y el gigante raptor de Caicerlinga
2.13. La violación y muerte de Herea
En el texto de Pedro de la Sierra, el emperador Trebacio llega a una isla en la que descubre el sepulcro de la desdichada infanta Herea. Allí se encuentra escrita, en un pergamino, su triste historia. La narración presen- ta aquí clarísimas similitudes con el romance tradicional de Blancaflor y
Filomena, además de paralelismos con el relato de Tereo, Procne y Filome-
la tal como lo narra Ovidio en el libro VIde sus Metamorfosis.351
Herea, infanta de Cimarra, fue violada, torturada y asesinada por su cuñado Noraldino; la esposa de éste, tras conocer la noticia, asesina a su propio hijo e intenta acabar con la vida de su marido, sin conseguirlo; este fracaso la lleva al suicidio (I, 12).
Las concomitancias entre este episodio y el mencionado romance parecen más que evidentes:
1. Un caballero solicita la mano de una de entre dos hermanas. 2. Se le concede la mano de la mayor de ellas y se van a la tierra del
caballero.
3. Sin embargo, la hermosura de la menor lleva al hombre a desear- la ardientemente.
351 Vid. José Julio Martín Romero, «El romance tradicional de Blancaflor y Filomena y su reescritura narrativa en la Segunda parte de Espejo de príncipes y caballeros (1580) de Pedro de la Sierra», Rivista di Filologia e Letteratura Ispaniche, 4 (2001), pp. 41-48.
4. Vuelve por la hermana menor y afirma que lo hace a petición de su mujer, que se halla embarazada.
5. Uno de sus progenitores permite, muy a su pesar, que su yerno se lleve a la joven.
6. El malvado cuñado quiere satisfacer su lujuria con la doncella. 7. Ella se niega y se defiende, pero
8. él la tortura y consigue violarla.
9. Su mujer se entera y se enfurece, lo que la lleva a 10. asesinar a su propio hijo, tras lo cual
11. pretende asesinar a su marido.
El argumento del romance y el episodio del libro de caballerías coin- ciden de forma clara. Frente al texto de Ovidio, el romance y el libro de caballerías comparten una serie de características que los diferencian del texto clásico. En primer lugar, en los testimonios españoles el pérfido pla- nea ir a buscar a su cuñada con la intención, ya patente desde el principio, de satisfacer sus deseos, mientras que, en el texto clásico, esos deseos surgen después. Tereo va en busca de su cuñada a petición de su mujer, mientras que en el romance y en el libro de caballerías el desleal marido utiliza a su mujer como excusa para llevarse a la doncella. En la obra de Ovidio, es la propia Filomela quien solicita a su padre que le permita visitar a su herma- na, lo que no sucede en los testimonios españoles orales y escritos. La reac- ción de la doncella ante la violación también es distinta: mientras que en las Metamorfosis ella se muestra débil y tan sólo se dedica a vituperar a su violador una vez se ha consumado el delito, en las obras españolas la don- cella defiende su honra con fuerza y determinación, dando muestras de una entereza que no encontramos en la pusilánime Filomela. Por otra parte, en las versiones españolas el violador no tiene oportunidad de mentir a su mujer, quien, ya enterada de la noticia, no duda en asesinar a su hijo, mien- tras que, en las Metamorfosis, el pérfido cuenta a Procne que su hermana ha muerto, cuando en realidad está encerrada para que no desvele el ultraje. Por último, en la obra de Ovidio no se nos dice cuál de las dos hermanas es la mayor, frente a la mayoría de las versiones del romance y del libro de caballerías, en las que se afirma que la hermana violada es la menor.352
352 El estudio de Herrera Caso sobre las variantes del romance apoya la hipótesis de una vinculación entre éste y la obra de Pedro de la Sierra. Vid. C. Herrera Caso, Blanca-
No hay que olvidar, sin embargo, que las versiones de Ovidio y del romance comparten rasgos que no se encuentran en el libro de caballerías. Por una parte, Melinda se limita a degollar a su hijo, mientras que, en Ovi- dio y en el romance, la hermana de la doncella violada hace que su hijo sea cocinado y servido a su marido, quien lo devora sin saberlo. Además, la doncella es asesinada en el libro de caballerías, mientras que no muere —al menos antes de escribir la carta delatora— ni en el romance ni en la obra de Ovidio.
Por otra parte, entre el romance y el libro de caballerías existen, ade- más, otras diferencias, como la de los nombres y el estamento de los pro- tagonistas. El hecho de que el pérfido no muera a manos de su mujer en el texto caballeresco lo acerca a la versión clásica, pero ello se explica por la necesidad de que sea un héroe caballeresco quien vengue la ofensa. Finalmente, el pérfido violador morirá, mientras que en la obra de Ovidio se transformará en abubilla.
Otras diferencias pueden explicarse también por la poética propia del género caballeresco. En primer lugar, es normal que los protagonistas de la obra de Pedro de la Sierra sean nobles y de alto rango, como corresponde a los personajes que pueblan los libros de caballerías. En segundo lugar, el que la infanta muera puede deberse a la necesidad de poner de relieve la injuria, por una parte, y al hecho de que, tras perder la castidad, aunque sea por violación, la muerte es la única posibilidad que contempla la mujer.353No obstante, la venganza es inevitable y, por ello, el traidor Nor-
aldino ha de morir, si no a manos de su mujer, sí al menos a manos de uno de los héroes del libro.
De todo ello parece deducirse que el romance de Blancaflor y Filome-
na se acerca más al texto clásico de Ovidio que Pedro de la Sierra; en cual-
quier caso, el romance y el libro de caballerías se presentan como un grupo
flor y Filomena. Estudio lingüístico de sus variantes, Las Palmas de Gran Canaria, Universi-
dad de las Palmas de Gran Canaria, 1997.
353 Compárese además con la historia de Felina en el mismo libro (pp. 158-160), quien, tras haber sido violada, se da muerte con la misma espada de su violador, mientras observa como un caballero la venga acabando con el malvado. Este texto parece sugerir que una doncella violada sólo podía aspirar a la venganza del violador y luego a su propia muer- te; de esta forma la ofensa quedaba saldada con la desaparición del ofensor y de la víctima, que era a su vez el cuerpo del delito.
con características comunes frente al texto clásico. Sin embargo, también es cierto que el libro de caballerías y la obra de Ovidio comparten algunas características argumentales difícilmente explicables sin el modelo latino. El viaje por mar que realizan Tereo y Noraldino para llevarse a la herma- na menor, objeto de su concupiscencia, se realiza a caballo en el romance de Blancaflor y Filomena. Por otra parte, mientras que en la mayoría de las versiones orales hispánicas se nos habla de la madre de las jóvenes, tanto en el libro de caballerías como en el texto latino es el padre el que apare- ce; además, en ambos casos se trata de un rey que se muestra reacio a que su hija parta, porque la considera la alegría de su vejez, lo que le hace llo- rar amargamente al despedirse de ella.
Pese a que no hay vínculos textuales concretos que prueben la rela- ción entre el romance y el texto de Pedro de la Sierra, las semejanzas argu- mentales no dejan lugar a dudas. Es más, las similitudes entre ambas ver- siones no se limitan sólo al argumento, sino que alcanzan al plano de la expresión e incluso al léxico utilizado en el texto caballeresco y en algunas versiones del romance. Tanto en la obra de Pedro de la Sierra como en numerosas versiones orales se compara con una leona a la hermana venga- dora cuando ésta intenta asesinar a su marido con un puñal o con otro tipo de arma blanca:354
[…] con la daga que llevava le atravessó la garganta al inocente niño y como leona se lo arrojó sobre el lecho, diziendo:
—Toma, traidor, el fruto que hiziste en mi vientre.
Y arrójase tras él para lo matar. Quiso su ventura que no le acertó en lleno.355
Resulta interesante comprobar, además, que en varias versiones del romance Filomena responde al acoso de su cuñado diciendo que es el demonio el que le mueve a comportarse así y utiliza el verbo «mirar» en imperativo para alegar razones familiares de su negativa, tal como hace
354 Hay que reconocer, sin embargo, que ni es la única comparación animalística ni deja de ser un término demasiado frecuente como para que pueda resultar especialmente significativo. Vid. Herrera Caso, Blancaflor y Filomena. Estudio lingüístico de sus variantes, pp. 341-342. Con respecto al arma, Herrera Caso menciona que el «arma que aparece en los textos con mayor frecuencia es el puñal. También se repite considerablemente el térmi- no cuchillo» (p. 340).
Herea aludiendo a su «luciferino pensamiento» y diciendo «mira que soy hermana de tu muger», en la misma situación:356
356 Herrera Caso, Blancaflor y Filomena. Estudio lingüístico de sus variantes, p. 160. 357 E. P. II, p. 55.
358 Cito la versión zamorana, n.º 57, que aparece en M. Gutiérrez Estévez, El incesto
en el Romancero Popular Hipánico, tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid,
1981, tomo tercero, p. 872. Gutiérrez Estévez la tomó, a su vez, del Archivo Menéndez Pidal.
359 Su vida editorial se desarrolla entre los años 1580 y 1617, durante los cuales se rea- lizaron al menos cuatro ediciones del texto.
La engañada infanta, que se vio asida de la traidora mano, con ravia furiosa le dixo:
—¡No pienses, traidor, que tienen poder tus maliciosas palabras a mover mi coraçón a conceder con tu luciferino pensamiento! […] ¡Déxame, rey! Mira que soy hermana de tu muger, que acaso con la furia y demasiada embriaguez que tienes se te avrá olvidado. Determina de me dexar, si te pluguiere, o cree que tengo de morir en mi defensa.357
Al subir de una costita, al bajar de una ladera, bajó Turquín del caballo a matar a Filomena. —Mira, qué haces, cuñado, o es el diablo que te tienta. —Tiénteme, que no me tiente, de aquí no pasas doncella.358
Cabría discutir si el texto de Pedro de la Sierra fue el origen del romance o uno de los eslabones intermedios en su formación, o si, por el contrario, fue el romance el que inspiró al autor del libro de caballerías para una de sus historias. Nos inclinamos a considerar más probable esta última opción. En primer lugar, el estudio detenido de la Segunda parte de
Espejo de príncipes y caballeros permite comprobar que su autor se caracte-
riza precisamente por la asimilación de modelos de muy diverso carácter, como estamos comprobando. Por otra parte, la posibilidad de que el libro de caballerías, tan elaborado y complejo, pudiera dar lugar a la creación de un romance ampliamente extendido por toda la geografía oral panhispá- nica no nos parece demasiado convincente. A pesar de la gran difusión que obtuvo el libro de Pedro de la Sierra, no creemos que su período de vida editorial permitiera que una parte de su trama pasara al acervo popular con la fuerza que el romance demuestra.359
Además, el hecho de que el romance se acerque más a la versión de Ovidio, que se puede considerar el prototipo lejano de la historia, hace
que sea difícil aceptar la idea de que el romance fuera posterior al libro de caballerías. Nos parece más convincente la hipótesis de que Pedro de la Sierra conociera tanto la versión latina como el romance oral de Blancaflor
y Filomena y fundiera ambas versiones, tomando de cada una de ellas lo
que le convenía de acuerdo con sus intereses narrativos y con la poética del género caballeresco. De ese modo debió de conformar el argumento de la historia de Herea, historia que engarzó en la compleja trama de su libro. Parece muy probable que se trate de un caso de reelaboración conjunta de un texto clásico y de un romance popular por parte de Pedro de la Sierra.360