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Los datos nacionales sobre la infraestructura tradicional (ferrocarriles, carreteras, puertos, vías fluviales) no están aún disponibles. Los datos sobre infraestructura moderna, relacionados con las tecnologías de la información y las comunicaciones, son más fáciles de obtener, por lo cual en el presente informe se utilizan datos relativos a la telefonía fija, la telefonía móvil, las computadoras personales y el número de anfitriones de Internet (hosts de Internet) para cada país.

La distribución de la infraestructura moderna es similar a la de otras “fuerzas motrices”, y a la cabeza de ella está el Asia oriental (figura 2.12). Pero América Latina y el Caribe también se desempeñan bien, lo que refleja sus elevados ingresos per cápita. El Asia meridional y el África subsahariana (excluida Sudáfrica) tienen un rendimiento bastante bajo. Efectuando las correcciones en función de la población, el Asia meridional se deteriora considerablemente en relación con el Asia oriental (excluida China) mientras que América Latina y el Caribe obtienen resultados bastante buenos, en particular con respecto a los teléfonos (figura 2.13). Pero en lo que hace a tecnologías avanzadas en materia de información y comunicaciones (computadoras personales y anfitriones de Internet), el Asia oriental (excluida China) man- tiene su posición de liderazgo entre las regiones en desarro- llo. El Asia meridional tiene un desempeño mediocre, incluso en comparación con el África subsahariana (excluida Sudáfrica).

Figura 2.10 Distribución regional de los pagos de regalías, 1985 y 1998

Porcentaje 0 10 20 30 40 50 60 70 1998 1985 Oriente Medio y África septentrional y Turquía África subsahariana (excluida Sudáfrica) África subsahariana América Latina y el Caribe (excluido México) América Latina y el Caribe Asia meridional Asia oriental (excluida China) Asia orientala

Fuente: Base de datos de la tabla de puntuación de la ONUDI (véase el anexo técnico).

a. Faltan los datos correspondientes a 1985 debido a que se carece de los mismos para China.

Figura 2.11 Economías en desarrollo en las que se realizaron los mayores pagos de regalías, 1998

Indonesia 7% Brasil 7% República de Corea 16% RAE de

Hong Kong 8% Provincia china de Taiwán 9% Malasia 16% Singapur12% Otros 14% Tailandia 7% México 3% Argentina 3%

Notas

1. Sin embargo, el Asia oriental (excluida China) estaba reduciendo rápidamente esa brecha; la cifra para 1998 es una aberración que refleja los efectos inmediatos de la crisis financiera del año anterior.

2. Obsérvese que el valor de las exportaciones de manufacturas del Asia oriental, en particular si excluimos a China, exceden el VAM regional. Esto se debe a que el valor de las exportaciones de

manufacturas es una cifra bruta (incluido el valor de los insumos), mientras que la del VAM es una cifra neta en la que no se tienen en cuenta los insumos.

3. Los datos del VAM no hacen distinción entre las industrias de mediana y alta tecnología, por lo cual se presentan combi- nados.

4. La clasificación de los países por nivel de ingresos es la del Banco Mundial (2001b). Porcentaje 0 10 20 30 40 50 60 70 Oriente Medio y África septentrional y Turquía África subsahariana (excluida Súdafrica) África subsahariana América Latina y el Caribe (excluido México) América Latina y el Caribe Asia meridional Asia oriental (excluida China) Asia oriental Computadoras personales Anfitriones de Internet

Figura 2.12 Distribución regional de las tecnologías de la información y las comunicaciones, 1998-2001

Teléfonos móviles Teléfonos

Fuente: Base de datos de la tabla de puntuación de la ONUDI (véase el anexo técnico).

Figura 2.13 Distribución regional de las tecnologías de la información y las comunicaciones por cada 1.000 habitantes, 1998 a 2001

Porcentaje 0 30 60 90 120 150 Teléfonos Teléfonos móviles Oriente Medio y África septentrional y Turquía África subsahariana (excluida Sudáfrica) África subsahariana América Latina y el Caribe (excluido México América Latina y el Caribe Asia meridional Asia oriental (excluida China) Asia oriental Computadoras personales Anfitriones de Internet

5. En algunos países en desarrollo, sin embargo, la enseñanza pri- maria sigue siendo la principal fuente de cualificaciones. Allí existen aún elevadas tasas de analfabetismo y los sectores industriales se con- centran en actividades simples que no exigen grandes cualificaciones. Pero incluir los porcentajes de matrículas en la enseñanza primaria entre las medidas de las aptitudes no cambia mucho el lugar que ocupa el país; todos los puestos están estrechamente relacionados al nivel de las aptitudes.

6. En el presente informe se vuelve a calcular el índice de Harbison y Myers para 1985 y 1998. Este índice mide el porcentaje medio de los grupos de edad pertinentes de un país inscritos en la enseñanza secundaria y terciaria, dando una ponderación de cinco a esta última. Además, en el informe se utilizan otras dos medidas para considerar la creación de aptitudes de alto nivel: el número de estudiantes matri- culados en el nivel terciario en todas las materias y el número de ins- critos en asignaturas técnicas (definidas como matemáticas, compu- tación, ingeniería y ciencias exactas). Estas dos medidas utilizan la población como un deflactor (a diferencia del índice de Harbison y Myers, que usa el grupo de edad pertinente como deflactor). El índice de Harbison y Myers y el número de matrículas técnicas del sector ter- ciario están muy interrelacionados, siendo su coeficiente de correla- ción de 0,87. Ambas medidas también están muy relacionadas con la medida de Barro y Lee (1993, 1996), basada en el promedio de años de enseñanza de los países. En otras palabras, los países que invierten en la enseñanza secundaria y terciaria general también pro- ducen una fuerza laboral calificada técnicamente. Los índices de Harbison y Myers figuran en el cuadro 3.5 del anexo y las matrículas técnicas terciarias en el cuadro 3.6 del anexo. El primer año para los datos de las inscripciones es 1987 porque brinda una cobertura mayor por países. Debido a que los indicadores de matrículas tienden a cambiar lentamente, no afectan en gran medida las comparaciones con los datos de 1985 para otros indicadores. Harbison y Myers (1964) calcularon su índice utilizando datos de 1958. Para obtener una comparación de sus lugares en 1958 con los datos correspon- dientes a 1995, véase Lall (1999).

7. Asimismo, se calculó una medida alternativa del esfuerzo,

patentes obtenidas en los Estados Unidos. Aunque los países indus- trializados suelen usar esto como una medida de la producción inno- vadora, resulta más pertinente para la innovación de vanguardia que para las actividades de investigación y desarrollo. Pero estas últimas y las patentes obtenidas en los Estados Unidos, con la deflación correspondiente, están estrechamente relacionadas: los países que

gastan mucho en investigación y desarrollo también registran muchas patentes en el extranjero.

8. Radosevic (1999).

9. Para mayor información sobre las normas técnicas en la indus- tria electrónica, véase Ernst (1997, 2000), Hobday (1995), Mathews y Cho (2000).

10. Véase Lall (2001b). En los países en desarrollo se realiza una parte ínfima de la investigación y el desarrollo de las empresas trans- nacionales. A mediados del decenio de 1990, menos del 1% de las actividades de este tipo de las empresas transnacionales con sede en los Estados Unidos se efectuaba en países en desarrollo (mientras que el 11% se realizaba en otros países industrializados). Incluso esta pequeña proporción estaba muy concentrada, ya que casi dos tercios se llevaban a cabo en el Brasil, México y Singapur, por orden decre- ciente de importancia. No obstante, aun cuando la cantidad gastada en investigación y desarrollo en los países en desarrollo sea baja con respecto a las actividades de las empresas en ese sentido, puede representar una parte sustancial de la investigación y el desarrollo nacionales de las economías anfitrionas.

11. Se prefieren las corrientes por dos razones. En primer lugar, los volúmenes acumulativos se calculan en valores históricos, lo que puede dar una imagen distorsionada del valor actual del capital extranjero destinado a inversiones. En segundo lugar, las corrientes brindan una imagen más clara de la actividad de IED en curso y por ello son más pertinentes para explicar el desempeño actual. No obs- tante, una comparación de ambos conjuntos de datos para la mues- tra produjo resultados similares, de modo que la elección entre las corrientes y los volúmenes acumulativos no conlleva grandes dife- rencias en la práctica.

12. Los bienes de capital constituyen también un tipo de importa- ciones de tecnología “incorporada”, pero no están incluidos en las importaciones de tecnología externalizada por varios motivos. En pri- mer lugar, los datos abarcan un gran componente de las importacio- nes de equipos para las inversiones no industriales. En segundo lugar, incluyen las reexportaciones de equipo, en particular mediante inter- mediarios como la RAE de Hong Kong y Singapur, distorsionando los resultados a su favor. En tercer lugar, los datos incluyen componentes de bienes de capital para la elaboración de las exportaciones, haciendo que los países orientados a las exportaciones de productos electróni- cos figuren como importadores de tecnología de gran envergadura.

L

OS ENCARGADOS DE FORMULAR POLÍTICAS DE TODO EL MUNDO

observan con atención el rendimiento industrial de los demás países y, como lo prueban los sitios en Internet de muchos ministerios, institutos de investigación, empresas consultoras y organizaciones internacionales, esta tendencia va en aumento. Constantemente se comparan en mayor o en menor detalle el rendimiento industrial, la productividad, la capacidad de innovación, las aptitudes, las corrientes de entrada de las inversiones extranjeras directas y otros factores similares. El interés por el rendimiento industrial comparativo pone de manifiesto la importancia de la competencia mun- dial y la utilidad de recurrir a las comparaciones a la hora de formular políticas. El recurso a este cotejo constante, o esta- blecimiento de puntos de referencia comparativo, responde claramente a una gran necesidad1.

Los puntos de referencia comparativos son necesarios por la dificultad que supone determinar el rendimiento industrial de un país a partir de normas preestablecidas. Para muchas face- tas del rendimiento industrial no existen normas en la teoría económica. Cabe preguntarse si la producción, las exporta- ciones y la creación de empleo en el sector industrial aumen- tan con la rapidez requerida en relación con los recursos, la estructura industrial y el avance tecnológico de un país; si las empresas nacionales innovan lo necesario, o si la mano de obra es suficientemente calificada; si la infraestructura indus- trial atiende adecuadamente las necesidades de la nueva eco- nomía; si el país aprovecha para su economía las corrientes de conocimientos que circulan en el mundo. No pueden res- ponderse estos interrogantes y otros análogos utilizando úni- camente parámetros teóricos.

La mejor guía para abordar esas importantes cuestiones es observar el rendimiento industrial de otras economías (com- parables). Si esas economías prosperan sistemáticamente más que la propia, algo no funciona bien en la economía nacio- nal. Aun cuando haya parámetros técnicos preestablecidos, por ejemplo para una instalación industrial, la comparación sistemática con las prácticas óptimas sigue siendo útil. Permite a los operarios determinar si puede exigirse más al equipo para que funcione mejor o si puede reorganizarse a

los trabajadores para que aumenten su productividad. Cuando hay margen para mejorar el funcionamiento de algo, el establecimiento de puntos de referencia comparativos es un instrumento útil. Dada la rapidez con que cambia la coyun- tura económica y tecnológica nacional e internacional, es mucho más difícil para un gobierno evaluar el rendimiento industrial de su país sin cotejarlo con el de otras economías. La comparación sistemática es mucho más necesaria cuando un país lleva a cabo una penosa reestructuración interna y una profunda modificación de sus políticas.

El establecimiento de puntos de referencia comparativos puede hacerse en muchos ámbitos, por ejemplo, a nivel de empresas, de sectores industriales, de instituciones, de la administración pública o de departamentos estatales. Puede abarcar aspectos determinados, como el capital y los costos de mano de obra, la infraestructura, la tecnología, la innova- ción, las aptitudes o el medio ambiente. Cuanto más concreto sea el nivel, más fácil será establecer puntos de referencia comparativos cuantitativos; cuanto más general sea el nivel, más difícil será discriminar lo pertinente de lo no pertinente y, con frecuencia, la forma de medirlo. De ello se desprende que es más fácil comparar sistemáticamente el rendimiento industrial que la competitividad nacional. Con todo, incluso el ámbito industrial es bastante general, ya que presenta com- plejos factores y variaciones que no pueden tomarse en cuenta al establecer los puntos de referencia comparativos globales. Por consiguiente, los puntos de referencia naciona- les deben considerarse como indicadores preliminares útiles del rendimiento relativo. Como auxiliares de la formulación de políticas, han de complementarse con análisis exhaustivos por país y por actividad. Es igualmente importante incorporar las variables cualitativas de carácter institucional y normativo que no se incluyen en los puntos de referencia comparativos. La tabla de puntuación que se introduce en el presente informe contiene información útil sobre aspectos determi- nantes del desarrollo industrial2. Es un instrumento simple mediante el cual un país puede establecer el lugar que ocupa en la escala de rendimiento industrial (recuadro 3.1) y sus características estructurales (véase el capítulo 4). La tabla de

Establecimiento de

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