PRETENDIENTES Los justos LOS PARTICIPANTES LOS PARTICIPANTES LOS PARTICIPANTES LOS PARTICIPANTES
3.2.1. Determinar lo indeterminado: la vice-dicción y la dramatización
¿Cómo atrapar, dar cuenta y razón (logon didonai), de todo ese teatro de las repeticiones y toda esa crueldad de las diferencias que anida bajo el mundo representativo?, ¿cómo describir sin deformar ni desnaturalizar esa dimensión donde pululan las diferencias e insisten las repeticiones?, ¿cómo acceder a esa diagonal del pensamiento?, ¿acaso en Deleuze es un problema de “acceso” o se plantea de un modo totalmente distinto? Deleuze no podrá dejar de ser deudor tanto de los desarrollos críticos del concepto como de los análisis metodológicos llevados a cabo en NPH, B y S. Pero, como hemos visto, tampoco va a desechar el concepto como herramienta filosófica de primerísimo orden. Deleuze es un filósofo intempestivo y, por ello mismo, clásico. En su texto titulado La méthode de
dramatisation283, en respuesta a una pregunta de A. Philonenko sobre su
intervención, dice lo siguiente:
«Car il me semble que nous avons le moyen de pénétrer dans le sub- représentatif […] : les éléments et événements idéaux, les rapports et singularités sont parfaitement déterminables. L’illusion n’apparaît qu’ensuite, du côté des étendues constituées et des qualités qui remplissent ces étendues.» (ID, 161)
Hay un medio (tanto en el sentido territorial como procedimental) de introducirse, a pesar de los obstáculos, en esa dimensión donde pululan sucesos ideales284 y no “ideales”285. Existe la posibilidad de su determinación asumiendo el riesgo de incurrir en la ilusión. Y todo ello con la finalidad de descifrar el arché de lo constituido. Un arché genético, productivo, matricial y, a la vez, transido de dinamismo, potencialidad y fuerza metamorfoseante.
Según Deleuze la razón suficiente que da cuenta de toda la dimensión sub- representativa se engendra a sí misma en el recorrido286 de esa multiplicidad
283 Este texto recoge la intervención de Deleuze, con su posterior debate y rueda de preguntas, ante la Société française de philosophie el día 28 de enero de 1967 (recogido ahora en ID, 131-162). En el texto se presentan, de forma sintética y aguda, algunos temas de DR que atañen sobre todo a sus capítulos IV y V.
284 Ideales: ideaux (ideales en el sentido de óptimos o excelentes) (DR, 244).
285 “Ideales”: idéels (ideales en el sentido platónico) (DR, 244). Cf. también la nota de los traductores de DR al castellano, Maria Silvia Delpy y Hugo Beccacece, en la página 286 de esa traducción.
diferencial que se repite incesantemente, determinando sus elementos, relaciones y singularidades. La determinación surge en el zambullirse287 en esa dimensión. La razón suficiente, la determinación, el logon didonai no está constituido de antemano como un método o una herramienta. Es más, no está constituido de antemano (coherentemente con el carácter experimental y teatral del programa deleuziano). De ahí que sea indispensable preguntarse:
«Mais justement, sur quel fond s’engendre et se joue cette raison multiple, dans quelle déraison plonge-t-elle, de quel jeu, de quelle loterie d’un nouveau type tient-elle ses singularités et ses distributions irréductibles […] ?» (DR, 352)
El procedimiento es manifiesto: sólo en la exploración surgirá el procedimiento288. Sólo hay filosofía filosofando. No hay filosofía sin el ejercicio de filosofar, ejercicio que, como todo ejercicio, tiene su peligro y riesgo en la comodidad de un codo que descansa de tal aventura, vertiginosa e incesante, en el mundo constituido de la ilusión.
«Bref la raison suffisante, le fondement est étrangement coudé. D’un côté, il penche vers ce qu’il fonde, vers les formes de la représentation. Mais l’autre côté, il oblique et plonge dans un sans fond, au-delà du fondement qui résiste à toutes les formes et ne se laisse pas représenter.» (DR, 352)
El dar razón, la determinación, el ejercicio filosofante no puede dejar nunca de jugar con el peligro de quedarse más acá del miedo. El peligro erótico del miedo.
«Si la différence est la fiancée, Ariane, elle passe de Thésée à Dionysos, du principe qui fonde à l’universel “effondement”.» (DR, 352)
«Philosophie du parcours, et non du sol, ni du territoire. Le parcours : un déplacement et un assemblement, fugitif ou prolongé, mais toujours parfait, achevé, ce qui ne veut pas dire rempli.» (p. 121).
287 La noción deleuziana de zambullida fue tratada con especial cuidado por Gabilondo (1999) en su capítulo primero.
288 Cf. las importantes consideraciones que sobre el método hace Villani (1999: 53-64). Villani hace notar que, anclado en los tres principios metodológicos expuestos en B, el método deleuziano ni es clasificatorio ni verificador sino que tiene por objeto la producción de la novedad. Muy sumariamente este método plantea dos principios correlativos: 1º) en el proceso de creación no existen rutas preestablecidas (la filosofía emprende un camino sin referencias y traza sendas en territorios no hollados); 2º) el “todo” es inmanencia pura y “avanzada creativa” de un mundo sin punto de partida ni de llegada (así el hombre es para Deleuze lo abierto maravilloso e inquietante que, en cuanto ser del riesgo, se siente apelado-afectado por lo nuevo). Según estos dos principios no es de extrañar que: «Le côtoiement continu de l’énigme et du nouveau à l’état naissant confère à ces textes une profondeur de joie vraie qu’il est impossible de ne pas ressentir.» (p. 63). En otra dirección interpretativa también es imprescindible cf. la nota número 29 de Bergen (2002: 680).
En este pase, en este pasar, está siempre el riesgo de la exploración filosofante. Pero algo queda pendiente. ¿A qué alude Deleuze con ese “sin-fondo” o “falta-de- fundamento”? Este sin-fondo o falta-de-fundamento no es un abismo indiferenciado, un universal sin diferencia, una nada negra indiferente. Nada más lejos de Deleuze que una retórica del abismo vacío o del Ab-grund. Más bien ese sin fondo es un mundo poblado de instancias que escapan a las mallas de la representación (identidad, semejanza, oposición y analogía)289. Un mundo en el que hormiguean las individuaciones impersonales y singularidades preindividuales.
«Un monde d’individuations impersonnelles, et de singularités
préindividuelles, tel est le monde du ON, ou du “ils”, qui ne se ramène pas à
la banalité quotidienne, monde au contraire où s’élaborent les rencontres et les résonances, dernier visage de Dionysos, vrai nature du profond et du sans fond qui déborde la représentation et fait advenir les simulacres. […]. Que le sans fond soit sans différence, alors qu’il en fourmille, c’est l’illusion limite, l’illusion extérieure de la représentation, qui résulte de toutes les illusions internes.» (DR, 355)
No se puede “ir” a ese mundo con los procedimientos de la representación, esto es, convertir toda individualidad en algo personal y toda singularidad en algo individual. No es posible recurrir a modelos y paradigmas, generalidades e identidades. Hay que superar esas medidas, lo cual no tiene porque ser sinónimo de dejarse fascinar por la retórica del abismo y el vértigo del vacío.
«A Schelling, Hegel reprochait de s’entourer d’une nuit indifférente où toutes les vaches sont noires. Mais lorsque, dans la lassitude et l’angoisse de notre pensée sans image, nous murmurons “ah les vaches”, “ils exagèrent”, etc., quel pressentiment de différences fourmillant dans notre dos, combien ce noir est différencié et différenciant, bien que non identifié, non individué ou à peine, combien de différences et de singularités se distribuent comme autant d’agressions, combien de simulacres se lèvent dans cette nuit devenue blanche pour composer le monde du “on” et du “ils”.» (DR, 355)
En la medida en que se ejecuta la determinación de ese indeterminado, esto es, se practica el recorrido por lo indeterminado, el método puede ser denominado “vice- dicción”.
«Le parcours du “fond” comme peuplé de rapports et de singularités, la constitution qui en découle des essences individuelles, la détermination qui s’ensuit des qualités et étendues, forment l’ensemble d’une méthode de vice-
diction, qui constitue une théorie des multiplicités et qui consiste toujours à
subsumer “sous le cas”.» (ID, 143)
Pero, desde otro punto de vista, o mejor, a partir de un recorrido distinto, el método también puede ser denominado “dramatización”.
«Un concept étant donné dans la représentation, nous ne savons rien encore. Nous n’apprenons que dans la mesure où nous découvrons l’Idée qui opère sous ce concept, le ou les champs d’individuation, le ou les systèmes qui enveloppent l’Idée, les dynamismes qui la déterminent à s’incarner […]. C’est toutes ces conditions qui définissent la dramatisation, et son cortège de questions : en quel cas, qui, comment, combien ? […] il y a toujours […] un “drama” sous tout logos.» (ID, 143-144)
Tomando DR como referencia, pero sumándole este otro texto complementario y de la misma época titulado La méthode de dramatisation, creemos poder afirmar que Deleuze combina, a veces relevándolos, otras superponiéndolos y otras desplazándolos, los métodos de vice-dicción y dramatización en su búsqueda de una determinación de lo indeterminado (siempre teniendo en cuenta la salvedad de que la “vice-dicción” suele estar acompañada con más frecuencia en el texto deleuziano del término “procedimiento” que del de “método”). De ambos métodos hay que resaltar que se usan tanto en un sentido general como en un sentido restringido. Veámoslo con más claridad en una serie de tablas. La primera tabla nos muestra sus respectivas definiciones y los textos concretos donde se localizan.