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El episodio de la Duquesa del Valle

y el gigante raptor de Caicerlinga

2.11. El episodio de la Duquesa del Valle

Otro episodio que muestra la influencia del Olivante de Laura es el de la Duquesa del Valle (II, 11), que fusiona elementos del Amadís de Gaula y del Olivante de Laura.

344 E. P. II, p. 277.

345 Feliciano de Silva, Amadís de Grecia, Cuenca, Cristóbal Francés, 1530, f. 118. El fragmento aparece citado en A. del Río Nogueras, «Sobre magia y otros espectáculos cor- tesanos en los libros de caballerías», p. 146.

346 A. del Río Nogueras, «Sobre magia y otros espectáculos cortesanos en los libros de caballerías», p. 146.

Con respecto al texto de Torquemada, Sierra retoma, en parte, el capí- tulo 35 del Olivante de Laura.347

Tanto en el libro de Sierra como en el de Torquemada, los protago- nistas se encuentran en su camino con cierta compañía de armados caba- lleros y damas:

Aparece un mensajero (escudero, en el caso del Olivante; doncella, en el del Espejo) con demandas de sus respectivos señores:

A partir de aquí las similitudes cesan. Sin embargo, aunque en el Oli-

vante los caballeros acceden a la petición y en el Espejo no, la actitud de los

protagonistas de los dos libros coinciden, pues los del texto de Torquema- da no lo hacen de muy buena gana, porque supone un retraso innecesario en su recorrido («Y bien les pesó dello, por pensar que se les podría recre- cer algún estorvo de su camino»), y, aunque aceptan, demuestran hacerlo sólo por cortesía y sin ningún interés («nosotros estamos con más volun- tad de holgar que de recebir este trabajo»). Esta actitud, ya que no su com- portamiento posterior, coincide con la de Claridiano, quien se niega repe- tidamente a las peticiones de la doncella mensajera del Conde de la Laguna Honda, provocando risa e insultos.

Por otra parte, no hemos de olvidar que el origen último de este epi- sodio se encuentra, de nuevo, en el Amadís de Gaula. Efectivamente, en el capítulo 55 del segundo libro de la obra de Montalvo, el héroe es desafia- do y, ante su negativa, lo consideran cobarde hasta que, tras la lucha, demuestra a todos su valía y humilla al caballero que se había burlado de

347 «Cómo el emperador con los seis cavalleros uvo una peligrosa batalla con los cava- lleros del rey Anaxerses de Persia, y del gran peligro en que se vieron» (pp. 599-601). una gran compañía de caballeros, todos

muy bien armados,

gran gente iva por aquel camino y muchos cavalleros […] vieron venir hasta veinte cavalleros en tropel, con muy luzi- das armas adornados.

si en vós ay tanta bondad como disposi- ción, que holgaría de quebrar una lança con vós, en servicio de las damas.

pues en vuestra compañía van damas, a quien plazerá veros justar, que holgará de que por servicio dellas y del rey su señor, que en aquellas andas viene, queráis hazerlo […].

él. La influencia amadisiana se deja notar en las palabras de la doncella mensajera del Espejo («Malditas sean vuestras disculpas —dixo la donze- lla—, tan a vuestra deshonra. ¡Cuán mal empleadas son en vós tan ricas armas! Y no sin causa tan sanas las tenéis, pues más es vuestra guerra con palabras que con las armas»), que recuerdan a las palabras de un caballero que reprocha a Amadís su cobardía («Paréscenos, cavallero, que essas vues- tras armas más son defendidas con palabras fermosas que con esfuerço del coraçón»). Sin embargo, estos insultos también recuerdan al Olivante de

Laura, en concreto al combate entre Olivante y Fermusio Troyano. Fermu-

sio solicita —también a través de una doncella mensajera— combatir con- tra Olivante; éste comenta que preferiría rehusar la batalla, pues «tan poca razón ay para tomarla», pero acepta forzado, ya que no conoce otro cami- no sino el paso que defiende su retador. Sin embargo, se limita a aceptar la batalla de lanzas, lo que su contrincante le reprocha, atribuyéndolo a cobardía («Vós, cavallero, que por este camino contra mi voluntad queréis passar, no avéis mostrado el esfuerço que con la hermosura de vuestras armas juzgavan»). Son palabras muy parecidas a las que le lanza la donce- lla a Claridiano («¡Cuán mal empleadas son en vós tan ricas armas!»). Por otra parte, cuando la batalla desmienta la cobardía de Olivante, los que habían considerado cobarde al héroe aprenderán «que no ay mayor yerro que juzgar pensamiento ageno no teniendo causa para ello», en palabras del vencedor; en nuestro texto, la Duquesa del Valle, en su arrepentimien- to por el error cometido, afirma: «¡Cuánta pena merece el que sin conocer el valor de la persona lo menosprecia!».

Sin embargo, el desarrollo posterior del episodio del Espejo recuerda más al Amadís de Gaula. Tanto Amadís como Claridiano se enfrentarán poco después a varios gigantes para rescatar a la dama implicada en la aventura (Leonoreta, en el Amadís / la Duquesa del Valle, en la obra de Pedro de la Sierra), que, con sus caballeros, se encuentra encadenada o atada en una carreta.

Por tanto, nos encontramos con un episodio amadisiano que pudo servir de modelo a Pedro de la Sierra para su texto, pero siempre a través de la influencia de los mencionados episodios del Olivante de Laura. Todas estas concomitancias hacen suponer que Pedro de la Sierra reelaboró de manera conjunta los motivos del Amadís de Gaula y del Olivante de Laura para el episodio de la Duquesa del Valle. El aragonés deseaba incluir el motivo del héroe que demuestra su valor tras haber sido considerado

cobarde, pero no se limita a seguir únicamente los pasos del episodio ama- disiano o el de Torquemada, sino que elabora varios de los motivos que aparecen en esos textos para crear uno distinto.