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2 LA MIRADA HISTÓRICA Y EL ORIGEN DEL

2.1 L A HISTORIA ARGENTINA EN SUS RESTOS

2.1.3 D E LA RESTAURACIÓN DE LA OLIGARQUÍA AL GOLPE DE

El 6 de septiembre de 1930, el gobierno de Hipólito Yrigoyen fue derrocado por el primer golpe militar de la época constitucional, el cual creó una nueva etapa en la historia argentina, conocida como “la era militar”. Como señala María Cristina Pons en Más allá de las fronteras del lenguaje, “el gobierno que comienza con el gobierno de facto de Uriburu marca el inicio de un patrón que perdurará por los siguientes cincuenta años: la

intervención militar en la política argentina, cuadro que se completa con una economía de

avances y retrocesos que contribuyó a la inestabilidad del país” (Pons 9). El golpe no fue liderado únicamente por los militares al mando del general nacionalista José F. Uriburo, sino por los sectores dominantes y conservadores de la sociedad civil, opositores de Yrigoyen: la oligarquía.

A partir de ese momento las Fuerzas Armadas empiezan a constituirse como una fuerza política actuante dentro del régimen democrático, perfilándose como el verdadero representante del sentir nacional. Comienza entonces, la historia casi interminable en donde la represión, las protestas y la violación de los Derechos Humanos y del Estado Social de Derecho son la Ley: la violencia ejercida sobre la tradición de los oprimidos.

Un año después del golpe, el 28 de septiembre de 1931, la UCR proclama la fórmula presidencial de Alvear, la cual es prohibida por el gobierno golpista, llevando a que el 27 de octubre del mismo año, los radicales declaren la abstención electoral. El 8 de noviembre de 1931 por fraude electoral, gana la presidencia uno de los organizadores del golpe que derroca a Yrigoyen, el general Agustín Justo (1932-1938). Se inicia el periodo conocido como la década infame, debido a los constantes fraudes electorales encabezados por el gobierno, que diez años después llevará al golpe militar liderado Juan Domingo Perón. En Respiración artificial, gracias a la voz narrativa de Renzi, es posible visualizar algunas referencias al pasado político de Maggi. Hacia “el año 33”, durante el mandato de Agustín Justo, opositor de Yrigoyen y de los radicales, Maggi conoce a la Coca, pues debido a que es radical, tiene que esconderse por un tiempo “en un boîte de Rosario que regentaba un

correligionario que había sido comisario de policía. La Coca trabajaba ahí” (23). Tiempo después, “por encargo del partido durante la segunda abstención”, conoce al senador Luciano Ossorio, para ver si “ponía la firma en un documento contra el fraude, porque el

viejo había estado entre los fundadores de la Unión Conservadora en la época de la ruptura entre Roca y Pellegrini y después había sido senador y tenía mucho prestigio. El viejo firmó lo más pancho, y eso que era primo hermano del general Uriburu” (21). Sin embargo, el senador dice que con esos papeles no se llegaría a nada, que lo mejor es que los militares sean corridos “a tiros” por el pueblo, armando “a la peonada”:

Pero con estos papelitos no vamos a llegar a ningún lado, decía. Ma qué voto secreto ni qué niño muerto. Hay que armar a la peonada, decía el viejo, ¿no se dan cuenta? A estos calzonudos hay que correrlos a tiros. La peonada, decía el viejo, ¿con quién está? (21).

Se sabe, gracias a la primera carta que Maggi le envía a Renzi, que el primero es un preso político. Cerca de las elecciones de 1943, querían acabar con todos los radicales, dice Maggi. Sin embargo, esas elecciones terminaron en el segundo golpe:

Fueron un millón seiscientos y monedas, pesos del año 42, resultado de herencias varias y de la venta de unos campos de Bolívar (campos que yo le hice vender con santa intención, como ella reprocha bien, aunque no fui yo quien le hizo morir a los parientes de los que hereda. […] Le devolví la plata y los intereses. […] Si estuve

preso y si salí en los diarios fue porque soy radical, hombre de don Amadeo Sabattini8

y en ese tiempo nos querían reventar porque se venían las elecciones del 43 que después pararon en el golpe de Rawson. (¿Tampoco te contaron esa historia?) Estábamos desorientados los radicales, sin los ímpetus de las épocas heroicas, cuando defendíamos a tiros el honor nacional y nos hacíamos matar por la Causa. (15).

Las hectáreas de Bolívar que le compró el senador a Ataliva Roca en 1902, son las mismas hectáreas que Maggi le hace vender a Esperancita en 1942, “con santa intención”. El fraude electoral sigue presentándose, generando el golpe del 4 de junio de 1943, que derroca al entonces presidente Ramón S. Castillo. Este fue encabezado por los generales José Pedro Ramírez, Arturo Rawson y varios oficiales de tendencia nacionalista que proclamaban la democracia y seguían al entonces coronel Juan Domingo Perón, uno de los líderes del recién creado Grupo de Oficiales Unidos (GOU), quien fue designado Secretario de Trabajo y Previsión Social. Gracias a esto, Perón logró acercarse a trabajadores y sindicalistas, quienes en 1946 lo llevarán a la presidencia.

El pasado político de Maggi y su encarcelamiento es ampliado un poco más por el senador, quien tiene bastante claro que el golpe que derroca a Yrigoyen en 1930, es el inicio de la intervención política por parte de la Fuerzas Armadas, intervención que durará más de 50 años:

“Yo le dije”, dijo, “hay que pasar la tormenta. Así como viene va para largo, le dije. Los conozco bien, le dije, a éstos los conozco bien: vinieron para quedarse. No creas

8 Médico y político, miembro de la Unión Cívica Radical (UCR). Es elegido gobernador de la provincia de Córdoba en 1936, en medio del primer régimen militar originado por el golpe del 30.

una palabra de lo que dicen. Son cínicos: mienten. Son hijos y nietos y biznietos de asesinos. Están orgullosos de pertenecer a esa estirpe de criminales y el que les crea una palabra, está perdido. Pero él ¿qué hizo? Quiso ver las cosas de cerca y enseguida

lo agarraron. ¿Qué mejor lugar que mi casa para esconderse?”, dijo el senador, “Pero

no. Salió a la calle y fue a la cárcel. Ahí se arruinó. Salió desencantado. ¿A usted no le parece que salió desencantado? Yo había llegado a la convicción, en esas noches,

mientras el país se venía abajo, de que era preciso aprender a resistir”. Dijo que él no

tenía nada de optimista, se trataba más bien, dijo, de una convicción: era preciso aprender a resistir. (45).

Hacia el año de 1945 se vivieron en la Argentina momentos de tranquilidad, seguridad, regocijo y exaltación nacional, pues las grandes mayorías confiaban en Juan Domingo Perón. Desafortunadamente para ese entonces Maggi era un preso político radical, por lo cual pasa “lo mejor de la soiréeen la cárcel” (24). A su salida en 1946, con el surgimiento del el peronismo, “el país estaba tan cambiado que parecía un extravagante, una especie de

dandy de la generación del 80 recién desembarcado de la máquina del tiempo” (24). 2.1.4 EL PERONISMO:1946-1955

Para las elecciones del 24 de febrero de 1946, Juan Domingo Perón es elegido presidente de la Argentina. Ese día da inicio a un periodo presidencial apoyado por las dos cámaras del Congreso, lo que generó la desestabilización de los partidos políticos tradicionales y del dominio de la oligarquía. Por primera vez en la historia de la Argentina es exaltado un sector antes excluido: el pueblo y la clase obrera.

En Respiración artificial, gracias a la voz narrativa de Renzi, se sabe que Maggi cuando sale de la cárcel en 1946, el país está tan cambiado que él mismo dice que “parecía un extravagante, una especie de dandy de la generación del 80 recién desembarcado de la

máquina del tiempo” (24). Según Maggi muchos jóvenes se reunían en la plaza de Mayo para escuchar al presidente Perón, quien recomendaba “cavar hondo en el surco de la esperanza argentina” (24).

El primer gobierno de Perón (1946-1952) se caracterizó por un fuerte impulso a la participación del Estado en la dirección y regulación de la economía, centrada en la redistribución de los ingresos a favor de los sectores medios y bajos, llevando al sostenimiento del mercado interno e incluso, a la cancelación de la deuda externa, la cual dejó de existir luego de muchos años. La política social peronista llevó a cabo la

reglamentación de “los convenios colectivos de trabajo, el estatuto del peón, el salario

mínimo vital y móvil, y las vacaciones pagas, entre otros” (Comisión de Educación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos 10).

En general, hubo grandes cambios políticos, sociales y económicos en el país; por primera vez, la clase obrera participaba en el ámbito político; la política económica se instauraba en la redistribución de los ingresos; se creaban empresas de servicios públicos nacionales y; se nacionalizaban las empresas extranjeras, especialmente las controladas por los británicos:

los ferrocarriles, la telefonía, las empresas de gas y electricidad. “Pero la reforma más

importante fue la nacionalización del Banco Central desde donde se manejaba la política monetaria, crediticia y el comercio exterior” (Romero 32), junto con la aprobación en 1947, de la ley que le concede a las mujeres, el derecho a elegir y a ser elegidas, gracias a la iniciativa de Eva Perón.

Con la Reforma Constitucional de 1949 Perón es reelegido presidente en 1951, en contra de lo pensado por los radicales y los partidos de oposición. Sin embargo, su segundo mandato cambia drásticamente con respecto al primero, pues debido al inicio de la caída de la economía, el gobierno no sólo se acerca a los Estados Unidos y rompe sus relaciones con la iglesia católica, sino que da inicio a la demagogia, el propagandismo, el abuso de poder, el uso de la fuerza y la exclusión a cualquier grupo opositor. Se obstaculizaron las actividades opositoras dentro y fuera del Parlamento: los partidos políticos fueron relegados, la escena política perdió importancia y fue considerado como ilegitima cualquier acción por parte de los partidos, de las organizaciones y de los sindicatos no peronistas.

Los opositores empezaron a comparar al entonces sistema político como a un régimen totalitario que debía erradicarse por completo, para así poder instaurar un régimen democrático estable, fundamentado en el parlamento y en los partidos políticos. El presidencialismo vuelve entonces a decaer, sucumbido por el golpe de Estado del 6 de junio de 1955, el cual es “promovido por un amplio frente político que incluyó a todos los

partidos no peronistas, los representantes corporativos e ideológicos de las clases medias y las burguesías urbana y rural, las fuerzas armadas y la Iglesia” (Cavarozzi 19).

Maggi sale de la cárcel en 1946, al iniciarse el gobierno de Perón. Pero Maggi no alcanza a comprender la nueva coyuntura política del país. “Salí en el 46”, dice Maggi,

y el país estaba tan cambiado que yo parecía un extravagante, una especie de dandy de la generación del 80 recién desembarcado de la máquina del tiempo. Los muchachos se reunían en la plaza y nosotros lo escuchábamos al Chino que nos recomendaba cavar hondo en el surco de la esperanza argentina (siempre le gustaron las imágenes agrarias a ese hombre) (Piglia, Respiración artificial 24).

Maggi, el preso político radical, no alcanza a comprender que por primera vez en la historia el Estado argentino se estaba centrando en los sectores medios y bajos urbanos, así como en políticas sociales encaminadas a darle a la clase obrera importantes beneficios. Sin embargo, cuando Maggi empieza a entender cómo funcionaba el sistema político peronista,

“ya había pasado todo” (24), es decir, ya se había dado el golpe que derroca a Perón e inicia

el “otro circo”, el régimen de la Revolución Libertadora antiperonista, “con el capitán Gandhi, la Junta Consultiva, el Tirano Prófugo y toda la parafernalia” (Piglia, Respiración artificial 24).