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Ruptura de la unidad religiosa

In document Historia Universal 2014 (página 182-187)

El siglo XVI vivió un conflicto religioso que ha marcado la historia europea hasta nuestros días. Debido a este conflicto, la Cristiandad occidental se dividió en distintas iglesias, cada una de las cuales se postuló a sí misma como la auténtica, y herética a las demás.

Este conflicto religioso comenzó con la propuesta de Lutero (1517) y culminó, en su parte más conflictiva y violenta, con la paz de Westfalia (1648).

4.1 La reforma protestante

“Yo no impugno las malas costumbres, sino las doctrinas impías”. (Lutero, Carta a León X, 1520).

A principios del siglo XVI, muchos reclamaban una profunda reforma de la Iglesia. Como muchas veces anteriores, con estas reclamaciones solo se pedía la purificación de los abusos y el perfeccionamiento de la vida cristiana, mediante el retorno a la doctrina primitiva, pero manteniendo la unidad de la fe. Incluso Lutero, Zwinglio y Calvino, los fundadores del movimiento protestante, actuaron convencidos de que era preciso rectificar viejos errores en los que se empecinaba el papado y volver a la auténtica enseñanza de Jesucristo.

Sin embargo, los cambios propuestos iniciaron reformas profundas, que rompían con Roma y que proponían novedades radicales.

4.1.1 Causas y factores

a. Abusos morales y eclesiales

Eran muchos los abusos y faltas morales de la Iglesia. Un 20% del clero practicaba concubinato. La mayor parte de la Iglesia se limitaba a administrar los ritos y los bienes que la habían enriquecido.

Más graves eran las faltas de los obispos. Muchos de ellos, ausentes de la diócesis que debían pastorear, estaban dedicados a acumular beneficios que aumentasen sus rentas.

Algunos Papas, por su parte, estaban más dedicados a la voracidad fiscal y al poder político y económico, más que a la dirección de la religión.

b. Anhelos religiosos

Un anhelo de seguridad espiritual, no resuelto por la Iglesia católica y su rito, había fermentado en la sociedad de los siglos XIV y XV. Este anhelo se había expresado muchas veces en comportamientos más paganos que cristianos. La piedad popular había exagerado al extremo los sentimientos de culpa y de temor ante el pecado, de indefensión ante el infierno y el demonio, y de temor ante el inflexible juicio de Dios. Por ello, se había desarrollado una devoción desordenada a todo tipo de reliquias, a los santos, mediante romerías, procesiones y prácticas disciplinantes, que se alejaban completamente de los ritos católicos más básicos.

Todas estas desviaciones de la religión popular fueron denunciadas por los humanistas, especialmente por Erasmo.

El Humanismo generó una piedad personal muy diferente: la “devotio moderna”, que se sustentó en una piedad más íntima que exterior, más personal que comunitaria, más directa y espontánea, que subordinada a mediaciones eclesiales y rituales.

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c. intereses sociales y políticos

Las propuestas protestantes adquirieron gran popularidad y respaldo en diferentes círculos sociales, pero especialmente en la aristocracia terrateniente y la burguesía capitalista.

La implantación de la reforma en una ciudad o en un territorio conllevó cambios de poder y riqueza, y hubo muchos que supieron sacar provecho de la ocasión. La supresión de conventos y órdenes religiosas favoreció el traspaso de los bienes muebles y de los bienes raíces a otras manos.

4.1.2 Principales personajes y postulados

personaje postulado

Martín Lutero - Una visión pesimista del hombre: El pecado reduce la libertad del hombre para elegir entre el bien y el mal. Solo Dios guía a los justos.

- Una relación más personal, espiritual y directa con Dios: es la Biblia la fuente de la fe. El creyente no necesita la guía de la tradición eclesial. Los sacramentos pierden su validez e importancia. Se conservan solo el Bautismo y la Eucaristía, por estar fundados en las Escrituras, pero solo como mera conmemoración. Los santos y la Virgen son solo modelos que se pueden imitar.

- Una iglesia más igualitaria: en la Iglesia de Lutero todos son iguales por el bautismo. Los pastores pueden casarse.

- Una liturgia más participativa: La lengua vernácula (originaria del lugar) sustituye al latín como lengua ritual; se comulga con pan y vino; se da especial realce a la predicación y a la proclamación de la Palabra; el pueblo participa con el canto de salmos y textos bíblicos.

- El luteranismo tuvo influencia en Alemania, Suecia, Dinamarca y Noruega. Ulrico zwinglio - prohibición de todo tipo de imágenes sacras.

- Defendió la sola autoridad de la Biblia como fuente de fe. dios predestina a quienes salva y a quienes condena.

- Dos sacramentos, el Bautismo y la Cena (Eucaristía), conmemorativos.

- La reforma de Zwinglio tuvo influencia en Zurich, Basilea y otros territorios de Suiza. juan Calvino - Trascendencia absoluta de Dios.

- doctrina de la predestinación: Dios elige a quienes salvar y a quienes condenar. Dios escoge a sus predicadores: la predicación es un signo de salvación.

- Reconoce solo dos sacramentos, Bautismo y Cena, como mera conmemoración.

- Su organización eclesiástica descansa en cuatro estamentos: Los Pastores, quienes administran la Palabra; los Ancianos, la corrección de las costumbres y de la disciplina; los Diáconos, la beneficencia de los pobres y de los enfermos; y los Doctores, la enseñanza de los más jóvenes. - El calvinismo tuvo influencia en Francia (hugonotes), en Inglaterra (puritanos), en Escocia

(presbiterianos) y en la propia Suiza.

4.1.3 Enrique VIII y el anglicanismo

Necesitado de un heredero varón incuestionable, el rey Enrique VIII (1509- 1547) gestionó con el Papa la nulidad de su primer matrimonio, con Catalina de Aragón, y así casarse con su amante Ana Bolena. El retraso de la respuesta del Papa, lo llevó a dictar en 1534 su Acta de supremacía, por la que el parlamento inglés lo nombraba la Única Cabeza suprema de la iglesia de inglaterra. Solo un obispo y Thomas Moro se opusieron al Acta, por lo que ambos fueron ejecutados en 1535, además de 300 religiosos católicos que fueron encarcelados.

Bajo el reinado de minoría de edad de su hijo Eduardo VI (1547- 1553), la influencia de los protestantes se consolidó. Así, en 1553 (año en que murió Eduardo, antes de alcanzar la mayoría de edad), Cranmer publicó “Los cuarenta y dos artículos de fe”, que postuló cambios litúrgicos sustanciales: la misa dejó de llevar la imagen de Cristo y la idea del sacrificio, la liturgia volvió al inglés, adquirió mayor importancia la Palabra (predicación, rezo y canto de salmos) y desapareció la misa diaria.

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Sin embargo, bajo el reinado de María Tudor (1553- 1558), esposa de Felipe II de España, el parlamento abolió toda la legislación anglicana, el Papa Paulo III los absolvió del cisma y aceptó las confiscaciones de bienes de la iglesia a cambio del reconocimiento de la fe católica.

Estas reformas provocaron la resistencia anglicana y la represión de la reina no se hizo esperar: 273 herejes fueron quemados, incluyendo el propio Cranmer.

el largo reinado de isabel i (1558- 1603) permitió la consolidación del anglicanismo como una variante del protestantismo. En 1559 el parlamento restableció el Acta de Supremacía y el Acta de Uniformidad (un solo reino, una sola religión). Finalmente, en 1603 la nueva iglesia pasó a denominarse “Iglesia Católica de Inglaterra”, con un credo básicamente católico, salvo en lo referente a la práctica sacerdotal.

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4.2 La reforma Católica o contrarreforma

Ante el avance arrollador que tuvo el movimiento protestante, la Iglesia Católica reaccionó con su propia reforma interna, en la que revalidó sus dogmas y reordenó su organización eclesiástica.

entre los pilares de esta reforma se debe considerar a los siguientes:

- el surgimiento de nuevas órdenes religiosas. Entre estas la orden de Santa Ángela Merici -las “ursulinas” (1535)-; la congregación de los “teatinos” (1524); la Compañía de Jesús –los Jesuitas (1540), fundada por San Ignacio de Loyola-; y una orden separada de los franciscanos, los “capuchinos” (1536). Estas órdenes contribuyeron en el desarrollo de nuevos modelos de disciplina religiosa, en la predicación de la fe y en la administración de los sacramentos al pueblo llano.

El Concilio de Trento reafirmó los dogmas de la fe católica frente a los protestantes y ofreció una nueva organización para afrontar con mayor eficacia la “cura de las almas” de sus fieles y la recuperación de los espacios perdidos ante la Reforma.

Sabías que...

- el aporte de la autoridad de reyes a favor del catolicismo. En este plano, el más importante fue el de Felipe II, que destacó en la represión de los protestantes en España y fue el principal responsable de que las ideas protestantes no llegaran a Hispanoamérica. Felipe II participó en las Guerras de Religión, tanto en Francia (donde mandó un ejército invasor) como en Inglaterra; en ambos casos, sin gran éxito.

- el Concilio de Trento (efectuado en tres períodos: 1545- 1549, 1551- 1552 y 1562- 1563) reunión máxima de sacerdotes y teólogos católicos (especialmente italianos y españoles), bajo la tutela de tres Papas sucesivos: Paulo III, Julio III y Pío V.

Conceptos fundamentales

en lo referente al dogma, el Concilio estableció las siguientes precisiones:

1. Fuentes de la Fe: La Escritura interpretada en concordancia con el magisterio de la Iglesia y con la tradición de los apóstoles.

2. La justificación por la fe y el valor de las obras: El ser humano puede hacer obras meritorias de la salvación con la ayuda de los sacramentos.

3. Los sacramentos: Son siete, son signos de Cristo y no de la Iglesia. Otorgan la gracia en sí mismos, no según la fe de quien los recibe. El sacramento del orden sacerdotal distinguió claramente a laicos de sacerdotes, éstos con su jerarquía.

4. La iglesia: Fue definida como “cuerpo místico de Cristo”, pero también como sociedad histórico jurídica, unitaria y jerarquizada. Se exaltó el sacerdocio ministerial en una triple jerarquía de obispo, presbítero y diácono. Sin embargo, no se resuelve el problema de la justificación teológica del primado del Papa entre los obispos y el papel de los príncipes en la Iglesia y las relaciones del poder civil con el eclesiástico (regalismo).

5. nuevas formas de piedad: La iglesia promovió las nuevas formas de piedad popular, aunque purificándolas de sus excesos. Se impulsaron las cofradías centradas en el rezo del rosario, la caridad a los enfermos, la oración por los difuntos, la celebración de los misterios y las fiestas de la fe, como las de Semana Santa. Se afirmó la devoción a los santos y a la Virgen, a través de procesiones, como medios de reafirmación colectiva de la fe, en aquellos puntos más atacados por el protestantismo. La canonización de nuevos santos, supervisada por Roma, animó la fe del pueblo.

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Conceptos fundamentales

en lo referente a las reformas disciplinares, el Concilio de Trento estableció las siguientes instrucciones:

1. Reafirmación del celibato obligatorio del clero secular.

2. Obligación del párroco de enseñar las oraciones y la doctrina en la predicación dominical y en la catequesis de los niños.

3. Formación moral e intelectual más rigurosa de los sacerdotes, para lo cual se ordenó el establecimiento de seminarios en las diócesis.

4. Los obispos debían seguir una administración rigurosa de los sacramentos, mediante registros parroquiales y debían vigilar el cumplimiento de los mandamientos de la Iglesia (confesión y comunión anual).

4.3 Consecuencias de la ruptura religiosa

4.3.1 Las guerras de religión

Las guerras de religión fueron los enfrentamientos propiamente armados entre los simpatizantes de uno y otro credo (católicos reformados y protestantes), que estuvieron cruzadas por las luchas de poder entre las aristocracias locales y las monarquías nacionales.

se dieron en:

• Francia (1560- 1598), la que terminó en el edicto de nantes, sobre tolerancia religiosa. Estableció que la religión oficial francesa sería la católica, pero los protestantes podrían desarrollar sus propias iglesias. • Inglaterra (1569- 1570), que se caracterizó por la represión que hizo Isabel I a la resistencia de algunos

príncipes católicos.

• Alemania (1618- 1648): en la dieta de Augsburgo (1555), se había fijado la tolerancia religiosa para Alemania, que significó, en la práctica, la división confesional del imperio (la religión de cada territorio sería la del príncipe de la casa reinante). Sin embargo, en 1618 el emperador Matías, apoyado en los príncipes católicos, intentó unificar religiosamente el Imperio. Los príncipes protestantes, Francia y Dinamarca, intervinieron en el conflicto, provocando la derrota de los católicos alemanes y los intentos del rey de unificar el territorio en un solo credo.

4.3.2 La confesionalización de la Europa moderna

Todas las iglesias resultantes de la división de la Cristiandad occidental se vieron en la necesidad de elaborar las formulaciones dogmáticas que definieran sus identidades particulares y se publicaron solemnes confesiones de fe como referencias a las que debían ajustarse sus fieles.

Surgieron en todos los credos centros especializados de formación teológica (colegios eclesiásticos, seminarios), y no solo a nivel universitario, como era la norma hasta entonces. La labor de catecismo se multiplicó en Europa, con la creación de colegios, gimnasios, academias, tanto católicos como protestantes.

Las relaciones entre el poder civil y el religioso adquirieron nuevas formas. El lema “una fe, una ley, un rey” se convirtió en el ideal de los monarcas del siglo XVI, que afrontaron las consecuencias políticas de la ruptura religiosa.

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La identificación de los príncipes con una determinada confesión significó nuevas formas de imponer su poder y autoridad. La secularización de los bienes eclesiásticos aumentó su patrimonio y las iglesias actuaron de diversos modos como instrumentos al servicio del rey. Lentamente, las iglesias y los estados comprendieron la necesidad de colaborar en la formación de sus fieles y súbditos, de acuerdo con los nuevos criterios de ortodoxia religiosa y de disciplina social que se creyeron necesarios.

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