Segunda Parte – Interpretación Introducción
I. EFESO: LEAL; PERO NO COMPLETAMENTE, 2:1-
En el tiempo en que este libro fue escrito, Éfeso era una grande y opulenta ciudad de Jonia. Toda clase de gente vivía allí: tanto doctos y ricos, como pobres y analfabetos. La condición general de vida era como la de una ciudad rica, culta, y corrompida. No se nos dice por qué la iglesia que estaba en Éfeso fue la primera en ser escogida de entre las siete iglesias; sin embargo, puede ser que haya sido escogida como la primera porque la ciudad de Éfeso estaba naturalmente situada en el lugar más apropiado del continente para comenzar desde Patmos la transmisión de un mensaje circular. Si se concede que el Apocalipsis fue escrito por Juan el hijo de Zebedeo, se encontrará una indicación favorable a la tradición que afirma que durante un cuarto de siglo Juan había sido el guía principal de los cristianos que vivían en Éfeso. La historia de la organización y de las primeras actividades de esta iglesia está
consignada en el libro de los Hechos, capítulos 18 al 20; y se calcula que esta iglesia ya había tenido cuarenta o cuarenta y cinco años de actividad cuando le fue enviado este mensaje apocalíptico.
IDENTIFICACION, 2:1
El Señor, llevando las siete estrellas en su mano derecha y andando en medio de los
siete candeleros de oro, se presenta a la iglesia que estaba en Éfeso. Esto coloca al Señor en
una posición que no deja lugar a duda en cuanto a que él conoce el futuro de la iglesia: él está allí y sabe lo que está sucediendo; el está cuidándola, y en su mano derecha sostiene el destino de ella, así como también el destino de su pastor: estando unidos íntimamente ambos destinos; también observa cada uno de los defectos y de las virtudes de la iglesia, y pronuncia un mensaje que le ha de ser revelado a ella.
ALABANZA, 2:2, 3, 6
Es interesante notar que en estas cartas cuando en una iglesia hay alguna cosa digna de ser alabada, el Señor la menciona al principio. Había muchas cosas por las cuales la iglesia que estaba en Éfeso podía ser alabada.
1. Fidelidad en la práctica. Yo sé tus obras, y tu trabajo, y paciencia. Obras
probablemente se refiere al servicio que en realidad estaba rindiendo esa iglesia en ese tiempo. Esa iglesia era activa y agresiva. El trabajo de que se habla aquí significa algo más intenso que obras: la palabra original que se traduce trabajo significa el esfuerzo que a costa de sufrimiento produce una obra. Las obras eran producidas por esos cristianos mediante grandes dificultades que los hacían sufrir. La palabra trabajo es como el eco de los gritos de angustia que brotaban del pecho de aquellos cristianos al tratar de caminar hacia adelante para llegar a un fin deseado. Esta era una iglesia trabajadora. La palabra paciencia revela la actitud de aquellos cristianos, una actitud de persistencia en aquellos trabajos mediante los cuales eran producidas las obras
aludidas; esta palabra, en el Nuevo Testamento, no significa inactividad; no significa que uno se cruza de brazos y queda esperando lo que venga; literalmente significa: "permanecer debajo"; significa también: estarse uno o quedarse bajo la carga pesada, sostenerse firme enfrente de cualquier dificultad. Las tres palabras juntas producen una fuerte impresión de fidelidad en la práctica y son más significativas porque fueron pronunciadas por los labios del Cristo trascendente.
del gnosticismo habían ganado unos pocos adeptos en Éfeso. Aquellos falsos maestros habían llegado declarando que eran apóstoles auténticos, misioneros; pero la iglesia los había puesto a prueba y los había expulsado por haber descubierto que eran impostores. Los cristianos efesios, por ser leales al nombre de Cristo, habían sufrido mucho: no se habían cansado con tantas dificultades producidas por la persecución ni por la intromisión de la falsa doctrina. Pablo dijo cierta ocasión a los gálatas inconstantes: "No nos cansemos, pues, de hacer bien" (Gál. 6:9). Pero los cristianos que vivían en Éfeso no necesitaban esa amonestación porque tenían muchas energías en reserva.
Los hechos de los nicolaítas habían encontrado en Éfeso una emoción que solo puede ser descrita como aborrecimiento: una ira justa contra toda iniquidad. El Cristo viviente participa de la actitud de los cristianos efesios hacia los nicolaítas, porque también experimenta un
constante desagrado contra toda clase de mal. No se ha identificado exactamente a los nicolaítas; sin embargo, por la relación que tenían con quienes seguían la doctrina de Balaam (2:14, 15) parece que sus errores consistían en sostener algunas formas de antinomianismo. Cualquiera que haya sido esa falsa doctrina, era aborrecida tanto por Cristo como por los cristianos que vivían en Éfeso.
Toda esta alabanza inclina a uno a dudar de que en esa iglesia haya habido algunos errores; pues realizaba sus obras de servicio a pesar de las dificultades, había expulsado a los falsos maestros, había odiado el pecado, no se había cansado de hacer la obra del Señor. Esto es lo que se debía esperar de una iglesia que había sido bendecida con los servicios de grandes directores como Pablo, Apolo, Priscila y Aquila, Timoteo, y Juan el discípulo amado. Pero el Señor mira con una penetrante mirada como si fuera llama de fuego y descubre un gran pecado.
QUEJA, 2:4
Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor; esta breve declaración abarca todo
el asunto. Un estudiante, cuando entregó a su maestro un trabajo escrito que debía hacer
basándose en este pasaje bíblico dijo acertadamente aunque sin reverencia: "¡Se acabo la luna de miel!" La iglesia había abandonado aquel fervor y aquel amor que habían sido las características de sus primeras experiencias como congregación de cristianos: habían estado realizando el activo programa de una iglesia agresiva, pero habían abandonado el verdadero objeto de la adoración. Cuando el amor a Cristo, como motivo de la adoración, está ausente, el servicio significa muy poco. ...
CONSEJO 2:5, 7ª
El consejo que Cristo da a la iglesia que estaba en Éfeso bien puede resumirse en tres palabras: recuerda, arrepiéntete, vuelve. Recuerda el gozo que tuviste antes y el deleite que experimentaste por causa de tu amor a Cristo y a su obra; recuerda la fuerza de aquel amor que te impulsaba a realizar lo bueno. Arrepiéntete de la condición en que estás por la cual das tu servicio sin amor, condición a la que has permitido reptar hasta el interior de tu vida: esa condición es el enemigo mortal que impide desarrollar un trabajo efectivo en el reino del Señor; vuelve a ese estado original de servicio impulsado por un corazón amoroso. Cristo advierte a la iglesia que si no vuelve a ese primer estado, está perdiendo derecho a existir como iglesia, y la amenaza con quitar su candelero del lugar en que está. El candelero es la iglesia (1:20), y no tiene derecho a existir si no va a realizar los propósitos que Cristo tiene. ¡Esta amonestación es
muy fuerte para cualquier iglesia!
La primera parte del versículo 7 sirve para efectuar la transición de la amonestación a la promesa: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Los que tienen
percepción espiritual son amonestados para que escuchen. Este mensaje no es simplemente el mensaje de un hombre: es el Dios eterno quien habla y pronuncia su amonestación contra el mortífero peligro de la apatía espiritual.
PROMESA, 2:7b
Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. El concepto de triunfo es una de las ideas dominantes en el libro del Apocalipsis;
significa: triunfar de las circunstancias en que uno se encuentra. Según el contexto en este libro, parece que significa vivir una vida de servicio a Dios porque esta clase de servicio brota de un corazón lleno de amor. El Señor promete el fruto del jardín de Dios a quien está viviendo esa clase de vida. Por medio de ese símbolo dice: "Yo daré alimento espiritual y sostenimiento al que me sea fiel." Dios nunca defrauda a su pueblo cuando este sufre necesidad: Dios puede dar a su pueblo todo lo que necesite, pero espera que este pueblo viva una vida victoriosa.