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Desarrollo de la Red Transuramericana de Infraestructura

A partir de estos principios y de la metodología adoptada, los gobiernos acordaron la organización del espacio de América del Sur en franjas multinacionales que concentran poblaciones, producción y flujos de comercio actuales y potenciales de la región, y que han de converger gradualmente hacia un estándar común de calidad de servicios de infraestructura de transporte, energía y telecomunicaciones. A estas franjas multinacionales, sobre las que se irán construyendo los puentes que articularán los diferentes enclaves que conforman el espacio suramericano, se les dio el nombre de Ejes de Integración y Desarrollo (EID). Los EID constituyen las grandes regiones de América del Sur en las que las oportunidades de negocios intra regionales y globales están generando, o son más propensas a generar, flujos de inversión y comercio importantes (ver Mapa 2.6).

Esta dinámica facilitará el acceso a zonas de alto potencial productivo que se encuentran actualmente aisladas o subutilizadas, debido a la deficiente provisión de servicios básicos

de infraestructura, y proveerá mecanismos para la distribución racional y equilibrada de los beneficios del desarrollo entre los territorios de la región.

Sobre la base de los trabajos realizados, los esfuerzos de integración física en América del Sur se han organizado en torno a los ejes de la Mapa 2.6. Se definieron dos EID que engloban dinámicas de integración ya establecidas y exhiben altas concentraciones de asentamientos humanos, patrones claros de comercio regional e integración física, y referentes institucionales para sus procesos de integración. Estos son el Eje Mercosur-Chile (7) y el Eje Andino (1).

También se definió un segundo grupo de ocho EID emergentes, que muestran un potencial de crecimiento con base en negocios regionales si se resuelven ciertas restricciones físicas. Estos ocho ejes constituyen las principales articulaciones entre los dos ejes más consolidados, así como la incorporación de Guyana y Surinam, a la dinámica de integración de la región. Los ejes son, recorriendo el territorio de norte a sur:

Eje del Escudo Guayanés (Venezuela-Brasil-Surinam-Guyana) (2).

Mapa 2.6

Los 10 Ejes de Integración y Desarrollo (EID) Fuente: El compromiso de la CAF en la integración suramericana (Publicación de la CAF, 2007).

Eje del Amazonas (Colombia-Ecuador-Perú-Brasil) (3). Eje Perú–Brasil-Bolivia (4).

Eje Interoceánico Central (Perú-Chile-Bolivia-Paraguay-Brasil) (5).

Eje de Capricornio (Antofagasta/Chile-Jujuy/Argentina-Asunción/Paraguay- Porto Alegre/Brasil) (6).

Eje de la Hidrovía Paraguay-Paraná (Argentina-Bolivia-Brasil-Paraguay-Uruguay) (9) Eje Andino del Sur (en estudio) (10).

Eje del Sur (Talcahuano-Concepción/Chile-Neuquén-Bahía Blanca/Argentina) (8). En diciembre de 2009, los gobiernos conformaron una cartera consensuada de 510 proyectos de infraestructura de transporte, energía y comunicaciones (Cartera de Proyectos de la Iniciativa IIRSA), los cuales se encuentran agrupados en 47 grupos de proyectos que representan una inversión estimada de USD 68.000 millones. Adicionalmente, los gobiernos seleccionaron un conjunto acotado de proyectos de alto impacto, al que están dando una atención especial para su financiación y ejecución en el corto plazo (Agenda de Implementación Consensuada 2005 -2010). La agenda está constituida por 31 proyectos con una inversión estimada de USD 10.000 millones.

Con esta agenda, la atención y los esfuerzos de los países de América del Sur y de las agencias multilaterales estarán concentrados en la búsqueda de resultados visibles en el contexto de la Iniciativa IIRSA, aprovechando las sinergias y las oportunidades de coordinación y creación de consenso que genera la iniciativa.

La focalización en un conjunto acotado de proyectos, situados en los correspondientes EDI, amplía la posibilidad de su ejecución ya que facilita el establecimiento de prioridades por parte de los gobiernos, en un contexto en el que, en algunos casos, se experimentan restricciones fiscales, limitada capacidad de endeudamiento público, así como una participación del sector privado en el desarrollo de infraestructura que debe fortalecerse.

Por otra parte, con la realización de estos 31 proyectos, considerados por los gobiernos como prioritarios, se da respuesta a los siete grandes desafíos que plantea la integración física de América del Sur (ver Mapa 2.7):

Completar el Corredor Norte-Sur de alta velocidad y baja altura. Ampliar la capacidad de la autopista MERCOSUR-Chile.

Mejorar el Paso del Cristo Redentor en la cordillera de Los Andes.

Completar el Primer Corredor Interoceánico Terrestre en el centro del continente, Ilo-Santos, y enlazar Bolivia con Argentina, Brasil, Chile y Paraguay.

Completar cinco conexiones viales y fluviales amazónicas de Colombia, Ecuador y Perú para conformar un sistema intermodal bioceánico.

Completar las conexiones en el Escudo Guayanés (Venezuela-Brasil-Guyana-Surinam). Habilitar la Hidrovía Paraguay-Paraná.

Por encima de los obstáculos físicos y las restricciones fiscales, las asimetrías en materia de regulación representan el mayor reto en la integración de la infraestructura regional. Conscientes de esta restricción, la Iniciativa IIRSA se enfoca en la elaboración de estudios cuyo propósito es lograr avances en la convergencia de las regulaciones y normatas relevantes, la competitividad en la prestación de servicios y la promoción de la inversión privada en infraestructura.

Cabe mencionar que la Iniciativa IIRSA no financia proyectos, pues no es una fuente nueva de financiación sino un mecanismo institucional de coordinación para apoyar a los países de la región en su proceso de integración física. Por consiguiente, es un agente catalizador de financiación de proyectos, sean éstos de naturaleza pública, privada o mixta.

Mapa 2.7

Los 7 grandes desafíos de la integración física suramericana La Paz Lima Guayaquil Bogotá Brasilia Porto Alegre Curitiva Buenos Aires Santiago Córdoba Paramaribo Rosario Fuente: CAF.

Lo que sí cabe destacar es que la Iniciativa IIRSA ha permitido recuperar el debate sobre la necesidad de inversión de infraestructura en América Latina (particularmente en América del Sur), originando, entre otros, nuevos fondos como los recientemente creados por el BID y la CAF, que apoyan la financiación de estudios que permitirán una inversión más eficiente en infraestructura.

El proceso de integración económica y desarrollo de la Red Transeuropea de Transporte que está llevando a cabo la Unión Europea, debería servir de ejemplo para impulsar y desarrollar la Iniciativa IIRSA, y evitar los problemas que Europa ha tenido que solventar, sin incurrir en los errores que ha venido cometiendo a lo largo de los años. El proceso es largo, pero requiere previamente una clara voluntad política por parte de los Estados iberoamericanos para avanzar en el proceso de convergencia e integración económica, lo cual requiere disponer de una Red Transuramericana de Infraestructura de Transporte que permita la libre circulación de pasajeros y carga.