3.4 NAKED CINEMA
3.4.1 NAKED CINEMA COMO SUCESOR DEL CINE POBRE
García Espinosa (1969) define el cine pobre como un género imperfecto donde por su alto grado de refinamiento, no se requiere de ningún valor secundario, es decir, “no necesita vestuario, escenografía, maquillaje, incluso, escenario” (p.6). El objetivo es reducir al máximo las condiciones materiales para que el cine esté al alcance de todos, y en lugar de enfocarse en los problemas de los neuróticos y los que sufren, se buscan temáticas nuevas, divertidas y cotidianas. No se trata del tradicional cine exhibicionista. El interés se centra, más que en la calidad y la técnica, en una aspiración revolucionaria que busca materializarse en la denuncia latente de las historias que presenta. “Rage” constituye un claro ejemplo de dicho tipo de cine, porque a pesar de situar la historia en una casa de alta costura, el punto de partida del guión es un violento crimen en la pasarela que trae consigo una investigación policiaca y conduce a los personajes hacia una cruda reflexión del carácter frívolo y antipersonal del mundo de la moda, criticando de paso el valor subjetivo del arte.
En estrecha relación con lo anterior, Solás (2003) explica en su manifiesto del cine pobre que dicho tipo de cine no se llama así porque carezca de buenas ideas o de calidad artística, sino porque se trata de un cine de restringida economía que, partiendo del abismo existente con relación al cine rico y comercial, provee eficaces medios de resistencia contra la tradicional implantación de un modelo único de pensamiento. Con ayuda del video y las nuevas tecnologías, se desequilibra el
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carácter elitista de la profesión cinematográfica al reducir los costos de producción y con esto, se permite enfocar el interés de los realizadores en descubrir nuevos estilos, legados y propósitos. No se trata simplemente de imitar las producciones de gran presupuesto mediante soluciones creativas y de menor costo, sino de desarrollar la propia identidad de los creadores independientes y ampliar la gama de temas discutibles en cine mediante un énfasis en el fondo y el contenido.
En “Rage”, Sally Potter defiende dicho quehacer independiente al despojar a sus actores de casi todos los elementos tradicionales que distinguen al cine comercial. Con un reparto compuesto por celebridades como Judi Dench, Jude Law, Eddie Izzard y Adriana Barraza, el filme no necesita más que la presencia y la habilidad histriónica de dichos intérpretes, y eso es precisamente lo que la directora propone con esta película que algunos han clasificado como cine pobre (poor cinema) o cine desnudo (naked cinema), pero que la misma Sally Potter denomina cine descalzo (barefoot filmmaking). Antes de comenzar a trabajar en “Rage”, la directora redactó un manifiesto privado de dicho género donde expuso sus principios como realizadora independiente, de los cuales, los principales puntos son: sólo trabaja en algo en lo que creas, escoge a tu equipo cuidadosamente y respétalo, prepárate para trabajar más que cualquier otra persona del equipo, deja de ser un cineasta víctima y hazte responsable de todo (Potter, 2009). Lo interesante de su propuesta es que con su manera particular de hacer cine, es capaz de reducir al máximo el diseño de producción para que la responsabilidad del proyecto recaiga exclusivamente en ella y sus actores. Es como volver a las bases de la narrativa fílmica, con un sujeto y la cámara que lo registra.
Para todo director de cine, el trabajo de hacer una película se complica a mayor número de elementos de producción. Evidentemente, es más tardado y complejo realizar un filme como “Iron Man 2” que uno como “Temporada de patos”, este último desarrollado completamente en el interior de un departamento durante un fin de semana. Peor aún, es más difícil para un director concentrarse en las actuaciones de sus intérpretes cuando hay tantas cosas qué decidir, y cuando hay problemas de interpretación, el director debe recurrir a otras herramientas como la música, la edición o la fotografía para mejorar en la medida de lo posible el trabajo actoral. Por tal motivo, películas como “Rage” demuestran que es posible simplificar una propuesta cinematográfica y enfocarse en el guión y las actuaciones-, en lugar de intentar corregir dichos aspectos con otras herramientas de producción. De ahí la importancia del principio de “deja de ser un cineasta víctima” encontrado en su manifiesto del cine desnudo, porque al momento de hacer una película, siempre hay quejas de que no alcanza el presupuesto o de que no hay suficiente apoyo, cuando el realizador independiente debería centrar su atención en cómo contar la historia con los recursos disponibles, ya que puede haber películas excelentes con escenografía escasa e iluminación sencilla -como “Dogville”-, pero no hay películas excelentes cuando se tiene un mal guión y malas actuaciones.
Para efectos de la presente tesis, decidí utilizar el término “naked cinema” por encima de cine pobre o cine descalzo, porque creo que es el que mejor refleja las características del proyecto en cuestión. Aunque los tres nombres son en esencia sinónimos, la palabra “desnudo” es la que a mí parecer ilustra con mayor claridad la simplicidad estética de “Engendro”, donde los actores son despojados de todos los elementos secundarios a la historia, para dejarlos solos frente a la cámara, y con esto, permitirles llenar el espacio a cuadro con sus interpretaciones. Es un ejercicio innovador de deconstrucción del séptimo arte.
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