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BOLIVIA EN EL SIGLO XIX: ESTADO, SOCIEDAD Y POLÍTICA

3. La Convención Nacional de 1880 y el Estado oligárquico (1880-1920)

Hacia la segunda mitad del siglo XIX empezó a mejorar el panorama de la economía gracias a una serie de factores que provocaron el resurgimiento de la minería de la plata en el sur de la República. Esta recuperación fue encabezada por una renovada élite sureña constituida por los futuros oligarcas de la plata Avelino Aramayo, Aniceto Arce y Gregorio Pacheco quienes iniciaron inversiones provenientes de la acumulación en el comercio y en la propiedad de la tierra .Sin embargo, no fue sino hasta 1870 que la minería cobró verdadera importancia con la suspensión del monopolio sobre la compra de pastas y minerales y la adopción de una política librecambista en la economía, a la vez que ésta se integraba al mercado mundial. Al mismo tiempo, fue el inicio de la incorporación de capitales extranjeros mayormente chilenos así como el tendido de ferrocarriles.

Este proceso coincide con el auge del guano y el salitre en las costas del Pacífico boliviano y

fue el preludio del conflicto bélico que se avecinaba con la república de Chile. La guerra del Pacífico (1878-1880) no solo significó la pérdida del litoral boliviano sino también el toque de gracia de los gobiernos caudillistas y del ejército en su conjunto el cual, después de la derrota, entró en un período de total descrédito con sus respectivas consecuencias políticas.29

En diciembre de 1879, bajo la dirección del Coronel Eliodoro Camacho, y con el apoyo de dirigentes civiles, fue derrocado el General Hilarión Daza, tras el episodio de la retirada de Camarones .30 Ocupó la presidencia de manera provisional el General Narciso Campero quien era una figura nacional respetada y con experiencia política. Una de las primeras medidas realizadas por Campero fue convocar a una Convención Nacional, al mismo tiempo que inició un infructuoso impulso a los esfuerzos bélicos de Bolivia. La Convención Nacional fue organizada en el mes de mayo de 1880 y estaba integrada por los representantes civiles más notables de la nación entre ellos, los mineros de la plata, cuya influencia fue definitiva en el rumbo que en adelante iban a tomar los hechos políticos.

La Convención de 1880 fue el detonante de una crisis que mostraba a la oligarquía minera del sur en pleno ascenso económico en contraposición con un sistema político militar-caudillista desacreditado y con un conjunto de leyes que ya no correspondían al relativo apogeo económico que vivía el país. Por primera vez, la élite reconoció la importancia de la estabilidad política y aunque el tema político central fue la guerra, en realidad sirvió de pretexto para el inicio de un cambio tanto en las leyes como en las prácticas políticas. El objetivo primordial fue encarar los problemas graves por los que atravesaba en ese momento el país y, de manera especial, fomentar

29 Herbert Klein. Historia General de Bolivia. La Paz, Editorial Juventud, 1982.

30 Uno de los episodios más bochornosos de la Guerra del Pacífico fue la famosa “Retirada de Camarones” que terminó con la participación del presidente Daza en la contienda bélica. En aquel acontecimiento, Daza habría desbaratado los planes conjuntamente planeados con el Perú dejando a este país solo, Investigaciones como las de Fernando Cajías (1981) sugieren que la retirada de Camarones se debió a un complot ejercido por la élite minera del sur que con la guerra vio afectados sus intereses económicos con Chile.

la estabilidad político-institucional como premisa para el futuro desarrollo y modernización del Estado. En la Convención Nacional se trataron las normas para viabilizar la ansiada modernización capitalista y para ello se inició integralmente esta modernización en términos de la legislación en todos los campos de la economía nacional y de la vida política.

La Convención declaró vigente la Constitución de 1878 reivindicando la tradicionalidad del sistema representativo democrático con algunas modificaciones, entre ellas, la elección inmediata del presidente de la república y de dos vicepresidentes teniendo como duración en el gobierno por el lapso de cuatro años. De esta forma, Narciso Campero fue oficialmente elegido presidente junto con dos prominentes civiles: Aniceto Arce y Belisario Salinas. Sin embargo, la armonía interna de la Convención Nacional y del flamante gobierno derivó prontamente en el enfrentamiento de posiciones con respecto al curso que seguía la guerra con Chile. Las deliberaciones se convirtieron, a partir de entonces, en una pugna interna entre quienes, como el presidente Campero y un grupo de militares, como por ejemplo, Eliodoro Camacho propugnaban por su continuación y el cumplimiento del pacto de alianza con el Perú defendiendo también ideas como la de una Confederación Perú-Boliviana. Esto les sirvió para consolidar su alianza con un importante sector federalista en el congreso, el mismo que más tarde daría

forma al Partido Liberal. Uno de los motivos más importantes para que la élite, mayormente paceña, propiciara la continuidad de la guerra fue también la necesidad de conseguir el puerto de Arica para Bolivia, esencial para la vida económica y el comercio norteño.

El otro grupo encabezado por los mineros de la plata apoyaban al régimen de Campero pero pedían el cese de la guerra con el argumento quizás más realista y pragmático de que el país no podía seguir enfrascado en un pleito en el que no existía la mínima posibilidad de triunfo. La

derrota en la batalla del Campo de la Alianza (1880) afirmaría esta posición. Para los mineros de la plata nada era más importante que la solución del conflicto con Chile y eliminar definitivamente del poder a los miembros del desacreditado ejército que, según ellos, eran los culpables de la debilidad económica social y política del Estado boliviano y por lo tanto del

fracaso de la guerra.

El curso calamitoso del conflicto y la tolerancia del General Campero al debate libre y al afianzamiento del parlamento permitió que la posición pacifista ganara cada vez más espacios. En el año 1883 Campero había finalmente admitido la imposibilidad de cambiar los hechos consumados de la victoria chilena. Las pugnas en el seno de la Convención Nacional promovieron la creación de los partidos políticos. Según Duverger (1965), el desarrollo de los partidos está ligado al de la democracia, es decir, a la extensión del sufragio y de las prerrogativas parlamentarias. Asimismo, piensa que cuanto más ven crecer sus funciones y su independencia las asambleas políticas, más sienten sus miembros la necesidad de agruparse por afinidades a fin de actuar de común acuerdo.31 En este sentido, la Convención Nacional como experiencia parlamentaria y actualización de la constitución, así como la diferencia de opiniones sobre el curso de la guerra habrían promovido en Bolivia la creación de un sistema político moderno con el fortalecimiento de la "democracia".

Ahora bien, qué era lo que distinguía a los dos partidos nacidos de la crisis de 1880 es decir, de ¿liberales y conservadores? Para Herbert Klein (1982), el partido conservador boliviano fue configurado según las líneas de movimientos parecidos en otros puntos del continente. Se trataba de una facción de la élite minero empresarial asentada en el sur del país, de carácter señorial y

conservadora en relación a la religión católica. Sin embargo, a diferencia de los moldes tradicionales de otros países que defendían a rajatabla la religión, este no era el principal interés de los conservadores bolivianos puesto que la iglesia no tenía mucha fuerza en Bolivia. Aún así, para distinguirse de sus adversarios, los conservadores bolivianos se definían "como defensores de la fe” frente al anticlericalismo y el positivismo del partido liberal. 32

Por su parte los liberales, seguidores de Camacho, también proclamaron su inclinación al orden constitucional, al desarrollo económico del país, sin que existieran a ese nivel demasiados puntos de desencuentro entre ambas opciones que, en el fondo, compartían el horizonte liberal decimonónico que defendía los derechos fundamentales del hombre, el racionalismo, la libre empresa y el desarrollo evolucionista, que tiene como fin la modernidad y el progreso humano. Sin embargo, existían diferencias de otro tipo que, a la larga, fueron fundamentales para la diferenciación del partido liberal tanto en el discurso como en la apelación a los sectores populares. A ello ayudo la conformación social, regional y especialmente los intereses económicos de sus partidarios asentados, principalmente, al norte y al este del país.

Superadas las diferencias con respecto al tema de la Guerra del Pacífico, tanto liberales como conservadores estaban de acuerdo en cuestiones ideológicas básicas, especialmente en el hecho de que el comportamiento caudillista reflejado en la crónica inestabilidad política hacía urgente un cambio a nivel político-institucional. A lo largo de esos años, la oligarquía especialmente sureña, había idealizado y afianzado cada vez más la idea de un orden civil que encare la verdadera construcción del proyecto liberal y que consolide de una vez por todas un verdadero Estado-Nación moderno e integrado al mercado internacional y al desarrollo capitalista.

Una vez fortalecida la voluntad de cambio de las estructuras políticas, ¿qué tipo de país fue el que se trató de construir a fines del siglo XIX? Consensuada una constitución política estable, definidos los partidos en pugna así como la opción librecambista los mineros del sur tuvieron el poder necesario para engranar las políticas estatales con sus intereses económicos. Esto fue posible gracias al respeto de la constitución de 1878, a la modernización de los poderes del Estado y de la legislación boliviana y, de manera especial, a la potencialidad de los impuestos sobre la plata que hicieron que la nación deje de depender del tributo indígena. Nace pues, un Estado de tipo oligárquico con una democracia representativa que mantuvo su cáracter cencitario, ejercida solo por "ciudadanos" y basado en la centralidad política de la élite del sur (1880-1899) que se sustentaba en la minería y en la expansión del latifundio. Se inauguró así un horizonte histórico de largo aliento que solo será derrumbado de manera total por la revolución de 1952. El carácter oligárquico, entendido como el manejo del poder de clase por parte de un grupo de "notables", se construyo en función de la no participación política de gruesos sectores de la población analfabeta con pocos recursos para adquirir la ciudadanía. La "chusma", el

"populacho" y la "indiada", estaban asociados a las antiguas revueltas políticas de la época caudillista y a canales de asenso social que la oligarquía de fines de siglo veía con malos ojos.

Nos preguntamos entonces, quiénes eran los miembros de aquella oligarquía y/o élite dominante que a partir de 1880 iba a sentar las bases del estado oligárquico. Entendemos a la llamada "élite" como parte de una minoría que comparte una cultura común y que se basa, sobre todo, en una comunidad de creencias y de valores así como con los mismos vínculos con el suelo y el territorio donde ejercen su poder e influencia.33 La oligarquía o la élite en el poder a partir

de 1880 radicó especialmente en el sur del país compartiendo su espacio entre los departamentos de Chuquisaca y Potosí, donde se encontraban las principales minas de plata. Para ese entonces, Sucre era una pequeña ciudad de 19.253 habitantes con una escasísima capa media y una élite reducida a un grupo de familias que concentraron para si el poder económico social y político compartiendo valores señoriales con representantes eclesiásticos influyentes y una reducida porción de la población urbana letrada de pequeños propietarios y funcionarios públicos.

La élite chuquisaqueña en el poder alimentó desde el inicio de la República una visión de sí misma aristocratizante y señorial fuertemente apegada a mantener las diferencias heredadas del orden colonial. Por lo tanto, se concebían como una parte de la sociedad boliviana superior al resto de los habitantes del país gracias al poder de sus apellidos de origen español y de la "pureza" de la sangre. Esta oligarquía sureña era portavoz de una religiosidad católica que actuaba como componente esencial de la vida social y del vínculo con las clases subalternas. Asimismo, su acceso a la tierra, a través de la posesión de haciendas, les añade un componente señorial 34.

Según Rossels (1997), a diferencia de las oligarquías de las grandes ciudades latinoamericanas e incluso de las demás ciudades bolivianas, la oligarquía del sur de Bolivia debía realizar redoblados esfuerzos para mantener su imagen con una enfatización desmesurada siglo XIX. Entre ellos podemos citar a Marta Irurozqui, La armonía de las desigualdades. Elites y conflictos de

poder en Bolivia 1880-1920 (1994) el trabajo de Beatriz Rossels “Las frustraciones de la oligarquía del sur.

Cultura e identidad en Chuquisaca del siglo XIX (1997), la tesis de licenciatura de Roberto Laura: “La constitución de la oligarquía de La Paz, 1870-1900” (1988), Marie Danielle Demélas “Darwinismo a la criolla. El darwinismo social en Bolivia 1880-1910 (1981) y el trabajo sociológico de René Zavaleta Mercado “Lo Nacional Popular en Bolivia (1986). Con respecto al término élite existen innumerables definiciones al respecto. Sin embargo en el sentido estricto de su significación en la lengua española significa una “minoría que ejerce su poder e influencia incluso fuera de su entorno, debido a razones económicas, de fuerza de linaje o de

reconocimiento social En: Diccionario Ilustrado Credimar, Madrid, 1995.

34 Beatriz Rossels. “Las frustraciones de la oligarquía del Sur” .En: Barragán et.al. El siglo XIX en Bolivia y

en la ceremonia y en el apego a valores señoriales que conformaron una sociedad altamente jerarquizada y con una visión en su imaginario colectivo totalmente distanciada de un país predominantemente agrario e indígena. A pesar de alimentar una visión colonialista y retrograda, algunos miembros de la élite sureña entraron en contradicción con su esencia señorial debido a que fueron capaces de articularse mentalmente con una visión empresarial y un proceso de modernización y productividad relacionado al resurgimiento de la minería de la plata. Empresarios como Arce, Aramayo y Pacheco intentaron un cambio de mentalidad que implicó un ensayo de aburguesamiento al estilo capitalista europeo, cosa que lograron a medias ya que, compartiendo la opinión con Zavaleta (1986), esta casta boliviana resultó incapaz de reunir en su seno ninguna de las condiciones subjetivas ni materiales para transformarse en una burguesía moderna, quizás porque intentó ser una burguesía carente de ideales burgueses o porque todos los patrones de su cultura eran de grado precapitalista y señorial. El mismo autor señala a la élite chuquisaqueña como "burgueses con cabeza preburguesa". 35

Sin embargo, con sus miembros alternándose en el gobierno a partir de 1880, esta clase señorial-burguesa obtuvo, gracias a su poder económico, el control del poder político y de diversos espacios de la administración pública así como el manejo del sistema financiero ayudado por capitales extranjeros. De acuerdo a Mitre (1981), "el sector dinámico de la economía se hallaba bajo el control de intereses extranjeros y de unas pocas familias de mineros ricos que administraban el gobierno como si se tratase de un negocio privado”.36

Considerables fortunas como las de Arce y de Pacheco se diluyeron en campañas electorales lo que confirma su debilidad como clase empresarial. Su visión señorial hizo que gran parte del

capital adquirido en la exportación de la plata se revirtiera en la adquisición de propiedades rurales y no en

otro tipo de industrias ya que, al parecer, la tierra y los indios eran considerados el único negocio seguro. En consecuencia nos preguntamos qué era lo que diferenciaba a la élite chuquisaqueña de la élite paceña puesto que entre éstas se entablará una fuerte tensión. Esta se refiere no sólo a los conflictos económicos, regionales, y a la intensa pugna entre ambas por el poder político a fines del siglo XIX, sino también a una serie de diferencias que, a la larga, serán nefastas para la elite sureña y su continuidad.

La ciudad de La Paz era el centro comercial más próspero desde principios de la República y aún desde la colonia. La ubicación geográfica de la ciudad ubicada entre el altiplano y los Yungas como una especie de frontera de diferentes jurisdicciones étnicas, le permitió crear su propio espacio comercial y de grandes latifundios especialmente a partir de 1880. Este factor provocó que se estableciera en ella un intercambio permanente entre los sectores de la élite con los indígenas y con gran parte de la población mestiza cuya importante producción artesanal estaba destinada a satisfacer la demanda de este centro urbano.

Como ya se advirtió, en contraposición a la ciudad de Sucre, la élite paceña, por su propia situación geográfica y comercial, se manifestó más abierta al ascenso de una cultura mestiza y con mucho contacto con el área rural puesto que, a pesar de los prejuicios, "no les quedaba otra". La Paz decimonónica fue un espacio importante de evolución demográfica y de gran movilidad social de la población. Esto ocurrió especialmente después de promulgada la Ley de Exvinculación de tierras (1874) que provocó que muchos indígenas migren a la ciudad. En 1854 36 Antonio Mitre. Los patriarcas de la plata. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1981.

el 42% de la población estaba constituida por blancos y mestizos y el 58% por indígenas mientras que en el censo de 1900 arroja un porcentaje de 37.98% de blancos, 31.86% de mestizos y un 29.99% de indígenas. Por lo tanto, el proceso de mestizaje en dicha ciudad, más que en términos biológicos, fue el resultado de una interacción continua entre el mundo indígena y el criollo.

Más que ninguna otra institución, la gran expansión de la hacienda a fines del siglo XIX en el área rural del departamento de La Paz era lo que más acercaba a los miembros de la élite con los indígenas. No resultaba raro que miembros de las más importantes familias hablaran el aymara de manera fluida y mantuvieran relaciones de reciprocidad y compadrazgo con sus colonos. Existían familias importantes que vivían casi de manera permanente en la hacienda misma o en pueblos cercanos a sus propiedades. Asimismo, a fines del siglo XIX y principios del XX, importantes familias de la ciudad de La Paz provenientes de los pueblos rurales se convirtieron, aunque a regañadientes, en parte de la élite citadina, tal es el caso de la familia de Benedicto Goitia o de Fermín Cusicanqui importantes hombres de negocios de la época.

Había, por lo tanto, una tendencia de las clases populares y de las élites regionales por escalar los difíciles peldaños de las clases sociales llegando muchos a realizar su cometido. Además, gracias al auge comercial de la quina y de la goma así como los inicios de la economía del estaño en la ultima década de 1890, la ciudad de La Paz (también Oruro) e importantes pueblos rurales del departamento recibieron un importante contingente de extranjeros que vinieron especialmente a realizar trabajos mineros o transacciones comerciales fundando casas comerciales como la perteneciente a Otto Richter o a Ernesto Gunther en Sorata, entre otras. Si