Este vigilante es ofensivo en su actitud. En el antiguo Cercano Oriente, una de las técnicas para la guerra era construir una torre o fuerte transportable como parte del trabajo de asediar a una ciudad. Algunas traducciones de Ezequiel 4.2 utilizan el vocablo «muro de asedio», que representa un ariete de batalla: «Y pondrás contra ella sitio, y edificarás contra ella fortaleza, y sacarás contra ella baluarte, y pondrás delante de ella campamento, y colocarás contra ella arietes alrededor».
Esta torre se llevaba lo suficientemente cerca de la ciudad para mirar sobre los muros y hostigar al enemigo. Los vigilantes podían burlarse verbalmente del enemigo desde su torre e informar la condición de la ciudad. Además, estos vigilantes eran de naturaleza más ofensiva que defensiva. Vigilaban al enemigo e informaban de sus hechos. El vigilante guerrero es aquel que se compromete activamente en la intercesión profética contra el enemigo. En Conquistemos las puertas del enemigo explico la doble función de la intercesión. Un aspecto es interceder a Dios en favor de otra persona y el otro es permanecer en la lucha contra el ataque satánico.
Dutch Sheets narra la anécdota de un ataque físico contra su esposa Ceci. El Señor lo guió a un poderoso momento de oración intercesora por ella, ya que le habían diagnosticado un quiste del tamaño de un huevo. Mientras Dutch pedía al Señor una estrategia sobre cómo ir a la guerra por ella, sintió que debía pasar una hora diaria orando. Así es como me describió su tiempo de oración en una conversación reciente:
Durante esa hora el Señor me guiaba de diferentes maneras a atacar la flaqueza que venía contra mi esposa. Declaraba su sanidad mientras le hablaba de la Palabra. Tres o cuatro veces en el curso del mes, en el que estaba guerreando, experimenté algo extraordinario que me llegó en forma de visión. Me vi sosteniendo el quiste en la mano y exprimiéndolo. Cada vez que lo veía estaba más pequeño y le preguntaba a Ceci: « ¿Es menor el dolor?» Cada vez que le preguntaba su respuesta era: « Sí, Dutch, aunque ya no es tan fuerte».
La misma imagen me vino por última vez a las cuatro semanas de esta temporada de intercesión. Vi en mis manos el quiste del tamaño de una moneda. Me vi exprimiéndolo hasta que se desaparecía en mi mano y el Señor me dijo: « ¡Está hecho!» Supe que Él se había hecho cargo de la situación. Ceci dijo que le quedaba sólo un dolorcito, pero no pude orar más después de eso. No había más unción para orar ni sentía carga del Señor. Estaba hecho.
Ceci dijo, tres o cuatro días más tarde: «Dutch, ¡ya no hay dolor!
Fue a ver al doctor, y le confirmó el milagro del Señor, el que llegó a través de la lucha de Dutch como guerrero vigilante por la mujer que ama.
Recientemente me encontraba en Cincinnati, Ohio, dirigiendo una conferencia de oración a lo largo de la ciudad. Aconteció que era el mismo fin de semana en que se llevaba a cabo en los Estados Unidos un festival de rock llamado Woodstock II. Estaba enormemente preocupada por ese festival, debido a que el primer Woodstock corrompió a una generación al desatar un poderoso espíritu de rebeldía y descontento. Estaba particularmente preocupada porque hacía dos meses había recibido un mensaje de intercesión profética acerca de un ataque sobre esta generación. Esta fue la noticia que dimos al público en nuestro periódico Generales de la Intercesión:
Este es el día en que me levanto sobre las generaciones y restauro la herencia de las generaciones porque soy un Dios trigeneracional. Soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Trabajo uniendo las generaciones y trayendo la sanidad a los quebrantados en ellas. Las voces apostólicas y de « Abraham» van a experimentar un nuevo entendimiento del Padre como corazón de Dios. «El hará volver (y reconciliar) el corazón de los padres [enajenados] hacia los hijos (impíos], y el corazón de los hijos [rebeldes] hacia (la piedad de] los padres [una reconciliación producida por el arrepentimiento de los Impíos], no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición ( y una proclama de completa destrucción]» (Malaquías 4.6).
He aquí el principio de un desahogo sobre las generaciones de Isaac y Jacob, las que tendrán una doble porción de la unción desencadenada en la década de los sesenta durante el Movimiento del Pueblo de Jesús (la generación de Isaac representa los hijos mayores de la Generación X —mayores de veinte anos —, y la de Jacob representa la Generación Y, menores de veinte años). La diferencia de este movimiento es que no será disfuncional. Traerá un entendimiento del Padre como corazón de Dios y fe en Él como Padre. No sólo verán a Jesús como amigo sino que entenderán la santidad de Dios, respetarán y honrarán a su Padre. La unción de la compasión fluirá con gran ternura mientras el temor del Señor caerá sobre el pueblo de Dios. Levántense intercesores, porque el enemigo conoce este plan y está desencadenando también una doble porción de las potestades derramadas durante la década de los sesenta, potestades de drogas, sexo libre, comunas sin barreras y negación de lo absoluto. Los jóvenes harán una ley para sí mismos si el pueblo de Dios no se enfrenta a la marea de inmundicia e impiedad derramada sobre ellos. Caerá una maldición para las naciones de la tierra si el pueblo de Dios no se pone de pie contra las artimañas del enemigo.
¡VIGILANTE, LEVÁNTATE Y HAZ SONAR LA ALARMA! Clama al Señor para que el enemigo no estorbe el movimiento de Dios. Todavía hay tiempo de ponerse en pie, orar y detener la corriente del poder de Satanás. Se establecerá una norma de justicia por los «Isaacs» y los «Jacobs», porque Dios los ha llamado para que sean sus evangelistas, pastores, profetas y maestros del tiempo final.
Este es el último y definitivo momento de oración en que Dios hará obras maravillosas entre los niños y los jóvenes. Ellos harán que las naciones de la tierra se maravillen de su grandeza. A medida que usted se ponga en oración, Satanás no podrá
detener la ola del poder de Dios que limpiará todas las escuelas de las naciones. Su gloria explotará sobre las generaciones a medida que sana entre ellos y a través de ellos. Establecerán el reino de Dios y se hará Su voluntad en este planeta.
Leí esta profecía en la conferencia de Cincinnati, y fuimos a la guerra en los lugares celestiales con la espada de doble filo del Espíritu. Esta fue la manera como peleamos, tan fielmente como lo puedo recordar:
Primero, nos humillamos, declarando que no tenemos poder en nosotros mismos. Segundo, limpiamos nuestros propios corazones de cualquier pecado conocido. Seguidamente pedimos la protección del Señor a través del salmo 91. Sugerí entonces que nos arrodilláramos y oráramos mientras el Señor nos llevaba a un momento de oración al «estilo coreano» (orando todos en voz alta al mismo tiempo, algunas veces a voz en cuello). Di instrucciones de que luego los dirigiría en una oración de pacto (en este momento todos deberían orar en silencio para que me escucharan, a fin de armonizar conmigo).
Se emplearon muchas estrategias durante este tiempo de oración. Se me recordó la historia de Débora y Barac, y cómo Dios usó los elementos para pelear contra el enemigo (véase Jueces 5.20, 21). Sonreí mientras pensaba en esto y dije: « ¿Que tal si lloviera tan fuerte que la gente se desilusionara y se fuera a casa? Seguramente no nos haría ningún mal pedir esto, y dejarlo en manos del Señor».
Declaramos la oración del pacto y pedí lluvia al Señor. Luego fui al piano y guerreamos con oración intercesora. (Véase el capítulo « Oración intercesora» en Conquistemos las puertas del enemigo para instrucciones específicas.) Ese día, el aspecto de guerra del ministerio del vigilante se puso a prueba de manera tremenda. Dios derramó un espíritu de súplica y gracia en medio de nosotros, a medida que las personas lloraban y clamaban a Él por esta generación y por Woodstock II.
Pedimos lluvia y llovió. Cayó mucha lluvia. Un intercesor en la reunión me dijo que vio llover a cántaros, no eran gotas. Eso fue exactamente lo que sucedió. Llovió torrencialmente y todo se convirtió en un enorme lodazal. La gente salía a montones. No oramos porque todos salieran, sino porque se detuviera el plan de Satanás. Creo que estaba frustrado, sin embargo esa fue una escaramuza, no una batalla. En fin, creo que fue estratégico.
Sentí urgencia de pedir al Señor que nos diera una señal de que nos había escuchado desde el cielo. Mi periódico matutino mostraba fotos del lodazal y la gente comentaba: «Ya las cosas no son lo mismo que antes». Amén, ¡aleluya! Gracias Señor por los vigilantes guerreros.
El cuerpo de Cristo entra en un entendimiento fresco del matiz de guerra mediante la intercesión profética. Todo el capítulo diez se dedica a este tema. Para un estudio más comprensivo de los vigilantes, por favor lea Conquistemos las puertas del enemigo. Recomiendo leer mis libros como complemento del trabajo.
Para obtener lo que necesita de este libro le es necesario leer el capítulo cinco: «La profecía redentora». Cubre aspectos cruciales para quienes planifican entrar en el campo de la profecía personal. Tales aspectos incluyen la diferencia entre la profecía del Antiguo y del Nuevo Testamentos, cómo liberar el don profético de modo redentor y el papel de la profecía en la Iglesia de hoy.