Docente investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Central y coordinador del proyecto: Balance Crítico del Gobierno de Rafael Correa: Forma de Estado, régimen político, desempeño económico y Sumak Kawsay o Buen Vivir.
En los análisis que circularon luego de conocidos los resultados del proceso elec- toral del 23 de febrero de 2014 (23F) se han realizado descripciones interesantes sobre el comportamiento electoral, las mismas que han logrado sistematizar de manera coherente los datos estadísticos y las características de dicho evento eleccionario.
Se vuelve pertinente entonces responder bá- sicamente a dos inquietudes: (i) ¿Cuál es el sig-
nificado de las elecciones de febrero pasado en el proceso de definición del modelo político que
se ha ido armando a lo largo del periodo de Ra- fael Correa? (ii) ¿La competencia electoral y sus resultados evidencian rasgos vinculados con las condiciones de los sectores subalternos afecta- dos por la implantación de un patrón de acumu- lación y de un modelo modernizador tecnocrá-
tico del capitalismo, y por la estructuración de la forma de Estado y régimen político en curso?1
Es necesario preguntarse también sobre las manifestaciones indirectas relativas a las disputas y luchas entre fracciones y grupos burgueses a raíz de la reelección presidencial de Correa en el 2013, las
cuales, expresadas principalmente en Quito, Guaya- quil y Cuenca, inciden de una u otra manera en el comportamiento político electoral a escala nacional.
En esta perspectiva se requiere examinar las modificaciones que se han dado en la estructura
y las relaciones sociales como efecto de la moder-
1 Artículo elaborado en el marco del proyecto de investigación:
Balance Crítico del Gobierno de Rafael Correa: Forma de Es-
tado, régimen político, desempeño económico y Sumak Kaw-
say o Buen Vivir, realizado en la Universidad Central y aus- piciado por la Facultad de Economía y las carreras de Sociología y Politología.
nización capitalista impulsada por el régimen de Correa, así como también analizar los cambios en las tensiones de las fracciones de clase, los grupos económicos y los sectores regionales e internacio-
nales que participan y/o influyen en la estructu- ración del bloque en el poder, en correspondencia con procesos y situaciones generados en el último periodo del correísmo a propósito de la política pú- blica. Esto tiene particular relevancia en el caso de la propuesta de cambio de la matriz productiva, la emergente y limitada sustitución de las importacio-
nes y la definitiva vinculación del Ecuador al patrón
de acumulación de la República China.
Para la compresión analítica se asume que la
escena electoral se constituye como expresión de las expectativas y los conflictos entre sectores de
la sociedad, así como de intereses de fracciones de
clase en torno a la definición y mantención del po- der político. A su vez, el análisis comprende que el ámbito electoral y sus resultados coyunturales in-
fluyen en la estructuración y tensión del bloque en
el poder, produciendo situaciones eventuales de be-
neficios ligados a intereses concretos de clase y sus
fracciones en un momento histórico del desarrollo2.
El presente artículo analiza la hegemonía como condición ideológico-cultural del dominio político, como dirección moral que hace posible la lealtad o aceptación por parte de los dominados, pero tam- bién como condición orgánica del bloque en el po- der, estructurado por el conjunto de las fracciones de clase en un momento histórico en que una frac- ción de ellas articula y condiciona de manera prin- cipal la orientación económica y política del Estado y del régimen político. También se usa en el artícu-
lo el término genérico “correísmo” para referirse al
periodo de gobierno del presidente Rafael Correa (2007-2014), donde se destacan características pro-
pias de regímenes de esta significación, tales como
el populismo, el caudillismo y en general la clásica
definición desde el pensamiento crítico para califi- car a estos periodos históricos y formas y estilos de
gobernar como “bonapartismo”3.
2 Se asume las reflexiones teóricas generadas en el menciona- do proyecto de investigación, particularmente los desarrollos realizados en Poder político y Clases Sociales en el Capitalis- mo, de Nicos Poulantzas, y Fascismo y Dictadura y los Cua- dernos de la Cárcel, de Antonio Gramsci.
3 En esta definición se hace uso de las Notas de teoría explica-
tiva del proyecto de investigación citado. “Sin duda nos en- contramos ante el fenómeno que revela este juego, propio de
En consecuencia con lo formulado, este artí-
culo aborda el examen del 23F desde tres niveles o planos descriptivos-explicativos: el electoral, el po- lítico y el estructural.
La escena electoral
La primera información que se conoció tan pronto se dieron los resultados electorales del 23F decía que el movimiento Alianza País (AP) había
sufrido un significativo revés electoral, en tanto
disminuyó el número de prefecturas y alcaldías al- canzadas en las elecciones seccionales anteriores. En esta ocasión AP alcanzó 68 alcaldías, 4 menos que las logradas en las elecciones de 2009. También hay que considerar que en el proceso electoral de
2013 obtuvo la más significativa victoria electoral de todo el periodo, cuando alcanzó un 57% de votos
nacionales a favor de la reelección presidencial de Rafael Correa y obtuvo 100 asambleístas nacionales y provinciales de los 137 en disputa.
El respaldo electoral en febrero de 2014 es
principalmente rural, perdiendo significación en
el ámbito urbano. En 10 de las 223 ciudades del
país se concentra el 50% del electorado habilitado (5 743 151 electores), y en esas ciudades el oficialis- mo triunfa únicamente en Durán, ciudad que no es capital provincial. No obstante, Alianza País con- tinúa siendo la agrupación política con mayor nú- mero de alcaldías obtenidas(Michelena y Velarde, 2014 mayo) aunque pierde en ciudades de mediana población como Cuenca, Santo Domingo, Ambato, Portoviejo, Machala, Manta y Riobamba. Al respec-
to, Larrea afirma que “en general en las áreas ur-
banas grandes, más o menos, Correa pierde el 40%
de su apoyo. Y eso no es ni muy costeño ni muy serrano, sino algo característico que cruza al país en
su conjunto” (2013, marzo 17).
La derrota en ciudades de importancia políti-
ca como Quito y Guayaquil estuvo remarcada por
el amplio margen de diferencia entre el candidato
la autonomía relativa del Estado, al que se ha hecho referen-
cia en la región con el calificativo de ‘bonapartismo’, para
designar a estos regímenes populistas que ejercen el poder combinando relaciones con unas y otras fracciones domi- nantes en pugna por medio del carisma caudillista, a través de una suerte de equilibrio inestable, retórica y una forma
institucional ‘gelatinosa’” (Gudynas, citado por Muñoz y
oficial y el de la oposición. En Quito, la candidatura de Mauricio Rodas obtuvo el 60% de los votos, con
una diferencia de 20 puntos porcentuales respecto al candidato de AP, Augusto Barrera. En el caso de Guayaquil, pese a que el respaldo a la candidatura
de Viviana Bonilla incrementó en un 10% con rela-
ción a la participación del oficialismo en las eleccio- nes seccionales de 2009, se mantuvo una diferencia a favor de Jaime Nebot de 20 puntos porcentuales. En Cuenca, la diferencia del candidato triunfador,
Marcelo Cabrera, no sobrepasó el 8% respecto al candidato oficialista Paúl Granda.
La otra consideración que es necesario hacer
sobre este revés electoral del oficialismo es la de- rrota de AP en circunscripciones estratégicas rela-
cionadas con proyectos extractivos, como Zamora
Chinchipe, Morona Santiago y Orellana. Allí las
candidaturas oficiales no lograron superar a sus ad- versarios (en el caso de Pachakutik, el incremento
de respaldo electoral fue del 4, 10 y 16% respectiva- mente). A nivel de las alcaldías amazónicas, de las 40 en disputa, 12 las ganó Pachakutik, constituyén- dose en la primera fuerza regional respecto a esta dignidad. En Azuay, la prefectura y la mayoría de las alcaldías se concentran en la alianza entre Parti- cipa e Igualdad, liderada por Carrasco y su propues- ta antiminera (Michelena y Velarde, 2014 mayo). De su parte, AP gana las alcaldías en los cantones pe- queños, por lo general rurales, y no obtiene triunfos
significativos en las grandes urbes.
Si se cruzan los resultados electorales con cier- tas variables socioeconómicas se obtiene indicios importantes del carácter de la derrota de AP entre sectores populares y medios, manteniendo una im- portante votación entre los sectores populares más
pobres. Carlos Larrea (2013, marzo 17) afirma que en términos sociales “la caída es mucho más fuerte entre estratos medios y altos […]; hipotéticamen- te el deterioro es principalmente urbano, pero no está concentrado en las principales ciudades; se da también en ciudades pequeñas e intermedias y en
menor grado en áreas rurales”.
Los datos electorales revelan –sin lugar a du-
das– un revés del oficialismo que a su vez evidencia sus debilidades y fisuras, y pone sobre el tapete su
situación política futura, más todavía si en la con-
tienda del 23F se colocó a la figura y el carisma de
Rafael Correa como el elemento motivador más im- portante de la estrategia de marketing electoral. Sin embargo, AP continúa siendo la agrupación política
más votada del espectro partidario nacional, luego de la desconstitución en el 2013 de la mayoría de movimientos y partidos del periodo político anterior
al 2006. Se puede afirmar, entonces, que electoral- mente AP se mantiene como la primera fuerza na-
cional, aunque disminuye su votación del 52% de los votos emitidos al 31% (Radio Visión, 2014 marzo).
En síntesis, el revés electoral de AP se manifies- ta en el ámbito regional, en tanto pierde sus bastio- nes en la Sierra, principalmente en la Sierra centro, desplazando su aceptación electoral a la Costa, lo que coincidiría con el respaldo histórico al populismo en el Ecuador. En el ámbito social, el 23F el correísmo perdió ampliamente el respaldo electoral en los sec- tores populares y medios, y por último se ruralizó, es decir, concentró su votación en el área rural antes
que en la urbana, lo que podría configurar un cuadro
de difícil recuperación (Radio Visión, 2014 marzo). En el mismo evento electoral del 23F, por otro lado, la agrupación política que alcanza una impor- tante cuota de dignidades locales y se ubica en el segundo lugar es el partido Avanza, coaligado desde el inicio al Gobierno de Rafael Correa. En la elección del 23F Avanza obtuvo 37 alcaldías y una prefectura en provincias como Imbabura (la prefectura y 4 de las 6 alcaldías de esa provincia), Carchi (2 de 4 al- caldías) y Manabí (7 de 22 alcaldías). Otro resultado relevante es el de la agrupación de centro-derecha
SUMA, que obtuvo 16 alcaldías y las prefecturas de
Bolívar y Pastaza, además de la prefectura de El Oro en alianza con el partido Social Cristiano.
Avanza es un partido que surge en la escena política como una recomposición pragmática y des- ideologizada de la Izquierda Democrática (ID), lo
que confirma el éxito que mantienen los viejos y
manidos mecanismos de la práctica política nacio- nal. Estructurado al amparo del clientelismo insti- tucional (el IESS), Avanza es un partido limitado en bases organizadas (a diferencia de lo que fue la ID),
aunque con un eficiente aparato electoral y con una
estructura de cuadros hábiles en la maniobra de la política tradicional. A nivel local, Avanza se cons- truyó agrupando a profesionales medios y pequeños
empresarios con “buena imagen”, sin preocuparse
por construir consistencia político-ideológica; no obstante, logró recoger y reconstruir estructuras y bastiones electorales abandonados por la ID en su debacle (Cuvi y Muñoz, 2014 abril 7).
De su lado, SUMA es una agrupación política
atrás, en las elecciones del 2013, postulando a Mauricio Rodas como candidato a la Presidencia de la República.
La mejor aproximación general que pode- mos hacer de la agrupación SUMA, desde la configuración geopolítica y económica de la región, es que se alinea con estos sec- tores tecnocráticos de derecha que impul- san la Alianza del Pacífico frente a otros acuerdos regionales, aunque eso no es su- ficiente para entender su itinerario nacio- nal. Su encasillamiento en la derecha tradi- cional es demasiado simplista, sobre todo cuando echamos un vistazo a los grupos y personajes que han expresado su apoyo: la ex Izquierda Democrática, Andrés Valle- jo; el exalcalde de Quito, Paco Moncayo, César Montúfar y el foro político Cauce Democrático. Estos actores están vincula- dos regionalmente a Quito, lo cual podría abrir, por la vía de distintas mediaciones, una relación con Ramiro González y el partido Avanza. […] Desde esta perspec- tiva, el triunfo de Rodas podría expresar ciertas estrategias de un sector de Alianza País (quizás el grupo íntimo de Correa) que necesita redefinir las relaciones de poder controlando una plaza fundamental para la nueva orientación de las grandes inver- siones en los próximos años. Esta situación se la entendería, en los hechos, como una avanzada similar a la comentada sobre la selección del vicepresidente Glas(Cuvi y Muñoz, 2014 abril 7).
El significativo crecimiento electoral de Rodas,
que en la candidatura a la presidencia en el 2013 ob-
tiene 4% y luego para la alcaldía de Quito 60%, es un fenómeno a considerar en el contexto del compor- tamiento de los sectores fácticos en la escena elec-
toral y su influencia en la estructuración del bloque
en el poder.
Otra de las agrupaciones que se recuperó el 23F
es aquella que expresa un acuerdo entre el Partido
Socialcristiano (PSC) y el Movimiento Ciudadano Madera de Guerrero (MC-MG), que en esta ocasión repitió el triunfo de Jaime Nebot para la Alcaldía de Guayaquil, y logró avances en Los Ríos y El Oro, con sus triunfos en las alcaldías de Machala y Ba- bahoyo. En conjunto el PSC obtuvo a escala nacio- nal 12 alcaldías y MC-MG logró 6.
El Movimiento Pachakutik obtuvo una vota-
ción significativa en los lugares donde se han gene-
rado situaciones de conflictividad por la actividad extractivista. El otro partido de izquierda, el MPD
hoy eliminado del Registro de Partidos por el Con- sejo Nacional Electoral, alcanzó tres alcaldías y la reelección a la Prefectura de Esmeraldas, a pesar de su ostensible debilitamiento. También es necesario
examinar en esta descripción la existencia de múlti-
ples organizaciones locales, aproximadamente 94 a
nivel nacional (CNE, 2014), que participaron como tales o aliadas a alguna de las agrupaciones nacio-
nales como AP, Avanza o el PSC, expresando una
situación de dispersión y fragmentación político- electoral del Ecuador.
El nivel político - 2014
Más allá de las manifestaciones estadísticas re- veladas en la escena electoral, en este artículo se ensayan algunas interpretaciones de carácter polí-
tico, ligadas más bien al “cambio molecular” (Gram- sci, 1980: 16) generado en este periodo moderniza-
dor, así como a la conflictividad en la conducción
ideológico-cultural hegemónica (Gramsci, 1980: 9,
71). Se examinan los efectos producidos por estas modificaciones en las expectativas de la población, la estructuración del sistema de partidos y, parti- cularmente, los intereses de las clases y su disputa hegemónica en la coyuntura 2013-2014.
Se analizan, entonces, algunas de las condi- ciones sociales y políticas que hipotéticamente orientaron la comprensión de los resultados elec- torales mencionados. Este es un plano de análisis ligado al evento electoral, pero que intenta dar
cuenta de aspectos relativos a las modificaciones
sociales y a los intereses de la población, sus as-
piraciones y expectativas, lo que influye en la es- tructuración de la escena política a través del des- empeño electoral de los partidos y organizaciones políticas, así como las características del proceso todavía incipiente de estructuración de un nuevo sistema de partidos.
Los reiterados conflictos sociales que se pro- fundizaron en los meses previos al 23F pusieron de
manifiesto reacciones y modificaciones sociales que
se han dado durante el curso de desarrollo capita- lista en estos siete años, como efecto del proceso de modernización o transformismo. En este sentido, tres aspectos fueron cruciales al interpretar el signi-
Primero: las modificaciones en las relacio- nes sociales como efecto de la implementación de la modernización tecnocrático-capitalista, que han generado nuevas situaciones objetivas, así como
las reacciones sociales que aparecen en la esce-
na electoral consignando un voto en contra del co- rreísmo. Nos referimos a ciertas condiciones ligadas a la formalización de actividades económicas, antes informales, en la que el Gobierno ha puesto énfasis, como el pago de impuestos, la contratación laboral
y la seguridad social “especialmente” en los sectores
del pequeño emprendimiento, con efectos inmedia- tos particularmente en las ciudades; estas medidas han sido impulsadas como una de las condiciones tecnocráticas de conducción económica y política.
Estos hechos y procesos constituyen el contexto
de la conducta electoral de los sectores populares y
medios que –según los datos electorales expuestos–
habrían decidido consignar un voto anti-Correa o, en todo caso, un voto contra los candidatos locales de Alianza País apadrinados por Correa.
En esta línea de interpretación, se examina
también el comportamiento de los sectores me-
dios de ciudades como Quito y Cuenca, que en el proceso electoral de 2013 continuaron fuer- temente atraídos por el correísmo. A propósito de dichas elecciones señalamos:
El 17 de febrero de 2013 […] se reveló una recuperación fenomenal en esos bastiones y en la representación social de la “clase media” que habían manifestado su desa- fección en la consulta de mayo de 2011, lo que confirma algo que se había constatado ya en la mencionada consulta, esto es, la inclinación pro-Correa en la Costa (espe- cialmente en Guayaquil, Manabí y El Oro), donde los sectores medios y populares, an- tes contrarios al gobierno, demostraron el 17 de febrero de 2013 su apoyo a la repre- sentación electoral del presidente (Muñoz, 2013: 128).
Esta situación –como queda examinada arriba–
se revierte en el proceso electoral del 23F, cuando el correísmo pierde en los sectores populares y medios.
Para corroborar estas afirmaciones fue necesa- rio interpretar las características del comportamien- to, en especial de los mencionados sectores medios,
que tienden a manifestarse desde la influencia de otros “resortes” o “mecanismos” de actuación pú- blica y decisión política. Más allá de la bonanza
económica de los últimos años y de la ampliación de las oportunidades de consumo incrementadas en este periodo, estas capas poblacionales orientan sus opciones políticas y electorales con otros criterios y parámetros, por lo que se colige que el 23F votaron
en contra de los candidatos del oficialismo como
una forma de expresión de su contrariedad po-
lítico-ideológica con el correísmo; esto evidencia
los límites de la capacidad hegemónica de Correa y el populismo, que no han permeado en el con-
junto de la sociedad, o lo han hecho de manera
limitada en ciertos sectores sociales medios y popu- lares, donde el cambio del “sentido común” del que habla Gramsci (1971) se resiste a la imposición hegemónica del correísmo.
Es necesario analizar asimismo algunos rasgos de la situación social de los sectores señalados fren- te a las posibilidades de empleo o de oportunidades de incorporación al sistema de educación, donde se
han visto afectados ante la dificultad de acceso a las universidades, por las características excluyen- tes del modelo de universidad pública promovido y puesto en marcha por el Gobierno, lo que ha perju- dicado a los jóvenes de los sectores poblacionales que pertenecen a estratos de menores recursos eco-