basa en la combinación del cauce histórico y del actual. Durante el análisis del cauce histórico ya se han identificado los terrenos más susceptibles de formar parte del DPHP. No obstante, la evolución del cauce en las últimas décadas puede caracterizarse por la ausencia de cambios significativos, por una variabilidad en la morfología y posición del cauce, por una variación en la vegetación de ribera, generalmente un
Figura 121. La línea señala la coronación del talud de la orilla, representativa del DPHP.
aumento en porte y densidad, o incluso por la ocupación antrópica de estas unidades. En el SNCZI se persigue que los terrenos que formaron parte del cauce histórico tengan representación en el DPHP, independientemente de la tendencia evolutiva o de las causas de los posibles cambios. No obstante, en función de las características actuales que presenten los terrenos que formaron parte del cauce histórico, se plantearán diferentes subcategorías, que serán descritas a lo largo del presente capítulo. Para ello, el primer paso consiste en delimitar el cauce en la actualidad. A priori, los indicadores geomorfológicos a utilizar para establecer el límite del cauce en la actualidad incluyen los mismos criterios que los descritos en el capítulo de delimitación del cauce histórico sobre fotografías aéreas, aunque en el cauce actual se añaden las ventajas que ofrecen los productos derivados del LIDAR y las observaciones de campo.
En muchos casos el límite del cauce es fácilmente reconocible y no son necesarios criterios comple- jos para realizar su delimitación, ya que el tránsi- to entre orilla y llanura aluvial se produce a tra- vés de un neto cambio de pendiente que no sólo separa ámbitos claramente diferenciados sino que además es coincidente con el límite del cauce histórico (Figura 121).
Existen otras situaciones menos claras, en las que no se detecta un límite o talud neto entre cauce y la llanura aluvial sino que la transición es gradual, aparecen unidades inundables ubicadas a alturas intermedias, el carácter trenzado o meandriforme obliga a tomar de referente la envolvente de la zona más activa e inestable o bien se detectan marcadas diferencias entre el cauce histórico y el actual, situaciones que pueden hacer más compleja la delimitación del DPHP mediante la combinación del cauce histórico y actual. Para solventar estas situaciones pueden abordarse las siguientes etapas:
1. Análisis de gabinete de los modelos obtenidos del LIDAR, ortofotos así como otras fuentes de detalle disponibles (topografías, imágenes de satélite, etc.).
2. Trabajos de campo, necesarios para comprobar la correspondencia entre las observaciones de gabinete con la realidad observada en el terreno.
3. Comparación del cauce histórico con el actual para establecer una primera propuesta del DPHP, aunque definiendo varias categorías en función de las diferencias detectadas.
5.2.1. Análisis de gabinete
Aunque pueden darse diferencias entre el cauce histórico y el observado en la actualidad, la delimitación de este último puede abordarse tomando de referente el primero, ya que agiliza el proceso de análisis ante las siguientes situaciones: a) Cuando la correspondencia entre cauce
histórico y actual es muy buena, o este último engloba al primero, dicha envolvente pasará directamente a representar el DPHP.
b) Puede orientar la toma de decisiones ante situaciones más confusas, ya que permite identificar los terrenos donde es conveniente la intensificación de los estudios de gabinete y trabajos de campo, de cara al análisis de diferentes unidades en el DPHP.
El análisis puede iniciarse sobre el modelo de pendientes obtenido del LIDAR, donde se reconocen los límites del cauce ligados a taludes nítidos así como las orillas con identificación más problemática. Estos problemas de identificación pueden deberse a que el modelo no permite reconocer un talud, la orilla representa un cambio de pendiente más gradual, aparecen varios taludes o incluso escarpes nítidos pero que no son reales debido a problemas en los productos LIDAR. De esta forma, cada una de las zonas problemáticas puede ser posteriormente analizada teniendo en cuenta información complementaria, como el modelo digital de elevaciones, la ortofoto u otras topografías de alto detalle (Figura 122).
Una vez analizados en gabinete los posibles límites del cauce actual y las zonas con problemas, se realiza una comparación con los límites planteados en el cauce histórico y se valoran las distintas posibilidades:
a) Cuando las diferencias entre los límites históricos y los actuales no son muy significativas y respondan a problemas de escala o calidad de las imágenes, los límites observados en las fuentes más precisas serán los que primen en la delimitación del DPHP (Figura 123).
b) Cuando se identifiquen canales secundarios o arroyos laterales susceptibles de formar parte del cauce, la metodología se aplicará sobre el canal o canales secundarios de igual forma a la desarrollada en el cauce principal.
c) Cuando se detecten diferencias significativas entre el cauce histórico y el actual, se realizará una valoración preliminar de las causas: movimiento lateral de cauce, errores de georreferenciación
en la fotografía histórica, aumento de la cubierta vegetal, causas antrópicas, etc. En algunos casos puede señalarse claramente la causa del cambio (por ejemplo, rellenos artificiales o canalizaciones) y determinar que los terrenos han perdido sus características de cauce. En otros casos, especialmente cuando en el medio no se han introducido alteraciones artificiales directas, serán necesarios trabajos de campo que tendrán en cuenta las indicaciones que se detallan en apartados posteriores (Figura 123 y Figura 124), incluso aunque se detecte un marcado encajamiento del cauce.
5.2.2. Análisis de campo
El análisis de los productos LIDAR, ortofotos recientes y observaciones geomorfológicas y de vegetación realizadas en gabinete permiten definir varias situaciones:
Figura 122. Modelos de pendientes obtenidos del LIDAR, río Nalón en Asturias a la izquierda y río Guadarrama en Madrid a la derecha (Confederación Hidrográfica del Tajo). En el primero se señalan las orillas donde el talud adyacente no aparece reflejado de forma nítida, se detectan posibles errores topográficos impuestos por vegetación de alto porte o se reconocen varios taludes. Esta última opción se manifiesta en el modelo de la derecha.
Figura 123. En rojo se delimita el cauce histórico sobre fotografía del año 1956 (izquierda), y sobre ortofoto reciente y topografía 1:1.000 (derecha), observándose ligeras dis- crepancias con respecto al cauce actual delimitado en azul. Las diferencias se asocian a pequeños errores de georre- ferenciación de la fotografía histórica, utilizando por ello el límite actual para establecer el DPHP. Río Nalón en Asturias.
a) Terrenos del cauce histórico que siguen formando parte del cauce en la actualidad.
b) Terrenos del cauce histórico que han perdido sus características de cauce por causas artifi- ciales directas.
c) Terrenos del cauce histórico donde existen dudas sobre su pertenencia al cauce en la actualidad. Los trabajos de campo se centrarán en validar, por un lado, si los límites del cauce histórico prevalecen hoy en día (Figura 126) y, por otro, en determinar la mayor o menor probabilidad de que las zonas con dudas sigan perteneciendo al cauce en la actualidad. Esta mayor probabilidad tendrá en cuenta los siguientes aspectos: • Reconocimiento morfológico en el terreno de los
límites del cauce histórico.
• Reconocimiento de evidencias de actividad fluvial reciente y reiterada (evidencias efímeras y topográficas).
• Terrenos con vegetación de ribera, incorporando también aquéllos que conservan el potencial para el desarrollo de la misma pero que actualmente no la desarrollan por causas artificiales (por ejemplo, talas arbóreas o plantaciones).
Figura 125. Las flechas muestran el aspecto de terrenos donde investigar mediante trabajos de campo su probabilidad de pertenencia al DPH definitivo.
Figura 127. En rojo los escarpes a tener en cuenta en la delimitación del cauce en el río Guadarrama en Villalba, Madrid.
Figura 124.En rojo se delimita el cauce histórico sobre fotografía del año 1956 (izquierda) y sobre el modelo hillshade
actual (derecha), observándose diferentes posiciones. En función de las características observadas en los trabajos de campo, se determinará cuál es la potencialidad de que los terrenos que pertenecieron al cauce histórico formen parte del DPH. Río Guadarrama en Madrid.
Figura 126. El modelo de pendientes LIDAR identifica varios taludes en las zonas señaladas con círculo rojo, pero la ortofoto y las observaciones de campo permiten confirmar que la línea roja es la que representa el límite del cauce actual (río Nalón, Asturias).