Capítulo 3 – Fondo Histórico del Apocalipsis
II. FECHA DEL APOCALIPSIS
Todos los críticos están de acuerdo en que el Apocalipsis fue escrito durante un período de severa persecución que hubo en el siglo primero. Ya la tradición primitiva colocó el libro en la época del gobierno de Domiciano y de la persecución autorizada por él. Sin embargo, otras personas han sostenido que el libro fue escrito en el tiempo de Nerón. Por otra parte unas más han opinado que el reinado de Vespasiano sirvió como base o antecedentes para escribir el libro. La opinión moderna está inclinándose a creer que el tiempo fue la época de la persecución fomentada por Domiciano; y se tiene esta opinión por razones que se mencionarán después. Es necesario discutir todos estos períodos para determinar el tiempo en que más probablemente fue escrito el Apocalipsis.
1. La época neroniana ha tenido muchos defensores entre los críticos, a través de toda la historia de la crítica del Nuevo Testamento.
(1) Las evidencias que favorecen a esta época son de naturaleza interna. Algunos sostienen que el capítulo once indica que el Templo de Jerusalén todavía existía; por lo tanto, este libro debió ser escrito antes del año 70 d. de J. C.
El libro fue escrito durante una persecución, y es un hecho innegable que Nerón persiguió a los cristianos.
Weigall39 presenta unos argumentos a favor de la escritura del Apocalipsis en la época neroniana. O poco después —durante el reinado de Galba— basándose en que dice que
Nerón esta descrito en este libro como la bestia cuyo número es el 666.
(2) Hay muchas objeciones para aceptar la opinión de que el Apocalipsis fue escrito en la época neroniana. En primer lugar uno no puede sostener con seguridad que en el capítulo once se indica que el Templo todavía existía. El libro está escrito con términos tan simbólicos que no podemos asegurar que todavía existiera el Templo, especialmente cuando el mayor peso de la evidencia es favorable a una fecha posterior.
Hay muchas evidencias que nos impiden admitir que el libro fue escrito durante el tiempo de la persecución neroniana. El Apocalipsis tiene claras indicaciones de que los cristianos estaban sufriendo una persecución porque se negaban a adorar al emperador: en el
tiempo de Nerón esto no se exigió, pues él persiguió a los cristianos para apartar de sí la culpa del incendio de Roma y arrojarla sobre otros. El pueblo en general sospechaba que Nerón mismo era el autor del gran incendio que acababa de destruir una gran parte de la ciudad; y él hizo aparecer como culpables a los cristianos, los cuales eran odiados por el populacho, y este les infligió los más crueles tormentos. Grandes cantidades de cristianos fueron perseguidos por ese delito; pero no se menciona ninguna persecución porque se rehusaran a adorar al
emperador. Además, la persecución neroniana se ejerció solamente en Roma: nunca llegó a otras partes del imperio; y nunca se menciona el exilio como forma de castigo aplicado en la época neroniana: este castigo era demasiado suave para ser practicado por aquella ciudad pagana.
La condición interna de las iglesias tampoco nos permite asignar a la escritura del Apocalipsis una fecha anterior a la que se le asigna, pues algunas de aquellas iglesias habían sido organizadas solamente unos pocos años antes de que empezara la persecución neroniana; y es imposible que para esa época neroniana las iglesias se hubieran desarrollado y multiplicado tan rápidamente.
Los argumentos que Weigall presenta para establecer que mucha confianza. Por una parte, el acepta ese tiempo sin el Apocalipsis fue escrito en el tiempo de Nerón, no merecen prejuicios contrarios a las actitudes que los historiadores sostienen acerca de Nerón; intenta probar que si los historiadores no hubiesen tenido prejuicios provocados por los cristianos mal informados, Nerón nunca hubiera sido considerado como el terrible tirano que de él hace la historia. Weigall descuida muchas cosas importantes, por el afán de que su opinión prevalezca. Además, se le culpa de ser exagerado cuando dice que los eruditos están completamente de acuerdo en que el número 666 es un signo criptográfico que se refiere a "Nerón Kaisar" (en griego) que se puede convertir en "Non Ksr" (en hebreo), lo cual puede reducirse a los números 50, 200, 6, 50, 100, 60 y 200, que sumados dan un total de 666. Ciertamente los eruditos están muy lejos de mostrarse unánimes en cuanto a esto; y parece que quienes defienden esta opinión son la minoría.
Finalmente, como una objeción a que el Apocalipsis fue escrito en la época neroniana, diremos que nos damos cuenta de que aun cuando en la iglesia primitiva no hay verdaderos testigos que acepten esta época, en cambio hay muchos que aceptan la época domiciana. Esto se discutirá después.
2. También se ha sugerido que el Apocalipsis fue escrito en el tiempo en que
Vespasiano imperaba (69-79). Esta fecha solo tiene un punto de evidencia, y este es de
naturaleza interna. En Apocalipsis 17:9-11 leemos: "Y aquí hay mente que tiene sabiduría. Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se asienta la mujer. Y son siete reyes. Los cinco son caídos; el uno es, el otro aún no es venido; y cuando viniere, es necesario que dure breve tiempo. Y la bestia que era, y no es, es también el octavo, y es de los siete, y va a perdición."
Esto que acaba de decirse, evidentemente se refiere a los emperadores del Imperio Romano. Nuestro gran problema es: ¿Son literales estos números? Si lo son: ¿con cuál emperador comienzan? Generalmente en el Apocalipsis los números son simbólicos; pero, parece que aquí son literales y que el autor los usa como medio para expresar sus ideas. Existía la idea popular de que el primer emperador romano había sido Julio César; sin embargo, según la estricta ley constitucional, Augusto fue el primero que tuvo el imperio como forma de gobierno establecido. La serie de "reyes" puede legítimamente comenzar con cualquiera de estos; pero no con ninguno de los que gobernaron después. Evidentemente Juan comienza con Augusto y presenta la siguiente serie: "Los cinco son caídos" — Augusto, Tiberio, Calígula.
Claudio, y Nerón; "el uno es" — Vespasiano; "el otro... que dure breve tiempo" — Tito quien gobernó solamente dos años; "la bestia que era, y no es, es también el octavo, y es de los siete" — Domiciano que fue considerado como la reencarnación de Nerón: las persecuciones que hizo fueron de tipo neroniano, pero mucho más intensas y abarcaron un área más dilatada. Este arreglo omite a Galba, a Oton, y a Vitelio; sin embargo, cada uno gobernó por un breve tiempo aunque las provincias nunca los reconocieron como emperadores. Así pues, aquel a quien se hace alusión como si estuviera gobernando ("el uno es"), era Vespasiano (69-79 d. de J. C.). Después de él Tito gobernando dos años; y después de este, vendría el desbordamiento de la persecución: Nerón reencarnación, por decirlo así, en la persona de Domiciano, que poseería todo el poder satánico necesario para hacer toda clase de mal a los cristianos y al Estado. Parece que esto resuelve el problema y fija la fecha de la escritura del Apocalipsis durante el gobierno de Vespasiano. Pero lo cierto es que todas las evidencias son contrarias a esta opinión; pues Vespasiano no persiguió a los cristianos, y cada parte de evidencia, externa e interna se aparta de la posibilidad de que en el tiempo de Vespasiano se haya escrito el Apocalipsis. El versículo 10 (capítulo 17) se refiere a Vespasiano; pero el versículo 11 se refiere a un octavo emperador cuyo nombre no se dice, y el cual era uno de los siete a los que ya se ha hecho referencia. Se sugieren dos soluciones: Primera: el escritor de ambos versículos, escribiendo en la época de Domiciano, se devuelve y se coloca en la época de Vespasiano, y presenta los acontecimientos históricos bajo la forma de profecía apocalíptica como para confundir a los romanos en cuanto al verdadero tiempo en que fue escrito el libro. Segunda: el versículo once (aludiendo a
Domiciano, quien hace que recordemos a Nerón y desempeña la parte de este, es una adición que se hizo más tarde y fue insertada para poner el libro al día. Debido al hecho ya citado de que todas las evidencias se refieren a que el libro fue escrito en la época de Domiciano, parece que la primera de las dos soluciones es la más apropiada. En cualquier caso, la opinión final es que el tiempo fue el de Domiciano, y esto es compatible con la evidencia general que hay en el resto del libro.40
Weigall41 comienza con Augusto y sigue con Tiberio, Calígula, Claudio, y Nerón, como los cinco emperadores que habían caído. Continúa en sucesión directa con Galba al cual se refiere la expresión "el uno es", y Otón del cual se dice "el otro aún no es venido." "El octavo" es, según él, otra vez Nerón, teniendo en cuenta el mito del Nerón redivivo. Dos falacias pueden ser descubiertas: Una: que históricamente Weigall está equivocado, porque las provincias nunca reconocieron a Galba como emperador; otra: que también está equivocado al admitir que Juan creyó el mito del Nerón redivivo. Juan no creyó en ese mito: lo adaptó a su manera de tratar el asunto para ilustrar la maldad de Domiciano.
Tertuliano estaba tan seguro de que el libro había sido escrito durante el reinado de Domiciano que piensa que de él se dice "el uno es" y lo considera como punto de partida para razonar en una u otra dirección. Al proceder así comete algunos errores históricos; pues con su sistema hace a Galba el primer emperador romano: ¡esto es un error imperdonable! Con su sistema también hace de Trajano la reencarnación del malvado Nerón. Esto no es histórico por decir lo menos; pues Trajano fue, de acuerdo con la tradición unánime de la antigüedad, el mejor de los emperadores romanos. La teoría de Tertuliano no tiene valor alguno, excepto el de que manifiesta la creencia que existía en ese tiempo: que el Apocalipsis se escribió en el tiempo del gobierno de Domiciano.
3. La época de Domiciano es la más generalmente asentada por los críticos del Nuevo Testamento como aquella en que fue escrito el Apocalipsis. Esta es la fecha tradicional más
remota y que más se acerca al tiempo en que fue escrito el libro. Ireneo41a V. 30.3 dice que el libro fue escrito al fin del gobierno de Domiciano; Orígenes dice que Juan lo escribió cuando estaba en Patmos sufriendo el exilio, y al decirlo sin duda sostiene la tradición de que
Domiciano decretó dicho exilio, aunque no menciona el nombre del emperador. Victorio dice que Juan escribió lo que vio en la isla de Patmos cuando estuvo allí desterrado por decreto de Domiciano. Esto mismo sostenían Hipólito, Clemente de Alejandría, Hegesipo y Jerónimo, en cuanto al tiempo en que fue escrito el Apocalipsis. Esto indica que la iglesia primitiva creía que el libro fue escrito durante la persecución de Domiciano.
La situación general asumida por el libro es compatible con esta primitiva tradición. La condición en que estaban las iglesias de Asia mencionadas en el Apocalipsis, es la de un período considerablemente posterior a la muerte de Nerón. La vida interior de ellas había
experimentado muchos cambios desde el tiempo en que el apóstol Pablo ejerció su ministerio en Éfeso y aun desde que escribió sus epístolas a los Efesios, a los Colosenses, y las dos epístolas a Timoteo cuando éste pastoreaba la iglesia que estaba en Éfeso. La decadencia había
comenzado en la iglesia que estaba en Éfeso, y en las de Sárdis y Laodicea la fe había muerto o estaba muriendo. El partido de los nicolaítas, de los cuales no hay ningún indicio seguro en las epístolas de Pablo, ya estaba ampliamente extendido y firmemente arraigado. Por supuesto, estos males pueden crecer con rapidez, especialmente en un ambiente pagano; pero difícilmente puede uno imaginar que hayan crecido tan aprisa en un período de cuatro o cinco años: para que el Apocalipsis representara las verdaderas condiciones en que estaban las iglesias aludidas y para que la escritura del Apocalipsis pudiera haberse hecho en el período neroniano, tendría que haberse efectuado un crecimiento muy rápido de dichos males. El carácter de las herejías
descritas en los capítulos dos y tres, indica que el escritor conocía el incipiente gnosticismo de esos días, el cual se desarrolló en una época posterior al 70 A. D.
La persecución de los cristianos, a la cual se alude en el Apocalipsis, concuerda únicamente con la época de Domiciano. Además de esto, hubo otros períodos de persecución: Calígula (c. 41), el "emperador loco", efectuó unas persecuciones religiosas; Claudio (c. 52), expulsó de Roma a los cristianos porque tenían conflictos con los judíos; Nerón (c. G4-68), consumó una intensa persecución en Roma por causas ya mencionadas; durante el gobierno de Vespasiano (c. GO-79) hubo una persecución; y Domiciano (c. 81-96) es el emperador de quien la historia dice que bañó el imperio con la sangre de los cristianos. La persecución que Domiciano desato tenía por finalidad hacer forzosa la adoración al emperador. Teniendo en cuenta nuestra actual manera de pensar, puede parecernos muy extraño que al emperador se le haya considerado divino; pero tales apoteosis no pugnaban con los conceptos religiosos del antiguo mundo gentil. El politeísmo, con su gradación de dioses según sus categorías, facilitaba la identificación de los hombres cuyos oficios, poderes, o hazañas eran superiores a los de los hombres comunes, y por lo mismo parecían personajes sobrehumanos. Julio César osadamente exigió que se le rindieran honores como si fuera divino, y colocó su estatua entre las de los dioses que había en los templos. Augusto prohibió en Roma que se le tributaran honores divinos; sin embargo, aceptó el título de "Augustus", epíteto que hasta entonces había sido aplicado únicamente a los dioses; y aceptó que en las provincias, en honor a él, se erigieran templos juntamente con los de la diosa Roma. El culto que fue establecido de esa manera, continúo a través de los imperios siguientes, aunque variando un poco el énfasis particular que se hiciera en él, de acuerdo con las disposiciones de los respectivos emperadores: pero
gradualmente llegó a ser un factor esencial en el sistema religioso del imperio.
adoración al emperador, y que esa insistencia era más vehemente y más amenazadora que antes. Este emperador, a quien por causa de su infamante carrera el Senado dejó de honrar con una apoteosis cuando murió, en vida exigía acérrimamente que se le considerara divino; y para sus subordinados llegó a ser "deus et dominus".
Según lo refiere Suetonio, este emperador comenzaba sus cartas de la siguiente manera:
"Nuestro Señor y Dios ordena que... ", y oficialmente decretó que nadie se dirigiera a él de otra manera, fuera por escrito o de palabra; además, con el propósito de que el pueblo tuviera más facilidades para adorarlo, mandó hacer efigies de sí mismo y las erigió por todo el imperio. Por lo que nos dice Casio, sabemos que una de las primeras cosas que hizo Nerva al subir al trono fue ordenar que fundieran las muchas imágenes de Domiciano que había, fabricadas de oro y de plata, para emplear estos metales preciosos en algo que fuera más útil. Además, nos informa Plinio que Domiciano consideraba como un acto de irreverencia o de impiedad contra su divinidad, cualquier falta de atención cometida contra sus gladiadores o cualquier desobediencia a sus oficiales; y afirma que Domiciano se colocó sobre todos los dioses y escogió para sus estatuas los más sagrados lugares del templo, e hizo que grandes multitudes de cristianos fueran convertidas en víctimas y después sacrificadas por haberse negado a adorarlo.
Es evidente que, por esta causa, bajo el poder de Domiciano el cristianismo tuvo que entrar en una lucha de vida o muerte con el poder imperial, el cual siempre exigió, hasta cuando estuvo en las manos de los más moderados emperadores, más de lo que los cristianos podían conceder. Por lo mismo, una violenta colisión era inevitable. Las formas de castigo fueron muchas: unos cristianos fueron muertos, otros fueron desterrados, otros sufrieron la tortura, a otros les fueron confiscadas sus propiedades, otros más experimentaron una combinación de estos castigos... para obligarlos a declarar la divinidad del emperador. Todo esto se manifiesta muy claramente en el Apocalipsis. La mayor parte de estos castigos fue impuesta en Asia Menor porque esa región había sido convertida en el baluarte del cristianismo después del año 70 d. de J. C. Es natural que, puesto que la mayor parte de los cristianos estaba en esa región, allí se mostrara la mayor parte de la oposición a la exigencia de adorar al emperador, y por lo mismo lo más riguroso de los castigos se experimentara en Asia Menor. Esto se descubre no sólo en el libro del Apocalipsis, sino también en otros libros que se refieren a ese período. El Apocalipsis pues, era la palabra de Dios que infundiría ánimo a los cristianos que estaban en esas condiciones.
El mito del Nerón redivivo es otra evidencia de que en la época de Domiciano fue escrito el Apocalipsis. Según este mito, que más tarde se discutirá con sus pormenores, Nerón no murió por las heridas que se infligió, sino que huyó al oriente, donde lo estimaban los partos, y ahí estuvo organizando un ejército para regresar a Roma y apoderarse de ella. Fue necesario que transcurrieran algunos años para que este mito se formara y se extendiera: por lo mismo no pudo existir en la época neroniana; pero sí pudo haber existido y haberse propagado en la época domiciana, y por esto Juan lo usó acertadamente como una ilustración en el
Apocalipsis.
Por consiguiente, es claro que, por todo lo que respecta al conflicto de los poderes del mundo con el reino de Cristo, obtenemos un excelente punto de partida histórico cuando admitimos que el Apocalipsis fue compuesto en el tiempo de Domiciano, mientras esta opinión no tenga ninguna hipótesis en contra. Así pues, la fecha de la ascensión de Domiciano (c. 81) nos proporciona un "términus a quo" (límite desde el cual), y la fecha de su muerte (c. 96) es nuestro "términus ad quem" (límite hasta el cual); pero el límite máximo puede hacerse llegar, con mucha probabilidad, hasta los años 94-96 d. de J. C., más o menos, puesto que la celosa
insistencia con que Domiciano exigía honores divinos y el ánimo que infundía a los
denunciantes (o espías) que estaban a su servicio para delatar a los cristianos, corresponden a los últimos años de su reinado. Estamos seguros al opinar de esta manera, porque hay muy fuertes evidencias internas y externas que dan su apoyo a nuestra opinión.