Ahora, podemos pasar al período de la historia que llamamos Ilustración. Probablemente, todos se dan cuenta de que Urano fue descubierto justo en la cima de este período y, por lo tanto, este cambio importante en las percepciones humanas sociales y científicas es una especie de materialización de Urano en el mundo, coincidente o sincrónica con su descubrimiento físico. Este descubrimiento estuvo sostenido por dos revoluciones políticas, la americana y la francesa, y ambas utilizaron como grito de arenga el concepto de los derechos humanos inalienables. Durante la Revolución Francesa, la diosa Razón era percibida como el bien supremo. Si uno tiene humor negro, podría considerarlo como un gran chiste cuando piensa en el verdadero desarrollo de los acontecimientos. La Revolución Francesa fue uno de los hechos más irracionales, caóticos y barbáricos de toda la historia de la civilización de Occidente. Fue un baño de sangre. Es probable que la guillotina haya cortado muchas cabezas, pero la diosa Razón aparentemente cortó muchas más.
• LIZ GREENE •
grande y noble rebelión contra la injusticia social, la superstición, el poder de la Iglesia, la monarquía y todo lo que pertenecía al costado irracional de la existencia. La Revolución Francesa nació del espíritu de la Ilustración, que declaraba que los seres humanos no deberían estar sujetos a los lazos de nacimiento, posición social o esclavitud por naturaleza. El ideal de los derechos humanos inalienables no tiene defecto. Sin embargo, la cosa se desordenó demasiado cuando se intentó hacer la tortilla y, después de que todos se hartaron de que la diosa Razón causara tantos estragos, acudieron en masa al tipo absolutamente leonino de Napoleón, un dictador subjetivo e irracional, porque era un enorme alivio volver a tener un poco de glamour, pasión, individualidad y fuerte liderazgo.
Tendemos a idealizar la Ilustración, porque la consideramos desde la perspectiva de lo que defendía, en lugar de lo que en verdad desató en ese tiempo a nivel humano. Dado que la Revolución Francesa ocurrió hace doscientos años, no debemos enfrentarnos con lo que verdaderamente sentía el ciudadano común. Por lo tanto, podemos decir que era “buena”. No obstante, debemos preguntarnos si las consecuencias fueron inevitables o si el espíritu realmente liberador de la Ilustración, en el plano social, podría haberse expresado de otra manera menos destructiva. El espíritu uraniano del descubrimiento científico, que inundó la última parte del siglo XVIII, nos dio el medio para liberarnos de esa espantosa sensación de estar a merced de fuerzas irracionales que no podemos controlar -ya sea que estas fuerzas se perciban como emociones humanas destructivas, como injustas jerarquías sociales basadas en la riqueza y en el abolengo, o como la dominación de instituciones religiosas-. Cuando Urano empieza a comportarse como un enajenado, podemos llegar a adoptar a la ciencia como una doctrina religiosa. Solo aquello que es demostrable desde un punto de vista lógico y racional constituye la realidad. Todo lo que debe ser percibido mediante una función “irracional” de la conciencia, no existe.
Audiencia: Entonces, Urano se opone al misticismo.
Liz: Sí, pienso que se opone mucho al misticismo. Dentro de los círculos esotéricos modernos, a veces podemos oír un diálogo cruzado muy divertido, porque el espíritu entrante del tiempo, el Zeitgeist, es uraniano, y hay una fuerte necesidad de desarrollar sistemas cósmicos
que expliquen las leyes del universo. El poder motivador interior detrás de muchos grupos esotéricos es neptuniano: el último grito -ahogado- de la energía pisciana saliente, porque, debajo de la superficie seudocientífica, el antiguo anhelo de ser uno con Dios es muy fuerte. El elemento devocional de Neptuno puede percibirse de inmediato, aun cuando nos inunden con diagramas y teorías. Pero puede haber una gran cuota de vergüenza en el hecho de ser neptuniano en este momento, porque significa, por supuesto, que uno está loco de atar. Que es “irracional” y “subjetivo”. Entonces uno debe inventar un sistema que parezca científico para presentar su misticismo de tal modo que sea aceptable para una cosmovisión cada vez más dominada por Urano.
Algunos híbridos muy extraños salen de esto. Si asisten a uno de esos eventos anuales denominados "Festivales de la Mente y del Cuerpo” o algo similar, verán una extraordinaria mezcla de neptunianos disfrazados de uranianos, y viceversa. Del mismo modo, podrán hallarlos en las ciencias, y la astrología, desde luego, está llena hasta el tope de Peces iridiscentes y escurridizos que se hacen pasar por Aguateros sobrios y racionales, y de Aguateros con vivaces disfraces de brillantes escamas. Urano es enemigo del misticismo en el sentido de que este último es una experiencia directa y subjetiva de la deidad, para la que no hay una explicación racional. La ex- periencia mística es un momento subjetivo, fugaz e inexplicable de fusión que ni siquiera se puede articular, ni mucho menos está comprobado o se ajusta a un sistema de principios lógicos. Y le sucede a un individuo, es una experiencia única, inaccesible para aquellos que no están “preparados” o "evolucionados". Esto es un anatema para Urano. Entonces, el espíritu uraniano establece sistemas -a veces, uno sumamente creativo, como la psicología transpersonal- para insertar la experiencia mística en un marco que tenga sentido para el intelecto.