y el gigante raptor de Caicerlinga
2.14. La historia de Damelis
La historia de Damelis y Velegrato (II, 20) retoma el relato de los dos amantes que se encuentra tanto en el Baladro del sabio Merlín como en el
Siervo libre de amor de Juan Rodríguez del Padrón, obras cuya interrela-
ción ha sido estudiada por M.ª Rosa Lida de Malkiel y Sharrer.361
En nuestra opinión, aun cuando no siga al detalle la narración, nues- tro texto procede del relato del Baladro:362
1. Dos amantes cuyo amor está obstaculizado por el padre, un rey, de uno de ellos.
2. Por ello, deciden abandonar todo para disfrutar de su amor. 3. Llegan a un paraje aislado, cercano a una peña.
4. Allí viven felices durante unos años. 5. El caballero se dedica a la caza.
360 Sobre la relación entre cultura popular y literatura culta en los Siglos de Oro, es ahora indispensable el libro de J. M. Pedrosa, Tradición oral y escrituras poéticas en los Siglos
de Oro, Oyarzun, Sendoa, 1999, donde se pueden apreciar diversos casos de reescritura
basados en obras tradicionales por parte de numerosos autores cultos.
361 Vid. M.ª R. Lida, «Juan Rodríguez del Padrón: vida y obras», Nueva Revista de
Filología Hispánica, 6 / 4 (1952), pp. 313-351, y «Juan Rodríguez del Padrón: influen-
cia», Nueva Revista de Filología Hispánica, 8 (1954), pp. 1-38; y H. L. Sharrer, «La fusión de las novelas artúrica y sentimental a fines de la Edad Media», El Crotalón, I (1984), pp. 147-157.
362 Las citas de este texto proceden de la Demanda del Santo Grial, Toledo, Juan de Villaquirán, 1515 (10 de octubre), ejemplar de la British Library, G.10241. Para su pre- sentación gráfica sigo los mismos criterios de edición que para el texto de Pedro de la Sierra.
6. El rey encuentra el lugar donde viven los amantes. 7. La doncella lo recibe pensando que es su caballero. 8. Al comprobar que es el rey, se asusta.
9. El rey, furioso, amenaza y mata con su espada a la doncella. Sin embargo, mientras que en el Baladro el rey es el padre del caba- llero, en nuestro texto es el de la doncella. Por otra parte, frente a la obra artúrica, en nuestro texto el rey no intenta impedir el amor de los jóvenes a causa de su diferencia social, sino por envidia, «un secreto odio y ren- cor», pues el joven era «más merecedor de reinar». El lugar donde deciden habitar es, en la obra de Pedro de la Sierra, un «antiguo edificio», mientras que en el Baladro construyen su vivienda en «una gran cueva»; el tiempo de felicidad de que disfrutan también es distinto (tres años en el caso del
Baladro / cuatro años en el Espejo). Los relatos se distancian más en su
resolución: Pedro de la Sierra recurre a un mago (Demofronte), que, con- movido por la tristeza del rey, lo lleva ante su hija bajo palabra de perdo- narla. Pero, cuando el rey llega, la mata faltando a su palabra, por lo que el sabio lo encanta de forma que sufre torturas eternas. Por su parte, en el
Baladro, el rey encuentra a la doncella sin más ayuda que la de un perro
de su hijo; el animal, al reconocerlo, lo lleva a la morada de los amantes. Las muertes de las doncellas también son distintas: decapitada en el Bala-
dro, atravesada con la espada en el Espejo.
No obstante, Sierra no se acerca más a la versión ofrecida en el Siervo
libre de amor —que comparte con el Baladro todos los rasgos que diferen-
cian a éste del Espejo de príncipes—, salvo en la muerte de la doncella. En la novela sentimental «el ynfamado de grand crueldat tendió la aguda espada, y siguió vna falssa punta que le atrauesó las entrañas»,363mientras
que en el libro de caballerías el rey «con cruel mano por entre las donze- llas metió su aguda espada de punta y, con la furia de su braço, apretó hasta le passar el pecho de la otra parte». Sin embargo, ni ésta ni otras con- comitancias son lo suficientemente significativas como para suponer que la versión de nuestro texto proceda de la obra de Rodríguez del Padrón.364 363 J. Rodríguez del Padrón, Siervo libre de amor, ed. de A. Prieto, Madrid, Castalia, 1976, p. 90.
364 Ambos reyes insultan a la doncella llamándola «traidora»; por otra parte, si en el
La hipótesis de que sea efectivamente el Baladro la fuente de inspi- ración de nuestro texto se refuerza al comparar las torturas del rey homi- cida con la situación de Merlín. En el texto de Pedro de la Sierra se narra como el héroe «vido una tumba toda cubierta de negro y encima d’ella estava un hombre de pálido color, que de rato en rato dava un doloroso sospiro». Esta imagen recuerda al monumento en que ha sido encerrado Merlín en el Baladro. De igual forma, las continuas quejas del Rey de Arabia, su «afligida voz», recuerdan el «balido doloroso» del sabio.365
Estos gemidos no cesan e interrumpen el diálogo entre el caballero y el personaje encantado («Acabando de dezir esto, calló y con doloroso gemido començó a maldezirse tanto que el griego se desvió por no le oír» / «E después que Merlín esto e otras cosas dixo callose. E a cabo de una pieça tornó a hazer su duelo muy fuerte»).366 Tanto Claridiano como
Bandemagus demuestran compasión ante tantas muestras de dolor («de lo cual el príncipe tenía gran compassión», en el Espejo / «Bandemagus uvo d’él gran duelo»).367 Por otra parte, ambos caballeros se desvanecen
ante un gran estruendo, Claridiano escucha «tanto ruido que, sin poder hazer menos, se tendió en el suelo sin ningún sentido», mientras que Bandemagus se amorteció «del gran baladro que oyó».368La conversación
que mantienen el caballero y el personaje encantado también muestra ciertas concomitancias. El personaje encantado da muestras de conocer al caballero (en el Baladro lo conoce realmente / en el Espejo lo conoce a tra- vés de su magia). El caballero interroga al ser encantado en términos similares:
razada de su nieto nonato), el padre de Damelis afirma: «Yo haré mi braço verdugo de mi propia carne». Menos significativo aún es el hecho de que Liessa sea hija del «grand señor de Lira», al igual que Arquisilora, otro personaje del texto.
365 Demanda, f. 85r a. 366 Ibídem, f. 86r b. 367 Ibídem, f. 86r a. 368 Ibídem, f. 87r b. 369 E. P. II, p. 241. 370 Demanda, f. 85v a.
¿Quién eres tú que con tanta pena me demandas lo que no sé si será bien de- zirte?369
¿Quién eres tú que me conoces e sabes mi nombre e tal duelo fazes?370
El personaje, en algún momento, se identifica con Merlín:
No obstante, en el texto de Pedro de la Sierra se produce una contra- dicción, pues poco antes el mismo personaje se había identificado como el Rey de Arabia. La confusión de identidad entre Merlín y el Rey de Arabia pudo deberse a la influencia del Baladro (en alguna de las versiones con- servadas o en alguna otra perdida). Sin embargo, resulta de difícil explica- ción, y carecemos de datos para determinar si se trata de un error de redac- ción de Pedro de la Sierra o de un error del impresor, quien pudo no haber eliminado una parte del texto.
Aunque el tema del encantamiento de Merlín pudo verse influido por el Orlando Furioso, el tono lúgubre y la descripción del sufrimiento del personaje se corresponde más con la situación del Baladro que con la des- crita en el poema italiano.
Otra posible influencia en este episodio es la del Felix Magno. El para- lelismo radica en que en las dos obras aparece un misterioso personaje femenino (una doncella demacrada en el Espejo / una anciana decrépita en el Felix Magno) que, en un ámbito mágico, solicita un don obligado al héroe a cambio de ayuda (la doncella demacrada le ofrece evitarle riesgos / la vieja, franquearle la entrada); en ambos casos el héroe accede a conce- derle el don, pero, cuando le piden el anillo que lo protege contra encan- tamientos, se niega al comprender que es un engaño.373
371 E. P. II, p. 242. Como ya comentamos, esta respuesta no corresponde a la pregun- ta anteriormente transcrita, sino a la segunda ocasión en que Claridiano le interroga: «Pero dime quién eres para ver si tu persona fuerça a darte crédito» (E. P. II, p. 242).
372 Demanda, f. 85v a. Aunque aquí no se califica como triste, más lo hace como «mezquino» (f. 87r a).
373 Felix Magno sólo se niega a entregar el anillo posteriormente, cuando la an- ciana ha cumplido su parte del trato y le ha franqueado la entrada. Por su parte, la doncella demacrada no duda en intentar arrebatar el anillo al héroe por la fuerza, sin éxito. El episodio del Felix Magno se narra en el capítulo 61 del libro II. Vid. Felix
Magno I-II, ed. de C. Demattè, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos,
2001, p. 159.
Merlín el infeliz soy —respondió—, nacido en la infeliz Galia, que engañado fui de la que a ti engañar quería.371
Yo soy Merlín el que tú muchas vezes viste en casa del rey Artur372
La figura de la doncella que intenta embaucar a Claridiano parece retomar la figura de la Doncella del Lago en el Baladro, pero con un cariz más negativo, pues se opone al héroe. Su identidad, al igual que la del personaje torturado, es otro de los problemas que presenta el epi- sodio.374
Todos estos detalles llevan directamente al Baladro, por lo que resul- ta más probable que fuera esta obra —y no el Siervo libre de amor— el ori- gen de la historia de Damelis, si bien retomando momentos y situaciones de otras obras, como el Felix Magno.