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en las operaciones de

ahorro de las ventanillas

de Vía Layetana

118 Innovación y compromiso social. 60 años de informatización y crecimiento, 1950-2011 Capítulo 2 1962-1978 119

IBM 1410 y las instalaciones del SEC en 1963.

Fuente: Archivo fotográfico de ”la Caixa”. Vista general de la sala del ordenador IBM 1410. Lectora-clasificadora de caracteres

magnéticos IBM 1412. Gozó de gran aceptación en la banca norteaméricana para la compensación de talones. La CPVA, pese a tenerla a prueba, la rechazó pues no se adaptaba a su operativa corriente. Perspectiva de la consola de mandos y oscilógrafo de verificación. En primer plano la lectora perforadora IBM 1402-2, en el centro de la imagen la impresora, al fondo, las cintas magnéticas.

Detalle de las cintas magnéticas IBM 7330.

El IBM 1410 y las instalaciones del SEC en 1963. Sala del Departamento de Mecanización de Operaciones. Servicios de energía eléctrica y climatización del SEC. Fuente: Archivo fotográfico de ”la Caixa”.

El trabajo previo que se había desarrollado desde 1958, tanto en las operaciones del back office como en el front office,26 permitió que el sistema estuviera a punto para aprovechar al máximo la presencia de un ordenador central. En esta etapa inicial, el IBM 1410 se aplicó a la contabilización de las operaciones de ahorro de la Oficina Central y de las 31 agencias urbanas de Barcelona (libretas a la vista y cuentas corrientes). Esto significó procesar las cuentas de un millón de clientes. En 1963 se habían iniciado los trabajos para que se incorporaran los dos millones de clientes de las sucursales en el resto de Cataluña y Baleares. En etapas sucesi- vas se produjo la informatización completa de todas las secciones y departamen- tos de la entidad. El objetivo era establecer una nueva estructura administrativa y contable de la institución.27

El funcionamiento de la aplicación que regía la automatización de las opera- ciones de ahorro está esquematizado en el cuadro 3. Se iniciaba con la recepción del cliente en la ventanilla de la Sección de Ahorro y Cuentas Corrientes, don- de se procedía al control de firmas y de datos. La toma de datos se realizaba partiendo de los documentos originales. La diligencia se iniciaba con la com- probación del saldo del cliente, cotejando el saldo apuntado en su libreta con la lista diaria de saldos operantes, que a cierre del día anterior había sido im- presa por el IBM 1410. Si existían operaciones pendientes de inscripción sobre libreta, lógicamente, el saldo no coincidía. En esas circunstancias, en la lista diaria de saldos operantes figuraba un asterisco que indicaba la necesaria consulta del listado de operaciones pendientes. El empleado en ventanilla pro- cedía a la actualización de la libreta. Aún existía una posible complicación. Si la operación del cliente era la primera del ejercicio, entonces había que locali- zar el saldo en otro listado que contenía las liquidaciones a 31 de diciembre. En este caso, antes del apunte de la operación había que registrar en la libreta los intereses correspondientes.28

Seguidamente, el empleado de recepción pasaba la documentación al cajero correspondiente. Este, una vez abonado o cargado el importe de la operación, procedía a diligenciar el pase de la operación al «Registro de operaciones diarias». Este registro se efectuaba mediante las máquinas contables Olympia o las Kien- zle 600 de fabricación alemana. Junto a estas, efectuando la misma función, continuaban trabajando las antiguas máquinas suecas Addo X, que ya se han citado en el capítulo anterior, y las Addo X-7000. Las máquinas contables estaban

26. Referido a la gestión interna y a las operaciones de atención al público respectivamente. 27. Memoria 1963.

28. AHC 49. Informática, Tratamiento mecanizado de las operaciones de la contabilidad general, Barcelona, septiembre de 1971, Jefatura de Contabilidad General y Estadística.

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conectadas a una perforadora de tarjetas IBM 24 o IBM 26. El empleado tecleaba sobre la «Olympia» el número de libreta, el saldo anterior y el importe de la ope- ración. Como resultado la máquina obtenía el saldo, mientras la IBM 24 perfo- raba automáticamente la ficha correspondiente. Los datos fijos como fecha, oficina, tipo de operación y otros se incorporaban a través de una «ficha maestra» que reproducía estos datos en cada una de las nuevas fichas.

Este sistema se aplicó por primera vez en la banca española en la Caja de Pen- siones y fue diseñado por el personal técnico del SEC en colaboración con el personal de IBM.29 Suponía un paso adelante respecto a la situación previa a la llegada del IBM 1410, pues eliminó la perforación y verificación manual que se venía efectuando desde 1958, momen-

to en el que llegaron las primeras má- quinas Addo.

El nuevo sistema partía de una progra- mación que incorporaba el control y la corrección automática de los errores en los registros. De este modo se evitaba su repercusión en las fichas perforadas y la necesidad de interrumpir los pro-

cesos de alimentación. Las operaciones de cara al público, pese a continuar sien- do demasiado largas, se simplificaron y, sobre todo, sus rutinas fueron más fiables. Eran los primeros pasos en la reforma de las rutinas de la vieja institución. El conjunto de la organización todavía era poco permeable a los cambios que se estaban produciendo. De momento se trataba de la iniciativa de un núcleo de pioneros pertenecientes al SEC, que poco a poco irían transfiriendo por lenta ósmosis nuevos hábitos y procedimientos al conjunto de la organización. Las siguientes fases del proceso administrativo afectaban a las operaciones del back office. Es decir, la automatización de las operaciones para obtener el estado contable diario y los listados de saldos que habían de ser utilizados en ventanilla al día siguien- te. Sin embargo, había muchas más operaciones que se automatizaron gracias a la capacidad de procesar datos del IBM 1410: cálculo de intereses, estadísticas, extrac- tos de cuentas, liquidación de intereses y balances periódicos, entre otros. Todas estas operaciones quedaron reducidas a la labor automatizada del ordenador. Los procesos delback office arrancaban con la lectura de las tarjetas que habían produ-

29. Parte de esta información se publicó en la revista de la CECA, Ahorro, vol. 9, nº 35 (1963), pp. 3-7. Para las restantes fuen- tes, véanse las del cuadro 3.

Al principio fue la iniciativa

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