2 1 COCAMAMA: DESCRIPCIÓN DE UNA PLANTA MAESTRA
2.4. USO TRADICIONAL DE LA COCA
2.4.4. El kintu en las ofrendas andinas
“La coca posee la capacidad de “encarnar” tanto los deseos de los oferentes como de los
propios comensales, a los que el especialista nombra antes de ubicar la hoja correspondiente en el plato.” (Fernández Juárez, 1997: 87).
K’intusqa es un rito breve, realizado por varones o mujeres, en el cual únicamente se
emplean kintus (ramilletes de dos hojas de coca como mínimo), ofrenda mínima y cotidiana. Consiste en pronunciar una oración, soplando sobre el kintu y mirando en dirección a los apus (cerros sagrados) a los cuales va dirigida la ofrenda, para finalmente enterrar el kintu. El k’intusqa se emplea antes iniciar las actividades cotidianas. Para sembrar, por ejemplo, se hace una invocación y se coloca el kintu en un pequeño hueco que se cava a un costado del surco, hacia el este de la chacra. También se realiza para la cosecha de maíz u otros productos, para la construcción de una casa, para salir de viaje, etc. (Ossio et. al., 1989: 340, 346, 347, 394).
Tinka es el nombre de los ritos en que se emplean, además de la coca, bebidas alcohólicas:
chicha de jora, vino, aguardiente y / o cerveza. Se efectúa junto con el k’intusqa; generalmente se derrama la bebida sobre la tierra donde ha sido enterrado el kintu (Ossio et. al., 1989: 350).
La “ofrenda a la Tierra”, también conocida como “pago a la Tierra” o “despacho”, es el ritual andino más prolongado, dura una hora como mínimo y a veces toda la noche. Se realiza con diversos fines o propósitos, la intención primordial es propiciar la abundancia, la fertilidad y la salud. Estudios etnográficos han puesto en evidencia la vitalidad de las ofrendas andina en contextos urbanos.161
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En La Paz y otras ciudades bolivianas, cuarteles militares, policía, negocios privados, ferreterías, comercios, farmacias, gabinetes de arquitectura, despachos de abogados, oficinas, equipos de futbol profesional, etc., son objeto de atenciones ceremoniales. Los propietarios y autoriedades responsables hacen pagar la mesa correspondiente con un “maestro”, normalmente ya conocido, para propiciar el éxito económico y los rendimientos del negocio (Fernández Juárez, 1997: 123).
En la sierra sur del Perú se suele hacer la siguiente distinción: en el pago la ofrenda es enterrada y en el despacho es quemada (Ossio et. al., 1989: 337). Aparte de las hojas de coca, los ingredientes -en la sierra del Cusco- son: koka muqllo (semillas de coca),162 cañiwa, comida (arroz, maní y pallares), anís, trozos de sal de mar, uvas deshidratadas, sebo y feto de vicuña o de llama, dulces pequeños de diferentes colores, algodón y claveles rojos, entre otros (Ossio et. al., 1989: 352-354). En la práctica de los yatiris bolivanos los elementos de la ofrenda varían un poco:
“(...) entre las viandas predilectas de pachamama que entran a formar parte de su “plato”, destacan la hoja de coca, el sebo de llama (llamp’u), la dulce mesa (tulsi misa), conjunto de elementos dulces previamente seleccionados y empaquetados en los mercados de remedios (jampi qhatus), wira q’uwa, especie herbácea de aroma penetrante propia de sectores de altura, junto a diversas excrecencias resinosas, particularmente copal, incienso, miniaturas de estaño y plomo (chiwchi misa), feto de llama (qarwa sullu) convenientemente decorado, alcohol, mixtura y lanas de diferentes colores.”.
“Todo ello se dispone según un orden concreto y una configuración espacial estricta, acompañado de libaciones (ch’allas) y ruegos que pretenden propiciar la solicitud del cliente y satisfacer los deseos que explícitamente debe formular el “maestro” en su nombre.” (Fernández Juárez, 1997: 119).
Los elementos se colocan siguiendo un orden flexible, que se modifica según las circunstancias particulares de cada ofrenda. Las ofrendas de los qiros suelen empezar con cuatro kintus de coca formando una cruz o chakana, sobre un papel blanco. Luego se van colocando otros kintus de derecha a izquierda hasta formar un círculo. Encima se coloca una concha marina y los otros elementos -semillas, tierras de colores, etc.- que se van agregando a medida que son sacados del “despacho” (Rozas Álvarez, 2005: 270). 163
La coca es el ingrediente principal e indispensable en las ofrendas. La forma de incorporar las hojas de coca en la ofrenda varía de una región a otra y también depende del criterio formal que cada especialista aplica (Fernández Juárez, 1997: 87).
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Se considera que la semilla de coca “es el alimento de todas las deidades andinas que moran en
el núcleo de las montañas y en el cosmos” (Ossio et. al., 1989: 326).
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El “despacho” se compra en los mercados y contiene todos los elementos necesarios para determinados tipos de ofrendas.
“Las hojas de coca que se emplean en las mesas se ofrecen como akulli a los seres tutelares aymaras y están convenientemente seleccionadas; hay que utilizar para la confección de las mesas aquellas hojas de mejor aspecto, sanas, “jugosas” y brillantes. El proceso de selección minucioso que efectúan especialista y oferente en forma conjunta posibilita un intercambio de información precisa sobre el problema central de la consulta que el especialista utiliza como base informativa en el desarrollo de la sesión.” (Fernández Juárez, 1997: 87).
Además de su uso insustituible para formar los kintus, en las ofrendas andinas las hojas de coca desempeñan otro rol fundamental. Mientras se prepara la ofrenda, siempre se akullika intensamente y con bastante tuqra o llipta (Allen, 2008). Un paqo del departamento de Cusco, al respecto explica: “nosotros debemos dar de comer [ofrendar] con la manos
lavadas, y sin consumir alcohol, pero sí coca” (Ossio et. al., 1989: 356).
“En las ceremonias de entrega de ofrendas hay que mascar necesariamente coca con frecuencia, para obtener el grado óptimo de franqueza entre el especialista y el cliente, que resulta imprescindible para abordar el asunto. Se akullica el tiempo que sea necesario hasta que el problema haya sido planteado con la suficiente tranquilidad (...)” (Fernández Juárez, 1997: 87).
En las ofrendas de don Severino, maestro kallawaya (Bolivia), se debe akullikar en cada una de las fases del rito:
“En primer lugar Severino se introdujo en la boca un k’intu de hojas de coca, iniciando de esta forma un intenso pijchu que no abandonó mientras duró la sesión. Tomó un puñado de hojas de coca con la mano derecha y bendijo el papel blanco extendido sobre el que iba a configurar la ofrenda.” (op. cit., 165).
“(...) antes de comenzar la elaboración propia de la mesa es preciso conversar plácidamente, como establece la cortesía aymara, pijchando coca, fumando cigarro y tomando alcohol, sin olvidar siempre de ch’allar para la pachamama, los achachilas y el
kunturmamani de los Chura, testigo de todo lo que acontece en el hogar campesino.” (op.
cit., 107-108).
“Una vez completada la ofrenda es preciso esperar hasta que sea la hora propicia de su ofrecimiento con un buen pijchu de coca.” (op. cit., 116).
CAPÍTULO 3