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SARDIS: ¿MUERTO O VIVO? 3:1-

In document DIGNO Cordero por Ray Summers (página 85-87)

Segunda Parte – Interpretación Introducción

ALABANZA Y CONSUELO, 2:9, 10ª

V. SARDIS: ¿MUERTO O VIVO? 3:1-

Durante muchos años Sardis fue la principal ciudad griega de Asia Menor. Es cierto que tuvo poca influencia en el período romano, pero vivía orgullosa de su historia pasada. Dana4 dice que esta ciudad es un ejemplo típico de una aristocracia agotada. Los habitantes de esa ciudad eran arrogantes, desmedidamente confiados en sí mismos, y necesitaban la

amonestación de Dios. La expresión: "despiertos o decadentes" puede servir muy bien para describir la condición de una iglesia y de una ciudad; por lo general la actitud de una ciudad se manifiesta en las iglesias que tiene.

IDENTIFICACION, 3: la

La persona que envía esta carta queda identificada como el que tiene los siete Espíritus

de Dios, y las siete estrellas. Tal personaje tiene absoluto poder y sabiduría; además, en sus

manos tiene el destino de la iglesia, por lo mismo ésta hará bien al estar atenta a la amonestación.

QUEJA, 3:lb

Puede observarse que el Señor, al dirigirse a esta iglesia, hace un cambio notable en su manera de hablar. En los casos anteriores, en los referentes a las iglesias que han sido

mencionadas, el Señor primero presentó las alabanzas y después las quejas; pero al tratarse de Sardis hay tan poca cosa digna de alabanza y tantas por las cuales se queja el Señor, que él mismo invierte el orden que había estado siguiendo; Yo conozco tus obras, que tienes nombre

que vives ("se te cuenta como vivo" V. H. A.; "tienes nombre de viviente" N. P.), y estás muerto. Con estas pocas palabras el Señor expresa una queja tremenda. Esta iglesia tenía

muchas actividades exteriores; pero ninguna espiritualidad interior. Indudablemente la organización era perfecta y parecía que todo caminaba muy bien. Una persona que no fuera miembro de la iglesia y que la observara, juzgándola por esas actividades exteriores y sin conocerla bien, pensaría que era una iglesia ideal; pero en esa iglesia no había vida, no había vida verdadera. Alguien ha dicho que "hay pocas cosas mejor organizadas que los

cementerios...; ¡pero allí hay muy poca vida!" La iglesia que había en Sardis estaba como un cementerio: se creía que tenía vida; pero el Señor, que tiene un perfecto conocimiento de todas las cosas, declaró que esa iglesia estaba muerta.

CONSEJO, 3:2

El Señor aconseja a la iglesia que se ponga a trabajar y que Confirme las otras cosas

que están para morir. ("Sé vigilante, y corrobora las cosas que aún quedan, las cuales están a

punto de morir" V. M.; "Ponte en vela y confirma las cosas que aún quedan, que están para morir" V. H. A.). En la iglesia de Sardis todavía quedaban algunas cosas que estaban vivas; y aunque estaban a punto de morir, podían aún ser restituidas a la vida verdadera si la iglesia obraba con prontitud. Eso de tener actos exteriores de culto, era bueno; pero esos actos debían estar llenos de piedad y de poder espiritual. Los cristianos no pueden prosperar cuando sólo practican ritos o ceremonias. Cristo declara que no ha encontrado ningún trabajo que esta iglesia haya hecho y que sea perfecto ante los ojos de Dios. Los miembros de la iglesia habían

comenzado bien, pero no habían terminado lo mismo; como los gálatas, que habían comenzado a correr bien, pero después se habían detenido. La iglesia que estaba en Sardis tenía, entre la gente, reputación de hacer buen trabajo; pero Cristo no juzga por lo que ven los hombres, sino por lo que Dios ve, e indica que los de Sardis en realidad no habían terminado ninguna de las cosas buenas que habían comenzado.

AMONESTACION, 3:3

El Señor advierte a la iglesia que sufrirá un desastre a menos que recuerde el verdadero contenido de la religión como lo había recibido, y a menos que retorne a esos primeros

principios y los practique. Si la iglesia no hace esto como el Señor quiere, él vendrá a ella para juzgarla y para destruirla. Esta amonestación para "velar" o "vigilar" tiene un significado especial para Sardis. Esta ciudad estaba edificada en una eminencia, y unos riscos precipitosos la rodeaban y protegían por tres de sus lados; por lo mismo la ciudad fácilmente podía ser defendida de los asaltos del enemigo. Pero el descuido había hecho que la ciudad cayera dos veces: 5 una, cuando Creso era rey de Lidia, y la capital (Sardis) fue sitiada por Giro mientras el mismo Creso y sus soldados dormían porque creían que estaban a salvo, pero la ciudad fue capturada por los intrépidos soldados enemigos; la otra vez, cuando gobernaba Achneus, entonces la ciudad cayó en condiciones parecidas ante el empuje de las huestes de Antíoco el Grande. El Señor usa estos acontecimientos para amonestar a la iglesia; y parece que le dice: "Recuerda tu historia, y si no estás vigilando tendrás igual fin." En el Nuevo Testamento la palabra "vigilar" o "velar" no significan únicamente tener los ojos abiertos, significa estar uno ocupado, activo en el servicio al Señor.

ALABANZA, 3:4a

En la iglesia que estaba ubicada en Sardis había unos pocos miembros dignos de alabanza; de ellos podía decir el Señor: no han ensuciado sus vestiduras; ("no han manchado sus vestiduras" V. H. A.; "no han contaminado sus ropas" N. P.). Estos cristianos no habían tornado parte en la adoración ni en la mundanalidad de los paganos de esos días: en todos sentidos habían sido leales a su Dios.

PROMESA, 3:4b, 5

A estos cristianos fieles el Señor les hace la promesa de que andarán con él vestidos de blanco: son dignos de andar en compañerismo con él porque se han conservado leales a él y puros. El que venciere, será vestido de vestiduras blancas. Sardis estaba orgullosa de sus negocios en telas de colores, 6 las cuales usaba la gente parrandera y mundana. Los cristianos que resulten victoriosos en la lucha contra las tentaciones serán vestidos con ropas blancas como símbolo de su pureza, y sus nombres no serán borrados del libro de la vida; sino que tales nombres serán declarados por Cristo delante de Dios y de los ángeles. Por haberse negado los cristianos a obedecer las órdenes de adorar al emperador, sus nombres serían borrados de los padrones humanos y agregados a la lista de los mártires; pero sus nombres serían

conservados en el libro de la vida del Cordero y allí estarían seguros: la perfecta seguridad y el honor serían de ellos. El Nuevo Testamento enseña la seguridad del creyente, haciendo énfasis en el hecho de que triunfar y mantenerse firme es una indicación de que tal creyente en realidad estaba redimido cuando comenzó su vida como cristiano. Este pasaje que estamos considerando hace énfasis en esto.

In document DIGNO Cordero por Ray Summers (página 85-87)