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CUESTIONES CRÍTICAS SOBRE LA PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO

CAPÍTULO 2. POSICIONAMIENTO PERSONAL ANTE LA PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO

2. LA RELACIÓN ENTRE DESARROLLO Y CAMBIO

2.1. CUESTIONES CRÍTICAS SOBRE LA PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO

Recientemente la Psicología del Desarrollo ha recibido fuertes críticas demandando una reconsideración de (1) su objeto de estudio: el estudio de personas complejas en vez del estudio de variables descontextualizadas (Bergman, Magnusson y El-Khouri, 2003; Cairns, Bergman y Kagan, 1998) (2) su metodología: el abandono de metodologías nomotéticas por metodologías idiográficas que muestren en más detalle la complejidad de la experiencia estudiada, que respeten los procesos de cambio a lo largo del tiempo en vez de estudios descriptivos que no tengan en cuenta dicho cambio a lo largo del tiempo (Valsiner, 2006, 2009; Molenaar y Valsiner, 2005; Molenaar, 2004, 2007) e incluso (3) su epistemología: la sustitución de una epistemología postpositivista reduccionista, dualista y objetivadora por una epistemología relacional de carácter holístico que respete la variabilidad y complejidad de los procesos de cambio a lo largo del tiempo (Overton, 2006; Fisher, 2006). Como plantea Valsiner (2009a) la Psicología en su desarrollo como disciplina científica, ha temido y por ello evitado, estudiar directamente la complejidad de los seres humanos, a costa incluso de llegar a perder la relevancia de su objeto de estudio, algo que ya denunció Toomela (2007, p. 18) de manera provocadora:

“Los últimos 60 años en la investigación psicológica ha proporcionado miles, quizás millones, de maneras de predecir estadísticamente una variable psicológica por medio de otra. Al mismo tiempo, muchas preguntas fundamentales no se han preguntado debido a un pensamiento metodológico limitado. Todavía buscamos puntuaciones “objetivas” sin saber cuantos mecanismos psicológicos diferentes pueden subyacer a dichas puntuaciones (…) El estudio de fragmentos proporciona muy poca comprensión del ser humano como un todo. La predicción estadística probabilística se ha convertido el objetivo final de muchos estudios aunque la mayor parte del pensamiento y el insight deberían empezar donde la línea principal de la Ciencia Psicológica parece terminar ahora”

En la disciplina psicológica actual, tres serían los sesgos que se deberían afrontar y superar (Valsiner, 2009a, 2009b):

• Eliminación (en los datos) del flujo dinámico propio de los fenómenos mentales estudiados (procesos de pensar, sentir, actuar), al ser estudiados mediante representaciones estáticas, que no son sensibles a los procesos implicados.

• Eliminación de los órdenes jerárquicos (como los estudiados por las relaciones entre parte/s y la totalidad o el desarrollo en complejidad de ciertas estructuras), en la transformación de fenómenos en datos, lo que justamente ha dificultado manejar asuntos relacionados con el estudio de la complejidad.

• Eliminación del contexto inmediato del fenómeno, impidiendo la comprensión adecuada del mismo. De esta manera se facilita que los investigadores impongan su propia perspectiva en el fenómeno, en vez de explorarlo en sí mismo.

La propuesta para superar dichos sesgos implicaría adoptar las siguientes recomendaciones metodológicas:

• Amplificar la “desviación” o diferencia en los datos, atendiendo a la variabilidad intrínseca de los mismos, de manera que dicha variabilidad no se interprete sin más como errores de medida, sino como una descripción del fenómeno estudiado. De ahí se genera un cambio de foco, del centro a los límites, enfatizando la novedad y las excepciones, “los seres humanos no deberían considerarse ‘un error’. Los casos individuales que contradicen los datos grupales no deberían ser rechazados, sino descritos y comprendidos” (Sato, Watanabe y Omi, 2007, p. 53).

• Enfatizar el estudio de los procesos dinámicos, para desarrollar una ciencia evolutiva holística centrada en el individuo en desarrollo, con sus percepciones, cogniciones, planes, valores, objetivos, motivaciones, factores biológicos, conducta, etc… Como planteaban Magnusson y Törestad, 1993, p. 436 “el punto de partida para un análisis holístico del funcionamiento individual es que un individuo funciona como una totalidad, que cada aspecto de sus estructuras y procesos (percepciones, cogniciones, planes, valores, objetivos, motivos, factores biológicos, conducta y otros aspectos) cobran sentido a partir de la función que juegan dentro del funcionamiento total del individuo”.

• Prestar atención al estudio de las “estructuras emergentes”, por ejemplo mediante el estudio de trayectorias, percibidas sólo desde una perspectiva temporal amplia.

• Elección de un punto de vista “ideográfico”, que genere suficiente base experiencial para conocer un fenómeno contextualizado y situado, respetando su complejidad, de manera que permita una generalización y posterior identificación de los elementos fundamentales del fenómeno estudiado.

Una Psicología del Desarrollo que tenga en cuenta dichos sesgos debería partir de una conceptualización clara de lo que se entiende por cambio, teniendo en cuenta que el cambio es justamente lo caracteriza el fenómeno estudiado en nuestra disciplina, estudiándolo a lo largo de todo el ciclo vital. Teniendo en cuenta algunas de las consideraciones previas, el cambio, que se produce necesariamente a lo largo del tiempo (bien sea en segundos, minutos, horas, semanas, meses o años) es dinámico, variable y se encuentra contextualizado. Siendo el fenómeno fundamental de nuestro objeto de estudio, es importante por lo tanto describir algunas de sus principales cualidades. Como plantea Overton (2006, p. 29) el desarrollo se refiere “a los cambios formales (transformacionales) y funcionales (variacionales) en las características expresivas-constitutivas e instrumentales-comunicativas de la conducta”. Desarrollemos cada una de estas nociones: cambio variacional, cambio transformacional, función expresiva y función instrumental.

La consideración de si el cambio es continuo o discontinuo ha alimentado unas de las principales controversias en la disciplina de la Psicología del Desarrollo. Muy relacionado con ello se encuentra la discusión acerca de si existen estadios o etapas diferenciadas a lo largo del desarrollo (como los descritos por Piaget, Kohlberg, Erikson, Kegan, Selman, Levinson, etc…), o por el contrario, el desarrollo se caracteriza meramente por un cambio continuo y gradual, en el que los cambios van acumulándose dando lugar a cambios mayores que sólo aparentan ser

discontinuos. Aunque algunos autores abogan que actualmente la continuidad del desarrollo a lo largo del ciclo vital es el enfoque predominante (Craig y Baucun, 2009), relegando el enfoque que entiende el desarrollo como un proceso de cambios discontinuos al área del Desarrollo Cognitivo, dicha cuestión no se puede responder sin tener en cuenta simultáneamente ambas concepciones del cambio.

Más allá de plantear esta cuestión de manera polarizada o separada, autores como Overton (2006) desde una perspectiva relacional han tratado justamente de conceptualizar el cambio como una interacción sistémica entre discontinuidad y continuidad.