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EL DIRECTOR-GUIONISTA

In document Engendro -Edición Única (página 81-83)

ESTRUCTURA DRAMÁTICA DE “ENGENDRO”

5.1.3.1 EL DIRECTOR-GUIONISTA

Es un joven estudiante de producción de cine, que como trabajo final de sus estudios profesionales, debe realizar un proyecto audiovisual -como director y guionista-. Es un muchacho de 22 años, de complexión delgada y tez blanca. De nivel socioeconómico medio-alto. Vive con sus padres y tiene un hermano que es tres años menor que él. Como parte de su vida interior, cabe mencionar su amor por el séptimo arte desde los ocho años de edad -cuando sus padres le regalaron una cámara de video de 8mm en Navidad y a partir de entonces, comenzó a hacer cortometrajes con sus amigos-. Le gusta mucho ver y hacer películas de terror. Es un individuo serio, tímido, solitario, muy trabajador y responsable, y con un carácter optimista frente al quehacer cinematográfico. Le gustan los retos, de ahí que cuando al inicio de la historia, uno de sus maestros le encarga realizar un proyecto audiovisual, decide producir un largometraje. Sus mejores amigos intentan disuadirlo respecto a esto, porque un largometraje es un proyecto muy ambicioso, tardado y costoso -y la idea es que el proyecto sea producido de manera independiente, es decir, sin el financiamiento de un estudio-. Él bien podría haber hecho un corto, un documental de mediana duración o un video musical, y de igual forma pasaría sus materias. Sin embargo, hace caso omiso de las advertencias de sus amigos y decide hacer una película de larga duración, y es aquí donde comienzan los problemas.

Field (2005) menciona cuatro cualidades esenciales en la creación de todo buen personaje: (1) una necesidad dramática fuerte y definida, (2) un punto de vista particular, (3) una actitud y (4) un cambio o transformación a lo largo de la historia (p.63). En el caso del director-guionista, su necesidad dramática es realizar un largometraje -y es tanta su ambición y su deseo por producir este proyecto de la mejor manera posible que termina peleándose con casi todo el equipo de producción-. Su punto de vista (o su manera particular de ver el mundo) es que se puede hacer una buena película de ficción –que sea entretenida y de buena calidad- con un bajo presupuesto, siempre y cuando tenga una buena historia y una dirección responsable. Su actitud (o la decisión intelectual que toma respecto al incidente principal de la trama) es ser optimista ante todas las adversidades, estrategia que eventualmente termina generando muchos problemas con el equipo -porque el director se niega a ver sus fallas y lo complicado del proyecto en cuestión-. Finalmente, el cambio o transformación por el que pasa es de respeto hacia el séptimo arte. Mientras que en un principio el director mostraba un carácter positivo que subestimaba la complejidad de un largometraje, al final de la historia, logra entender lo complicado de hacer una

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película con poco dinero, y arrepentido, decide cambiar su método de trabajo y escuchar las opiniones de sus compañeros.

Este personaje presenta muchas similitudes conmigo mismo, pero lejos de basarlo completamente en mí, está construido a partir de un modelo estándar de

director regañón y perfeccionista. Es como el personaje de Guido Anselmi en “8½”,

de Federico Fellini. Siempre me ha atraído esta película por la delgada línea entre ficción y realidad en la que Fellini desarrolla su propuesta narrativa. Sabemos que

“8½” es en cierta forma, autobiográfica, porque ilustra la falta de inspiración del

propio realizador durante esa época de su vida, a la vez que presenta las diversas figuras femeninas a las que ha estado expuesto y cómo cada una de ellas influyó en él de alguna forma para convertirlo en un hombre adulto. En consecuencia, Guido Anselmi es una versión alterada de Fellini, lo mismo que el director-guionista de “Engendro” es una adaptación de mí.

No estoy interesado en el género documental, por lo que mi objetivo nunca fue retratar una experiencia personal en video. Mi propósito no es documentar una realidad particular -como lo hacen los documentales-, sino construir una ficción realista. El director-guionista es un elemento necesario de mi propuesta porque es el personaje que hace posible el desarrollo de la trama, con sus fuertes convicciones sobre la posibilidad de hacer películas de bajo presupuesto. Como fuente de inspiración para construir este personaje, utilicé experiencias tanto propias como de amigos y conocidos que se dedican a la producción audiovisual y al mismo tiempo, teñí su personalidad con ciertos elementos de carácter de personajes como Guido

Anselmi (de “8 ½”), Ed Wood (de la película de Tim Burton del mismo nombre) y el

director italiano Claudio Fragasso (responsable de la película “Troll 2”, considerada como una de las peores películas en la historia del cine). Exitosos o fracasados, optimistas o depresivos, reales o ficticios, el punto en común entre estos tres individuos es su pasión imbatible por el medio cinematográfico, y es algo que adapté a la personalidad del director-guionista.

Una decisión que tomé desde que empecé a crear cada uno de los personajes fue no darles un nombre propio, sino referirme a ellos por sus puestos de producción. De esta forma, el director-guionista se mantuvo como tal hasta que realicé el casting y decidí interpretarlo yo mismo. Entonces decidí llamar a los personajes como los actores que los interpretaran -bautizando al director-guionista como Emanuel, como mi segundo nombre-, pero aún así, procuré no mencionar sus nombres demasiado en la historia, para no confundir a la audiencia con 43 personajes distintos. Como comentarios adicionales, el director-guionista es un joven apasionado, inteligente y en extremo perfeccionista, y a pesar de que al principio se le ve como alguien muy serio y distante, eventualmente deja ver un lado sensible y melancólico que enriquece su presentación ante la audiencia.

De acuerdo a McKee (1997), un buen protagonista debe poseer las siguientes características que lo distingan del resto de los personajes, y que a su vez, le dé estructura y coherencia a la historia que se está contando:

- Es un personaje con voluntad.

- Tiene un deseo consciente -y en algunos casos un deseo contradictorio

inconsciente-.

- Tiene la capacidad de conseguir el objetivo de manera convincente para la

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- Debe tener al menos una oportunidad de obtener lo que busca,.

- Tiene la voluntad de perseguir ese objetivo hasta el límite humano establecido por

el contexto y el género (p.140).

- Sus acciones se construyen hacia una decisión final, más allá de la cual no es

posible imaginar otra opción -al menos para las estructuras narrativas convencionales, por lo que en mi caso me permitiré experimentar con un final abierto a interpretaciones-.

- Debe ser simpático para el espectador y permitirle ponerse en sus zapatos (p.141).

No es recomendable crear un protagonista molesto para la audiencia.

Tras evaluar los elementos anteriores, considero que Emanuel cumple adecuadamente con el rol de protagonista, porque es alguien que busca algo -realizar un largometraje- y lo desea con tantas ganas que lleva a su equipo de producción hasta el borde del cansancio y la paciencia. Su amor por el séptimo arte es auténtico y se nutre de diversas experiencias positivas de su infancia -de cuando hacía películas de bajo presupuesto con sus amigos-.

Como guionista, me parece de vital importancia la creación de un personaje agradable para la audiencia, para que aún y cuando todos los miembros de la producción lo critican por su falta de liderazgo en el proyecto, nos siga interesando saber qué pasará a continuación. En este sentido creo que los flashbacks ayudan mucho a aterrizar la historia de Emanuel en un plano tangible para el espectador, al ofrecerle una secuencia de videos caseros con los cuales cualquiera se puede identificar. ¿Quién no tiene en casa videocassettes en VHS de cumpleaños, navidades, viajes, vacaciones y otros eventos sociales? Opté por incluir esta secuencia inicial de último minuto, porque me di cuenta de que a pesar de mis preocupaciones, realmente no rompía con el formato de naked cinema, al actuar únicamente como un prólogo para mi proyecto.

Para lograr una adecuada transición emocional, no basta con ponerle lágrimas al personaje. McKee (1997) explica que primero debemos sentir empatía por éste, para después saber lo que quiere y al mismo tiempo querer que lo consiga. Asimismo, debemos “entender los valores en riesgo en la vida del personaje” (p.243). Sólo así será posible que un cambio drástico en las condiciones del protagonista mueva nuestros sentimientos.

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