La producción y difusión de contenidos digitales educativos es otro componente sig- nificativo en tanto es una condición necesaria para la integrar de manera eficaz las TIC en las escuelas. Es fundamental tener en las escuelas contenidos digitales y apli- caciones que permitan acceder a nuevos recursos digitales que estén disponibles en la red (Pedró, 2012). Los portales educativos son un ejemplo de las acciones que se
llevan a cabo para contar con contenidos digitales disponibles para su integración pedagógica y, al mismo tiempo, para compartir recursos, conocimientos y experien- cias entre docentes, así como para propiciar la conformación de comunidades de práctica y redes de apoyo.
Existen portales educativos dependientes de empresas, fundaciones y universidades, pero a lo largo de la última década han adquirido fuerte protagonismo los portales educativos nacionales y provinciales, producidos desde los propios ministerios de Educación de los países de la región. Los portales educativos oficiales han presentado diferentes características desde sus inicios y se pueden distinguir tres etapas de desarrollo, que han ido acompañando la tendencia que, en el sector educativo, se fue dando con la incorporación y el acceso a Internet (Jara, 2009; en Sunkel, Trucco y Espejo, 2013).
En sus orígenes, como proveedores de recursos educativos digitales, los portales centraron su actividad en producir y difundir materiales destinados a docentes y estudiantes para su labor diaria. Su función se asemejaba a la de constituir repositorios de contenidos. En una etapa posterior, los portales se desarrollan como potentes soportes para comunidades de intereses, como herramientas de formación a distancia y, en general, como soportes para diversos sistemas de comunicación. Actualmente, tiene lugar una tercera etapa, determinada por el cambio de orientación hacia la Web 2.0, donde el usuario es a su vez consumidor, productor y curador de contenidos.
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INFORME SOBRE TENDENCIAS SOCIALES Y EDUCATIVAS EN AMÉRICA LATINA 2014En América Latina, los portales educativos fueron concebidos y desarrollados en el marco de las políticas TIC. Específicamente, una de las iniciativas destacadas en el plano regional ha sido la conformación de la Red Latinoamericana de Portales Educativos (Relpe) en 2004. Relpe está conformada por los portales educativos
autónomos, nacionales, de servicio público y gratuitos promovidos, para tal efecto, por los ministerios de Educación de los países que componen la región.
CUADRO 2.1
Portales educativos miembros
de la Red Latinoamericana de Portales Educativos - RELPE
PAÍS NOMBRE DEL PORTAL
ARGENTINA educ.ar
ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA educabolivia
BRASIL Portal do Professor
COLOMBIA Colombia aprende
COSTA RICA Educatico
CUBA CubaEduca CHILE educarchile ECUADOR Educarecuador EL SALVADOR Mi Portal GUATEMALA Mineduc HONDURAS Educatrachos
MÉXICO Habilidades Digitales para Todos
NICARAGUA Nicaragua Educa
PANAMÁ Educa Panamá
PARAGUAY ParaguayAprende
PERÚ PerúEduca
REPÚBLICA DOMINICANA Educando
URUGUAY Uruguay Educa
REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA Portal Educativo Nacional
ESPAÑA INTEF IBEROAMÉRICA TEIb CENTROAMÉRICA Y REPÚBLICA DOMINICANA CEDUCAR LATINOAMÉRICA Indágala
IBEROAMÉRICA Virtual Educa
FUENTE: elaboración propia sobre la base de información disponible enhttp://www.relpe.org/miembros/.
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INFORME SOBRE TENDENCIAS SOCIALES Y EDUCATIVAS EN AMÉRICA LATINA 2014Los portales educativos nacionales latinoamericanos tienen una multiplicidad de funciones en los sistemas educativos y en la gestión de la educación: recursos, formación en línea, noticias, comunidad, herramientas, entre otras ofertas. Muchos de los portales de la región han realizado nuevos lanzamientos y se han rediseñado, han implementado cambios de herramientas de gestión de contenidos y servicios y, en algunos casos, fueron sustituidos por otros nuevos (Relpe, 2013). Estos nuevos
diseños no solo responden a cambios de estética o gráficos, sino que involucran nueva tecnología, modificaciones en la estructura de los contenidos y modelos de datos, redefiniciones en relación con viejos y nuevos usuarios, entre otros ejes de cambio.9
3. LOS DIFERENTES ACTORES DE LAS POLÍTICAS TIC
La construcción de las políticas TIC demanda de modo ineludible la consideración de las miradas convergentes de diferentes actores, porque se trata de medidas que inciden en un cambio de gran complejidad que en algunos países alcanza a la tota- lidad de la ciudadanía, de manera directa o indirecta.
ACTORES
El actor fundamental de las políticas TIC en la región es el Estado. El proceso de in-
tegración en materia de TIC en los sistemas educativos implica una decisión y gran compromiso por parte del Estado, así como un apoyo sostenido en el mediano y en el largo plazo. Desde el ámbito empresario, se asume que la integración de TIC no puede lograrse con éxito en la región si no es sostenible, y la única manera de darle sostenibilidad es mediante una política pública de mediano y largo plazo que cuente con el respaldo explícito del Estado. La función del Estado frente a la implementación de las políticas TIC implica una serie de responsabilidades fundamentales, como di- señar los objetivos y establecer las prioridades en materia política; gestionar junto con otros actores, como el sector privado; apoyar y promover emprendimientos de otros actores, estatales o privados, y definir criterios o estándares para revisar en forma permanente la calidad de los procesos desarrollados. El Estado es quien tiene el papel protagónico pero debido a la complejidad técnica de las decisiones involu- cradas, el alto impacto previsto para estas acciones y los volúmenes significativos de recursos invertidos en el financiamiento, las responsabilidades suelen comprometer un complejo entramado institucional estatal y, con frecuencia, determinan que la gestión directa involucre a otros actores, no estatales. Así tanto la intersectoriali- dad estatal como la participación de actores del ámbito privado forman parte de los requisitos más importantes para llevar adelante las políticas TIC en el sistema educativo. Desde el ámbito empresarial, los siguientes testimonios hacen mención al necesario requisito de múltiples actores que conlleva a implementar las iniciativas: “Pero uno de los temas interesantes que Intel ha sabido hacer es integrarse con otros aliados, porque como te decía, Intel no tiene la solución, y tenemos que sumar a gente del hardware, del software, a gente de otros gobiernos, otros expertos” (Referente de Programas de Educa- ción y Responsabilidad Social Empresaria de Intel).
9 En el cuarto capítulo de este informe se retoma este tema, en relación con los cambios operados en las dinámicas de trabajo en el aula.
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INFORME SOBRE TENDENCIAS SOCIALES Y EDUCATIVAS EN AMÉRICA LATINA 2014En la conformación de esta institucionalidad de las políticas TIC es usual y con- veniente que se involucre a varias organizaciones y entidades, como ministerios, empresas, universidades y fundaciones, en algún tipo de asociación o alianza, y que esta se encuentre debidamente formalizada mediante una ley, reglamento o conve- nio. Entre las diferentes estrategias adoptadas en la región, lo más frecuente es optar por un modelo de gestión mixto, en el cual el Estado comparte la gestión de las TIC con otros actores públicos o privados. Esta modalidad característica de las políticas TIC en América Latina adquiere matices particulares en función de cada contexto y de acuerdo con el vínculo –mediado por intereses, tensiones y disputas– que los dis- tintos sectores involucrados establecen entre sí. Los actores que participan de este modelo pueden distinguirse en cinco grupos, según el sector al que pertenezcan. En el caso del sector de la Administración pública, pueden participar actores de di- ferentes áreas de gobierno, ya que muchas políticas y muchos programas suelen reconocer la injerencia de diferentes organismos gubernamentales: ministerios, secretarías, programas, proyectos; y de diferente nivel: internacionales, nacionales, regionales o municipales, entre otros. Estos actores se encargan de diversas tareas, por ejemplo, de la gestión, el financiamiento, la implantación, el seguimiento, etc., de las acciones de política.
Los testimonios recabados durante el trabajo de campo dan cuenta de las tensiones que se generan a raíz de las políticas TIC que se implementan con diferentes grados de participación de distintos sectores de la Administración pública. Una referencia recurrente ubica a los ministerios de Educación de nivel nacional como entidades que no suelen protagonizar de modo directo las iniciativas. Entre los aspectos que se mencionan para dar cuenta de esta tendencia aparecen, por un lado, los limitados presupuestos que maneja el sector para hacer frente a una política de inmensa envergadura, como así también las dificultades para cubrir a los distintos sectores sociales con la distribución de los recursos tecnológicos:
“… en el Ministerio de Educación… si fuera por el presupuesto del Ministerio de Educación no tiene recursos para hacer esto, porque el presupuesto del Ministerio de Educación es… para pagar los sueldos, para la infraestructura de la escuela… les resulta muy difícil hacer un proyecto… de esta escala” (Referente de Programas de Educación y Responsabilidad Social Empresaria de Intel).
Por otro lado, aparecen referencias a la modalidad o lógica de trabajo que carac- terizan al sector educativo, aspecto que entra en tensión con la tarea que supone la provisión y distribución de infraestructura propia de las políticas TIC. En este sentido, las áreas estatales de educación suelen tener una dinámica y tiempos de trabajo que difieren de los previstos en el ámbito empresarial para la implementa- ción de las iniciativas TIC.
Los actores del sector privado suelen ser empresas vinculadas con las tecnologías,
el campo editorial y las cámaras empresarias, que cumplen un papel importante en el desarrollo de las políticas TIC en educación. Frente a estos sectores resulta clave que el Estado pueda posicionarse como negociador para asegurar los intere- ses de lo público. Esto incluye que actúe como garante de calidad de los contenidos digitales y de las propuestas tecnológicas destinadas a la educación en general, así como regular una gestión de las políticas TIC que atienda a la demanda de dismi- nuir las brechas existentes.
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INFORME SOBRE TENDENCIAS SOCIALES Y EDUCATIVAS EN AMÉRICA LATINA 2014El trabajo de campo puso de manifiesto de qué modo se percibe que tanto la calidad de los contenidos digitales como las propuestas tecnológicas de enseñanza conti- núan siendo elementos subalternos de la política TIC. Con frecuencia, los informan- tes se refieren a cierta tensión “entre lo pedagógico y lo político”, donde es común que se genere lo que uno de los entrevistados llama “zona gris”, es decir, un espacio con cierto vacío de responsabilidades. Esta vacancia posiblemente se refiera a los desafíos pendientes que los Estados tienen acerca de sus objetivos de inclusión digital efectiva y de calidad.
Los actores del denominado tercer sector – OSC también desempeñan una función
importante en el desarrollo de las políticas TIC y sus tareas pueden ser muy varia- das según el formato de gestión y las alianzas que se establezcan. Son numerosas las experiencias que ponderan el trabajo que realiza el sector, involucrando ade- más ámbitos y espacios diferentes del escolar. Estas experiencias incluyen orga- nizaciones vinculadas con la distribución de equipamiento, el reciclaje de equipos en desuso, la producción de contenidos, la animación de comunidades de práctica y redes, el acompañamiento en los procesos de regulación y generación de marcos normativos, entre otros.
Otro notable actor de las políticas TIC lo representan las universidades y los sectores académicos. Entre ellos, también las academias científicas y los colegios profesiona-
les juegan un papel importante para la capacitación y el desarrollo profesional de los docentes. Además, estos organismos pueden realizar otro tipo de actividades en convenio con los sectores que asumen la gestión de las políticas TIC, como acciones de investigación, evaluación y seguimiento.
Los actores del sistema educativo (directores, maestros, estudiantes, padres y la co-
munidad educativa, en general) resultan fundamentales para concretar los objetivos de las políticas TIC. Su participación y los roles que deben cumplir modelan las con- diciones necesarias del desarrollo y la implementación, y son un importante factor del grado de éxito de las políticas. Los entrevistados coinciden en destacar a direc- tivos y supervisores como actores fundamentales del sistema educativo. Por otra parte, es interesante revisar el modo como estos actores y sus potenciales aportes son concebidos en el marco de las iniciativas TIC, pues, sin duda, su accionar difiere, cuando son las propias experiencias y saberes docentes los que se convocan para diseñar propuestas y acciones.
Uno de los actores que suele encontrarse ausente en la mesa de diseño o definición de las políticas TIC son los sindicatos docentes. Este faltante es advertido por algu-
nos entrevistados, quienes hacen particular referencia al aporte que podrían hacer estas entidades respecto de la inclusión de la totalidad del sector docente. Si bien los sindicatos se consideran actores con quienes resulta clave generar alianzas y trabajo conjunto, los avances en este sentido aún no se produjeron:
“Como actor (se refiere a los sindicatos), son los únicos que tienen la llegada a los docentes. Saben quiénes son, dónde están, cómo encontrarlos. (...) Los sindicatos también tienen mu- cha más fuerza para convocar a la capacitación, para convocar a hacer… Entonces, para mí tendrían que ser un actor muchísimo más participativo de lo que son estas políticas de inclu- sión de tecnología…” (Gerente de Educación para Intel Cono Sur).
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INFORME SOBRE TENDENCIAS SOCIALES Y EDUCATIVAS EN AMÉRICA LATINA 2014Es importante destacar que para que tenga lugar la institucionalidad de los progra- mas, proyectos y políticas de integración de TIC (Sunkel y Trucco, 2012), es necesario
que los países cuenten con convenios y alianzas con diversos actores capaces de proveer insumos y apoyos, tales como la formación, la investigación y el desarrollo, pues estos factores determinan la sostenibilidad de las políticas TIC en la región. Finalmente, uno de los desafíos que se desprende del trabajo conjunto entre diver- sos actores se vincula con la complejidad que involucra el desarrollo de propuestas situadas, es decir que buscan no perder de vista las particularidades, los intereses y las necesidades de los contextos educativos en los que serán utilizadas. El desarrollo exitoso de políticas, programas y proyectos de inclusión de TIC en educación parece, en parte, depender de la capacidad de generar altos niveles de institucionalidad y de favorecer la convergencia de esfuerzos de diferentes sectores en su desarrollo e im- plementación, sin perder de vista que se trata de experiencias situadas, adecuadas a cada contexto en que se desarrollan.