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El control uraniano

In document Urano en La Carta Natal - Liz Greene (página 35-38)

Audiencia: ¿Dónde entra el tema del control? Pienso que Urano es muy controlador, y todo lo que usted está diciendo -el uso de la magia en la ciencia y en la religión- tiene que ver con el control.

Liz: Percibir o no a Urano como controlador depende de cómo reac- cionemos ante su punto de vista particular. Dado que en el mito Ouranos repudia a sus hijos terrenos y los encierra, a veces puede haber una poderosa reacción negativa ante este planeta, tanto cuando se manifiesta en nuestro interior como cuando lo hace en otras personas que tienen una fuerte energía uraniana. Si uno tiene enfatizados los elementos agua y tierra, por ejemplo, combinados con aspectos tales como la Luna en Piscis en cuadratura con Urano en Géminis, o Marte en Escorpio en oposición con Urano en Tauro, Urano tal vez parezca muy dogmático y tirano, y puede proyectarse de manera adecuada en el exterior, sea en seres humanos o de otra manera. Urano en las Casas VII u VIII, a veces, puede proyectarse en nuestra pareja, quien podrá parecer muy controladora y exigente. Los padres uranianos pueden ser percibidos por sus hijos como sumamente controladores, y este suele ser el caso cuando el planeta aparece en la carta natal en una de las Casas relativas a los padres. Pero la persona uraniana probablemente no lo considere control ni desee ser controladora. Un padre uraniano puede ver como algo positivo, constructivo y civilizado su insistencia en ciertos parámetros elevados, y puede generarse una intensa frustración y enojo, tanto en el padre como en el hijo, porque el primero tiene una percepción del potencial del segundo, mientras que el chico tan sólo se siente sofocado y criticado.

Audiencia: Pero eso implica no aceptar al hijo tal como es; significa imponerle al niño un conjunto de valores o parámetros que pueden cal- zarle bien o no.

Liz: Sí, es posible que sea así. Urano no se destaca por aceptar las cosas o a la gente como son en verdad. Los idealistas nunca son buenos en eso; son entrometidos incurables. Prometeo no pudo quedarse quieto; tuvo que entregarles el fuego a los seres humanos porque pensaba que estos debían tenerlo. Quizá hubieran estado perfectamente felices viviendo en cuevas y comiendo la carne cruda. Pero la persona uraniana no percibe su accionar como una violación de la realidad de los demás.

I I espíritu reformador ve que la gente o los grupos que no desean desarrollar su potencial pueden crear gran cantidad de sufrimiento y caos en aquellos que están a su alrededor. Por lo tanto, se les debe enseñar a funcionar dentro del sistema. Aquí estamos dentro de Un mundo feliz. Por supuesto que esto es controlador. Pero, al mismo tiempo, declarar: "Yo soy así y no quiero ser diferente, ¡y el resto de ustedes pueden irse y dejar de molestar!" también es algo muy controlador. Podemos justificar muchas barbaridades con el pretexto de “ser nosotros mismos”.

Este es un asunto difícil. No estoy tratando de justificar a Urano después de todo, no necesita que yo lo justifique-, pero pienso que es importante que podamos ingresar en la cosmovisión de todos los planetas y entender que, dentro de este marco, las aspiraciones y necesidades de cada planeta son muy correctas y apropiadas. Solo de esta manera podremos colocarnos realmente en el lugar de la otra persona y aprehender algo de quiénes son y qué es lo correcto para ellos, en lugar de centrarnos en lo que nos gustaría que fueran, según nuestros propios valores y normas.

Si quieren una imagen de Urano muy perturbadora, en funcionamiento ahora mismo, consideren el urticante tema de la ingeniería genética. Piensen en ello, y háganlo con profundidad. ¿Qué invoca en ustedes? ¿Qué sienten al respecto? ¿Cuáles son sus implicancias? Actualmente la ciencia se está esforzando para identificar los genes que, según este modelo, “causan” el alcoholismo, la depresión, la esquizofrenia y la agresión. En esta visión uraniana de “un mundo feliz”, podríamos liberar al planeta de la mayoría de sus problemas, ya sea haciendo abortar los fetos que tuvieran genes antisociales o psicológicamente inestables, o reempla-

L I Z G R E E N E

zando o erradicando estos genes. Estoy segura de que todos pueden imaginar las implicancias de esto sin que yo tenga que explicárselas: la gente ya no tiene problemas o conflictos de índole interior, su comportamiento está causado por una enfermedad determinada por un gen sinvergüenza; esto le permite evitar asumir alguna responsabilidad por sus propias emociones y actos. En lugar de proyectar nuestros conflictos directamente en los demás, los proyectamos en los genes y, por supuesto, al final se proyectarán en todo aquel sospechoso de llevar ese tipo de genes. Podemos apreciar la nobleza de esta visión: por ejemplo, podríamos liberar al mundo de enfermedades terribles como el mal de Alzheimer, la espina bífida y otras fuentes genéticas de sufrimiento. Pero ¿dónde trazamos la línea? ¿Y qué sucedería si los genes transportaran componentes psicológicos creativos junto con otros físicos potencialmente malignos, combinados en una mezcla fascinante? ¿Cuándo una enfermedad es estrictamente física y cuándo una combinación física y psíquica? Y ¿existe algo como una enfermedad estrictamente física?

Pueden apreciar por qué Hitler estaba tan preocupado con la experi- mentación genética. “Si pudiéramos librarnos de estos tipos inferiores”, sin duda se decía, "tendríamos una raza perfecta”. (No se otorgó ningún premio por reconocer los problemas que su propia fisonomía le deben de haber causado). Todo lo que debemos hacer es quitar del medio a alguien que tenga una predisposición para... (bueno, ustedes pónganle el nombre). El gen sinvergüenza se define según los propios gustos personales y los complejos inconscientes del ingeniero genético. De hecho, podríamos tener una raza de seres humanos perfectos. No envejeceríamos, no nos enfermaríamos, no beberíamos ni fumaríamos ni nos volveríamos violentos, no tendríamos mal humor, no haríamos nada que perturbara el funcionamiento apacible y eficiente de la sociedad. ¿Alguien vio una vieja película de John Boorman llamada Zardoz, con Sean Connery como protagonista? Debe ser de hace unos quince o veinte años. Es un filme maravilloso, que huele a Urano, y que además se está haciendo realidad, como suele suceder con muchas novelas y películas de ciencia ficción. ¿Hay alguna pregunta o comentario a esta altura? Pienso que prácticamente hemos agotado nuestro diagrama, y ahora podemos pasar a Urano en el horóscopo natal.

In document Urano en La Carta Natal - Liz Greene (página 35-38)