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METODO HISTORICO-CONTINUO

In document DIGNO Cordero por Ray Summers (página 30-34)

Capítulo 2 – Métodos de interpretación del libro del Apocalipsis La interpretación del libro del Apocalipsis depende completamente del método que se

II. METODO HISTORICO-CONTINUO

Un segundo método de interpretar el libro del Apocalipsis es el histórico-continuo, el cual, algunas veces, ha sido llamado por cada uno de estos nombres separadamente; pero el término compuesto es el que mejor describe al método.

Este método considera al Apocalipsis como una predicción, hecha por medio de símbolos, referente a la historia de la iglesia: así lo sostuvieron los eruditos católicos que hubo poco tiempo antes de la Reforma. Desde ese tiempo la teoría ha sido esencialmente la misma, aunque ha habido grandes diferencias en los pormenores de la interpretación. Según este sistema el libro del Apocalipsis profetiza circunstancialmente la apostasía de la Iglesia Católica Romana. Unos pocos de los famosos participantes de esta manera de pensar son: Wycliffe, Lutero, Bullinger, Brightman, Fox, E. B. Elliot, Albert Barnes, Guiness, Lord, y Carroll.

A continuación presentamos un bosquejo que en esencia manifiesta la posición de Barnes:12

Primer Sello: Esto se cumplió en el Imperio Romano, desde la muerte de Domiciano,

año 180 d. de J. C.

Segundo Sello: Esto se refiere a los sucesos ocurridos desde la muerte de Cómodo, el año

193 d. de J. C., en adelante.

Tercer Sello: Esto se refiere a sucesos que ocurrieron desde el año 211 d. de J. C., cuando

Caracalla ocupó el trono como emperador, y a lo sucesivo.

Cuarto Sello: Esto se refiere a sucesos que ocurrieron desde que Decio ascendió al poder

hasta la muerte de Galieno (o Galiano): desde el año 243 hasta el 268 d. de J. C.

Quinto Sello: Esto se refiere a las persecuciones que hubo bajo el imperio de Diocleciano

durante los años 284 al 304 d. de J. C.

Sexto Sello: Se refiere a la invasión que hicieron los bárbaros el año 365 d. de J. C.

Séptimo Sello: Mientras está abierto este sello se realiza lo que se dice en conexión con las

siete trompetas.

Primera Trompeta: Invasión de los godos, 395-410 d. de J. C. Segunda Trompeta: Invasión de Genserico, 428-468 d. de J. C.

Tercera Trompeta: Invasión de Atila, rey de los hunos, 433-453 d. de J. C.

Cuarta Trompeta: Conquista final del Imperio Occidental por Odoacro, rey de los hérulos,

476-490 d. de J. C.

Quinta Trompeta: Los mahometanos. Sexta Trompeta: Los turcos.

Capítulo 10: El ángel fuerte representa a la Reforma; el librito abierto representa a la Biblia puesta otra vez al alcance del pueblo en general para que la lea, después de

haber estado esclavizada por el papado y por la Vulgata. Los siete truenos que hablaron y fueron oídos, sin que se escribiera lo que dijeron, representan los anatemas que el Papa lanzó contra la Reforma: no fueron escritos porque en ninguno de ellos hubo algo que fuera digno de ser escrito.

Capítulo 11: El hecho de medir el templo representa el hecho de determinar qué es lo que constituye a la verdadera iglesia en el tiempo de la Reforma. Los dos testigos representan a quienes han testificado contra los errores de Roma.

Séptima Trompeta: Representa el triunfo final de la verdadera iglesia.

Lo que está después del capítulo 11 no es una continuación cronológica: lo que

cronológicamente sigue es un aspecto de la condición interna de la iglesia, y se refiere exclusivamente a la Iglesia Católica; pues la mujer de quien se habla en el

capítulo 12 es la iglesia verdadera: su fuga al desierto representa la condición en que ella estuvo mientras el papado tenía el poder, la ira de Satanás contra la simiente de la mujer representa los intentos del papado para exterminar a los individuos cuando ya no hay persecución general, abierta y enconada.

La Primera Bestia: Representa al poder eclesiástico papal que sostiene al papado. La Segunda Bestia: Representa al poder eclesiástico papal.

Las Siete Copas: Representan siete golpes asestados al poder papal, tales como el de la

Revolución Francesa, el de la captura de Roma por los franceses, el de la captura del Papa mismo, etc.

La Gran Ramera: Representa al papado.

La Destrucción de Babilonia: Se refiere a la caída del papado.

Esta manera de interpretar el Apocalipsis que es la que usa Barnes y que acabamos de ver, nos proporciona una idea general acerca de todo este método de interpretación. Los intérpretes que pertenecen a esta escuela entran en muchos pormenores para desenvolver estas ideas; por ejemplo, comparan los símbolos del Apocalipsis con los sucesos de la historia, aparentemente con tanto éxito, que algunos se han dado cuenta de que si se hace un estudio del libro "Decline and Fall of the Roman Empire" por Gibbon, junto con el de "Notes on

Revelation" por Barnes, se obtiene suficiente prueba de la inspiración de las Escrituras.

Uno se siente inclinado a admitir que, ya sea este el verdadero método de interpretación o no, los sostenedores de él han adaptado el libro del Apocalipsis —de una manera admirable— a muchas partes de la historia. Sin embargo, los aciertos ocasionales como estos no pueden considerarse como adecuada prueba de que una interpretación es correcta, cuando a tal

interpretación se le pueden oponer tantas objeciones. Es cierto que algunas veces las conjeturas podrán coincidir con la verdad pero es peligroso que uno se deje guiar por ellas todo el tiempo.

1. Objeciones a este Método

(1) El Apocalipsis, entendido como lo entienden los partidarios del método histórico- continuo de interpretación, queda sin ninguna relación con la situación de los cristianos a quienes dicho libro fue originalmente dirigido. Debemos recordar un principio declarado anteriormente: Ninguna interpretación del Apocalipsis puede ser considerada como correcta si carece de significado para quienes fueron los primeros en recibir dicho libro. Debemos tener en cuenta que un tratado referente a un sistema eclesiástico que se originó varios siglos después del tiempo de aquellos perseguidos cristianos contemporáneos de Juan, habría sido inútil para confortarlos y ayudarlos en sus tribulaciones. Aquellos cristianos no hubieran podido entender ese tratado; y aunque lo hubieran entendido, no les habría evitado los sufrimientos que

padecían. Difícilmente podemos pensar en que la captura del Papa, ejecutada varios siglos después de aquellos tiempos, podría haber avivado el entusiasmo de aquellos abatidos cristianos cuando sus seres amados eran llevados al patíbulo o a las hogueras. El libro del Apocalipsis debe conservarse íntimamente relacionado con aquellos cristianos y con el Asia Menor del primer siglo del cristianismo, si es que hemos de entender su significado.

(2) El método histórico-continuo de interpretación agrega una importancia indebida a la apostasía de la Iglesia Católica Romana. El romanismo ciertamente se ha caracterizado por sus muchas cosas malas; pero la Reforma no es la única cosa importante que ha acontecido desde el tiempo de Constantino. El Papa no es el único enemigo de la verdadera religión; ni el principal propósito del Apocalipsis es equiparnos con armas para una guerra eclesiástica. En lo esencial, Lutero, Barnes, Elliot y otros, son partidarios de este método de interpretación.

(3) El horizonte del método histórico-continuo es demasiado reducido: los eventos de que trata este libro, el Apocalipsis, quedan confinados a los países donde el Catolicismo Romano ha tenido preponderancia. Si aceptamos la interpretación que estamos objetando, entonces el Apocalipsis no puede tener significado alguno para los países que no han conocido el sistema católico y en las páginas del Apocalipsis no hay un mensaje universal para todo el género humano. Esa manera de concebir la situación pudo haber sido oportuna para la gente del tiempo inmediatamente posterior a la Reforma; pero es extemporánea para nosotros.

(4) Este método de interpretación condesciende con pormenores tan absurdos como los de la escuela futurista. Por ejemplo, Elliot13 interpreta el silencio que hubo en el cielo durante media hora (Ap. 8:1), como los setenta años que transcurrieron entre la victoria de Constantino sobre Licinio, el año 324 A. D. y la sublevación de Alarico y la invasión del imperio el año 395 A. D. Elliot opina que media hora en el cielo es el equivalente preciso de setenta años en la historia de Roma, y que se habla del silencio en el cielo porque no hubo guerra en la tierra. Ni siquiera Elliot se atreve a explicar el porqué de esta interpretación.

Antes se ha mencionado ya otro ejemplo de este método de interpretación: en él se observa que Barnes consideró los siete truenos, mencionados en el Apocalipsis, pero no explicados como los anatemas que el Papa lanzó contra la Reforma, y que no fueron explicados o descritos porque en ellos no había nada digno de ser explicado. Esto es quizás un ejemplo clásico de agudeza no católica pero difícilmente puede ser considerado como una exégesis seria. Se necesita una imaginación en gran manera elástica para concebir una idea del consuelo que la interpretación acabada de mencionar podría proporcionar el año 95 de la era cristiana a los afligidos cristianos del Asia Menor.

(5) Otra objeción válida contra este método de interpretación es que conduce a cálculos erróneos de tiempos y de periodos que han perjudicado mucho al reino y que constantemente han sido desmentidos por los eventos. Estos cálculos, como en la escuela futurista, están hechos basándose en la teoría del "día-año" que dice que en profecía un día siempre significa mil años. Según esto, la bestia que va a tener poder durante cuarenta y dos meses, realmente lo tendrá durante 1,260 años. Este poder malo llegará al fin después de estos muchos años; pero el papado, considerado por muchos comentaristas como la Bestia, ha durado mucho más tiempo que ése. Fundándose en un principio semejante, Lord14 sostiene que en profecía un día es igual a mil años y calcula que el milenio durará 360,000 años. A pesar de que la base escritural para esta opinión es poca, si es que hay alguna, la idea ha sido muy sostenida por algunos

expositores y es predilecta de algunos eruditos que hasta sostienen opuestos puntos de vista en cuanto al Apocalipsis.

Los siguientes pasajes de la Escritura se usan frecuentemente para sostener esa manera de opinar:

Números 14:34, donde se refiere que los israelitas pasarían un año en el desierto por cada día de los cuarenta que los exploradores ocuparon en su viaje.

número de días, correspondiendo cada día a un año.

Daniel 9:24, que profetiza las setenta semanas. Casi todos los expositores están de acuerdo en que esto se refiere a un período de 490 años. Si las semanas se consideran como períodos de siete días cada una, entonces tenemos una profecía en la que un día se conceptúa como un año.

Aunque esto fuera cierto, no se sigue que puede ser una regla general en la profecía. Por ejemplo:

Isaías 7:8 profetizó que Efraín sería quebrantado 65 años después de pronunciada esta profecía: no significa días.

Isaías 16:14 profetizó que la gloria de Moab sería una cosa despreciada, tres años después de hecha esta declaración: el profeta no quiere decir días.

Isaías 23:15 dice que Tiro sería olvidada 70 años: la profecía no significa días.

Jeremías 29:10 dice que Judá sería sometida a Babilonia 70 años: no quiso decir días.

Daniel 9:2 dice que "miró atentamente en los libros el número de los años" y se dio cuenta de que los 70 años del cautiverio casi se habían cumplido: el profeta no miró días. Mateo 20:19 dice que Jesús profetizó que él sería crucificado y sepultado; pero que

resucitaría al tercer día: esto fue una profecía; pero no quiso decir que su cuerpo estaría en la tumba tres años.

Parece que Alford está en lo correcto cuando dice: "Nunca he visto que se haya probado, ni siquiera que se haya considerado como probable, que al tratar de la profecía apocalíptica debemos admitir que un día significa un año."15

Por hacer cálculos de acuerdo con la teoría del día-año, muchas veces han brotado esperanzas que han conducido al desengaño. A este método se debió que Miller predijera que el fin del mundo acontecería en 1843; y esta predicción produjo excitación e hizo que se organizara la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Diferentes autores han señalado varias fechas: estas fechas han pasado y los expositores han trasladado sus predicciones a un futuro más seguro. En realidad no hay un "futuro más seguro" para ese sistema.

2. Puntos Fuertes de este Método

Los eventos de la historia han mostrado que todo este método histórico-continuo, que da la mayor importancia a la apostasía de la Iglesia Católica Romana, es un falso razonamiento que conduce hacia una especulación sin fin y sin provecho: cae bajo el débil peso de sus notables falacias. Evidentemente no tiene puntos fuertes, excepto el de que evita una interpretación literal del Apocalipsis y prevé la completa derrota del mal.

In document DIGNO Cordero por Ray Summers (página 30-34)