2. El Cristianismo en la conformación religiosa y cultural de Europa
2.2 Fases en el desarrollo del Cristianismo
2.2.2 El Cristianismo medieval
La historia del cristianismo medieval es vasta y compleja. Se necesitarían varios tomos para hacerle justicia. Aquí solo desarrollaremos algunas de sus características principales, con el fin de determinar la importancia de su legado a Occidente.
a. La iglesia en el período de formación de los reinos germanos (siglos V- Viii)
Para entender esta fase en el desarrollo del Cristianismo medieval es necesario considerar el carácter religioso que tenían los pueblos germanos, pueblos en los cuales el arrianismo era la religión practicada. Con las invasiones de estos pueblos al interior de las fronteras del imperio romano se sucedió un antagonismo entre ambos constructos religiosos.
Durante las invasiones, la Iglesia se levantó como la única institución representante del imperio romano agonizante. No obstante, en este proceso antagónico la Iglesia logró difundir su influencia dentro del mundo germánico, gracias a alianzas con los reyes germanos. Un hito clave para esta difusión fue la conversión de Clodoveo al Cristianismo, en el año 496. Con el tiempo, y luego del sincretismo entre ambas religiones, la Iglesia contribuyó al desarrollo del derecho de los distintos reinos germanos, en el establecimiento de códigos, tales como el Código de Eurico (siglo V), el de Leovigildo y el de
Gregorio Magno (540- 604), considerado el primer Papa medieval, fue quien organizó la Iglesia y consolidó la primacía de Roma sobre las demás sedes de la Iglesia.
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Rescesvinto. En suma la Iglesia aportó elementos provenientes de la tradición jurídica romana, y tras las invasiones, vino el proceso de asentamiento definitivo del mundo germánico y la constitución de sus primeros reinos (junto con el establecimiento del derecho y de las primeras formas de organización política, económica, religiosa y cultural).
b. La iglesia bajo los imperios Carolingio y otoniano (siglos Viii- X).
• El Cristianismo bajo el Imperio Carolingio: La relación entre la Iglesia y las monarquías germanas tuvo su primer gran éxito en Francia, debido a la labor evangelizadora de San Bonifacio y gracias a la derrota del ejército musulmán, que invadió Francia, en Poitiers (732). La influencia de la Iglesia alcanzó tal nivel, que en el año 751, San Bonifacio coronó a pipino “el breve”, hijo del héroe de Poitiers, Carlos Martel, fundador de la dinastía Carolingia.
Sin embargo, el sucesor de Pipino, Carlomagno (rey de los francos desde el 768), desarrolló una política caracterizada por la intervención en los asuntos de la Iglesia, y se constituyó en “defensor de la fe”, lo cual le dio el derecho a intervenir en asuntos dogmáticos de la Iglesia.
Con la batalla de Poitiers (732) y el Imperio Carolingio se define la unidad de Europa bajo el cristianismo católico, con el Islam por el oeste y el Imperio Romano de Oriente por el este como límites. Debemos recordar que, tras el Tratado de Verdún (843) los herederos del Imperio Carolingio Lotario, Carlos y Luis, dividieron el Imperio.
• El Cristianismo bajo el Imperio Otoniano: La actitud de algunos monarcas de intervenir en los asuntos internos de la Iglesia (heredadas en gran parte de la Dinastía Carolingia), se acrecentó durante el Imperio otoniano, en parte debido a la figura centralista de la Dinastía Otoniana. durante su existencia (en el siglo X), los emperadores intervinieron en asuntos internos de la iglesia, al punto que pasaron a definir la sucesión de los papas. Tras la muerte de Otón III en 1002, la monarquía alemana entró en decadencia, y con ella, esta intervención de los monarcas en asuntos de la Iglesia.
Además del desarrollo de los sacramentos, en esta época apareció el santoral, asociados con cada región, de modo de permitir la identificación de cada pueblo con la Iglesia romana: así surgió un San Jorge, asociado al combate en contra de los dragones (figuras de importancia en la mitología germana), San Patricio (que combate a los druidas en Gran Bretaña), San Bonifacio en Francia. Todos ellos asociados a tareas evangelizadoras.
En este período se produce lo que se conoce como el “Re- nacimiento Cristiano” del si- glo IX, en el que adquirieron mayor peso las ceremonias religiosas, que hoy conoce- mos como sacramentos, al- canzando su valor sagrado: el bautismo, la penitencia, la eucaristía, confirmación, matrimonio, el sacerdocio y la extremaunción.
En cuanto a la organización, en este período la Iglesia de- sarrolló un modelo monásti- co alternativo al irlandés, que se sustentaba en la Regula Monachorum (Regla Monás- tica) de San Benito de Nursia (480- 549), que se fundaba en la sobriedad y discreción de vida: enclaustramiento parcial de los monjes, y la di- visión de la jornada entre el oficio divino, la lectura y el trabajo.
En el 910 se fundó el Monas- terio de Cluny de la orden de los benedictinos, que se ca- racterizó por desarrollar con el máximo rigor los principios de la Regla de San Benito.
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Por otra parte, este fue el período en el que se inició el combate a las herejías. La herejía es una doctrina que planteaba una interpretación del legado de Cristo o de la organización de la Iglesia, que atentaba en contra de los principios de ella. Las herejías más importantes de este período fueron las corrientes milenaristas (que postulaban que el mundo se acabaría en el año 1000, producto de la segunda venida del Mesías) y el movimiento valdense, que debe su nombre a Pedro Valdo, rico comerciante de Lyon, quien postuló una prédica fundada en la pobreza más radical, que incluía la destrucción de los bienes en los que se fundaba la riqueza de ciertos sectores de la población.
c. La reforma Gregoriana y la Querella de las investiduras (siglos Xi- Xii)
Este período está marcado por los conflictos políticos entre Papas y monarcas, y por los conflictos territoriales derivados de las invasiones normandas, que culminaron en la invasión de Inglaterra (Hastings, 1066). También este fue el período en el que se organizaron las primeras Cruzadas, orientadas a liberar la Tierra Santa del dominio del Islam. Un hito clave del período fue el Concilio de Clermont (1096), tras el cual el Papa Urbano II convocó a la primera cruzada.
Durante el siglo XI, la orden benedictina de Cluny ganó popularidad dentro de la Iglesia. Dicha Orden postulaba una reforma de la iglesia, ya que veía en ella la pervivencia de numerosos vicios, tales como el nicolaísmo (concubinato de sacerdotes), la simonía (compraventa de dignidades eclesiales), y la frecuente intromisión de las autoridades imperiales en la designación de los Papas.
En el 1049, el emperador Enrique III permitió la elección autónoma del Papa, que permitió la llegada de León IX, con el cual se inició una reestructuración interna de la Iglesia. Gracias a estas reformas, en 1073 ascendió al papado el cardenal Hildebrando quien, con el nombre de Gregorio VII postuló sus Dictatus Papae, 27 proposiciones en las que defendía la primacía papal por encima de cualquier otro poder. Fruto de las Dictatus Papae, se inició una guerra conocida como la “Querella de las investiduras”, entre los Papas y Enrique IV, emperador Germano Romano, y sus sucesores. Esta guerra tuvo por objeto determinar cuál de los dos poderes, el de los Papas o el de los reyes, debía primar en Europa. El conflicto se perpetuó más allá de la muerte de Gregorio Vii, en los papados de Urbano II, Paulo VI y Calixto II, y durante el reinado del heredero de Enrique IV, Enrique V. en este período surgieron
las dos principales corrien- tes heréticas de la edad Media: el movimiento de Arnaldo de Brescia, en Roma, que postuló una síntesis en- tre los Evangelios y el ideal de la República Romana, y quien fue condenado a la hoguera en 1155; y el movimiento de los cátaros, que adquirieron gran popularidad en el sur de Francia, y que postulaban la existencia de un enfrenta- miento entre dos principios equivalentes, el Bien y el Mal (para la Iglesia, el Bien, repre- sentado por Dios, es un prin- cipio superior al Mal). En este último caso, la po- pularidad del movimiento (al que se sumaron elementos provenientes de la aristocra- cia feudal) dejó en mal pie a la Iglesia, la que convocó a la organización de un ejército internacional que, en 1208, arrasó con este movimiento.
Sabías que...
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La solución a la querella de las investiduras se logró en el Concordato de Worms (1122), por el cual los reyes reconocieron el derecho de la Iglesia a elegir sus Papas en forma autónoma por parte del Concilio Cardenalicio (tal como ocurre actualmente), pero con supervisión del Emperador Germano Romano.
En síntesis, el emperador reclamaba, por su parte, el derecho a elegir a los obispos en el Imperio. Ante la negativa Papal, Enrique IV depuso a Gregorio VII y este a su vez lo excomulgó. Se produjo la humillación de Canossa, en la cual se impuso la voluntad del Papa. El punto final del conflicto solo se logrará, como ya se señaló, con la firma del Concordato de Worms en el año 1122.
d. Cisma de oriente
Las reformas más importantes del período ocurrieron por cuenta de los Papas León IX (1049- 1058) y Nicolás II (1058- 1073).Con León IX se celebraron diversos sínodos en los que se condenó la simonía, el nicolaísmo, y las intromisiones civiles. Se postuló con más fuerza, la necesidad del celibato sacerdotal. Además de estas reformas internas, con León iX se produjo el Cisma de oriente, entre Constantinopla y roma. Las diferencias entre ambas iglesias se venían produciendo desde larga data; el fundamento de la división se debió a que el patriarca de Constantinopla, Miguel Cerulario, condenó como heréticos algunos usos de la iglesia romana, tales como el pan ácimo en la misa (como representación del cuerpo de Cristo) y el celibato del clero. A partir de esta condena, se establecieron las dos iglesias (occidental y oriental), en forma autónoma una de otra. Con Nicolás II, por su parte, se inició la demanda de la Iglesia por lograr que la elección de los Papas fuera realizada en forma autónoma por parte del Concilio Cardenalicio.
e. La Teocracia pontificia (siglo Xii- Xiii)
este período estuvo marcado por la prolongación del conflicto entre reyes y papas, por la primacía política de europa, y por el desarrollo y fin de las Cruzadas. El Concordato de Worms (1122) no impidió que se desarrollaran nuevos conflictos entre los Pontificies y los reyes, solo consolidó la tendencia de los Papas a creer en la tesis de la primacía Papal.
Los problemas sucesorios de diversas monarquías, provocó que ahora los papas pasaron a intervenir en la sucesión de los monarcas. esta potestad papal que caracterizó al período 1122 a 1305, provocó que posteriormente se denominara a este período como la Teocracia pontificia, es decir, un régimen político en el que el pontícicie constituía el nivel más alto del poder en europa. Sin embargo, no todos los reyes estuvieron de acuerdo. Fue el caso de Federico II, apodado “Barbaroja”, quien fue excomulgado en dos ocasiones, y quien conquistó Roma en 1240.
Sabías que...
en el plano interno en este pe- ríodo se produjeron entonces dos grandes reformas:
- por una parte, en 1215, en el iV Concilio de Letrán,
bajo el papado de Inocencio III, se establecieron setenta cánones destinados a refor- mar la Iglesia en distintos aspectos: corregir errores doc- trinales, reformar las costum- bres del clero, proveer vacan- tes para las órdenes religiosas, obligatoriedad de la confesión y de la comunión anuales, etc.
- por otra parte, en este perío- do se produjo la creación de la inquisición, institución ju- dicial creada por Gregorio IX, quien estableció los estatutos de las excomuniones (Excom- municamus). Los cargos de in- quisidores fueron confiados a los dominicos y franciscanos, a causa de su mayor preparación teológica y su supuesto recha- zo de las ambiciones mun- danas. La Inquisición estuvo encargada de perseguir la he- rejía, el sacrilegio, la blasfemia, magia, brujería y aun sodomía (prácticas sexuales conside- radas aberraciones durante la Edad Media).
La imagen representa la teoría de las dos espadas, en virtud de la cual se sustentó la Teocracia Pontificia durante el Papado de Inocencio III.
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f. el Cisma de occidente (siglos XiV y XV)
Este es un período crítico tanto para la Iglesia como para la economía y la política europea. Solo considerando la historia eclesiástica, este período se caracterizó por la subordinación de los Papas a la dinastía de los Capeto, que provocó que se desarrollara un período en que coexistieron dos papas, uno con residencia en Aviñón y otro con residencia en roma. A esta división de la cristiandad se le denomina Cisma de Occidente.
El proceso de decadencia de la hegemonía de los Papas fue iniciado por el rey francés Felipe IV, en contra del Papa Bonifacio VIII. Esta nueva etapa en las relaciones entre la Iglesia y el poder civil, se desarrolló cuando el sucesor de Bonifacio VIII trasladó la sede del Papado desde Roma a Aviñón, como medida provisional. Sin embargo, esta medida se perpetuó en los siguientes seis Papas (1316- 1378), todos ellos elegidos con cierto grado de influencia de los reyes de Francia sobre el Concilio Cardenalicio.
En 1377, el Papa Gregorio XI decidió volver a Roma. Sin embargo, a su muerte, ocurrida en 1378, los cardenales eligieron sendos Papas tanto en Roma como en Aviñón: los romanos eligieron a Urbano VI y los franceses optaron por Clemente VII. Desde entonces, y hasta 1417, la cristiandad occidental estuvo dividida: algunos, como Francia y Alemania, apoyaron al Papa de Aviñón; otros, como Inglaterra y los reinos españoles, apoyaron al Papa de Roma.
La Guerra entre Francia e Inglaterra, conocida como la Guerra de los Cien Años (1346- 1453), dio cuenta de esta división. Especialmente el capítulo de Juana de Arco, quien fue ungida como salvadora por la iglesia francesa, y quemada por brujería por la iglesia inglesa.
La división de la cristiandad marcó esta etapa. La solución de la crisis, provocó un importante cambio en la organización interna, ya que le otorgó mayor protagonismo a los Concilios Cardenalicios, ya que en ellos se resolvió el conflicto: en los Concilios de Pisa (1409) y de Constanza (Bohemia, hoy República Checa, 1414- 1417).
Ejecución de Hus(1414)
Sabías que...
en este período se desarro- llaron movimientos den- tro del cristianismo, ori- entados a promover una reforma eclesiástica. Entre estos movi-mientos se deben considerar los deWycleff en inglaterra y de Hus, en Bo- hemia. Ambos movimientos fueron condenados por Roma y sus líderes fueron quemados en la hoguera, como herejes. El primero a mediados del si- glo XIV, puso en dudas la in- falibilidad del Papa, rechazó los sacramentos, consideró las sagradas Escrituras como única fuente de fe, y negó la transubstanciación de Cristo (el dogma planteado por la Iglesia, según el cual Cristo tiene una Presencia real en la Eucaristía, y a través de la hostia, Cristo penetra en el cuerpo de los creyentes). Hus difundió las ideas de Wycleff en Bohemia, y su movimiento adquirió gran popularidad, ya que se asoció con la idea de formar una iglesia nacional. El Concilio de Constanza (como se señaló anteriormente) re- solvió esta disputa, condenan- do a Hus a la hoguera, pero aceptando el desarrollo de una iglesia nacional checa.
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