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Las etapas del segundo ciclo de Saturno

In document Urano en La Carta Natal - Liz Greene (página 186-190)

Por supuesto que Saturno volverá dar la vuelta; afortunada o des- afortunadamente, no se detiene en los cielos cuando llegamos a los veintinueve años y medio de edad. El significado subyacente del segundo ciclo es el mismo que el del primero. Pero ahora tenemos el tiempo y la experiencia de nuestro lado. Ya estuvimos antes allí y contamos con una sólida base desde la cual podemos responder a todo lo que se anteponga en nuestro camino. Está en la naturaleza de Saturno construir la definición de uno mismo mediante la experiencia. No podemos hacerlo con el intelecto o los sentimientos en el vacío, sino que debemos atravesar alguna experiencia que cause algún impacto en nosotros. El tiempo es nuestro amigo cuando se trata de Saturno. Segundo retorno 59 años Desafío del ego Primera cuadratura 36,9 años Desafío físico Cuarta cuadratura 51,6 años Desafío intelectual Segunda oposición 44,3 años Desafío emocional

Segundo ciclo de Saturno

• LIZ GREENE•

También debemos tener en mente las distintas etapas de la vida y sus diferentes puntos focales en cuanto a hacia dónde se dirige nuestra energía. Tanto desde el punto de vista biológico como desde el psicológico, cambiamos a medida que vamos envejeciendo y, si bien en el plano interno hay dimensiones de la naturaleza humana que son constantes -o, tal vez, incluso eternas- hay también dimensiones que se alteran de acuerdo con la experiencia y con nuestra interpretación de la experiencia. Por ejemplo, la cuadratura de Saturno que viene luego del primer retorno, la cual ocurre a mediados de nuestra cuarta década, suele recordarles a las mujeres lo que a veces se llama reloj biológico. El tic-tac de este reloj empieza a sonar con mucha fuerza. Si una mujer desea tener hijos pero todavía no lo hizo, este puede ser un momento crítico, en el que quizá haya una fuerte presión interna o externa para que establezca una familia. Cuando alcanzamos esa edad estamos en “la flor de la vida”, pero ya no “en la flor de la juventud”, y el cuerpo empezó a evidenciar signos de envejecimiento y desaceleración, aun cuando prefiramos no darle importancia a esto o remediarlo con un acentuado énfasis en un buen estado físico.

Para la época de la segunda oposición de Saturno, que ocurre al comienzo de nuestra quinta década, se espera que tanto los varones como las mujeres hayan alcanzado el pico de sus carreras. Es probable que una mujer no esté en la menopausia, pero a esta altura es tarde para considerar la posibilidad de tener hijos; y, si uno fue padre o madre entre los veinte y los treinta años, ahora sus chicos se están acercando a la adultez y quizá estén listos para abandonar el nido. El "reloj biológico” puede no solamente estar haciendo tic-tac; quizá esté positivamente repicando y tronando, y a menudo existe una cualidad de desesperación en la gente que quiere empezar a formar una familia cuando comienza a transitar su quinta década. A veces esto es una compensación de otra cosa, a la que no se le está haciendo frente. A veces es una segunda familia lo que parece prometer esa esquiva felicidad y, a menudo, las consecuencias de esto no se enfrentan con honestidad. Todos ustedes están en condiciones de ver qué tipo de desafíos pueden surgir, los cuales, en el nivel de "los acontecimientos”, reflejan nuestro lugar en el mundo, nuestra identidad sexual y nuestra relación con la colectividad. Hay ecos de la crisis de la pubertad durante la primera oposición de Saturno. En el nivel interno, todavía estamos lidiando con el tema de la separación.

La siguiente cuadratura ocurre entre los cincuenta y uno y los cincuenta y dos años, y en esta etapa el proceso de envejecimiento por lo general ha comenzado a ejercer un poderoso efecto, tanto físico como emocional. Ya no somos jóvenes; de manera eufemística se nos llama personas "de edad

madura”, aunque para nuestros hijos, y quizá hasta para nuestros nietos,

simplemente somos "viejos”. La mujer ahora estará ingresando -o incluso completando- la menopausia, con las poderosas repercusiones psicológicas y físicas que esto implica. Si identificó su feminidad con la maternidad y la capacidad de procrear, es probable que padezca una severa depresión y pérdida de identidad, dado que esa identificación colectiva ahora está llegando a su fin y debe definir quién es como individuo independiente.

Tanto a los varones como a las mujeres les podrá resultar difícil, si no imposible, avanzar en su trabajo. Quizás los dejen cesantes, en un período en el que no les resultará fácil comenzar una nueva carrera. Tal vez deban empezar a pensar en la jubilación, la cual, si bien técnicamente está fijada a los sesenta o sesenta y cinco años, en muchas esferas (como la militar) se produce a los cincuenta y cinco. Un hombre puede ser padre a esta edad, pero, si ese es el caso, hallará que cuando sus hijos sean adultos él tendrá algo más de setenta años, y esto hay que tenerlo en cuenta.

El segundo retorno de Saturno ocurre cuando uno llega al fin de su sexta década y, a nivel colectivo, es el heraldo de la jubilación “oficial”. Para aquellos que se identifican con su trabajo y con su aporte a! colectivo, quizás resulte un período crítico, porque la pérdida de su lugar en el mundo puede acompañar una profunda sensación de pérdida de identidad y de falta de propósito. En esta edad hay una alta tasa de divorcios, tal vez porque los asuntos que se evitaron en el período del primer retorno de Saturno regresan para encontrarse con nosotros en el segundo -y son mucho más difíciles de manejar, porque se han reducido nuestras opciones-

Un matrimonio que desde un punto de vista emocional y sexual estuvo muerto durante muchos años, puede pasar inadvertido por el trabajo y por la responsabilidad de los hijos, pero en esta etapa del ciclo de Saturno los hijos ya crecieron y se han ¡do, y el trabajo está llegando a su fin; entonces, debemos enfrentar a nuestra pareja sin ningún disfraz. Las nuevas relaciones son más difíciles de encontrar y de sostener e invariablemente vienen acompañadas de los problemas de los ex cónyuges, de

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los hijos de previas relaciones, los cuales incluso pueden tener sus propios chicos también, y de diversas obligaciones financieras y emocionales que se fueron acumulando a lo largo de los años -sin mencionar la pérdida de confianza en uno mismo en el plano sexual, que suele traer aparejada el envejecimiento-. Al momento del primer retorno de Saturno, las preguntas son: “¿Quién soy? ¿Qué quiero de la vida?”. Al momento del segundo retorno de Saturno, las preguntas son: “¿Quién soy ahora? ¿Quién fui? ¿Dónde radican mis errores? ¿Qué espero de los años que todavía me quedan?”.

El segundo retorno de Saturno, igual que el primero, puede ser un período de cosecha de las recompensas por nuestros esfuerzos y de renovación de nuestra confianza en nosotros mismos y de nuestra autoestima. También puede marcar una profunda introspección, un hacer las paces con uno mismo, que acompaña a un profundo compromiso espiritual. Igualmente, puede ser un juicio severo, en especial si los cimientos de la vida fueron construidos sobre la arena y si uno estuvo comprometiéndose en permanentes autoengaños y evitando los asuntos internos.

Es probable que en este período hagan su aparición ciertas enfer- medades, no solo porque el cuerpo tiene menos resistencia, sino también porque el conflicto interior acumulado durante muchos años ahora puede empezar a cobrarse el peaje del vehículo físico. Muchas de las enfermedades peligrosas que son comunes en este período -en especial las que se vinculan con el corazón- en parte pueden reflejar una acumulación gradual de estrés que el cuerpo ya no puede manejar con la misma elasticidad con que lo hacía en la juventud. A veces, la manera que tiene Saturno de recordarnos que debemos acatar las leyes de la naturaleza, internas y externas, es hablando mediante nuestro cuerpo. Si aprendemos la lección, podremos recibir la recompensa de muchos años de buena salud y vitalidad, siempre que respetemos las leyes de conservación que preside Saturno.

Cuando consideramos el tercer ciclo de Saturno, una vez más tratamos estos asuntos de separación y autodefinición. Pero deben considerarse en el contexto de la etapa de la vida que hemos alcanzado. No voy a dedicarle tiempo a esto ahora, porque debemos pasar a Urano. Pero debería resultar evidente que, a medida que continuamos nuestra travesía, Saturno nos recuerda cada vez más nuestra mortalidad, lo cual al

mismo tiempo define, también cada vez más, el significado y el valor de la vida que hemos vivido y de la identidad que hemos construido. La naturaleza del tiempo es un gran misterio, y mirar la vida a través de ojos madurados por el tiempo, altera la percepción de un modo profundo, que es casi imposible de comunicar a los que todavía no completaron los dos ciclos de Saturno. El sentido de "estar-solo" en la ancianidad suele estar vinculado a esta incapacidad de compartir lo que ahora comprendemos sobre el tiempo. El tiempo en sí mismo nos separa.

In document Urano en La Carta Natal - Liz Greene (página 186-190)