Por muchos años las personas proféticas de comunidades locales han recibido visiones relacionadas con las fortalezas de sus áreas. A través del tiempo muchos me han hablado de las imágenes que han visto del hombre fuerte que parece un negro pulpo que agarra con sus brazos a las iglesias, gobiernos, etc. Otra persona me dijo que las tinieblas demoníacas parecían un enorme elefante. Tristemente, el conocimiento de lo que esas personas proféticas estaban discerniendo era tan vago que en pocas ocasiones tenía alguna clase de apertura.
Algunos pastores y líderes se me han acercado y me han dicho: «Cindy, mi ciudad es la más difícil de todas. Hay muchas tinieblas en ella. Yo oro de corazón con pocos resultados. Quiero salvar almas, pero no influimos de manera alguna en nuestra comunidad».
Estos pastores saben que hay algo terriblemente mal, pero no tienen una clave para actuar. La información de este capítulo brindará algunas visiones espirituales y proveerá medios prácticos para orar por su ciudad.
Cuando un pastor me habla de su ciudad, de lo primero que hablo es de su propia iglesia. Antes de comenzar a orar por aquella es necesario tratar con el pecado colectivo de la iglesia. Los cristianos no pueden empezar la guerra celestial por sus ciudades hasta que hayan asegurado las fronteras de sus propias iglesias. Estas pueden tener pecados generacionales que afectan la obra de Dios, de manera colectiva, en el presente.
Neil Anderson y Charles Mylander escribieron un excelente libro sobre este tema, titulado Setting Your Church Free [Cómo liberar su iglesia]. En él brindan una oración de acción para ayudar a identificar los pecados pasados de la iglesia, que han producido potestades de los días modernos. También escriben sobre los medios para encontrar las fortalezas de la iglesia o, para usar la terminología de este capítulo, sus dones redentores. Además sugieren un tiempo de renunciación colectiva de pecados (que tiene el efecto de cegar al enemigo) y anunciación colectiva (que tiene el efecto de liberar o desencadenar en la iglesia la provisión y el poder de Dios). He aquí algunos ejemplos:
Renunciamos... A dejar nuestro primer amor.
Anunciamos…
Que Cristo es nuestro primer amor, porque Él primero nos amó y se entregó en sacrificio expiatorio por nuestros pecados.
Renunciamos…
A nuestro falso orgullo de «seguridad» económica que nos ciega a nuestras reales necesidades espirituales.
Anunciamos…
Que Cristo es nuestra verdadera riqueza, seguridad y visión, y que fuera de Él somos desdichados, miserables, pobres ciegos y desnudos.
Una vez que el perímetro de su ciudad esté asegurado, entonces usted se puede dedicar a identificar los pecados colectivos de su ciudad y su nación. Esto es lo que hizo Daniel en Daniel 9.4,5. Muchas veces los pastores no entienden que la impiedad en la historia de sus propias ciudades influye de forma directa en la receptividad o rechazo que tengan los ciudadanos hacia el evangelio. Debido a tal clase de ignorancia, Satanás tiene bases importantes en las comunidades. Algunas de las más pequeñas de ellas tienen las mayores potestades de las tinieblas. He visto que las brujas, los que hacen pactos y los líderes de la Nueva Era utilizan con frecuencia lugares poco conocidos para «esconderse».
La historia de una ciudad
El pastor Bob Beckett vive en la ciudad de Hemet, California, que tiene una población cercana a los ochenta mil habitantes. A primera vista parece una tranquila villa para jubilados. Sin embargo, cuando Bob empezó a investigar el pasado de esta comunidad encontró algunas cosas sorprendentes. En su investigación se incluyeron los reinos físico, espiritual y político.
Antes que todo, el Señor abrió los ojos de Bob a lo que era de conocimiento público, y le proveyó un gran empuje contra el reino de las tinieblas. Un fenómeno local era algo llamado como el «ombligo de la tierra», que resultó ser una clase de epicentro demoníaco para que las personas que usan la meditación trascendental (MT) fueran allí a meditar. Bob comenta sobre un guía que lo llevó a visitar este ombligo en su capítulo de La destrucción de fortalezas en su ciudad:
Uno de los ejercicios espirituales más elevados para los que asístian al retiro de meditación transcendental era ir hasta la cascada en cualquier momento en que la lluvia llenara el cañón. Entonces meditaban en el vórtice de la cascada hasta que el agua dejaba de girar en sentido de las manecillas del reloj, como lo hacen las aguas naturalmente al norte de la línea ecuatorial, e invertían su curso natural[...] Mi guía prosiguió para recalcar que las paredes del cañón habían sido labradas con el correr del tiempo en un movimiento como el de las manecillas del reloj, pero que la arena y la tierra del lecho del arroyo estaban claramente marcadas en sentido contrario.
Otro gran descubrimiento que hizo Bob fue que el Maharishi Yogi compró una propiedad en la zona porque se le dijo que: «Esta área es muy propicia para la meditación y tiene un aura espiritual que la rodea».
Investigando el pasado, Bob destapó mucho más acerca de su comunidad. Hemet tenía un cañón conocido como «El cañón de la masacre», donde una tribu india, los temeculas, masacraron salvajemente a los locales sobobas. Esta localidad, marcada por el pecado de asesinato, llegó a ser terreno propicio para la actividad violenta y las pandillas. La reservación soboba era conocida como una de las más violentas en Estados Unidos, en la que había por lo menos un asesinato por mes. Ni siquiera otros indios querían ir allí. Bob trabajó duro para conseguir la unidad entre los pastores y los líderes espirituales de Hemet, y un día varios de ellos fueron juntos al lugar de la masacre. Pidieron a algunos de los sobobas cristianos que se les unieran. Allí los indios sobobas perdonaron a los temeculas por la masacre. Luego reunieron piedras y regresaron a la reservación, donde con ellas construyeron un altar para el Señor y oraron para que rompiera el poder del espíritu de violencia sobre la reservación. Desde ese día (hasta el momento de este escrito) no se ha cometido ningún asesinato en la reservación soboba. En efecto, el líder
de la tribu rededicó recientemente su vida al Señor, y declaró en público que Jesús es el Señor de la reservación.