EL SISTEMA FISCAL
3. CRISIS Y SUPERVIVENCIA DEL SISTEMA EN LA GALIA POST-ROMANA
Ciertamente, esta crisis no supuso el fin inmediato del sistema fiscal en la Galia al sur del Loira. La información disponible permite constatar que continuaron
548 Oros., 7.41.7. 549 Véase supra. 550 Sid., Carm., 5.574-587, 13.15-21 y 13.35-41. 551
C. Th., 10.25 (año 406), 11.7.3 (año 320) y 11.24.1 (año 360). [133]
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cobrándose impuestos no solo hasta los últimos años del gobierno imperial en la región, sino incluso durante el periodo merovingio552.
Como hemos observado en el capítulo 1, hay quienes han sugerido a partir de estas evidencias que los reinos romano-germánicos sostuvieron con éxito el sistema tributario tardo-romano, conservando las características centrales que había tenido desde su implantación a fines del siglo III. No queda entonces más que remitirnos al desarrollo anterior e insistir en que la forma más radical de esta tesis fue esgrimida por los llamados “fiscalistas”, pero que sus raíces se prolongan en los planteos de Walter Goffart acerca del carácter de los asentamientos germánicos y, más atrás, en las últimas elaboraciones de Henri Pirenne553.
Interesa ahora plantear que aunque los “fiscalistas” no hayan convencido a todos con sus opiniones, hay autores que sostienen que el aparato tributario tardo-romano sobrevivió de manera más o menos estable por lo menos durante el siglo VI e incluso posteriormente. Para Ian Wood, por ejemplo, pese a que resulta difícil aseverar la regularidad en la recolección de impuestos a partir de los dichos de Gregorio de Tours – que en su opinión se centra en situaciones excepcionales–, un pasaje de los Decem libri historiae concerniente a una intervención del obispo de Poitiers en favor de la reasignación de los tributos de la ciudad podría ser un indicio en tal sentido554. Según este historiador, la referencia anterior sugeriría incluso que las exacciones podían organizarse de manera relativamente efectiva y de forma más o menos justa. En su opinión, el Estado no habría comenzado a encontrar dificultades en el cobro sino en el trascurso del siglo VII555.
Actualmente se tiende a sostener más bien la idea de que los reinos sucesores tuvieron serias dificultades para mantener el funcionamiento de la maquinaria fiscal heredada y que los logros fueron dispares según las regiones. Edward James destacó
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Sid., Ep., 2.1, 5.7, 7.12 y 8.8, que datan aproximadamente de la década de 470. Para el siglo VI tenemos los testimonios de Ces., Serm., 34.3 y 154.2; V. Caes., 1.20 y Greg., Hist., 5.28, 5.34, 6.22, 6.28, 9.30 y 10.7.
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Ya nos hemos referido en el capítulo anterior a la tesis de Goffart sobre los asentamientos de los germanos. Es preciso aclarar, sin embargo, que a diferencia de Durliat, para aquel los impuestos se transformaron en parte en rentas privadas y en parte en servicio militar durante el periodo merovingio (Goffart [1972]; [1982a] y [1982b]).
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Greg., Hist., 9.30 (“Childeberthus vero rex discriptores in Pectavo, invitante Maroveo episcopo, iussit abire, id est Florentianum maiorem domus reginae et Romulfum palatii sui comitem, ut scilicet populus censum, quem tempore patris reddiderat, facta ratione, innovata re, reddere deberet. Multi enim ex his defuncti fuerant, et ob hoc viduis orfanisque ac debilibus tributi pondus insiderat. Quod hi discutientes per ordinem, relaxantes pauperes ac infirmus, illos quos iustitiae conditio tributarius dabat censo publico subdiderunt”).
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Wood 1994, 62-63.
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hace algún tiempo que los reyes francos tuvieron poco éxito en el establecimiento de nuevos impuestos y que aquellos que databan de la época romana –particularmente el territorial que gravaba a la población libre propietaria– fueron desapareciendo por el otorgamiento de inmunidades. Un pasaje del Liber in gloria confessorum de Gregorio de Tours retrotrae la inmunidad fiscal de la región lionesa al último cuarto del siglo V. Sin que podamos estar seguros de que la datación sea fidedigna, queda de manifiesto que el origen de la exención era lo suficientemente remoto como para que un obispo viajado y enterado de los asuntos de otras diócesis como el turonense lo ignorase556. Por otro lado, es posible que aquellos descendientes de romanos que fueron progresivamente identificándose como “francos” reclamasen la inmunidad fiscal correspondiente a su nueva condición, aunque ella comportase la obligación de servir en la corte o el ejército y presumiblemente debieran pagar otros impuestos como peaje y aduana557. Quizás se tratase precisamente de guerreros que ya cumplían con deberes militares.
Más recientemente, Jean Pierre Devroey ha planteado que las posiciones continuistas en materia fiscal pecan de “literalismo” en la lectura de la documentación, sobrestimando las ordenanzas, los textos normativos y subestimando el funcionamiento social real. No hay nada en los Estados bárbaros comparable a los grandes departamentos de la administración central y de las provincias, que sí se perpetuaron en
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62: (“Leonis autem Romani imperatoris filia, cum ab spiritu vexaretur inmundo et per loca sancta duceretur, assidue clamabat nequam spiritus: ‘Non hinc egrediar, nisi archidiaconus Lugdunensis adveniat; et nisi ipse me de hoc vasculo quem ad quaesivi eiciat, nullatenus hinc sum egressurus’. Audiens haec imperator, diregit suos in Gallias. Quem illi repertum suppliciter exorant, ut cum eis ad visitandam puellam Roma dignaretur accedere. Ille vero contradicens et se indignum, per quem Christus miracula ostenderet, esse vociferans, admonitus episcopi sui consilio, cum eosdem missos diregit, et ad imperatorem veniens, cum honore suscipitur. Audiens autem de infirmitate puellae, se ad basilicam beati Petri apostoli confert; ibique continuato cum vigiliis et orationibus triduano ieiunio, quarta die per invocationem domini nostri Iesu Christi et crucis vixillo inmundum spiritum a corpore puellae depellet. Qua sanata, tria ei centenaria auri imperator offer; sed ille vir altioris spiritus caducas divitias pro nihilo respuit, dicens: ‘Si’, inquid, ‘me tuis muneribus locupletari desideras, illud quod cunctae proficiet civitati largire’. ‘Tributum’, ait, ‘in tertio circa muros miliario civitatis, quod tuis debetur stipendiis, populis cede. Hoc utriusque animabus salubre beneficium erit. Aurum vero tuum necessarium non habeo. Pauperibus illum pro tua tuorumque felicitate dispensa’. Quod ille non abnuens, aurum pauperibus erogat et tributum petitum civitati concedit. Unde usque hodie circa muros urbis illius in tertio miliario tributa non redduntur in publico”).
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James 1988, 191-194. Los impuestos de peaje y aduana parecen haber tenido una supervivencia mayor según James, aunque su control parece haber ido pasando del rey y los condes a manos privadas. Véase también Devroey 2003, 240-241. El mencionado cambio de una identidad se inserta en el problema más amplio de la llamada “etnogénesis”. James 2006, cap. 5 es una buena introducción al debate en torno a esta cuestión. En su opinión (p. 121), muchos galo-romanos debieron de comenzar a pensarse como francos desde el reinado de Clodoveo, quizás al principio con un sentido meramente político, como súbditos de un rey franco. Ello no era incompatible, por otro lado, con la continuidad de una identidad urbana. Vale decir que alguien podía ser arverno y franco.
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oriente. El supuesto “Estado tributario” franco no dejó ni manuales, ni leyes, ni útiles económicos y administrativos que revelen su funcionamiento. Todas las evidencias se reducen, según el autor, a los testimonios antifiscales hallados en Gregorio de Tours en un contexto polémico y en defensa de los intereses de la Iglesia558. Sin embargo, Devroey omite mencionar fuentes hagiográficas que, como veremos, avalan la idea de un rechazo generalizado a la tributación.
Por otro lado, Raymond Van Dam ha afirmado que antes que un sistema fiscal propiamente dicho, el cobro de obligaciones públicas durante el siglo VI en la Galia habría obedecido más bien a la capacidad de cada rey para ejercer la intimidación y la subordinación. Los monarcas enviaban condes a las ciudades para obtener tanto juramentos de lealtad como tributos559. En tal caso estaríamos en presencia de una explotación que podría entenderse como tributaria en lugar de impositiva, según la distinción que hemos fijado al comienzo del capítulo; no podríamos hablar de una exacción regular más allá de la arbitrariedad. En este sentido, el párrafo siguiente al pasaje de Gregorio de Tours que Wood cita en apoyo a la idea de una pervivencia más o menos estable del cobro apuntalaría, por el contrario, la tesis de la dificultad del poder público para reintroducir una forma estable de percepción de impuestos en jurisdicciones que por la razón que fuera habían dejado de estar gravadas. Dice allí el obispo que luego de que se lograra reorganizar de manera más justa el criterio de cobro de tributos en Poitiers, los oficiales reales se dirigieron a Tours con el objetivo de fijar impuestos a la población local. Para ello se proponían poner en evidencia los registros fiscales del reinado de Clotario (511-561). Gregorio comenta en el pasaje la explicación que dio a los enviados. Aquellos libros fueron quemados por orden del propio Clotario para que no se cobraran más impuestos en Tours. La decisión había sido respetada por su sucesores Chariberto, Sigiberto y Childeberto II, aunque menciona que el conde Gaiso reimpuso ilegalmente el cobro durante un breve periodo560. El episodio deja en
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Devroey 2003, 231-235.
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Van Dam 2005, 210.
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Greg. Tur., Hist., 9.30 (“Et sic Toronus sunt delati. Sed cum populis tributariam functionem infligere vellent, dicentes, quia librum prae manibus haberent, qualiter sub anteriorum regum tempore dissolvissent, respondimus nos, dicentes: ‘Discriptam urbem Toronicam Chlothari regis tempore, manifestum esse, librique illi ad regis praesentiam abierunt; sed, conpuncto per timorem sancti Martini antestitis rege, incensi sunt. Post mortem vero Chlothari regis Charibertho rege populus hic sacramentum dedit; similiter etiam et ille cum iuramento promisit, ut leges consuetudinesque novas populo non infligeret, sed in illo, quo quondam sub patris dominationem statu vixerant, in ipso hic eos deinceps reteneret; neque ullam novam ordinationem se inflicturum super eos, quod pertinerit ad spolium, spopondit. Gaiso vero comes eiusdem temporis, accepto capitulario, quem anteriores scriptores
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evidencia que Tours había gozado de una inmunidad fiscal prácticamente ininterrumpida durante al menos tres décadas y media. La postura de Van Dam resulta entonces interesante, pues permite comprender la información disponible acerca de la existencia de tributos públicos no como parte de un continuum que se retrotraería al periodo tardo-romano, sino más bien como sucesivos intentos de reimponer un sistema que ya había entrado en crisis.
La discusión historiográfica podría plantearse ahora en términos de cómo se interpreta dicha crisis. Para Chris Wickham, lo que ocurrió en los reinos vándalo, visigodo o franco, con distintos ritmos y con características particulares, fue que el Estado dejó de interesarse en el cobro de impuestos a causa de que los soldados de sus ejércitos ya no eran asalariados sino que se mantenían a través de la renta obtenida sobre las tierras que ocupaban561. Debemos decir que el argumento nos resulta poco persuasivo, en primer lugar porque a priori parece improcedente suponer que el poder público renunciara sin más a la extracción sistemática de excedente. En este sentido, Wickham no puede interpretar sino como una “paradoja” el hecho de que los vándalos conservaran con éxito durante un tiempo considerable un sistema de impuestos que significaba para el Estado unos ingresos desproporcionadamente mayores a los pocos gastos que tenían, a pesar de que luego evalúe su decadencia como un ejemplo paradigmático de cómo un aparato fiscal podía colapsar en condiciones favorables si no era estructuralmente necesario para el sistema político562. Lo cierto es que resulta difícil explicar qué los llevó a mantener por un tiempo el sistema si no partimos de la base de
fecisse commemoravimus, tributa coepit exegere. Sed ab Eofronio episcopo prohibitus, cum exacta parvitate ad regis direxit praesentiam, ostendens capitularium, in quo tributa continebantur. Sed rexingemiscens ac metuens virtutem sancti Martini, ipsum incendio tradedit; aureus exactus basilicae sancti Martini remisit, obtestans, ut nullus de populo Toronico ullum tributum publico redderit. Post cuius obitum Sigyberthus rex hanc urbem tenuit nec ullius tributi pondus invexit. Sic et nunc XIIII. anno Childeberthus post patris obitum regnans, nihil exegit, nec ullo tributi onere haec urbs adgravata congemuit. Nunc autem potestatis vestrae est, utrum censeatis tributum, an non; sed vidite, ne aliquid noceatis, si contra eius sacramentum ambulare disponitis’. Haec me dicente, responderunt: ‘Ecce librum prae manibus habemus, in quo census huic populo est inflictus’. Et ego aio: ‘Liber hic a regis thesauro delatus non est nec umquam per tot convaluit annus. Non est mirum enim, si pro inimicitiis horum civium in cuiuscum que domo reservatus est. Iudicavit enim Deus super eos, qui pro spoliis civium no strorum hunc post tanti temporis transacto spatio protulerunt’. Dum autem haec agerentur, Audini filius, qui librum ipsum protulerat, ipsa die a febre correptus, die tertia expiravit. Post haec nos transmisimus nuntios ad regem, ut, quid de hac causa iuberit, mandata remitteret. Sed protinus epistulam cum auctoritate miserunt, ne populus Toronicus pro reverentia sancti Martini discriberetur. Quibus relictis statim viri, qui ad haec missi fuerant, ad patriam sunt regressi”).
561 Wickham 2005, 80-124. 562 Wickham 2005, 91-92. [137]
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que efectivamente hubo una voluntad decidida de perpetuarlo por parte de los reyes563. Esto vale para juzgar lo sucedido en los otros reinos post-romanos. Pero además la documentación disponible contradice su tesis. En la Galia contamos, por un lado, con referencias a episodios de resistencia al pago de los gravámenes que nos han llegado a través de los escritos de Gregorio de Tours564 y, por otro, con evidencias de presencia de impuestos en el valle del Loira hasta incluso los comienzos del siglo IX565. Es cierto que las primeras no son abundantes, pero ello no invalida la posibilidad de que haya existido una oposición sorda y constante de la que no nos ha llegado noticia. La última de las referencias de Gregorio de Tours es un indicio en tal sentido: los recaudadores habían encontrado cada vez mayores dificultades para continuar con el cobro de impuestos en Clermont Ferrand. Una resistencia de tal guisa explicaría los niveles relativamente bajos de tributación que pueden deducirse de otros pasajes de la obra del turonense566, así como la existencia de una extendida intolerancia a que los reyes francos se atribuyesen la potestad de modificar el statu quo fiscal a través de la legislación, la imposición de nuevas cargas o la persecución de la evasión, según revelan fuentes hagiográficas567. Además, es preciso recordar los constantes pedidos de
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Los historiadores suelen coincidir al menos en la existencia de esta voluntad, no así en el grado de éxito en la reproducción de las estructuras administrativas heredadas.
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Greg. Tur., Hist., 3.36 (“Franci vero cum Parthenium in odio magno haberent, pro eo quod eis tributa ante dicti regis tempore inflixisset, eum persequi coeperunt. Ille vero in periculum se positum cernens, confugium ab urbe facit ac duobus episcopis suppliciter exorat, ut eum ad urbem Treverecam deducentes, populi saevientes seditionem sua prae dicatione conpraemerent”), 5.28 (“Chilpericus vero rex discriptiones novas et gravis in omne regno suo fieri iussit. Qua de causa multi relinquentes civitates illas vel possessiones proprias, alia regnas petierunt, satius ducentes alibi peregrinare quam tali pericolo subiacere. Statutum enim fuerat, ut possessor de propria terra unam anforam vini per aripennem redderit. Sed et alii functionis infligebantur multi tam de reliquis terris quam de mancipiis; quod implere non poterat. Lemovicinus quoque populus, cum se cernerit tali fasci gravari, congregatus in Kalendas Martias Marcumque refrendarium qui haec agere iussus fuerat, interficere voluit; et fecisset utique, nisi eum episcopus”), 7.15 (“Habebat tunc temporis secum Audonem iudicem, qui ei tempore regis in multis consenserat malis. Ipse enim cum Mummolo praefecto multos de Francis, qui tempore Childeberthi regis seniores ingenui fuerant, publico tributo subegit. Qui post mortem regis ab ipsis spoliatusac denudatus est, ut nihil ei, praeter quod super se auferre potuit, remaneret. Domus enim eius incendio subdederunt; abstulissent utique et ipsam vitam, nisi cum regina aeclesiam expetisset”)y 10.7 (“In supradicta vero urbe Childeberthus rex omnem tributum tam eclesiis quam monasteriis vel reliquis clericis, qui ad eclesiam pertinere videbantur, aut qui cumque eclesiae officium excolebat, larga pietate concessit. Multum enim iam exactores huius tributi expoliati erant, eo quod per longum tempus et succedentum generationes, ac divisis in multis partibus ipsis possessionibus, colligi vix poterat hoc tributum; quod hic, Deo inspirante, ita praecipit emendare, ut, quod super haec fisco debitur, nec exactore damna percuterent nec eclesiae cultorem tarditas de officio aliqua revocaret”).
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Wickham 2005, 111-112.
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Greg. Tur., Hist., 5.28; Wickham 2005, 108. Esta cifra implicaría regresar a guarismos similares a los del alto imperio en un contexto distinto, de relajación de los vínculos de dominación privado.
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Goffart [1982b], 225.
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inmunidad fiscal de eclesiásticos y laicos, a los que los reyes debieron atender en la búsqueda de apoyo político568.
4. UNA HIPÓTESIS EXPLICATIVA