Pasemos ahora a Urano en las Casas VI y XII. Antes que nada, ¿con qué tiene que ver este par de Casas?
Audiencia: Servicio. Orden.
Liz: No estoy muy segura de lo primero, pero estoy de acuerdo con lo segundo: este eje de Casas, en un determinado nivel, se relaciona con el orden y el caos. El servicio es solo un medio por el cual los individuos buscan manejar una experiencia de algo mayor que ellos mismos, sea el entretejido interconectado del universo físico (Casa VI) o el mar de la psique colectiva (Casa XII). Ambas Casas tienen que ver con la integración de los reinos personales y transpersonales. Son Casas interiores, cadentes, y preceden a las dos Casas cardinales que vinculadas con la expresión individual en el mundo exterior. Como de costumbre, no estoy equiparando transpersonal con espiritual, sino con dimensiones de la vida que se encuentran más allá de la personalidad del individuo y del mundo inmediato.
En la Casa VI nos enfrentamos con la tarea de integrar el cuerpo y la psique, y de generar una relación factible con los ciclos y ritmos del mundo físico. En la Casa XII nos encontramos con la tarea de mediar la psique colectiva de la que provenimos. Ambas Casas tienen que ver con una interfaz, con una superficie de contacto, con los límites o la falta de ellos. Entonces, son Casas de síntesis, pero los elementos de la vida que deben sintetizarse -y los medios por los que esto puede realizarse- son diferentes. La Casa VI está conectada con la creación de límites por medio de la adquisición de conocimientos y habilidades, que nos permiten existir como parte de un cosmos mayor, sin perder nuestra esencia. La Casa XII nos pide que renunciemos a los límites, para poder descubrir la fuente de la que provenimos.
Audiencia: Para mí, la Casa XII está asociada con la trascendencia. Liz: ¿Qué significa esa palabra para usted?
Audiencia: Significa llegar más allá, moverse más allá. Supongo que esto es lo que acaba de decir usted: ir más allá de los límites personales hacia algo mayor.
• LIZ GREENE •
Audiencia: La VI y la XII son Casas mutables, y para mí representan un momento crucial, el fin de un antiguo ciclo y el comienzo de uno nuevo. Así que son una suerte de preparación. Hay algo que ha llegado a un punto donde está por convertirse en otra cosa. Es como si algo se estuviera cocinando.
Liz: Esa es una analogía maravillosa y también muy antigua. Cuando uno cocina algo, sus componentes originales se descomponen, cambian y se integran en una nueva forma. La alquimia usa la analogía de la cocina para describir la preparación de la piedra, el núcleo perdurable de la personalidad. La VI y la XII son Casas que se vinculan con una nueva calidad de relación, una nueva mezcla entre el individuo y el mundo. Son Casas de transmutación alquímica. Siempre me molestó ver que estas Casas, en especial la VI, estuvieran relegadas a simples definiciones como “trabajo" o “autodestrucción". Son Casas sumamente complejas. La VI tiene que ver con una nueva relación, fundamentalmente en el plano físico, y la XII, fundamentalmente en el plano psíquico, si bien estos planos no están divididos tan nítidamente; por eso las enfermedades tanto del tipo físico como del psicológico están asociadas con ambas. Durante el proceso de cocinar, pueden salir venenos a la superficie y las cosas se descomponen. La transmutación ocurre cuando el individuo experimenta que es una unidad en un sistema mucho mayor.
En la Casa VI, la experiencia de estar mezclado con algo más grande requiere una reacción terrena. Para poder sobrevivir debemos diferenciarnos. En lugar de perder nuestra identidad al encontrarnos con las complejidades del cuerpo y del mundo material, creamos orden, estructura, nombres para las cosas, disciplinas, habilidades: en resumen, todos los rituales de Virgo que aseguran que, aunque seamos parte de algo mayor y debamos inclinarnos ante su necesidad, al menos sintamos que podemos manejarlo porque tenemos límites. El "trabajo”, desde la perspectiva de la Casa VI, no es lo que hacemos por vocación: ese es más un tema de la X. El trabajo en la Casa VI es el medio por el cual podemos ocupar nuestro lugar en el orden cotidiano de las cosas. Es el trabajo como un ritual, como medio para establecer el orden en nuestra vida diaria.
En la Casa XII, la experiencia de estar mezclados con la vastedad de la psique colectiva requiere una respuesta de agua. Se nos pide que soltemos esas cosas por las que nos hemos identificado como individuos
separados, para poder sentir lo que siente la humanidad en su conjunto. La cocina de la Casa XII disuelve todos los límites que nos costó tanto trabajo conseguir en la VI. Nos perdemos en la experiencia de la unidad de la psique colectiva. La Casa VI está muy relacionada con la vida de la naturaleza; es la vida del mundo físico. La XII es la vida de la psique colectiva, incluida su herencia del pasado. Yo la asocio con la herencia ancestral, que se extiende más allá de los padres, hasta las raíces nacionales, raciales y religiosas de donde proviene la familia.
Quizás no entendemos completamente hasta qué punto se vincula la Casa VI -y también Virgo, su signo natural- con la experiencia de algo mayor, del que uno forma parte. Por eso Virgo suele relacionarse muy bien con las plantas, los animales y los ritmos de la naturaleza. Un énfasis en la Casa VI de la carta natal suele requerir que la persona desarrolle una mayor conciencia de estos ritmos, incluidos los del cuerpo físico. Nuestros cuerpos funcionan según las leyes naturales, que compartimos con los otros reinos de la naturaleza. Somos parte de una enorme vida orgánica, interconectada, que a menudo hallamos en la Casa VI a través de alguna enfermedad o situación estresante que nos obliga a reconocer estas leyes naturales. La Casa VI nos hace abrirnos al cosmos mayor tanto como la XII, pero mediante su dimensión física.
Por intermedio de la Casa VI creamos rituales, hábitos y patrones repetitivos y seguros de comportamiento, que nos permiten manejar el cuerpo y el mundo. Cuando Urano está en Casa VI, los rituales, hábitos y patrones de comportamiento aceptados colectivamente, tienden a no funcionar muy bien. Urano en Casa VI a veces se asocia con problemas de salud del tipo que desconcierta a los médicos. Puede estar conectado con enfermedades o síntomas que no parecen tener una base orgánica. Urano puede requerir un conocimiento mayor o más profundo de la síntesis entre el cuerpo y la psique, y tal vez deban considerarse los efectos más sutiles que el entorno y la actitud mental generan en el cuerpo. Es probable que los que tienen a Urano en Casa VI no puedan ignorar a su cuerpo o tratarlo según las teorías convencionales. Cuando Urano está en Casa VI es posible que uno se vea obligado a cambiar por completo su idea de qué es eso de lo que está hecho el cuerpo, quizá porque se enferma por causas que aparentemente nadie puede explicar. A veces, Urano en Casa VI está conectado con trastornos en nuestros esfuerzos por crear una vida laboral rítmica y estable. Como dije antes, el “trabajo”
en la Casa VI no es lo que hacemos, es los ritmos que establecemos cuando lo hacemos. Nos levantamos a las ocho de la mañana, nos vestimos, nos cepillamos los dientes, tomamos el desayuno y nos vamos a trabajar. Hacemos un paréntesis a las once, después almorzamos, trabajamos hasta la nochecita, nos vamos a casa y cenamos. Pero cuando Urano está en Casa VI, este paquete prolijo y seguro tiende a romperse en las costuras. Las cosas salen mal. Siempre que hay un intento de crear este tipo de vida ordenado y “normal”, suelen aparecer los problemas.
En el trabajo o en la salud -y a veces en ambos- Urano puede hacer sentir su presencia diciendo: "Lo siento, pero debes entender la vida material sobre una base completamente distinta. Aprende a ver más allá de la sensatez predeterminada de la sociedad a tu alrededor. Mira con mayor profundidad. Vive con inestabilidad”. De ahí que Urano en Casa VI también esté asociado con una atracción por los métodos de sanación alternativos y con el desarrollo de habilidades y conocimientos en esferas que no encajan dentro de lo que mucha gente considera un “trabajo apropiado". Urano en Casa VI puede reflejar que hay algo en la persona que simplemente no puede trabajar para otro ni cuadrar en las rutinas o rituales de otro. ¿Quién del grupo lo tiene en Casa VI? ¿Hay alguien que quiera hacer algún comentario?
Audiencia: En lo que a rutinas se refiere, he tenido que reconocer que siempre tendré rutinas erráticas. Me voy a los extremos para hacer las cosas, todo o nada, con una repentina explosión de energía o una repentina explosión de letargo. Y en cuanto a la relación con el cuerpo, hallo que soy muy sensible a la electricidad. Hace poco me hice por primera vez un tratamiento de conducto, y mi dentista quedó desconcertado cuando le dije: “No puedo soportarlo porque estoy transmitiendo electricidad”.
Liz: ¿Cómo se manifestó eso? ¿Podía oír “Radio 3” por sus dientes? Audiencia: No pude dormir en una cama hecha con resortes metálicos. Tuve que dormir sobre el piso, envuelto en una frazada tibia.
Liz: Por supuesto, mucha gente al oír eso diría: “Está completamente loco”.
Audiencia: Sí, mucha gente me lo dijo.
Liz: Esto es lo que suele decir la gente con relación a nuestro com- portamiento en el área de la vida donde experimentamos a Urano. Pero lo que parece claro es que usted se ve obligado a reconocer algunos aspectos de la vida de su cuerpo que no encajan en las definiciones convencionales de cómo se supone que debería funcionar o que van más allá de ellas. Probablemente, usted debería hacer algo más que dormir en el piso, y listo. Podría tratar de aprender más acerca de las diversas teorías y métodos de medicina alternativa. Nos haría bien recordar que Urano tiene que ver con el sistema, y en la Casa VI puede revelar el funcionamiento del sistema corporal de maneras muy innovadoras y, a la vez, perturbadoras también.
Audiencia: Mi pareja tiene a Urano en Casa VI y sufre del síndrome de colon irritable. No sabe si es físico o psicológico.
Liz: Tal vez deba empezar por explorar todos los asuntos psicológicos, y también los físicos, que puedan contribuir con el problema. Espero que los médicos que estén en el grupo me perdonen, pero síndrome de colon irritable
es uno de esos hermosos rótulos que los doctores están siempre creando y
que no explican nada, salvo el área del problema. Actualmente, las causas son un completo misterio para la medicina ortodoxa, aunque la dieta y el estrés suelen considerarse relevantes.
Audiencia: ¿Podría estar relacionado con el estrés en el trabajo?
Liz: Quizás, pero los asuntos más profundos pueden estar referidos a por qué eligió ese trabajo y cómo interactúa con su entorno, tanto en el ambiente laboral como fuera de él. El trabajo en sí mismo tal vez no sea el problema. Es probable que necesite revisar por completo la manera en que vive su vida, porque la Casa VI refleja nuestros hábitos, cómo estructuramos nuestro tiempo, cómo organizamos el día. Quizás su compañero esté atrapado en una situación que lo hace sentir seguro, pero, a la vez, acorralado y frustrado. Puede haber muchos factores involucrados. Soy reacia a comentar su carta porque él no está aquí para replicar lo que se diga. Pero mis entrañas me dicen que tal vez encuentre “indigerible” la vida
• LIZ GREENE •
que lleva, porque trata de ser alguien que no es. Es probable que no se dé cuenta de hasta qué punto su perspectiva es convencional.
Audiencia: Creo que está en lo cierto. Tiene un "trabajo apropiado”, con todo lo que ello implica, y no pienso que sea su sendero en la vida.
Liz: ¿Pasamos a Urano en Casa XII? Los planetas en esta Casa pueden comportarse de un modo mediúmnico: son conductores de la psique colectiva. Generalmente, hay algo heredado de la familia y, en ocasiones, se remonta a más lejos, a través de los antecedentes raciales y nacionales: a los "ancestros". Este “algo” sigue tratando de hablar y se transmite, como una papa caliente, de una generación a otra, acumulando un poder proporcional a su grado de represión. Nadie quiere una parte de eso: suele ser algo profundamente inconsciente y refleja un poderoso complejo en la psique familiar. Por fin llega a la Casa XII de alguien y sale a la superficie, con las voces incrustadas de muchas generaciones.
Así, la Casa XII se relaciona con la herencia, aunque en un plano muy sutil. Pensamos en la herencia como algo genético o material; no solemos hacerlo en términos de herencia de dioses, de patrones arquetípicos o de conflictos psíquicos. Cuando Urano está en Casa XII, podremos vernos forzados a entender la herencia de un modo muy diferente. El espíritu prometeico estuvo transmitiéndose por el entramado familiar durante muchas generaciones, desconocido e inexpresado, y puede pegar muy fuerte porque, quizás, en el pasado estuvo despiadadamente reprimido por las expectativas, presunciones y códigos de comportamiento familiares. La persona con Urano en Casa XII puede terminar sintiéndose muy extraña y hasta bastante loca, porque se siente zarandeada por su espíritu dinámico y revolucionario, pero la familia está ocupada negándolo e insistiendo en que todos son “normales”.
Sería útil recordar que, cuando Gauquelin hizo su trabajo estadístico, descubrió que un planeta en una Casa cadente, ubicado justo antes de un ángulo, era mucho más poderoso que uno que ya estaba “fuera”, por así decirlo, y en una Casa angular. Los deportistas con Marte culminando lo tenían en Casa IX, no en Casa X, y los escritores tenían a la Luna en Casa XII y no en Casa I. En parte, esto puede estar relacionado con que dichos planetas progresan sobre el ángulo durante los primeros años de vida, por el movimiento del arco solar, en todos los casos, y también, si son planetas personales, por movimiento progresado secundario, a menos que sean re
trógrados -y, por lo tanto, estén ligados íntimamente con el desarrollo de la persona durante sus años críticos de formación psicológica-
Hay una especie de campo energético alrededor de esta última área de las Casas cadentes, una especie de zona "casi listo”, donde visiblemente algo se está calentando. Tarde o temprano se manifiesta a través del ángulo y surge en el mundo exterior. Es obvio que no todos los Uranos en Casa XII están dentro del orbe de una conjunción con el Ascendente, pero, hasta cierto punto, esto se aplica a un planeta en cualquier parte dentro de la Casa XII; y es especialmente notorio cuando Urano está en conjunción con el Ascendente desde atrás. Disculpen, suena vagamente obsceno, pero pienso que captan la imagen.
Urano en Casa XII suele sentir su diferenciación mucho más doloro- samente que en Casa I. La antigua herencia de la visión y trastornos prometeicos a menudo es muy fuerte, pero el individuo no se identifica con ella, como podría hacerlo cuando está en Casa I, porque es una especie de "secreto familiar”. La sensación de ser un inadaptado se da generalmente en planos más sutiles y se siente en nuestro interior, más que mostrarse en el afuera. Urano en Casa I podría vestirse y comportarse de un modo excéntrico, pero en Casa XII tiende a ir por la vida tratando de ser convencional y, a la vez, con la sensación de estar un poco loco. No se comunica de la manera obvia, pero se siente como un resorte en nuestro interior. A menudo existe una gran ansiedad que todo lo domina y, a veces, el profundo temor de una ruptura incipiente, que, en algunos casos, es justificado. Uno puede sentir un compulsivo llamado a liberar a la familia, a redimirla, para llevar y hacer actuar el fuego de Prome- teo que ha sido sofocado y enfriado a lo largo de muchas generaciones.
Dado que es poca la educación que recibimos sobre estos temas y poca también, por ende, la ayuda real que nos dan al respecto cuando somos jóvenes, los imperativos psicológicos que simbolizan los planetas en Casa XII suelen terminar en estados de crisis nerviosa. Por supuesto, las crisis nerviosas no siempre son destructivas o “malas”; a veces, son saludables y necesarias, de modo que la personalidad puede renovarse y volverse más saludable y flexible. Pero también pueden ser terriblemente atemorizantes y dolorosas para los que las atraviesan, porque el enfoque psiquiátrico habitual se basa en la medicación, con una total ausencia de comprensión de lo que realmente está en funcionamiento.
LIZ GREENE •
través de la Casa XII, puede estar conectado con estados repentinos de disociación y desorientación, no porque uno esté intrínsecamente des- equilibrado, sino porque es muy probable que haya habido demasiada represión familiar de toda verdadera visión o conexión con el cosmos mayor. Cuando ese espíritu empieza a causar estragos, desafiará a todas las estructuras e hitos familiares del ego. La persona podrá sentirse aterrada y, dado que el poder de la visión uraniana es tan grande, puede destrozar la personalidad -durante cierto tiempo-, si el ego no es lo suficientemente fuerte y flexible para contenerla.
Audiencia: Yo tuve una experiencia de crisis nerviosa, que me suena muy parecida a lo que usted está describiendo. Pero tengo a Urano en Casa VIII.
Liz: Urano en Casa VIII tiene ciertas cosas en común con Urano en Casa XII. Ambas son Casas de agua y ambas se vinculan con la herencia inconsciente. Pero la VIII parece reflejar el trasfondo de la familia inmediata, así como nuestro propio costado oculto, mientras que la XII va mucho más atrás en el tiempo. Las erupciones de Urano en ambas Casas tienden a pasar por los canales emocionales y suelen ser muy aterradoras, porque revelan una dimensión de la realidad que no se había reconocido antes y que, potencialmente, transforma la conciencia. La diferencia parece estar en la calidad de la experiencia. Urano en Casa VIII está vinculado con pérdidas o separaciones repentinas, o con erupciones de pasión o sentimientos compulsivos inexplicables que dan vuelta a la percepción que tenemos de nosotros mismos. Urano en Casa XII tiene una tendencia más agobiante; uno siente que toda su personalidad se desintegra.
Audiencia: Yo no experimenté una sensación de desintegración. Era algo más conectado con una rabia incontrolable.
Audiencia: Hablando en términos de erupciones desde el lado oculto de la vida, tengo a Urano en Casa XII, y una de las cosas que me vienen ocurriendo desde que empecé a venir a Londres con regularidad, es que tuve experiencias numinosas en el subterráneo. El viernes a la noche subí al tren y me sorprendí al ver a alguien a quien reconocí. De hecho reconocí a una pareja que había visto una semana atrás. Pero no
espero encontrarme con nadie en el subte. No vengo a Londres con tanta