Sierra se limita a recoger una tendencia ya existente en el género.
obras no dejan lugar a duda con respecto al uso que Pedro de la Sierra hizo del texto de Ariosto y con las que M. Chevalier demostró la influencia del italiano sobre el aragonés.296
Además de las concomitancias citadas, el estudioso francés consideró también que la presencia en la obra española de las fuentes de Merlín de las Selvas de Ardeña se debía a la influencia del texto ariostesco. No obs- tante, habría que tener en cuenta el hecho de que este mito ya aparecía en la primera parte de Diego Ortúñez de Calahorra, donde se anunciaba la importancia que se le iba a conceder en la futura segunda parte; pero tam- bién es cierto que, dado que Pedro de la Sierra conocía la obra ariostesca, también puede aceptarse que ésta ejerciera un influjo sobre el aragonés en este sentido. M. Chevalier considera asimismo la influencia de Ariosto en las quejas de Alpatrafio, convertido en árbol. Sin embargo, a pesar de las semejanzas, hay que considerar también la influencia del episodio de Apolodoro en La Eneida, como se verá más adelante.297
Aparte de lo mencionado por M. Chevalier, la influencia del Orlan-
do furioso sobre el libro de Sierra puede detectarse en otras ocasiones,
como la historia de Candisea y la de Tarsina, ambas influidas por la de Ginebra y Ariodante; la batalla final múltiple, que recuerda a la que se establece en el canto XXVIdel texto italiano;298por último, la forma como
Brandimardo muere en combate resulta muy parecida a la muerte de Brandimarte.299
La intertextualidad que ofrece este tipo de obras hace que no se pueda establecer siempre con total seguridad el origen inmediato de cada episo-
296 M. Chevalier, L’Arioste en Espagne, Burdeos, Institut d’Études Ibériques et Ibéro- américaines de L’Université de Bordeaux, 1966, pp. 271-273 y 281.
297 Aunque con reservas, el estudioso francés comentó la posibilidad de una influen- cia de Ariosto en el momento en que Merlín revela a Claridiano su linaje; no obstante, con- sidera que tal influencia no es tan segura, ya que la figura de Merlín y su capacidad adivi- natoria son temas que aparecen en otros textos.
298 Seguimos la numeración de cantos ofrecida por la traducción de Jerónimo de Urrea, la que utilizó Pedro de la Sierra (Chevalier, L’Arioste en Espagne, p. 273). Vid. nues- tras consideraciones en el apéndice al respecto. Utilizo la edición veneciana de 1575, ejem- plar R-26.108 de la Biblioteca Nacional de Madrid.
299 Con respecto a la influencia ariostesca en Sierra, vid. José Julio Martín Romero, «Nuevos datos sobre la influencia del Orlando furioso en España: Pedro de la Sierra frente a Ariosto», Revista de Literatura Medieval, en prensa.
dio; a pesar de esto, trataremos de realizar conexiones entre diversos momentos del libro con obras cuyo conocimiento por parte de Sierra puede asegurarse casi con absoluta certeza.300
Con respecto al plano de la elocutio, Pedro de la Sierra toma en oca- siones expresiones literarias de diversas obras (la traducción que Jerónimo de Urrea hizo del Orlando Furioso o la de Gregorio Hernández de Velas- co de La Eneida de Virgilio); por último, también deja sentir la influencia de otros textos en la creación de antropónimos.