La communio es, en la Iglesia, también y sobre todo, communio eucarística. La Eucaristía es el sacramento de la comunión eclesial. En la celebración eucarística la Iglesia alcanza la fuente de su más íntima unidad y los creyentes, participando realmente del Cuerpo del Señor, son elevados a la comunión con Él y entre sí545.
La eclesiología de la communio es para Joseph Ratzinger, en su aspecto más íntimo, una eclesiología eucarística, y así lo afirma en este bellísimo texto:
“Iglesia es Eucaristía. Ello implica que la Iglesia proviene de la muerte y resurrección, pues las palabras sobre la donación del cuerpo habrían quedado vacías de no haber sido una anticipación del sacrificio real de la cruz, lo mismo que su memoria en la celebración sacramental sería culto de los muertos y formaría parte de nuestro luto por la omnipotencia de la muerte si la resurrección
541
ChL 19.
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Cf. J. RATZINGER,La eclesiología de la Lumen gentium, en L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 11 de agosto de 2000, n° 32, págs. 393-394 y n° 34, págs. 412-413.
543
ASAMBLEA EXTRAORDINARIA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS, Relatio finalis, en EV 9/1800.
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ib., en EV 9/1806.
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no hubiese transformado este cuerpo en ´espíritu dador de vida´… Los Padres compendiaron dos aspectos -Eucaristía y reunión- en la palabra communio, que hoy nuevamente está en alza: Iglesia y comunión; ella es comunión de la palabra y del cuerpo de Cristo, y por tanto comunión recíproca entre los hombres, quienes, en virtud de esta comunión que los lleva desde arriba y desde dentro a unirse, se convierten en un solo pueblo; es más, en un solo cuerpo”546.
Para el experimentado teólogo bávaro, la eclesiología de communio se sitúa muy cerca de la eclesiología eucarística que teólogos ortodoxos547 han desarrollado de modo convincente en nuestro siglo548.
La communio con Dios se realiza por la communio con Cristo y, por el mismo hecho, por la participación de toda la Iglesia en el único sacrificio eucarístico. La communio eclesial es eucarística. Eucaristía e Iglesia están vinculadas, y el término que las une es el cuerpo de Cristo resucitado549.
Alimentados con el Cuerpo de Cristo en la celebración de la asamblea eucarística, los bautizados manifiestan de forma concreta la unidad del Pueblo de Dios, significada y realizada por el Sacramento eucarístico550.
Aquel que participa del Cuerpo eucarístico del Señor se encuentra en comunión viva con el Señor resucitado, y por Él con la Trinidad, pero también con sus hermanos que se hallan incorporados al Cuerpo eclesial de Cristo, puesto que aquellos participan del mismo Cuerpo eucarístico de Cristo. Por tanto, es la communio sacramental eucarística la que funda la communio eclesial551. Iglesia es Eucaristía, esto es communio con todo el Cuerpo de Cristo
546
J. RATZINGER,La Iglesia. Una comunidad siempre en camino, Madrid 2005, págs. 71-72.
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Entre estos teólogos ortodoxos, el primer exponente es Nicolás Afanasieff. Entre sus discípulos podemos recordar a J. Meyendorff y A. Schmemann. Fuera de las fronteras rusas el que retoma y en algunos puntos completa a Afanassieff, es el griego Juan Zizioulas.
548
Cfr. J. RATZINGER,La eclesiología de la Lumen gentium, en L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 11 de agosto de 2000, n° 32, pág. 394. J. RATZINGER,La Iglesia. Una comunidad siempre en camino, pág. 73-75. Sin embargo, Josehp Ratzinger no deja de advertir el problema de la eclesiología eucarística elaborada por teólogos ortodoxos, es decir una eclesiología en torno al Obispo y su Iglesia particular, pero de espaldas al Primado. El teólogo bavarense presenta la persona del Obispo como el servidor de la unidad interior de la Iglesia particular y el vínculo indispensable con la Iglesia universal. Para él la eclesiología eucarística se vincula, de la manera más estrecha, a la idea de la colegialidad episcopal (cf. R. SCHABLATURA ANTUNES,La Eclesiología eucarística a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965). Precedentes y desarrollo posconciliar, Pamplona 2009, Excerpta e Dissertationibus in Sacra Teología, Vol. LIV, n° 1, pág. 73).
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“Cuando la tradición afirma qu la Iglesia es eucarística, manifiesta ese sentido profundo de la unidad irrompible de la Iglesia de Dios, inseparable de su catolicidad, basada en su santidad, es decir, en su inserción en Cristo Señor. Donde se celebra una sinaxis eucrística, allí está la Iglesia de Dios tal como está en todas las sinaxis eucarísticas, como lo ha estado y como lo estará” (J.-M.R.TILLARD,Iglesia de Iglesias, pág. 37).
550
Cf. LG 11.
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Cf. UR 7 y 15. “La comunión eclesial, en la que cada uno es inserido por la fe y el Bautismo, tiene su raíz y su centro en la Sagrada Eucaristía. En efecto, el Bautismo es incorporación en su cuerpo edificado y vivificado por el Señor resucitado mediante la Eucaristía, de tal modo que este cuerpo puede ser llamado verdaderamente Cuerpo de Cristo. La Eucaristía es fuente y fuerza creadora de comunión entre los miembros de la Iglesia precisamente porque une a cada uno de ellos con el mismo Cristo…” (CONGREGATIO PRO DOCTRINA FIDEI,
y no es communio exclusiva con Cristo, quien comulga con él, comulga necesariamente con todos sus hermanos, miembros del único cuerpo de Cristo.
En la Eucaristía radica la communio entre la Iglesias particulares en la Iglesia universal. Porque el Sacrificio eucarístico, aún celebrándose siempre en una comunidad particular, no es nunca celebración de esa sola comunidad, sino que cada comunidad recibiendo la presencia eucarística del Señor, recibe el don completo de la salvación, y se manifiesta así, a pesar de su permanente particularidad visible, como imagen y verdadera presencia de la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Además, la unidad de la Iglesia está fundada también en la unidad del Episcopado. Eucaristía y Episcopado son dos realidades esencialmente vinculadas. La liturgia expresa de varios modos esta realidad porque la Eucaristía se celebra en unión no sólo con el propio Obispo sino también con el Papa, con el orden episcopal, con todo el clero y con todo el Pueblo de Dios552.
Refiriéndose a la relación Iglesia y Eucaristía, ya Henri de Lubac afirmaba:
“Se puede afirmar que hay una causalidad recíproca entre ambas. Puede decirse que el Salvador ha confiado la una a la otra. Es la Iglesia la que hace la Eucaristía; pero es también la Eucaristía la que hace la Iglesia… Y en virtud de esta misteriosa interacción, es el Cuerpo único, en fin de cuentas, el que se construye, en las condiciones de la vida presente, hasta el día de su definitiva perfección”553.