de cruel desamorada a amante perfecta
2. Diversidad de tradiciones y formas métricas
Pedro de la Sierra utiliza diversas formas métricas, si bien el recuento ofrece claros datos sobre sus preferencias; de los veintisiete poemas, cator- ce están compuestos en octavas reales, tres en liras, tres en tercetos enca- denados, cinco en villancicos, uno en redondillas, y aparece una canción trovadoresca.
La estrofa mayoritaria es la octava real: más de la mitad de las com- posiciones poéticas están escritas en esta forma métrica. Pedro de la Sierra debía de considerarla la forma más apropiada para la expresión de una única idea, y así la utiliza en los padrones y epitafios del texto, aunque también aparece en poemas de temática sentimental. La octava real va seguida en frecuencia por los villancicos, que suponen menos de un quin-
to de la lírica en el texto, y están vinculados siempre a la temática amoro- sa. Sin embargo, a pesar del predominio de la octava real, no por ello deja de haber una diversidad estrófica, con la que Pedro de la Sierra pretendió demostrar su habilidad versificatoria en los más variados estilos, así como su capacidad para insertarlos dentro de su libro de caballerías como parte integrante del entramado narrativo.
Con respecto a las tradiciones poéticas, en la producción en verso de Sierra aparecen representados los metros tradicionales castellanos (tanto en versos populares como cancioneriles cortesanos), así como la tendencia italianizante, por la que este autor muestra especial predilección. Pero todas estas tendencias conviven en el texto de Pedro de la Sierra. Así, fren- te a composiciones de tono culto y métrica italianizante, como la octava real cuyos primeros versos son
Con lágrimas las piedras enternezco, con sospiros enciendo el fresco viento y en el infierno del Amor padezco diferente dolor cada momento.399
encontramos otras de carácter cortesano cancioneril:
Llena de angustia y tormento queda la triste memoria cuando de pena o de gloria le viene algún pensamiento400
donde los juegos conceptuales y el carácter abstracto —propios de la poe- sía de cancioneros— se contraponen a ese mundo en que lo sensitivo (y lo sensual) cobra tanta importancia. Y junto a estas tendencias, también apa- rece representada la corriente popular, como en este poema:
Sepa yo, pastora, cierto si es mi amor acepto en ti, y si no, entiende de mí que a la hora seré muerto.401
o en este otro, donde hasta el léxico hace sospechar su origen popular
399 E. P. II, p. 246. 400 E. P. II, p. 162. 401 E. P. II, p. 247.
Zagala, no me desprecies ni me des tal disfavor. ¡Guarte, no enojes a Amor, y te pague cual mereces!402
Y es que la convivencia de todas estas tendencias es un rasgo del mundo poético del Renacimiento, tal como explicó Antonio Prieto.403
Lírica popular y lírica cortesana, metros tradicionales castellanos y metros italianizantes, poesía cancioneril y petrarquismo se dan la mano en la producción poética de Pedro de la Sierra, que supo utilizar todos los cauces poéticos para adornar su libro de caballerías, pero al mismo tiem- po también supo conferir a estos poemas un valor narrativo determinado.
3.
El verso como forma de caracterización del personaje
Pedro de la Sierra establece en su obra una vinculación entre el tipo de verso y el carácter del personaje. Así, los nobles se expresan en metros italianizantes, salvo unas redondillas puestas en boca de Claridiano (si bien una vez se ha disfrazado de pastor). Eleno de Dacia, Torismundo de Espa- ña y el emperador Trebacio utilizan siempre metros italianos, así como la misteriosa ninfa que presagia los futuros amores de Brufaldoro (su aureo- la mágica y su caracterización como mensajera del amor parecen implicar su refinamiento y cortesanía).
Por su parte, los pastores se expresan en metros tradicionales caste- llanos. De hecho, los versos italianizantes son prueba de no pertenecer
402 E. P. II, p. 247.
403 «[…] una cualidad renacentista de nuestro siglo XVI fue su compatibilidad, su armonía con lo popular, en un grado que contribuyó decisivamente a su transmisión. En el principio nacionalista del renacimiento, con la exaltación de los refranes y la glosa de los romances viejos, entra en el mundo cortesano la lírica popular, o la poesía tradicional que “vivía en variantes”, especialmente por la atención de los músicos de los Reyes Católicos. Poco a poco, con el avance renacentista, van acrecentándose los villancicos cortesanos. La trayectoria cancioneril así nos lo manifiesta» (A. Prieto, La poesía española del siglo XVI, I.
Andáis tras mis escritos, Madrid, Cátedra, 1991, p. 151). Y sobre el doble cultivo de ten-
dencia italianizante y castellana en este siglo, afirma «una convivencia, armonía renacentis- ta, que cargará de un nuevo sentido la poesía española tanto en su uso del endecasílabo como de la copla castellana, que se explica en el habitual empleo de ambos cauces métri- cos por un mismo poeta» (ibídem, p. 15).
a la clase pastoril. Nos encontramos, sin embargo, con un caso particu- lar: la contienda sobre el amor entre dos pastores (II, 4). En esa con- tienda poética se contraponen octavas reales a favor y en contra del amor. Sirve como marco a la primera aparición de la pastora Caicerlin- ga en la obra, momento en que Claridiano la ve y se enamora. La pas- tora (en realidad hija de emperadores) debía tener una presentación adecuada: a las composiciones a favor y en contra del amor se une el marco natural de tono bucólico. El verso italiano resulta perfecto como reflejo del mundo idílico en el que se desarrollará el episodio sentimen- tal de Claridiano (disfrazado de pastor bajo el nombre de Filipensio) y Caicerlinga. Pero el resto de pastores del texto utiliza de forma sistemá- tica los metros castellanos. Me refiero a los pastores «reales», no a los nobles que se disfrazan como tales. Así, cuando Alfesiveo entona «Con lágrimas las piedras enternezco», el autor afirma que «bien claro dio entender su grave pena y en sus palabras no ser de linage de pasto- res».404 En otra ocasión, el mismo pastor canta «¿De qué sirve mostrar
con un rendido», octava real que reafirma su caracterización como noble y cortesano.405
Por tanto, los versos italianos son expresión propia y privativa de los príncipes y caballeros, no de los pastores enamorados.406
Por otra parte, en esta obra los metros tradicionales castellanos en boca de pastores enamorados suelen entroncar con la lírica cortés can- cioneril más que con la lírica popular; encontramos únicamente lírica popular en el poema «Zagala, no me desprecies», con su estribillo: «¡Guarte, no enojes a Amor, / y te pague cual mereces!», cantado por un pastor anónimo. Su tono tradicional resulta indicativo de la rusticidad del personaje, que, por tanto, no merecía ni ser nombrado. El resto de los poemas castellanos desarrollan conceptos neoplatónicos sobre el amor y muestran un carácter más cortesano y artificioso, que los aleja del sabor popular.
404 E. P. II, p. 247.
405 Previamente se nos había avisado del mismo hecho a través de la percepción de Claridiano: «Filipensio se lo estuvo mirando, imaginando en su parecer y apostura no ser de linage de pastores» (E. P. II, p. 246).
406 Excepción hecha de los arriba mencionados, de los que tampoco sabemos si son verdaderos pastores o nobles disfrazados. En cualquier caso, la razón fundamental del uso de la octava real por parte de estos personajes es la mencionada.