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La lectura de las hojas de coca

2 1 COCAMAMA: DESCRIPCIÓN DE UNA PLANTA MAESTRA

2.4. USO TRADICIONAL DE LA COCA

2.4.3. La lectura de las hojas de coca

La “lectura” de las hojas de coca debe ser considerada -al igual que el akulliku- como un rito, pues es un hecho formal y trascendental, en el que se produce la “conexión” con lo sagrado. Este rito incluye el akulliku de las hojas de coca, por parte del especialista y las personas que acuden a la consulta. Se repara también en el gusto de la coca: si sabe dulce es buen augurio y si sabe amarga está avisando que algo no está del todo bien.

Mientras el akulliku es un rito que realizan todas las personas mayores del ayllu en general, el rito de lectura de las hojas de coca exige cierta especialización. En las comunidades quechuas y aimaras, todas las personas tienen nociones elementales sobre la “lectura” o “adivinación” con hojas de coca. Sin embargo, para situaciones serias -como enfermedades o la planificación de una acción importante- se requieren los servicios de un especialista (Allen, 2008: 161; Ossio et. al., 1989: 363).

Previamente hemos visto que lo que distingue a diversos maestros o curanderos andinos es la capacidad y competencia para leer las hojas de coca. Qatipay es un vocablo quechua, etimológicamente significa “seguimiento”, y alude al seguimiento que hace el especialista de un acontecimiento (pérdida de ganado, el diagnóstico de una enfermedad, etc.), con el propósito de encontrar una respuesta o solución (Ossio et. al., 1989: 363). Veamos una descripción del acto ritual de la “lectura” con las hojas de coca:

“Antes de proceder a la consulta de la coca, el “maestro” selecciona las hojas de mejor calidad, jugosas, frescas y brillantes; las hojas secas y descoloridas no sirven para “ver”. Durante la fase de selección de las hojas de coca, cuyo número definitivo depende del criterio del especialista, el “maestro” entabla una detallada conversación con el paciente y sus familiares sobre todos aquellos aspectos que considere de relevancia para el esclarecimiento de lo ocurrido. Los derroteros de la conversación apenas señalan cuestiones que pudiéramos calificar de carácter médico, sino preferentemente factores morales, religiosos y de importante significación social. (...) Durante la conversación los familiares y el “maestro” pijchan (mascan) abundante coca con su correspondiente llujt’a. Es recomendable igualmente fumar algo de tabaco y consumir de forma moderada alcohol (...) Una vez considerados los factores probables que inciden en la situación del paciente, tras la conversación entre sus familiares y el “maestro” (...) es preciso consultar a la hoja de coca sin más preámbulo.”.

“Las hojas seleccionadas se colocan en un tejido ceremonial cuadrangular de reducidas dimensiones denominado tari, junto a la nayracha, la moneda que constituye el pago del

yatiri y a la vez el “ojo” de la coca. Cada “maestro” posee su propio tari, cuyo cuidado y

tratamiento ritual pertinente supone un mayor perfeccionamiento en la capacidad predictiva de la lectura de la coca por parte del “maestro” (...). Tras incluir las hojas con la nayracha, el “maestro” dobla el tari en cruz, lo presenta formulando una plegaria en solicitud de “licencia” o permiso para leer la coca y lo bendice con su mano trazando tres cruces sobre el tejido. Desdobla el tari y antes de abrirlo por completo presiona sobre la superficie del tejido reclamando a la hoja de coca que indique la “suerte” que corresponde a su cliente. Una vez abierto el tari, el yatiri evalúa la disposición de las hojas, sus amontonamientos, los diversos “caminos” o recorridos trazados sobre la superficie del tejido (...)” (Fernández Juárez, 1997: 175-176).160

La antropóloga Catherine Allen aprendió -en la comunidad de Sonqo- dos tipos de coca

qhaway: uno para determinar la causa de las enfermedades y otro para determinar la

naturaleza de eventos distantes en el tiempo y en el espacio (Allen, 2008: 162). Localizar con acierto el origen de una enfermedad, la causa que la produce y su naturaleza específica, constituye un paso decisivo en la eficacia del modelo terapéutico aimara (Fernández Juárez, 1997: 175). Los hampiq obtienen de tal consulta datos sobre “el tipo de

enfermedad y su grado de avance” (Ossio et. al., 1989: 283, 289).

La lectura de coca es precedida por invocaciones a estos lugares sagrados; el paqo llama a

pachamama y a los hatun rurgrarkuna (los lugares importantes) de la localidad del cliente.

Para asegurar el éxito de la “lectura”, el qatipaq profesional se debe “conectar” con los cerros especialistas y compartir con ellos coca, cigarro y aguardiente. La respuesta proviene de los cerros sagrados, que se expresan mediante las configuraciones de hojas de coca. En el departamento de Ayacucho, los wamanis tiene especialidades en el qatipay:

Wamani Chapaco es para hacer el seguimiento en los problemas amorosos, Wamani Juanico para hacer el seguimiento a los desaparecidos. El proceso del qhaway es inverso al

de la invocación o pukuy: en el pukuy (cfr. p. 70) los seres humanos envían mensajes a los lugares sagrados, en cambio en el qhaway son los lugares sagrados los que transmiten

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Otra buena descripción de la “lectura” de las hojas de coca se encuentra en Ossio (Ossio et. al., 1989: 295-296).

mensajes a los humanos, a través de la configuración de las hojas de coca (Allen, 2008: 162; Ossio, 1989: 363).

Los motivos que hacen necesaria la lectura con las hojas de coca son muy variados, abarcan toda la vida cotidiana de los agricultores y pastores. Tienen que ver con la salud, la vivienda, los conflictos, las adquisiciones y aspectos de la vida social:

a) “Salud:

• Estado en el que se encuentra la persona para iniciar trabajos. • Formas de tratamiento, lugares y personas.

• Partos y nacimiento, condiciones de la madre y el niño. • Posibles formas y sitios donde adquirieron la enfermedad. • Estado de salud de los novios y sus padres.

• Riesgos de adquirir enfermedades. • Posibles defunciones.

b) Vivienda:

• Ubicación adecuada de las habitaciones. • Seguridad.

• Inicio de construcción y techado.

• Forma de uso de cada uno de los ambientes, así como el destino con el que fue

edificada la construcción.

• Herencia.

c) Conflictos:

• Todas las posibilidades. • Manera de solucionarlos.

• Actitudes frente a los contendientes.

d) Adquisiciones:

• A quién se debe comprar animales y semillas. • Posibilidades económicas para hacer adquisiciones. • Con conocimiento o no de los parientes.

• Uso adecuado. • Futuras ventas.

e) Social:

• Futuro de las parejas.

• Factores positivos y negativos de las nuevas amistades; las relaciones con los no

parientes.

• Actitudes entre parientes, conducta individual y colectiva. • Con quiénes se deben tener más relaciones sociales.

• Con quiénes se debe contar para entrar en ayni, y para qué tipo de actividades. • La forma de tratamiento a los parientes y no parientes de manera individual. • Con quiénes se debe ir de viaje, en busca de trabajo y en los peregrinajes.

f) Económico:

• En el desarrollo de las actividades agropecuarias. • Resultado de las pariciones.

• Resultado de las cosechas.

• A quién vender, y en qué momentos. • Lugares de siembra y uso de semillas.

• Resultado del trabajo dentro y fuera de la comunidad.

• Posibles autores de robos, lugar donde se hallan las pertenencias y los ladrones, y

medidas a tomar.” (Ossio et. al., 1989: 294-295).

Durante el proceso curativo, el especialista consulta constantemente las hojas de coca, hasta para los más pequeños detalles:

“Una vez aventurado el diagnóstico por el “maestro”, tras la consulta de la hoja de coca, se conciertan las fechas propicias para efectuar la cura del enfermo.” (Fernández Juárez, 1997: 182).

“Cuando los familiares del paciente llegan a la casa del “maestro” o bien en las ocasiones en las que es este quien se desplaza, el maestro” avisa su llegada desde el umbral de la casa. Los dolientes lo reciben con abundante pijchu de coca, trago y tabaco”.

“Es preciso ratificar el dagnóstico concertado en la primera visita con una nueva lectura de coca. De la forma acostumbrada, el “maestro” elige las mejores hojas de coca con las que precisa la consulta. El pijchu con su llujt’a no se abandona en ningún momento (...)”.

“La consulta de la coca establece el “horario” previsto para “pasar la mesa”. De esta forma el “maestro” establece el momento en que la mesa debe ser entregada a las llamas para que “pase” y sea degustada por los convidados. Es frecuente que el holocausto de la mesa se realice a la medianoche; más allá de esta hora sólo habla el demonio por la hoja de coca; por esta razón, las mesas para los seres malignos se retrasan hasta las dos y tres de la madrugada. La coca muestra igualmente el “lugar” más beneficioso donde la mesa tiene que ser entregada. El punto seleccionado por la hoja para el sacrificio de la mesa posee una gran relevancia ya que se considera el más pertinente para aceptar con aprovechamiento el sacrificio.” (op. cit.: 183).

“El valor profiláctico de la coca y el alcohol protege a los humanos de las amenazas de la noche y fortalece su voluntad ante la proximidad de lo sagrado.” (op. cit.: 184).

“Mientras el enfermo reposa y los presentes renuevan el akulli de coca, el “maestro” consulta nuevamente a la hoja para comprobar si la mesa es recibida con agrado.” (op. cit.: 185).

“Los lugares más apropiados para el ofrecimiento de las mesas de agosto son propuestos por el “maestro”, siendo generalmente la chacra principal de la familia, junto a la vivienda (sayana), previa consulta a la hoja de coca.” (op. cit.: 120).

“La hoja de coca “avisa” sobre el tipo de mesa que es preciso configurar, así como el lugar y la hora propicia en que hay que efectuar la entrega. Posteriormente, una vez que la mesa ha sido ofrecida señala el beneficio y provecho del sacrificio o, en su defecto, el fracaso y la necesidad de repetir la ceremonia si es que el plato no ha sido bien recibido.” (op. cit.: 87-88).

“La coca forma parte de las “herramientas” habituales del especialista en las consultas predictivas que le solicitan los clientes. Protege y da valor a los participantes.” (op. cit.: 87).

La coca es indispensable en la práctica de los especialistas andinos. No habría paqo o

yatiri, tal como lo conocemos, sin la hoja de coca, que es de uso y consulta permanente. La

hoja de coca también forma parte importante en la combinación de yerbas medicinales para el tratamiento de distintas enfermedades. Existen 66 hierbas medicinales que, combinadas con las hojas de coca, sirven para el tratamiento de 46 tipos de malestares o enfermedades:

dolor de cabeza o de estómago, reumatismo, hinchazones, luxaciones, fracturas, partos, resfriados, dolores de muelas, heridas contusas, etc. (Jordán Pando, 1989: 100).

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