• No se han encontrado resultados

Correlación entre el rendimiento industrial y la sostenibilidad del

medio ambiente

La correlación entre el rendimiento industrial y la sostenibili- dad del medio ambiente, que preocupa cada vez más a los gobiernos, figura entre las principales esferas de actividades de la ONUDI. Si bien la escasez de datos obstaculiza el cálculo de índices nacionales generales del comportamiento ecoló- gico de un país, igualmente reviste importancia tener en cuenta este aspecto del desarrollo industrial. No obstante, se han hecho muy pocas investigaciones relativas a comparacio- nes entre países en materia de correlación entre industrializa- ción y degradación del medio ambiente. Ello se explica posi- blemente por la escasa disponibilidad de datos apropiados sobre el medio ambiente referidos a varios países y por la difi- cultad de aislar de otros factores los efectos de determinada actividad industrial en el medio ambiente. También es difícil analizar a fondo los datos ambientales de que se dispone. Si se toman, por ejemplo, las emisiones de dióxido de carbono (CO2), las bajas tasas de emisión podrían indicar que un país ha encarado el problema de la contaminación industrial con eficacia o que la actividad industrial no es mucha. Como en la mayoría de los indicadores ambientales no se hacen esas distinciones, es muy difícil establecer relaciones causales. Un indicador del comportamiento ecológico sobre el que hay datos relativos a todos los países de la muestra son las emi- siones nacionales de CO2en 1998. Se hizo un análisis para determinar la correlación entre las emisiones nacionales de CO2, normalizadas por números de habitantes y por PIB, y los componentes del índice de RIC correspondientes a 1998 (cuadro 3.8)8.

Los dos tipos de medición de las emisiones dan resultados muy distintos. Las emisiones de CO2 normalizadas por número de habitantes se correlacionan positivamente (a un nivel de significancia del 1%) con todos los componentes del índice de RIC: como es lógico, cuanto más industrializado es un país, más altas son las emisiones per cápita. Las emisiones de CO2normalizadas por PIB se correlacionan negativamente (y por lo general significativamente) con los componentes del índice de RIC. De este resultado se desprende, como es lógico también en este caso, que los países con economías más industrializadas son los que controlan con mayor eficiencia las emisiones en relación con sus ingresos.

Al comparar los 15 países más contaminadores con los 15 menos contaminadores, clasificados por emisiones de CO2 normalizadas por número de habitantes y por PIB, surgen algunos detalles interesantes (cuadro 3.9). Singapur, los Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Dinamarca, Finlandia y el Japón figuran entre los países que más contaminan per cápita por la magnitud de su base industrial (estos países se encuen- tran entre los 20 primeros lugares según el índice de RIC). Los países, muchos de ellos de África y del Asia meridional, cuyas emisiones de CO2 per cápita son bajas ocupan los últimos puestos según el índice de RIC. El ordenamiento de los 15 países más y menos contaminadores se modifica radical- mente cuando se normalizan las emisiones por PIB. Los países con mayor rendimiento industrial no figuran entre los princi- pales contaminadores. La mayoría de los países con economía en transición emiten grandes cantidades de CO2en compa- ración con su base industrial y, en este caso, la Federación de Rusia ocupa el primer lugar. Los dos gigantes del mundo en desarrollo, China y la India, figuran entre los 15 países que más contaminan. Suiza es el país del mundo más “ecológico”. De la regresión de los valores del RIC en relación con las emi- siones de dióxido de carbono (normalizadas según el PIB) se desprende que existe una correlación claramente negativa entre las dos variables (figura 3.5). No obstante, el análisis regresivo permite explicar únicamente el 15% de la dispari- dad de emisiones, lo que prueba claramente que hay otros factores importantes que determinan esas emisiones (aunque no puedan investigarse en el presente informe). Casi todos los países con altos índices de RIC parecen ser relativamente “ecológicos”; los países que más contaminan, en cambio, tienen generalmente índices de RIC inferiores a la media. Como se señaló, los países con economía en transición (Federación de Rusia, Rumania y Polonia) registran emisiones especialmente altas en relación con el tamaño de sus economías.

Curiosamente, al compararse lo anterior con las emisiones de 1985 (que no se muestran en la figura) se constata que los países que subieron varios lugares en la tabla de RIC (China, Cuadro 3.8 Correlación entre los indicadores de

rendimiento industrial y las emisiones de dióxido de carbono, 1998

Emisiones Emisiones

de CO2 de CO2 por

Variable per cápita unidad de PIB

RIC de 1998 0,655** –0,289**

VAM per cápita 0,630** –0,341**

Exportación de manufacturas

per cápita 0,570** –0,07

Proporción de actividades de mediana y alta tecnología

en el VAM 0,495** –0,228*

Proporción de productos de mediana y alta tecnología en

la exportación de manufacturas 0,530** –0,165

Fuente:Base de datos de la tabla de puntuación de la ONUDI (véase el anexo téc- nico).

* Nivel de significancia del 5%. ** Nivel de significancia del 1%.

Hungría, Malasia y Tailandia) han aumentado también sus emisiones de CO2en relación con su PIB. De estos datos se desprende que el crecimiento industrial acelerado tiende a aumentar la contaminación, al menos hasta que el proceso de industrialización se arraiga. Es necesario investigar exhaustivamente la correlación entre las emisiones y la industrialización representada por esa curva en forma de U invertida.

Notas

1. Las empresas han utilizado de forma generalizada la compara- ción sistemática para medir el rendimiento, aprender de las prácticas óptimas y comprender la manera de lograrlas. En los últimos años, las entidades gubernamentales y otras instituciones (como las universi- dades) también han descubierto su valor. La aplicación del método de comparación sistemática ya no se restringe a Europa y los Estados Unidos, sino que ha pasado al mundo en desarrollo, en el que muchos países analizan su grado de competitividad cotejándolo con el de otros países en desarrollo y el de los países más competitivos del mundo.

2. La tabla de puntuación de la ONUDI complementa otros índices de competitividad en uso. Los más conocidos son los índices de com- petitividad actual y de aumento de la competitividad del Foro Económico Mundial, que figura en The Global Competitiveness Report (Informe sobre la competitividad mundial) (http://www.wefo- rum.org), y la tabla de puntuación de la competitividad mundial de International Institute for Management Development, publicada en el World Competitiveness Yearbook (Anuario de competitividad mun- dial) (http://www.imd.ch/wcy/ wcy.cfm) (Puede consultarse un análi- Cuadro 3.9’ Países que contaminan en grande y pequeña escala, 1998

Los 15 países que más contaminan con emisiones de CO2 Los 15 países que menos contaminan con emisiones de CO2

RIC RIC Por unidad RIC RIC Por unidad

puesto Per cápita puesto de PIB puesto Per cápita puesto de PIB

1 Singapur 44 Federación de Rusia 72 Mozambique 2 Suiza

42 Bahrein 37 China 84 Uganda 84 Uganda

6 Estados Unidos 41 Rumania 87 Etiopía 7 Suecia

29 Australia 78 Nigeria 81 Malawi 83 República Centroafricana

21 Noruega 51 Zimbabwe 83 República Centroafricana 30 RAE de Hong Kong

16 Canadá 34 Polonia 79 Nepal 11 Francia

54 Arabia Saudita 42 Bahrein 80 Tanzanía, República Unida de 4 Japón

44 Federación de Rusia 50 India 82 Madagascar 12 Austria

24 República Checa 24 República Checa 73 Bangladesh 13 Dinamarca

5 Alemania 46 Venezuela 86 Ghana 43 Uruguay

9 Bélgica 65 Jamaica 62 Kenya 14 Países Bajos

13 Dinamarca 74 Argelia 77 Zambia 5 Alemania

20 Israel 39 Sudáfrica 69 Sri Lanka 79 Nepal

8 Finlandia 54 Arabia Saudita 76 Senegal 33 Brasil

4 Japón 57 Egipto 75 Camerún 17 Italia

Fuente:Los cálculos se basan en datos sobre emisiones de CO2del Banco Mundial (2001b).

Figura 3.5 Regresión de los valores del índice de rendimiento industrial competitivo en relación con las emisiones de dióxido de carbono (modelo logarítmico), 1998

Fuentes: Base de datos de la tabla de puntuación de la ONUDI (véase el anexo técnico) y Banco Mundial (2001b).

Nota: Por dólares internacionales se entiende dólares de los EE.UU. ajustados para establecer la paridad de poder adquisitivo.

0 –1 1 2 3 4 5 6 0 0.1 0.2 0.3 0.4 0.5 0.6 0.7 0.8 0.9

Valor del índice de RIC en 1998

Valor medio del índice de RIC Singapur Suiza Irlanda Japón Alemania Suecia Finlandia Bélgica Estados Unidos Reino Unido Emisiones medias de CO2

Emisiones de CO2 de sector industrial

(kilogramo por dólar internacional de PIB) Canadá

Malasia

Sudáfrica PoloniaRumania Bahrein Zimbabwe República de Corea Hungría China Federación de Rusia República de Checa

sis de estos índices en Lall 2001b). En tanto que la tabla de puntua- ción de la ONUDI se refiere a la manufactura y abarca un número escaso de variables estructurales, en otros índices se utilizan muchas variables y se tienen en cuenta fundamentalmente las respuestas cua- litativas. Además, por la estructura modular de la tabla de puntua- ción de la ONUDI, es posible incorporar fácilmente en ella nuevas variables.

3. La indumentaria predomina en la composición de las exporta- ciones de Mauricio, en tanto que el índice de RIC mide únicamente los productos en que se usan tecnologías de complejidad mediana y avanzada.

4. Algunos países parecen estar mal colocados porque en el análi- sis de conglomerados se tienen en cuenta puntajes y no puestos en relación con el RIC. Si bien la Argentina y el Brasil descendieron con el tiempo, aparecen incluidos en un grupo cuyo puntaje de rendi- miento va en aumento en promedio. De hecho, ambos países aumen- taron su puntaje de RIC (la Argentina de 0,122 a 0,140 y el Brasil de 0,140 a 0,149), pero descendieron en la clasificación porque el pun- taje de otros países aumentó más rápido.

5 Todos los países de un conglomerado no deben por fuerza desempeñarse igualmente bien en todos los aspectos. China modernizó su estructura de exportación relativamente rápido en comparación con los demás países del grupo, aunque su VAM y sus exportaciones per cápita eran similares.

6. Se supone que, por tener economías nacionales de escala y envergadura, los países con economía de gran magnitud tenderán a tener sectores industriales avanzados (con más productos de mediana y alta tecnología) y una proporción más alta de bienes que exigen uso intensivo de tecnología en las exportaciones. Los datos sobre los paí- ses de la muestra confirman esta suposición. La magnitud de la eco- nomía (PIB) se correlaciona positivamente (a un nivel de significancia del 1%) con la proporción de productos de mediana y alta tecnología en el VAM (0,39) y en las exportaciones (0,44) de los países que inte- gran la muestra (aquí se indican únicamente los coeficientes corres- pondientes a 1998, aunque los de 1985 son similares). La correlación es más marcada en el caso de los países en desarrollo que en el de los países industrializados. Sin embargo, la magnitud se correlaciona más estrechamente con la estructura del VAM (0,60) que con la estructura de las exportaciones (0,49) en los países en desarrollo. Si bien la magnitud no guarda correlación estadística con el incremento del VAM o de las exportaciones de los países industrializados, se da una correlación positiva con la expansión de las exportaciones (pero no con el aumento del VAM) en los países en desarrollo.

7. El Brasil ocupa un lugar bajo pese al aumento de la cantidad de automóviles que exportan las empresas transnacionales; es obvio que esos volúmenes no bastan para compensar las escasas exportaciones de otros sectores industriales.

8. Se utilizó también el valor agregado manufacturero para nor- malizar las emisiones. Los resultados fueron esencialmente los mis- mos que los correspondientes al PIB.

E

L RENDIMIENTO INDUSTRIAL ES RESULTADO DE MUCHOS FACTORES

sociales, políticos y económicos que interactúan de manera compleja y dinámica. Con frecuencia, estas interacciones son propias de cada país y reflejan su historia, su cultura, su ordenamiento jurídico, su marco normativo e institucional, su capital social, sus condiciones políticas y sociales y la forma de realizar sus actividades comerciales. El rendimiento industrial refleja también las políticas macroe- conómicas, así como las relativas a la tecnología y la educa- ción. Estos factores no tienen por qué ser exclusivamente nacionales; el mundo exterior puede influir en gran medida en la actividad y el rendimiento industriales. Con la mundia- lización, la influencia de los factores y normas externos aumenta con rapidez.

No es posible establecer puntos de referencia para los países respecto de todos estos factores. El propósito del presente documento es más modesto aquí: establecer puntos de refe- rencia de las economías en relación con sus variables estruc- turales básicas, o fuerzas motrices, utilizando los datos exis- tentes. Las fuerzas motrices elegidas para establecer los puntos de referencia son las aptitudes, el esfuerzo tecnoló- gico de los países (investigación y desarrollo) la inversión extranjera directa, los pagos de licencias en el extranjero (regalías) y la infraestructura física1. Como en el capítulo 2, el objetivo no es una explicación econométrica completa de los determinantes del rendimiento industrial, sino un posiciona- miento útil de los países con respecto a variables estructura- les importantes a fin de ayudar a los responsables de la for- mulación de políticas.

Establecer puntos de referencia para los países, incluso basa- dos en un número reducido de variables estructurales, plan- tea dificultades, como las relativas a la existencia y la defini- ción de las variables, que se analizan en el capítulo 3. Además, puede haber problemas con respecto a la complementarie- dad de las variables. En la elaboración de puntos de referen- cia se parte implícitamente de la premisa de que cada fuerza motriz del rendimiento industrial complementa a las demás en toda la muestra. Por ejemplo, se da por sentado que las aptitudes avanzadas, la investigación y el desarrollo y las

corrientes de entrada de inversión extranjera directa contri- buyen a mejorar el rendimiento industrial. Si bien esto puede parecer plausible, es fácil pensar en excepciones.

Por ejemplo, la investigación y el desarrollo internos y la inver- sión extranjera directa pueden complementarse en algunos países pero contraponerse en otros. La inversión extranjera directa resulta eficaz para transferir y difundir tecnología de producción en los países receptores, pero tal vez no surta el mismo efecto en lo que respecta a establecer o transferir capacidades de innovación más avanzadas. Con frecuencia es poco rentable para las empresas transnacionales establecer centros de investigación y desarrollo y crear capacidades tec- nológicas apropiadas en los países anfitriones, incluso en aquellos cuya infraestructura industrial haría viable dicha labor. Es por eso que el Japón, la República de Corea y la Provincia china de Taiwán, que tienen grandes ambiciones tecnológicas, restringieron la inversión extranjera directa en etapas decisivas de la industrialización, cuando procuraban desarrollar las capacidades de innovación internas. Obligaron a las empresas nacionales a obtener licencias para usar tec- nologías extranjeras o a copiarlas y a invertir en las capacida- des necesarias para absorberlas y mejorarlas2.

Sin embargo, en el caso de muchos países en desarrollo, no existe un verdadero conflicto entre la investigación y el desa- rrollo internos y la inversión extranjera directa. Las sumas des- tinadas a la investigación y el desarrollo internos (el gasto interno oficial de las empresas productivas por dicho con- cepto) son generalmente reducidas o insignificantes, de manera que la inversión extranjera directa es con frecuencia una de las mejores formas de obtener acceso a tecnologías, información y capacidades nuevas. Tampoco hay conflicto entre la investigación y el desarrollo y la inversión extranjera directa en el caso de los países industrializados; las grandes capacidades nacionales determinan que las empresas trans- nacionales realicen actividades de investigación y desarrollo, y ello a su vez fortalece dichas capacidades.

Es en las economías que comienzan a industrializarse, y que se hallan en situación intermedia que puede darse una falta

Establecimiento de

puntos de referencia

comparativos de las

fuerzas motrices del

rendimiento industrial

de complementariedad. Sin embargo, incluso en este caso el conflicto sólo es real para los países que tienen aptitudes e incentivos para crear auténticas capacidades de investigación y desarrollo restringiendo la inversión extranjera directa. Muchos países que aplicaron esta estrategia no lograron esta- blecer capacidades de innovación eficaces; en lugar de ello, sencillamente se vieron afectados por lagunas tecnológicas cada vez mayores. Sin embargo, algunos establecieron capa- cidades tecnológicas y de innovación avanzadas restringiendo la inversión extranjera directa. En el caso de esos países, con- siderar complementarios la investigación y el desarrollo y la inversión extranjera directa introduce un sesgo al establecer puntos de referencia, lo que determina que sus capacidades medias parezcan menores (debido a su desempeño relativa- mente deficiente en materia de inversión extranjera directa). No obstante, incluso en estos países, el conflicto entre ambas fuerzas motrices se presenta en etapas determinadas del desarrollo industrial, y disminuye con posterioridad.

Es difícil tener en cuenta estas complejidades al establecer los puntos de referencia, porque no hay forma de distinguir a priori

a un conjunto de países o una etapa de desarrollo de otros. Lo más práctico es continuar con la labor de establecer pun- tos de referencia y, como se hace aquí, tener en cuenta estas salvedades en el análisis.

Las economías de la muestra se clasificaron con arreglo a cada fuerza motriz del rendimiento industrial en 1985 y1998 (cua- dro A4.1 del apéndice; en la figura 4.1 figura una visión resu- mida del rendimiento industrial y de las fuerzas motrices estructurales por región). Vale la pena señalar algunos aspec- tos destacados de la clasificación.

La mayoría de las 20 principales economías son industrializa- das, pero hay excepciones importantes. La República de Corea encabezó la lista en materia de aptitudes en ambos años, debido a su elevado porcentaje de matriculaciones en instituciones superiores y de estudiantes de carreras técnicas en la población. La Federación de Rusia ocupó el sexto lugar en 1998 y la Provincia china de Taiwán el octavo. Entre 1985 y 1998 Finlandia avanzó en la clasificación por aptitudes, des- plazando a los Estados Unidos de América del segundo lugar. En cuanto al gasto en investigación y desarrollo per cápita, Alemania cedió el primer lugar a Suiza y descendió al quinto. La principal economía en desarrollo volvió a ser la República de Corea, que ocupó el 13º lugar, seguida de Singapur (que figuró en el 14º lugar, superando por poco al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte) y la Provincia china de Taiwán (20º lugar).

En 1998 Singapur ocupó el primer lugar en el mundo en desa- rrollo (y en todo el mundo) en cuanto a inversión extranjera

directa per cápita, seguido por la Región Administrativa Especial (RAE) de Hong Kong, que ocupó el quinto lugar. Otras economías en desarrollo que figuraron entre los 20 principales receptores de inversión extranjera directa fueron Malasia y Chile; una economía en transición, Hungría, estuvo también entre las primeras 20. Singapur y la Región Administrativa Especial de Hong Kong se ubicaron entre los cinco principales países en cuanto a regalías per cápita, segui- dos por Malasia, la Provincia china de Taiwán y la República de Corea en el mundo en desarrollo. Singapur ocupó el ter- cer lugar en cuanto a infraestructura física, mientras que Bahrein y la RAE de Hong Kong también figuraron entre los primeros 20.

Estabilidad y complementariedad

Outline

Documento similar