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El elemento básico formal

PARTE I. CUERPO TEÓRICO

Capítulo 1. EL ESPACIO FÍSICO

1.3 El elemento básico formal

Las ciudades mesopotámicas, levantadas sobre las confluencias de dos importantes ríos, se realizaron con el material del sitio: el barro amasado. Con la necesidad de habitar un entorno fértil, en los albores de la construcción, la utilización del medio natural cercano se configura como la primera opción posible como fuente de materia prima. De esta forma, se van a elaborar los adobes, trozos de barro amasado y secados al sol, unidos con arcilla y cogidos del mismo lugar que el hombre pisa; más tarde, también con adobe cocido, y unido con otra sustancia natural que es el betún, se van a revestir los espesos muros de las más grandes construcciones (ROTH, 2000:163).

Los adobes más antiguos que se conocen, hasta la fecha, fueron descubiertos en el asentamiento palestino de Jericó21 por la arqueóloga Kathleen Kenyo en 1952 (CAMPBELL, 2004:26), y eran de dos tipos:

20 El habitar ha de entenderse aquí no como morar, sino en un concepto de vivencia: es vivir y experimentar el espacio y

recordar su impronta. Es su significado como verbo intransitivo, (Ekambi-Schmidt, Jézabelle. “La percepción del hábitat. Ed. Gustavo Gili, 1978:27); citada por J. M. Margalef Arce en su Tesis “Dificultad en la búsqueda moderna del habitar”, pág.37).

http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/1548/JMMA_TESIS.pdf (consultada el 25/01/2018)

• Datados 8.300-7800 a. de C., Neolítico precerámico A, tamaño variable 260x100x100 mm, de barro unido con mortero

• Datados 7.600-6.6000 a. de C., Neolítico precerámico B, tamaño variable 450x150x100 mm, marcado en espina de pez en la parte superior, más fino y consistente

Estas piezas fueron trabajadas y moldeadas a mano. Posteriormente, las necesidades de mejora en la forma - ya que el moldeado manual requería mayor tamaño de junta de barro para su encaje debido a las irregularidades de la forma resultante - se vieron solventadas con la invención del molde, lo que supondrá la primera gran innovación en la historia de la construcción con este material (CAMPBELL, 2004:28). Fueron encontradas piezas de este tipo alrededor de 5.000 a. de C, en Mesopotamia, en lo que constituyen los primeros asentamientos conocidos en esta zona. Serán sus ciudades, desarrolladas a partir del 3.000 a. de C., las que hagan evolucionar los métodos de fabricación y sobre todo los de cocción en horno para la obtención del ladrillo. Es ahí donde nuevamente se pone de manifiesto la frontera que señala, de entre los asentamientos del neolítico, aquellos que serán el origen de la civilización, porque dispondrán de la capacidad de transformación inherente a las primeras ciudades que, como señalaba Morris, lleva consecuentemente a la innovación tecnológica.

Al mismo tiempo Egipto, otra de las siete civilizaciones tempranas22 y que coexiste temporalmente con Mesopotamia, va también a descubrir la construcción por bloques. Sin embargo, estará más fascinado por otro material: la piedra, cuya duración en el tiempo se manifiesta más estable y en línea, por supuesto, con el sentido de eternidad de esta cultura. Egipto no va a prescindir completamente de utilizar el barro: lo empleará solamente para la ejecución de bóvedas y arcos, toda vez que mostrará muy poco interés por el barro cocido.

Al igual que en Mesopotamia, la cultura egipcia va a desarrollarse sobre un sistema de piezas colocadas una sobre otra en el ejercicio más sencillo de equilibrio isostático, pero en este caso empleando la piedra como señalamos y con unos requerimientos dimensionales mayores. La pirámide de Zoser en Saqqara, iniciada en el año 2.750 a. de C., traerá consigo esta modificación sustancial en el sistema de construcción egipcio: la introducción de la piedra caliza labrada en sustitución del ladrillo prensado. Con ello llegó a término también la pirámide escalonada23 a base de plataformas o mastabas (que como sabemos son denominadas así porque se asemejaban a los bancos adosados a las casas árabes, mastaba en árabe es banco), y posteriormente evolucionará hacía su más elemental forma. Ambos, Egipto y Mesopotamia, señalan el inicio de la civilización. Sin embargo, son claramente diferentes:

Egipto presenta toda una serie de contrastes con Mesopotamia, que se manifiesta en todos los aspectos de la vida y pensamiento: hasta los ríos principales difieren por su naturaleza y corren en sentido opuesto (MUMFORD, 2012:103)

Como señala Mumford, estas dos culturas tienen grandes diferencias pero, a pesar de ello, comparten el sistema de construcción que ha sido la base del mundo que conocemos hasta casi nuestros días.

antiguo del mundo

22Entre las civilizaciones tempranas, Mesopotamia, Egipto e India, son las denominadas culturas muertas, a partir de las cuales

se desarrolló la civilización occidental. China, que se originó en la cuenca del río amarillo, ha perdurado hasta ahora. Estas cuatro tienen su origen en torno a cuencas fluviales. Las tres culturas americanas, aunque muy posteriores en su origen, de Guatemala, Perú y Méjico están también muertas porque fueron destruidas por la colonización (Morris, 2013:13)

23Señalan M. Trachtenberg e I. Hyman, en su obra, la posibilidad de que la inspiración de las pirámides estuviese precisamente en los zigurats de la arquitectura mesopotámica iniciados con anterioridad. “La forma nos trae a la mente la pirámide egipcia, a la que precedió, y puede haber inspirado (especialmente porque la forma escalonada de muchos zigurats se aproxima a la de la pirámide de Zoser y la estructura de las verdaderas pirámides).” Trachtenberg, M y Hyman, E. Arquitectura de la Prehistoria a la Postmodernidad / La tradición occidental, pág.77, Akal 1990, ISBN: 978-84-7600-628-3

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Una tercera civilización temprana fluvial, Mohenjo Daro se desarrollará también en el tercer milenio antes de Cristo y se construirá de la misma manera que la cultura mesopotámica íntegramente en adobe. Con una fecha de aparición un poco más tardía, también las grandes pirámides de la cultura maya están construidas con ladrillos y revestidas con piedra.

De esta manera, mediante la elaboración de una pequeña pieza y colocando una sobre otra, se levantaron las moradas de los hombres primitivos, las viviendas de las primeras ciudades y las grandes construcciones de la antigüedad que son los zigurats y las pirámides, por poner algunos ejemplos de las incipientes muestras de creación en los orígenes de la civilización humana. Más allá del contraste entre civilizaciones, o del significado distinto de estos dos tipos de construcciones, ambos pirámide y zigurat tienen tintes monumentales, para lo cual fue necesario el empleo de una enorme cantidad de piezas (Campbell cita en torno a 36 millones de ladrillos los utilizados para la construcción del zigurat de Babilonia), en algunos casos difícilmente manejables por su tamaño. Bien sea con adobe amasado, con ladrillo o con piedra, el sistema de construcción fue el mismo: por apilamiento.

En su análisis de la arquitectura griega, Campbell señala que la piedra será trabajada y el ladrillo, desde entonces, será moldeado con la forma más común en la que nos ha llegado hoy en día: prismática regular. Esta afirmación, expresada de una forma tanelemental, conviene ser precisada por la amplitud de su significación. Al haber hecho expresa mención a la forma y a que ésta se ha trasladado a lo largo del tiempo de manera estable, queremos concretar que es éste un concepto, el de la forma, que encierra varios significados, siendo sus principales propiedades contorno, tamaño, color y textura (CHING, 2002:34). Por ello, vamos a matizar, en consecuencia, que los ladrillos han mantenido su contorno original a lo largo de más de siete mil años - a la par que nuevas formas se han ido desarrollando con el paso del tiempo para dar respuesta a las exigencias concretas de la construcción - y no así, por el contrario, ni su tamaño, ni su color ni su textura; y que, a su vez, el sistema de construcción consistente que se sirve de estas piezas para realizar cerramientos estructurales o no, durante el tiempo que media desde las primeras piezas elaboradas a mano y hasta bien entrado el siglo XIX, se mantuvo prácticamente de forma exclusiva. Es solamente un poco antes, a finales del siglo XVIII, que la construcción va a tener un avance significativo de la mano de un material que también es conocido desde la antigüedad: el hierro. Los progresos técnicos de ese siglo van a permitir que se extienda el campo de sus aplicaciones en construcción, que hasta la fecha estaban limitados a cadenas, tirantes y que era utilizado también para unir entre sí los sillares (BENÉVOLO, 1986:44). En 1775, T.F Pritchard diseña el que es el primer puente de hierro que se construye, y a partir de esa fecha se empieza a generalizar el empleo de este material en edificación en forma de pilares y vigas, gracias al desarrollo de la fundición inglesa; en el resto de Europa, y concretamente en Francia, este desarrollo vendrá a partir del fin de la restauración en 1824. Será aquí donde unos años más tarde empiecen los primeros intentos para hacer trabajar conjuntamente al hierro y al cemento, los cuales propiciarán en 1847 la primera cubierta encofrada armada, en Saint Denis (BENÉVOLO, 1986:366). En ese momento comienza el desarrollo tanto teórico como práctico que nos ha llevado al hormigón armado que se usa hoy en día principalmente como material en estructuras, junto con el acero. Más adelante, nuevos materiales que se desarrollarán a partir de mediados del siglo pasado irrumpirán la escena arquitectónica.

La historia de la arquitectura a través de sus sistemas constructivos se nos antoja bastante más compleja y desde luego no es objeto de esta investigación, pero necesitamos hacer esta abstracción para poder indagar a través de ella, en los elementos comunes que puedan tener presentes en el espacio arquitectónico y el espacio del videojuego, porque entendemos que este último es deudor del espacio virtual. Se trata entonces de buscar las analogías y posibles relaciones partiendo de la exploración del significado que pueda tener la expresión “construcción del espacio virtual”.

Como ya hemos señalado, en el desarrollo de la historia, y concretamente de la historia de la construcción del mundo real, el hombre necesitó tiempo para inventar y, a continuación, para desarrollar las herramientas que le van a permitir crecer en sus referencias con el medio físico, y modificar el lugar que habita. Sin embargo, atravesando los miles de años de historia evolutiva, vemos como la estructura soporte de la mente humana mantiene los mismos parámetros conceptuales de creación. Esto nos conducirá a la unión de nuestro momento actual con el inicio de la construcción de nuestro mundo.