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El contexto social y las fuentes históricas

2 1 COCAMAMA: DESCRIPCIÓN DE UNA PLANTA MAESTRA

2.3. LA COCA SEGÚN LAS FUENTES ESCRITAS DE LOS SIGLOS XVI Y

2.3.1. El contexto social y las fuentes históricas

La posición de la Iglesia Católica frente al uso de la coca fue ambivalente. El primer Concilio Limense, en 1551, intentó desterrar su uso; el segundo Concilio, en 1567, resolvió -capítulo 124- “(...) que la coca es sin provecho y muy aparejada para el abuso y

superstición de los indios, y de comerla los indios tienen poco fruto, y de beneficiarla mucho trabajo, y por su ocasión han perecido y perecen muchos; y así se desea que los gobernadores quiten a los indios el trabajo de beneficiar la coca o al menos no los fuercen contra su voluntad.”136

En una Cédula Real de 1569, se argumentó: “(...) que del uso y

costumbres que los indios de esta tierra tienen en la granjería de la coca, se siguen inconvenientes por ser mucha parte de sus idolatrías, ceremonias y hechicerías, y fingen que trayéndola en la boca les da fuerza, lo cual era ilusión del demonio, según dicen los experimentados (...)”. Hubo una negación irracional -sustentada en los dogmas de la

Iglesia- de las propiedades que le atribuían los nativos a la coca, las cuales fueron calificadas como “ilusión diabólica”.

Sin embargo, por razones de interés económico, no se llegó a proscribir el uso de la coca; por el contrario, las autoridades españolas se percataron que la producción y comercialización de la coca representaba un negocio sumamente redituable. Los cocales que habían sido cultivados para el culto de las wakas fueron confiscados por la corona y entregados en encomienda a los ciudadanos principales de la nueva colonia: “(...) y ahora

en este tiempo hanse dado muchos españoles a hacer heredades de ellas [plantaciones de

coca], por ser la cosa que entre estos naturales más vale y más precian, que creo yo que en

cada año hay de contratación más de seiscientos mil pesos de esta yerba, y ha hecho a muchos hombres ricos (...)” (Pizarro, 1968: 498). La Corona recibía altos impuestos por la

producción y comercialización de la coca, al mismo tiempo que el akulliku hacía posible la sobreexplotación laboral de los indígenas, particularmente en las minas. Los diezmos de la hoja de coca cubrían la gran parte de los gastos de la Iglesia (Jordán Pando, 1989: 85).137

136

Citado por Jordán Pando (1989: 85).

137

Para llevar a cabo la explotación de los cocales, las autoridades españolas decidieron contemplar un trato más “humanitario” con los grupos indígenas destinados a su cultivo, puesto que las plantaciones de coca eran fuente de muchas enfermedades, que atacaban sobre todo a los visitantes de la sierra. Una de ellas, la “verruga peruana”, se transmitía por mosquitos y causaba nódulos eruptivos, verrugas y anemia. Otra, la llamada “uta” o mal de los Andes, producía un tipo de cáncer

Los documentos de extirpación de idolatrías abarcan desde el siglo XVII hasta inicios del siglo XIX (Fernández Juárez, 1997: 12).138 Entre ellos, hay dos textos con múltiples referencias sobre los usos de la hoja de coca: Ritos y tradiciones de Huarochirí y

Extirpación de la idolatría del Pirú.

Ritos y tradiciones de Huarochirí es un manuscrito quechua cuya redacción se remonta

hasta alrededor de 1608. Fue llevado a cabo a instancia del visitador de idolatrías y clérigo de San Damián de Huarochirí, Francisco de Ávila, por un feligrés indígena de su doctrina. El manuscrito recoge tradiciones orales de Huarochirí (sierra de Lima), redactadas en lengua quechua. María Rostworowski pondera la importancia histórica de este texto: “su

valor radica en ser el único documento en runa simi referente a los mitos, creencias y leyendas de los habitantes de la región de Huarochirí. El documento conserva la redacción espontánea de sus informantes orales (...)” (Taylor 1987: 9). La coca es parte

fundamental de los ritos y la cosmovisión de las etnias de la sierra central y costa de Lima, su uso actual en el akulliku y en las ofrendas está profundamente enraizado en las tradiciones orales, donde se refiere que los “dioses” akullikan y reciben ofrendas de coca.

“Extirpación de la idolatría del Pirú” es un “manual de visitadores”, escrito en 1621 por el jesuita Pablo José de Arriaga, quien participó de la primera campaña de extirpación, acompañando al visitador de idolatrías Hernando de Avendaño durante los años 1617-1619 en el norte de Perú (Gareis, 2005: 116-119). Este escrito representa la primera y más completa descripción de las prácticas espirituales andinas, y muestra el arraigo que tenía el uso de la coca en las prácticas “idolátricas” del siglo XVII.

leproso que afectaba la nariz, los labios y la garganta (Henman, 2005: 119). Pizarro se refiere a esta última enfermedad: “(...) porque según se dice los naturales que en este trato mueren, digo los que

entran en los Andes, que les da un mal en las narices a manera de mal de San Antón, que no tiene cura; aunque hay algunos remedios para entretenerle, a fin les vuelve y los mata. Esto da a todos los indios que entran, como no sean naturales nacidos y criados en estos Andes, y aun a los que nacen en ellos les toca a algunos este mal, y por esta causa hay tan pocos.” (Pizarro, 1968: 498).

138

De la Extirpación de Idolatrías proceden fuentes archivísiticas, de textos que no se redactaron para su publicación: documentación variada, las cartas de los visitadores y misioneros al arzobispo de Lima, la correspondencia de los arzobispos y virreyes al rey, las cartas anuales de los jesuitas que acompañaron a los visitadores de idolatría hasta mediados del siglo XVII y las relaciones de las visitas (Gareis, 2005: 119).

El cuerpo de crónicas que he seleccionado y analizado para la elaboración de este capítulo, ordenado cronológicamente, es el siguiente:

1. Pedro de Cieza de León, El señorío de los Incas (1550). 2. Juan de Betanzos, Suma y narración de los Incas (1551).

3. Cristobal de Molina de Santiago,139 Relación de muchas cosas acaecidas en el Perú (1552).

4. Juan Polo de Ondegardo, Informaciones acerca de la religión y gobierno de los

Incas (1561-85).

5. Hernando de Santillán, Relación del origen, descendencia, política y gobierno de

los incas (1563).

6. Agustín de Zárate, Historia del descubrimiento y conquista del Perú (1555). 7. Berónimo Benzoni,140 “La Historia del Mundo Nuevo” (1565).

8. Pedro Pizarro, Relación del descubrimiento y conquista de los reinos del Perú (1571).

9. Cristobal de Molina -el Cusqueño-, Ritos y fábulas de los Incas (1572). 10. Joseph de Acosta, Vida religiosa y civil de los indios (1588).

11. Francisco de Ávila, Ritos y tradiciones de Huarochirí (1608). 12. Inca Garcilazo de la Vega, Comentarios Reales (1609).141

13. Felipe Guamán Poma de Ayala, Nueva Corónica y Buen Gobierno (1615). 14. Martín de Murúa, Historia General del Perú (1618).

15. Joan de Santacruz Pachacuti Yamqui, Relación de antigüedades deste reyno del

Perú (1619).

16. Pablo José de Arriaga, Extirpación de la idolatría del Pirú (1621). 17. Bernabé Cobo, Historia del Nuevo Mundo (1653).142

139

Llamado “el chileno”, porque participó en la “conquista” de Chile.

140

Fue Oidor en la Audiencia de Lima desde 1550.

141

Garcilaso en sus “Comentarios Reales” cita a menudo la perdida Historias Occidentales del jesuita mestizo Blas Valera, que entendía quechua, aimara y conocía las costumbres de los pueblos indígenas del Cusco y del Collao. En el capítulo “De la preciada hoja llamada coca y del tabaco”, Garcilaso reproduce la descripción del padre Blas Valera y ofrece otros detalles adicionales sobre la planta y su “beneficio”. El inca Garcilaso de la Vega, hijo de un español y una princesa inca, expresa el pensamiento de la élite criolla que comenzaba a surgir en el Perú (Henman, 2005: 114).

142

Cobo vivió en el Perú entre 1599 y 1630, ingresó a la Compañía de Jesús en 160 y predicó en la sierra sur del Perú y en Bolivia. Acabó su Historia del Nuevo Mundo en 1653. En esta obra consagra el capítulo XXIX a la coca, aportando una descripción muy completa sobre su cultivo, beneficio, los sufrimientos de los indios destinados a su cultivo, el modo de consumirla, sus usos y virtudes medicinales.

No hay que perder de vista que la mayoría de estos documentos fueron escritos por curas católicos o cronistas españoles interesados en la represión y extirpación de las prácticas asociadas a la hoja de coca. La versión sobre la “idolatría de los indios” requiere, por lo tanto, una lectura crítica que considere la perspectiva histórica e ideológica desde la cual fueron escritos (Gareis, 2005: 115).

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