En la delimitación del cauce histórico a partir del estudio estereoscópico de fotografías aéreas cabe destacar los siguientes planteamientos:
• Los límites del cauce se ubicarán preferentemente sobre la coronación del talud de orilla que separa la zona más deprimida del medio fluvial de las márgenes adyacentes más elevadas. Este talud puede mostrar una morfología nítida o puede manifestarse mediante una transición gradual, pudiendo aparecer en ambos casos parcialmente camuflado por vegetación de ribera.
• Se incluyen dentro del cauce, además de la zona fotografiada con agua, las barras fluviales adyacentes con escasa o nula cubierta vegetal que están claramente ligadas a la dinámica fluvial más activa así como las barras dinámicamente conectadas a las anteriores que aparecen colonizadas total o parcialmente por vegetación potencial de ribera.
• Hay que tener en cuenta que la manifestación morfológica de los límites del cauce puede perder definición en los tramos que discurren en contacto con las laderas del valle fluvial. En estos casos,
Figura 90. Posteriormente al año 1956 el límite de la zona inundable (línea amarilla) ha sido parcialmente enterrado por rellenos artificiales ligados a un polígono industrial y varias infraestructuras viarias (río Nalón en Pravia, Asturias).
de cara a generar polígonos cerrados, puede tomarse como referente el límite ubicado en el cambio de pendiente entre el lecho del canal y el inicio de la ladera, con manifestación morfológica continua en el espacio. No obstante, ante estas situaciones en el límite del cauce final prevalecen los resultados obtenidos de la modelización hidráulica, que deberían englobar la base de la ladera fluvial.
• Cuando el tipo de río analizado presenta una morfología trenzada o marcadamente meandriforme, donde el número de isletas, barras y canales se multiplica, debe valorarse la posibilidad de incluir estos ámbitos dentro del cauce histórico, como zonas susceptibles de verse afectadas por migraciones del cauce en un futuro cercano, hecho que dependerá de las circunstancias de la zona. En líneas generales, la presencia de morfologías fluviales conectadas al canal principal, indicadoras de una elevada dinámica (por ejemplo, canales secundarios), evidencias de migración de meandros, avulsiones, orillas móviles erosivas, etc., así como los desplazamientos detectados en el propio análisis evolutivo de fotografías aéreas, son algunos aspectos que conducirían a delimitar el cauce teniendo en cuenta una envolvente del cinturón de meandros o el conjunto de canales e islas que configuran los cauces trenzados o tipo braided. • Cuando en la imagen del vuelo americano pueda
detectarse con claridad la ocupación antrópica de una parte del cauce, puede estimarse la extensión esperable del cauce en condiciones más natura- les. Dicha estimación delimitará aquellos terrenos que con mayor seguridad formarían parte del cau- ce histórico, evitando sobrevaloraciones sin una clara justificación.
• Hay que tener en cuenta que los límites cartografiados sobre fotografías aéreas georreferenciadas pueden contener un error con respecto a la posición real de la orilla, aspecto que puede depender, entre otras cuestiones, del tipo o nivel de detalle abordado en el proceso (por ejemplo, número de puntos de control insertados para la georreferenciación, proximidad de los puntos a las zonas inundables). Ante esta situación, los límites históricos cartografiados previsiblemente no puedan trasladarse directamente sobre la cartografía actual, ya que es probable la aparición de desplazamientos y abundantes errores. Dada su repercusión directa en el DPHP, posiblemente serán necesarios trabajos de reubicación manual de límites, dirigiéndolos hacia las evidencias equiparables y reconocibles en la ortofoto más reciente disponible.
• El límite del cauce histórico resulta de la suma o envolvente de las orillas más externas que se hayan identificado en las diferentes fotografías aéreas estudiadas. Concretamente, al cauce observado en el vuelo americano deben incorporarse aquellas franjas de cauce más amplias detectadas en las imágenes posteriores, incluyendo la ortofoto más actual. Conviene señalar los movimientos naturales de las orillas detectados en las últimas décadas, de interés para valorar tendencias futuras y tomar decisiones en relación con el DPHP o la ZFP. A continuación se presentan varios ejemplos sobre la delimitación del cauce histórico en ríos de trazado variado, atendiendo por separado al canal de aguas bajas (terrenos constatados como cauce histórico) y a la franja de zona ribereña (terrenos susceptibles de formar parte del canal de aguas altas, a confirmar en análisis posteriores).
4.2.3.1. Canal de aguas bajas
Ejemplo 1. En la Figura 91 se reconoce un canal de estiaje, representado por la zona cubierta por las aguas en el momento de la fotografía, que muestra un tono bastante oscuro y homogéneo. Este canal contacta en el tramo central de las imágenes con terrenos de tonos blanquecinos, que representan barras fluviales carentes de vegetación, ligados a las partes del cauce más activas e inestables, que también deben formar parte del cauce. Determinadas porciones de estas barras con alta actividad pueden aparecer más oscuras (círculo rojo) bien porque aparecen sumergidas por una lámina de agua de escaso calado, bien porque pueden presentar cierta cubierta vegetal. En estos casos, el análisis estereoscópico permite identificar el escarpe que separa este canal de aguas bajas del resto del medio fluvial, representado en las imágenes por las líneas amarillas. Siempre que sea posible, este límite debe ubicarse en la coronación del talud, escarpe u orilla, zona donde se produce el cambio de pendiente entre la zona deprimida del canal con la llanura aluvial más plana. No obstante, dada la variabilidad del medio fluvial, no se descarta que determinadas configuraciones obliguen a la ubicación del ámbito del cauce en otro tipo de referente morfológico.
Ejemplo 2. En la Figura 93 se reconocen dos canales con elevada actividad, el de la izquierda representa el canal principal, con una parte cubierta por las aguas. El canal de la derecha se encuentra seco, con un lecho cubierto por sedimentos fluviales carentes de vegetación. Ambos canales forman parte del cauce histórico, ubicando sus límites por la coronación de los escarpes de orilla adyacentes (círculo azul). En la zona señalada con el círculo rojo, el contacto entre el fondo del cauce con la isleta central se produce de
Figura 91.Curso inferior del río Nalón (Asturias). Ejemplo 1.
Figura 92.Cabecera del arroyo Grande, cuenca del río Perales (Madrid).
forma más gradual, alternándose depósitos fluviales sin vegetación con otros parcialmente vegetados. Ante este tipo de situaciones, todos los depósitos fluviales sin vegetación deben incluirse dentro del canal de aguas bajas, aunque ello implique englobar los sectores intercalados con vegetación.
Ejemplo 3. En la Figura 94 se observa cómo un mismo depósito fluvial aparece sin vegetación en la parte situada aguas arriba, y se entremezcla aguas abajo en zonas con arbolado. Esta situación suele asociarse a que los efectos de la avenida se concentran al inicio del desbordamiento, donde el depósito de material o la erosión entierran o limitan el asentamiento de la vegetación. A medida que la corriente avanza aguas abajo se reduce la energía y se depositan los materiales finos, aspectos que favorecen un suelo más estable y se potencia el desarrollo de la vegetación. Estos terrenos vegetados también forman parte del cauce, ya que los canales ubicados en la cabecera de la barra desnuda prosiguen a través de la barra vegetada (líneas rojas), reflejo de una dinámica fluvial conectada en todo el conjunto del depósito, muestre o no vegetación. Aunque en ocasiones el reconocimiento de estos canales de elevada actividad se encuentra limitado por la vegetación, su morfología suele quedar grabada mediante alineaciones en la propia distribución vegetal, más fácilmente reconocible en las imágenes. Las líneas amarillas delimitan los terrenos que, como mínimo, deberían quedar englobados en la delimitación del cauce histórico.