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UN EJEMPLO DE CAMBIO ESTRUCTURAL A PARTIR DE LA VARIACIÓN CUANTITATIVA

CAPÍTULO 2. POSICIONAMIENTO PERSONAL ANTE LA PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO

2. LA RELACIÓN ENTRE DESARROLLO Y CAMBIO

3.2 UN EJEMPLO DE CAMBIO ESTRUCTURAL A PARTIR DE LA VARIACIÓN CUANTITATIVA

Presento a continuación un ejemplo con el que ilustrar los conceptos sobre el cambio que he ido presentando hasta ahora. En la figura 6 (van Geert, 2002, 2003) se representa el desarrollo lingüístico de una niña holandesa, medido durante un año, desde que tenía 1,6 años hasta que cumplió 2,6. Al comienzo del estudio el sujeto del estudio se encontraba en el estadio de una palabra. Se decidió estudiar el desarrollo del lenguaje porque el propósito de la investigación consistía en estudiar la variabilidad intrínseca de los cambios a lo largo del desarrollo. Para estudiar la variabilidad se requiere un registro relativamente grande de mediciones, y la colección de muestras de habla espontáneas satisfacía dicho requerimiento. Además el desarrollo del lenguaje proporciona datos cuantitativos que pueden ser fácilmente representados gráficamente. Por último el lenguaje es un buen ejemplo para estudiar la variabilidad porque su evolución, al igual que el desarrollo motor (Thelen y Corbetta, 2002), es relativamente rápido y muestra un incremento rápido en su complejidad (van Geert, 2002).

Figura 6. Cambios en la frecuencia de proposiciones según su complejidad sintáctica (por el número de preposiciones usado).

La gráfica del estudio mencionado es un buen ejemplo de integración de cambios cuantitativos y cambios cualitativos. Se puede observar con claridad que cada tipo de frase, atendiendo a su complejidad en el uso de preposiciones, oscila a lo largo del tiempo, mostrando

una variación cuantitativa. También se observa que una vez que el primer ejemplo de proposición, el más sencillo ha llegado a su punto más alto, empieza a disminuir siendo sustituido por el segundo tipo de proposición de mayor complejidad. Al igual que con el primer tipo de proposición, sus valores oscilan a lo largo del tiempo, y llegado un punto de máxima frecuencia, empieza a disminuir su frecuencia de aparición, siendo sustituido progresivamente por el tercer tipo de proposición, cuya estructura es la más compleja. Más allá de la variación cuantitativa de los valores registrados, es interesante tener en cuenta los patrones que emergen, a medida que se van obteniendo datos. Los autores infieren una secuencia de relaciones asimétricas entre los tres elementos estudiados, los tres tipos de proposición diferenciados por su complejidad en el uso de preposiciones. Dicha relación asimétrica sería la siguiente: las primeras proposiciones que aparecen, tienen un efecto positivo en la emergencia de las que siguen. Sin embargo las nuevas proposiciones poseen un efecto competitivo (negativo) sobre las que les preceden, lo que conduce a su progresiva desaparición. Los cambios cuantitativos dan lugar así a diferentes cambios cualitativos, ejemplificados por la sustitución de una proposiciones por otras a lo largo del tiempo, siendo este sistema lingüístico, un ejemplo de desarrollo progresivo en la complejidad de las estructuras que van emergiendo, cuyo desarrollo no es caótico, sino que siguen un patrón organizado.

Interesantemente van Geert relaciona la pauta anterior mencionada, como un ejemplo de patrón común y universal en otros ámbitos del desarrollo: “Nótese que este patrón de relaciones- una relación positiva de un componente evolutivamente más temprano hacia un componente posterior, y una relación negativa del componente posterior en relación al más temprano- es probablemente bastante universal en el desarrollo. Por ejemplo si se aplicara a varios estadios de desarrollo moral, como son descritos en la tradición de Kohlberg, estas relaciones conducirían a una pauta de aparición y desaparición de estilos de razonamiento moral” (van Geert, 2003, p. 664).

Un modelo de sistemas dinámicos como el expuesto, al hilo de las ideas planteadas por Fisher (2006), Valsiner (2006) y Overton (2006), explicaría no sólo el cambio gradual continuo, sino también el cambio discontinuo en forma de estadios, así como los cambios en la variabilidad de la conducta o actividad estudiada. Como parte de dicha variabilidad, es un buen momento de introducir otros conceptos importantes, provenientes de otros modelos teóricos, como la teoría del Curso Vital y Ciclo Vital. Dichos modelos teóricos, que actúan en una escala temporal más amplia (que tienen lugar a lo largo de todo el ciclo de vida de un individuo, que tiene en cuenta las diferencias generacionales y las influencias socio-históricas) introdujeron conceptos

interesantes relacionados con el tema del cambio, tales como la noción de trayectoria, transición, suceso vital y momento decisivo (turning point).

4 CONCEPTOS TRANSICIONALES DESDE UNA PERSPECTIVA TEMPORAL MÁS AMPLIA: LA TEORÍA DEL CURSO VITAL

El modelo del Curso Vital, desarrollado los últimos 50 años gracias principalmente al trabajo de Elder (1974), se ha definido recientemente (Elder y Shanahan, 2006) como “una orientación teórica (o paradigma) que promueve el estudio de las vidas en proceso de cambio (changing lives) en contextos cambiantes (...) Como concepto se refiere a una secuencia de eventos y roles socialmente definidos, graduados en función de la edad, que definen los contornos de una biografía” (p.667). Es un modelo con una marcada influencia sociológica, como se puede apreciar en la siguiente cita Elder (1998): “el nacimiento, la pubertad y la muerte son hechos biológicos, pero sus significados en el curso vital son hechos sociales o construcciones” (p.941).

Tres son sus grandes influencias: (1) una concepción del Desarrollo como Ciclo Vital que enfatiza la importancia de diferentes etapas y tareas psicosociales (Erikson, 1950; Havighurst, 1949) a lo largo de la vida de un individuo, que describe el desarrollo como un proceso selectivo de optimización mediante procesos de compensación (Baltes, 1997) como una manera de integrar la acumulación de ganancias y pérdidas, en donde el individuo se presenta como un sujeto activo abierto al cambio (Lerner, 1982); (2) una concepción del ciclo de la vida y el paso de diferentes generaciones, enfatizando nociones tales como cambio de roles, estatus, secuencias y transiciones de rol, la importancia de la socialización, las redes sociales y las relaciones intergeneracionales y por último (3) por otorgar gran importancia al estudio del tiempo mediante la edad, las expectativas normativas asociadas a la edad, la importancia de las diferentes generaciones y el cambio entre las mismas, las trayectorias evolutivas en función de la variación a lo largo del curso vital, etc…

La teoría del Curso Vital, aportó un punto de vista más sociológico a la teoría del Ciclo Vital, de corte más individual, al enfatizar la importancia de la estructura sociohistórica, como una influencia fundamental en el desarrollo. Según ciertos autores (Dannefer, 1984, p.847 citado en Elder 1998,p.944) “conceptos tales como el desarrollo de ciclo vital, generalmente fallan en aprehender la estructura social como una fuerza constitutiva en el desarrollo. El contexto social permanece poco más que como un marco que facilita la ‘apertura a la madurez’ ”. Justamente en

esto consiste la aportación principal de la perspectiva del curso vital: tener en cuenta el contexto socio-histórico que enmarca y da sentido al desarrollo. La siguiente cita (Elder, 1998) ejemplifica muy bien la concepción del desarrollo desde esta perspectiva:

“ Las vidas a través del tiempo no siguen simplemente una secuencia de situaciones o de interacciones persona-situación. En cambio, el curso vital, se concibe como una secuencia graduada por la edad, de roles y sucesos socialmente definidos, que se configuran y reconfiguran a lo largo del tiempo. Consiste en múltiples trayectorias entrelazadas tales como la del trabajo y la de la familia, con sus transiciones o cambios de estado” (p.983).

Al contextualizar las vidas individuales en su contexto sociohistórico, aportó nuevas comprensiones acerca de la variabilidad individual a lo largo del desarrollo. Son muy importantes sus estudios longitudinales analizando los efectos de la Gran Depresión del 29 y la segunda Guerra Mundial, comprobando cómo la influencia positiva o negativa de estos grandes sucesos históricos dependía de múltiples factores socioeconómicos como el nivel de estudios, el tipo de trabajo desempeñado, el momento vital en el que te afectara (infancia, adolescencia, adultez, vejez), el grupo histórico al que pertenecieras, posibilitando diferentes trayectorias individuales: “las personas de la misma edad no avanzan en consonancia a lo largo de los mayores sucesos del curso vital; más bien varían en el ritmo y la secuenciación de sus transiciones, de manera que se producen consecuencias reales en la presión familiar, la socialización de los niños y el bienestar personal” (Elder et. al 2006, p.674).

Vamos a enfatizar tres grandes aportaciones de esta orientación del Curso Vital: el estudio de las trayectorias evolutivas y su influencia en la vida de los individuos particulares, la importancia de las transiciones y los momentos decisivos y por último el principio de propositividad humana, que facilitará conectar esta perspectiva teórica con las anteriores que hemos estado revisando, junto a otras con las que también se encuentra muy relacionada, como la perspectivas de la Acción (Brandtstädter, 2006).