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6.3.3 2 Inundabilidad alta (10-100 años)

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Se agrupan en esta categoría terrenos que con alta probabilidad se verían afectados por inundaciones con una recurrencia comprendida entre 10 y 100 años. Salvo situaciones claramente justificadas en los resultados finales obtenidos tras la combinación de métodos, deberán englobarse en esta categoría los terrenos que presenten una o varias de las siguientes características:

a) Unidades inundables en las que se identifiquen formas erosivas y/o sedimentarias suavizadas o flujos secundarios de tipo C (ver capítulo 5.4), que tras el análisis anterior no hayan quedado englobadas en la categoría de inundabilidad muy alta. No obstante, cabe destacar que este tipo de evidencias suelen estar asociadas a recurrencias de inundación de 10 años, con máximos de 50 años.

b) Unidades inundables donde la recurrencia estimada mediante inundaciones históricas se encuentre en el rango entre 10 y 100 años (ver capítulo 4.3.7.).

Cuando aplicados los análisis anteriores se alcance una situación que pueda indicar una inundabilidad ligeramente menor, dichos terrenos pueden englobarse en la siguiente categoría de “inundabilidad media-baja”.

6.3.3.3. Inundabilidad media-baja

(100-500 años)

Se persigue englobar en esta categoría terrenos que con alta probabilidad se verían afectados por inundaciones con una recurrencia que se

estima entre 100 y 500 años, sin poder preci- sar una recurrencia de inundación más concreta debido a la ausencia o escasez de evidencias geomorfológicas y datos de inundaciones histó- ricas. Por estos motivos, dicha categoría se cen- trará en identificar solamente aquellos terrenos donde esta probabilidad de inundación sea más clara, aspecto que se daría ante una o varias de las siguientes situaciones:

a) El análisis de inundaciones históricas señala la afección de la unidad inundable por solamente un evento, el cual ha sido definido en el proceso de jerarquización dentro de la categoría de mayor magnitud (ver 4.3.6.) o ha quedado fuera del análisis por no disponer de la información necesaria para poder jerarquizarlo. Ante condiciones naturales, en líneas generales, la constatación de una inundación histórica debería quedar recogida en el análisis geomorfológico-histórico en, al menos, esta categoría de inundabilidad media-baja.

b) Situaciones donde se observe que determina- dos terrenos se verían afectados por eventos con una envergadura ligeramente mayor a las constatadas en la definición de las dos catego- rías de inundabilidad anteriores (Figura 180). Esta situación puede deducirse a partir de los datos históricos o de evidencias geomorfoló- gicas, posibilidad que se incrementaría ante la presencia de elementos artificiales que

puedan agravar la inundabilidad. Cuando se estime esta posibilidad, pero no pueda preci- sarse el límite hasta donde se extendería la inundabilidad media-baja, convendrá no per- der esta información, pudiendo señalarse en la cartografía con una simbología concreta (por ejemplo, aplicando un buffer en el límite de se- paración entre unidades).

6.3.3.4. Inundabilidad máxima

La cartografía de zonas inundables contenida en los mapas geológicos y geomorfológicos tomados de referencia se plantea inicialmente como zona inundable preliminar en condiciones naturales. Estas unidades representan ámbitos generados por el transcurso de avenidas, dentro de las cuales se van definiendo los terrenos con inundabilidad actual constatada. Determinadas observaciones permiten eliminar de esta zona inundable terrenos claramente desconectados del medio fluvial, pero hay algunas situaciones intermedias donde dicho descarte plantea dudas. Concretamente, las metodologías presentadas en capítulos previos se centran en identificar las zo- nas inundables que como mínimo deberían con- templarse en el SNCZI. Esta identificación ha- cia un mínimo seguro puede infravalorar la zona inundable, lo que unido a posibles errores en la estimación o incluso agravamientos de las aveni- das, puede dar lugar a que zonas potencialmen- te inundables por eventos excepcionales queden fuera del análisis. EEUU y varios países europeos ya han observado cómo inundaciones acaecidas en los últimos años han superado las zonas inun- dables incluidas en sus planes de prevención de riesgos, y cada vez son más numerosos los traba- jos que señalan un incremento en la probabili- dad de tormentas y en el riesgo de inundaciones (Schiermeier, 2011; Allan, 2011; Min et al., 2011; Pall et al., 2011).

En este sentido, se plantea la inclusión de estos terrenos en una cuarta categoría de inundabili- dad, que puede plantearse como “inundabilidad máxima” o similar, al objeto de asegurar la in- corporación de todos los terrenos potencialmen- te inundables por avenidas excepcionales, inclu- yendo aquellos que actualmente no lo son por causas artificiales y adoptando un principio de precaución frente a posibles incrementos de la peligrosidad en relación con los pronósticos del cambio climático, agravamientos en puntos con- flictivos (por ejemplo, taponamientos o despren- dimientos) e incluso deficiencias en protecciones artificiales del cauce, como la rotura de motas y canalizaciones.

Figura 180.La línea roja separa dos unidades inundables: la número 1 en la zona más baja, a la derecha de la imagen y la 2, más elevada, a la izquierda. En la unidad 1 se ha constatado el calado de un evento en el año 1982, a 20 cm de afectar la unidad número 2. Dado que la diferencia en sección entre el calado de este evento y el necesario para inundar la unidad 2 no es significativa, se asigna una inundabilidad baja a esta última.

Figura 181.Unidades inundables (círculos blancos) separadas por escarpes netos (en rojo). En amarillo, irregularidades topográficas ligadas a formas erosivas y sedimentarias. En azul, altura de cada unidad respecto al lecho del cauce, ubicado a la derecha de la imagen.

6.3.3.5. Ejemplo: inundabilidad

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