• No se han encontrado resultados

Visiones y mensajes proféticos

In document La_Voz_De_Dios_-Cindy_Jacobs (página 146-149)

Hay ocasiones en que la llamada palabra de conocimiento se acopla con una visión. Muchas personas me han comentado respecto a que habían estado buscando objetos que habían perdido, y cómo tuvieron imágenes de lugares inverosímiles en dónde encontrarlos. En una ocasión en que no podía encontrar mi pasaporte, después de buscarlo infructuosamente durante varios días, decidí preguntar al Señor dónde estaba. (Mis hijos me amonestan a menudo: «¿Por qué no pensaste en eso en un principio?» Usted podría estar de acuerdo con ellos; sin embargo, a veces quedo tan atrapada en mi ansiedad que lo olvido.)

«Cindy», me dijo Mike, “cálmate y tranquilízate ante el Señor de tal manera que lo puedas escuchar”. Cuando lo hice, tuve enseguida el reflejo de una visión; debía mirar en nuestro elevado vestidor detrás del cajón superior izquierdo. En cuestión de segundos fui hasta el cajón, lo halé, busqué en la parte trasera y tuve mi pasaporte en la mano. Dios es infinitamente cuidadoso y seguramente estaba esperando que le preguntara dónde estaba.

Visiones manifiestas e internas

Dos categorías básicas de visiones son las manifiestas y las internas. La manifiesta es la que parece tan real como cualquier cosa a su alrededor. Las visitas de ángeles pueden entrar en esta categoría. Usted puede «ver» dentro de la dimensión en que existen los ángeles. La aparición del ángel del Señor a Gedeón podría ser un buen ejemplo (véase Jueces 6.11). En Hechos 10.3, Cornelio vio claramente en una visión que un ángel de

Dios entraba donde él estaba y lo llamó por su nombre. He descubierto que ciertos ángeles parecen ser mensajeros que anuncian mensajes de Dios.

Es interesante observar que aunque Cornelio era un hombre temeroso de Dios, no era cristiano. Las visiones y sueños dados a los incrédulos han sido un factor poderoso para que muchos lleguen a Cristo. Los intercesores de todo el mundo están orando y pidiendo a Dios que revele su Hijo a los grupos de gente que no se han alcanzado. Puesto que muchos de estos grupos tienen pocos o ningún cristiano que testifique, se debe tener intervención sobrenatural para que se vuelvan receptivos al mensaje del evangelio. La siguiente historia se tomó de la edición de septiembre/octubre de 1994 del periódico Fuera de vista de las Anglican Frontier Missions [Misiones Anglicanas de Fronteras]. El título del artículo es: «Los quashqui, ¡ya no son los menos evangelizados!» y narra una emocionante historia ocurrida en Irán:

Durante un estudio semanal del Corán (como nuestros estudios bíblicos), un grupo de personas leía un pasaje que hacía frecuentes menciones a Isa (Jesús). En realidad, Jesús aparece en el Corán con más frecuencia que Mahoma. En este pasaje particular la frecuencia llamó la atención de esas personas.

«Saben», se dijeron, «el tal Jesús aparece con tanta frecuencia en este pasaje, que deberíamos conocer algo de Él. ¿Hay alguien aquí que sepa quién es?» Nadie pudo dar una luz sobra El.

Esa noche uno de los hombres soñó que alguien le decía: «Quiero que conozcas más acerca de Jesús. Si vas al puente del camino, sobre la montaña, tendré literatura para ti que te explicará quién es Jesús». Mientras tanto, dos misioneros llegaron a Shiraz, una ciudad cercana a las montañas donde viven los quashqui, para distribuir literatura cristiana. De manera inusitada, en esa ciudad nadie estuvo interesado en tomar la literatura, por lo que decidieron salir y dirigirse a otra ciudad.

Ya en el camino, cuando cruzaban un puente sobre un río de la montaña, el jeep se detuvo. Trataron todo lo que pudieron, pero no lograron arrancarlo de nuevo. En determinado momento miraron por debajo de la capota y vieron a un hombre que descendía de la montaña. Era tan ágil que supusieron que se trataba de alguien de la localidad quashqui. Cuando el hombre llegó hasta donde estaba el vehículo dijo: «Vengo a llevar la literatura acerca de Jesús a mi villa».

Después de entregarle la literatura y de observarlo mientras ascendía fácilmente la montaña, volvieron al vehículo e intentaron prenderlo. El motor de arranque funcionó y continuaron el camino alabando a Dios y diciendo algo como: «En alguna parte hay personas orando para que los quashqui reciban el evangelio de Jesucristo».

Una visión interna es la que describí cuando oré por mi pasaporte perdido. No era muy fuerte, y se dibujó en mi mente de manera diferente a la visión manifiesta, en la que siento que veo en verdad algo que parece tan real como todo lo que hay a mi alrededor.

Hechos 10 muestra ejemplos de una persona que tiene una visión y de otra que cae en trance. Un trance es una experiencia más profunda que una visión. Parece que cuando Dios ocasiona que alguien caiga en trance, esto reemplaza a todo lo demás. En efecto, la palabra griega que se usa para trance, en el versículo 10, significa un desplazamiento de la mente o «éxtasis».

Tengo una teoría en cuanto a por qué Dios le dio a Cornelio una visión manifiesta y un trance a Pedro. Cornelio estaba receptivo a recibir lo que Dios le mostraba. Pedro estaba atrincherado en el legalismo de la religión judía y se necesitaba una experiencia más profunda para crear una apertura que Dios pudiera usar con los gentiles. De lo que sabemos hasta la fecha, convertirse al cristianismo no era un asunto que los gentiles consideraran. Algo tremendo tenía que suceder para lograr que Pedro cambiara su pensamiento y punto de vista. Hechos 10 nos narra que el Señor le mostró tres veces a Pedro lo que Dios había limpiado y que él no debía considerarlo inmundo.

El encuentro de Saulo con Dios en el camino de Damasco se podría considerar una profunda experiencia parecida al trance (véase 9.3-6), aunque el mismo Pablo la llamara « visión» en 26.19. Una brillante luz resplandeció del cielo y Saulo cayó a tierra. En realidad él no vio al Señor, sin embargo Dios le habló.

Son comunes los relatos de la época moderna en los que Dios lidia con quienes se resisten al evangelio. Mi hermana Lucy se casó con un agradable joven llamado Mark. El único problema era que Mark no era cristiano, y Lucy, aunque creció en un hogar cristiano, se había alejado de Cristo. Oré durante casi seis meses y al fin ella entregó de nuevo su corazón al Señor. Entonces se unió a mí en oración por la salvación de su esposo.

La historias muestran relatos de personas que caen en trance. Una de estas historias llegó de la narración de un avivamiento dirigido por Maria Woodworth-Etter. Ella conducía una reunión en Hartford City, Indiana, la primera semana de enero de 1885 en la iglesia metodista. Debido a que la iglesia era fría y escéptica, se reunió con cinco de los miembros líderes para orar por un derramamiento de poder desde lo alto, que sacudiera la ciudad y la campiña en kilómetros a la redonda. Clamaron al Señor para que tanto los cristianos como los pecadores se sobrecogieran por el poder de Dios como lo hicieron Saúl, Daniel y los sacerdotes que no pudieron permanecer en el templo porque la gloria de Dios se estaba derramando en forma de nube (véase 2 Crónicas 5.13, 14). En el propio relato de Maria Woodworth-Etter, esta es la forma en que Dios contestó sus oraciones:

El Señor respondió nuestras oraciones de modo notable. Primero, el niño líder de la clase cayó ante el poder de Dios. Se levantó, caminó sobre el púlpito y empezó a hablar con la sabiduría y el poder de Dios. Su padre comenzó a vitorear y a alabar al Señor. Mientras el pequeño exhortaba y pedía a la gente que vinieran a Cristo, todos empezaron a llorar por todo el recinto. Algunos aclamaban; otros caían postrados. Como el viento, el poder del Señor barrió por toda la ciudad, subiendo por una calle y bajando por otra, extendiéndose a través de los locales comerciales, talleres, bares y garitos, capturando pecadores de todo tipo. Hombres, mujeres y niños fueron derribados en sus casas, lugares de trabajo y autopistas, y permanecieron como muertos. Tuvieron visiones maravillosas y creció el número de convertidos, que daban gloria a Dios. Cuando narraron lo que vieron, sus caras brillaban como las de los ángeles. El temor de Dios cayó sobre la ciudad. La policía anunció que nunca había visto tanto cambio; que no tenían nada qué hacer. Que no arrestaban a nadie y que parecía que el poder de Dios preservaba la ciudad. Un espíritu de amor descansaba sobre toda la ciudad. No había peleas ni vocabulario soez en las calles; la gente se movía suavemente y parecía haber un espíritu de amor y bondad entre todas las clases, como si sintieran que se encontraban ante la presencia de Dios.

Asimismo, déjeme darle la advertencia que he dado acerca del engaño. En algunas falsas religiones, las personas meditan para entrar en estado de trance. No es lo mismo que

Dios lo visite a usted en un trance. Dios se lo da como resultado de un derramamiento de su Espíritu, o puede llegar soberanamente sobre usted, como cuando Pedro entró en trance.

In document La_Voz_De_Dios_-Cindy_Jacobs (página 146-149)