Si nos enfocamos exclusivamente en el significado último de un tránsito, tal vez pasemos por alto el modo en que el individuo se siente en verdad y cómo es la experiencia para él en ese momento. Entonces podemos no llegar a comprender al cliente que viene a nosotros en busca de ayuda y a no comunicarnos con él. Cualquiera que sea la teleología de un tránsito, también debemos entender el patrón psicológico que representa y las emociones y asociaciones que probablemente son invocadas cuando ese patrón entra en acción. Aunque podamos definir la “intención” última de un tránsito, quizás no logremos apreciar que la experiencia emocional puede ser justo lo opuesto. Por ejemplo, un tránsito de Urano por la Luna natal puede reflejar un potencial del individuo para liberase de antiguos patrones emocionales familiares y expresar sus sentimientos e imaginación más amplia y libremente. También podemos interpretarlo como una oportunidad para extender el sentido de familia hacia la humanidad como un todo, y hablar de la posibilidad de un nuevo entorno y una nueva relación con el cuerpo.
En el papel, eso parece fantástico. Pero, mientras el tránsito está transcurriendo, tal vez el individuo se sienta bastante desdichado. Puede experimentar una terrible ansiedad y la espantosa sensación de que le están quitando todos los mojones familiares. Es probable que surja en él una gran inseguridad y que sea lanzado a recuerdos y sentimientos de la infancia que son sumamente dolorosos y perturbadores. Hablar del
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significado primordial del tránsito Urano-Luna puede resultar muy útil. Pero, de todos modos, quizás no lo sea más que en retrospectiva, y necesite combinarse con una genuina empatia por lo que la persona está pasando en ese preciso momento. Esto puede llegar a ser particularmente importante para los que están arraigados en el sentimiento más que en el pensamiento, y no se desapegan con facilidad ni ven la vida desde las frías alturas del éter uraniano. Esas personas desean oír hablar de todo menos de significados
últimos, porque el proceso mismo es sentido como algo muy terrible. A todos
nos gusta el sonido de la palabra libertad, pero a veces olvidamos no solo el precio que debemos pagar por ella, sino también la profunda reticencia que podemos sentir a nivel inconsciente con relación a tener que crecer y asumir la responsabilidad por las consecuencias de nuestras elecciones.
Más allá del significado positivo de un tránsito, el individuo quizás esté sujeto a reacciones emocionales y somáticas aparentemente inexplicables, que parecen tener poca semejanza con nuestra idea de la teleología. Un tránsito de Neptuno en cuadratura con la Luna podrá sugerir una maravillosa oportunidad para moverse más allá de las necesidades personales y lograr una relación más profunda y compasiva con la vida en su conjunto. También puede llegar a describir un proceso necesario de separación respecto del trasfondo parental. Pero, a nivel emocional y físico, el individuo quizá experimente extrañas compulsiones que desafían la explicación racional y causan considerable dolor y angustia. Tales compulsiones probablemente reflejen el urgente anhelo de fusionarse, y también la soledad y el aislamiento que se sienten al abandonar el vientre materno, y podrán desconcertar a un astrólogo inclinado más por lo espiritual que no esté equipado para darle sentido a la compulsión por la comida, al súbito horror ante el contacto físico o a las fantasías sobre la muerte que invaden el sueño en medio de la noche.
0 quizás podemos decirle al cliente: "Oh, Saturno está acercándose a la oposición con su Sol natal, y eso le da la oportunidad de cristalizar su identidad. Qué maravilloso”. Pero, por maravillosa que sea la oportunidad, la persona tal vez está tan deprimida que lo último que le interesa son conceptos abstractos como cristalizar la identidad. Quizás se sienta cansada, agotada, desanimada, fea y necesitada de amor, y se encuentre tan atrapada en las responsabilidades mundanas y los complejos relativos a sus padres, que los árboles no le permitan ver el bosque. Hablar
del desarrollo interior puede parecer un montón de basura en ese momento, por el doloroso sentido de inferioridad y fracaso que suele acompañar a las primeras etapas del autodescubrimiento.
Debemos estar en condiciones de responder al sufrimiento actual de la persona y hacerle ver el modo en que se siente en términos que ofrezcan percepción psicológica y empatia humana, además de interpretaciones esclarecidas de lo que puede obtener de esos tránsitos en el plano espiritual. Mucha gente experimenta los tránsitos a través de perturbaciones en sus relaciones más cercanas, y la manera en que se siente importa tanto como cualquier propósito último trascendente. La gama de experiencias emocionales varía muchísimo y cada una de tales experiencias puede ser diametralmente opuesta a su significado implícito. Depende de nosotros, los astrólogos, estar en condiciones de unir ambos y ayudar al cliente a reconocer el tipo de respuestas que pueden ocurrir en la vida cotidiana, además de los patrones arquetípicos más profundos que entran en juego y del potencial intrínseco de lo que se está experimentando.
Estos dos niveles fundamentales de interpretar los tránsitos son vitalmente necesarios. Si tratamos de escapar de nuestro sufrimiento y conflicto emocionales mediante un énfasis exagerado en la teleología, solo estaremos guardando efectos emocionales peores para más adelante. Hasta los tránsitos "buenos” pueden tener un precio alto. Para poder aprovechar las oportunidades de oferta, tal vez debamos dejar algo atrás o enfrentar algo que no queremos enfrentar. Si tratamos de evitar un diálogo honesto con el cliente, empleando el significado último como una especie de escudo contra la incomodidad emocional, nos estamos engañando en nuestro trabajo.
Comprender los posibles patrones emocionales de respuesta que acompañan a un tránsito en particular, no nos ahorrará esa experiencia, pero sí impedirá que hagamos elecciones poco inteligentes que se hubieran podido evitar de haber tenido una mejor comprensión psicológica. Entender la teleología de un tránsito, como ya dije, puede darnos un “recipiente” en el cual “contener” los aspectos más difíciles de la vida, porque el sentido del significado es una poderosa herramienta para sanar y crecer. Pero debemos arraigarlo en cómo nos sentimos ahora, en esta encarnación, para hacer de la teleología algo que pueda insertarse en la vida real.
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