Una notable característica distintiva del estilo de comunicación de Obama es su utilización de variaciones de repetición únicas. Obama recurre a una amplia variedad de técnicas de repetición que dan fuerza a su oratoria: conduplicación, anáfora, epístrofe y mesodiplosis, entre ellas. Estas técnicas retóricas le ayudan a estructurar sus ideas y temas clave y a aclarar y recalcar los mensajes. Antes de profundizar en sus charlas, sin embargo, echemos un vistazo a las definiciones y ejemplos.
Conduplicación es empezar una oración o frase con la palabra o expresión final de la frase u oración anterior de forma que se encadenen en serie varias de ellas. Anáfora es la repetición de la misma palabra, palabras o frases al comienzo de frases u oraciones sucesivas. Ambas técnicas de repetición son herramientas excelentes para centrar la atención en palabras e ideas clave, puesto que dichas palabras o ideas son recalcadas al comienzo de cada frase sucesiva. Veamos, por ejemplo, los siguientes casos de anáfora:
Prever el objetivo es apropiado. Prever su ejecución es necesario. Prever la victoria es crucial.
Proporcionarles consejo es aconsejable. Proporcionarles motivación es necesario. Proporcionarles ánimo es imperativo.
¿Qué quiere? ¿Qué espera? ¿Qué busca?
Las técnicas de repetición como la anáfora han contribuido a mejorar la fuerza comunicativa de muchos discursos famosos. Encontramos un excelente ejemplo en el famoso discurso «Tengo un sueño» de Martin Luther King, pronunciado el 28 de agosto de 1963 en el Lincoln Memorial de Washington, DC:
Tengo un sueño: que algún día esta nación se pondrá en pie y vivirá el verdadero significado de su religión: «Afirmamos que estas verdades son evidentes por sí mismas: que todos los hombres han sido creado iguales».
Tengo un sueño: que un día sobre las colinas rojas de Georgia los hijos de quienes fueron esclavos y los hijos de quienes fueron dueños de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la fraternidad.
Tengo un sueño: que algún día incluso el estado de Mississippi, un estado sofocante por el calor de la injusticia y la opresión, se transformará en un oasis de libertad y justicia.
Tengo un sueño: que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel sino por su personalidad y reputación.
Tengo un sueño hoy. [Énfasis añadidos.]
Epístrofe, la repetición de la misma palabra, palabras o frases al final de frases u oraciones sucesivas es también extraordinariamente efectiva para centrar la atención y añadir énfasis al modo en que se comunican las ideas. Reflexionemos sobre este ejemplo:
La idea fue errónea. La planificación fue errónea. La ejecución fue errónea. La epístrofe debe en parte su eficacia a que fija la atención sobre la palabra o palabras finales de una frase, oración o párrafo. Hay muchos ejemplos conocidos.
Veamos el siguiente:
Cuando era un niño, hablaba como un niño, razonaba como un niño, pensaba como un niño: pero cuando me hice un hombre, dejé de lado las cosas de niño.
—1 Corintios 13:11, Biblia del rey Jaime Mesodiplosis es la repetición de una palabra o frase en mitad de varias frases u oraciones consecutivas. He aquí un ejemplo:
Nos enfrentamos a grandes obstáculos, y sin embargo no nos rendimos; nos encontramos con gran resistencia, y sin embargo no cedimos; nos agotamos a causa de la prolongada lucha, y sin embargo no nos tumbamos.
Obama es famoso por utilizar variaciones de las técnicas de repetición para dar lugar a un discurso con fuerza. Se sirve de una gama completa de técnicas y suele extender el uso de la repetición a los párrafos. Esto confiere a los párrafos una estructura paralela, lo que le ayuda a comunicar sus mensajes con mayor eficacia. Veamos a continuación algunos excelentes ejemplos. Empezaremos con las observaciones relativas a John McCain contenidas en el discurso que pronunció Barack Obama en St. Paul, Minnesota, la noche de las elecciones primarias del Partido Demócrata, el 3 de junio de 2008:
John McCain ha dedicado muchísimo tiempo durante las últimas semanas a hablar de viajes a Irak, pero tal vez si hubiera pasado algún tiempo viajando a las ciudades y a los pueblos que más duramente se han visto afectados por esta política económica—ciudades de Michigan, de Ohio, y de aquí mismo, de Minnesota—comprendería cuál es el cambio que la gente va buscando.
Tal vez si hubiera ido a Iowa y conocido a la estudiante que trabaja en el turno de noche después de todo un día de clases y ni siquiera así puede pagar las facturas del médico de una hermana suya que está enferma, comprendería que esa chica ya no se puede permitir cuatro años más de un sistema de asistencia sanitaria que sólo se ocupa de los sanos y de los ricos. Esa chica necesita que aprobemos un plan de asistencia sanitaria que garantice el seguro de salud a todos los americanos que lo deseen y que reduzca el precio de las primas del seguro a todas aquellas familias que lo necesiten. Ése es el cambio que necesitamos.
Tal vez si hubiera ido a Pensilvania y conocido al hombre que ha perdido su puesto de trabajo y ni siquiera puede pagarse la gasolina para salir con el coche en busca de otro empleo, comprendería que no nos podemos permitir otros cuatro
años más de adicción al petróleo de los dictadores. Ése hombre necesita que aprobemos una política energética que colabore con los fabricantes de automóviles para mejorar el rendimiento de los combustibles, que obligue a las empresas a pagar por la contaminación que producen y que haga que las empresas petrolíferas inviertan sus ingentes beneficios en una energía limpia de cara al futuro; una política energética que creará millones de puestos de trabajo que estarán bien pagados y que no podrán subcontratarse. Ése es el cambio que necesitamos.
Y tal vez si hubiera pasado algún rato en las escuelas de Carolina del Sur o de St. Paul, o de donde él mismo habló ayer noche, en Nueva Orleans, comprendería que no nos podemos permitir olvidarnos de dar dinero para Ningún Niño Olvidado; que tenemos con nuestros hijos la deuda de invertir en educación desde la primera infancia, reclutar todo un ejército de profesores nuevos y darles un mejor salario y más apoyo, y finalmente hemos de llegar a la conclusión de que en esta economía global la posibilidad de recibir enseñanza superior no debería ser un privilegio de unos pocos ricos sino un derecho de todo americano desde su nacimiento. Ése es el cambio que necesitamos en América. Ésa es la razón por la que me presento a presidente.i [Énfasis añadidos.]
La repetición de las palabras «tal vez si» ayudan a proporcionar un elevado nivel de estructuración a las observaciones e ideas de Obama. Estas despectivas palabras ayudan también a focalizar la atención en los temas principales, lo cual pretende sembrar dudas en las mentes de los oyentes sobre la credibilidad de McCain y el grado en que McCain está en contacto con la grave situación de los americanos normales y corrientes. Obama usa esta repetición, por tanto, para intensificar la impresión que pretende transmitir.
De modo similar, en los comentarios que siguen a continuación, Obama utiliza con habilidad la repetición para crear una sensación de identidad común entre los diversos miembros de la audiencia, recalcando los principios que comparten y añadiendo una sensación de unidad:
Éste es nuestro momento. Ésta es nuestra hora para el cambio. Nuestro partido, el Partido Demócrata, siempre ha estado en su mejor momento cuando no hemos sido dirigidos por las encuestas, sino por los principios; no por los cálculos, sino por convicción; cuando hemos hecho un llamamiento a todos los americanos para un propósito común, un propósito más elevado.
Somos el partido de Jefferson, que escribió las palabras que aún tomamos en cuenta: que todos nosotros hemos sido creados iguales, que todos nosotros
merecemos la oportunidad de perseguir nuestra felicidad.
Somos el partido de Jackson, que devolvió la Casa Blanca a la gente de este país.
Somos el partido de un hombre que superó su discapacidad para decirnos que la única cosa a la que deberíamos tener miedo es al propio miedo; que amilanó al fascismo y liberó a un continente de la tiranía.
Y somos el partido de un joven presidente que nos preguntó qué podíamos hacer por nuestro país y nos desafió a hacerlo.
Ésos somos nosotros. Ése es el partido que necesitamos y lo puede ser si disipamos nuestras dudas y dejamos atrás nuestros miedos y escogemos la América que sabemos que es posible. Porque hay un momento en la vida de toda generación para dejar su sello en la historia, cuando tiene que recuperar su espíritu, cuando tiene que decidirse por el futuro y no por el pasado, cuando debe hacer su propio cambio de abajo arriba.
Éste es nuestro momento. Éste es nuestro mensaje, el mismo mensaje que teníamos en los buenos momentos y en los malos momentos. El mismo mensaje que llevaremos con nosotros hasta la convención. Y dentro de siete meses podremos cumplir esta promesa; podremos reivindicar este legado; podremos escoger un nuevo liderazgo para América. Porque no hay nada que no podamos hacer si el pueblo americano decide que ha llegado el momento.ii [Énfasis añadidos.]
A continuación, Obama utiliza la repetición para subrayar unidad, una imagen fuerte de avance, una sensación de urgencia y la importancia de la acción por parte del oyente:
Empecemos (Let us begin) juntos esta dura tarea. Transformemos (Let us transform) esta nación
Seamos (Let us be) la generación que reforma nuestra economía para competir en la era digital. Fijemos (Let’s set) unos elevados estándares de calidad en nuestras escuelas y démosles los recursos que necesitan para ser eficaces. Reclutemos (Let’s recruit) un nuevo ejército de profesores y démosles mejores salarios y más apoyo a cambio de una mayor responsabilidad. Hagamos (Let’s make) que la enseñanza superior sea más asequible, invirtamos (let’s invest) en investigación científica y coloquemos (let’s lay down) líneas de banda ancha en los barrios marginados de las grandes ciudades y en los pueblos y ciudades de las
zonas rurales de toda América.
Y, a medida que cambie nuestra economía, seamos (let’s be) la generación que garantice que los trabajadores de nuestro país compartan nuestra prosperidad. Protejamos (Let’s protect) los beneficios sociales conseguidos con tanto esfuerzo que sus empresas les han prometido. Hagamos posible (Let’s make it possible) que los trabajadores americanos ahorren para la jubilación y dejemos (let’s allow) que nuestros sindicatos y sus dirigentes pongan en pie de nuevo la clase media de este país.
Seamos (Let’s be) la generación que acaba con la pobreza en América. Toda persona dispuesta a trabajar debería poder recibir una formación laboral que la lleve a un empleo y a un salario decente que le permita pagar las facturas y el cuidado de sus hijos, de forma que éstos tengan un lugar seguro adonde ir mientras sus padres trabajan. Hagámoslo (Let’s do this).
Seamos (Let’s be) la generación que aborda por fin la crisis de nuestra asistencia sanitaria. Podemos controlar los costes si nos centramos en la prevención, proporcionamos un mejor tratamiento a los enfermos crónicos y utilizamos la tecnología para reducir la burocracia. Seamos (let’s be) la generación que dice aquí y ahora que tendremos asistencia sanitaria universal en América al final del primer mandato del próximo presidente.
Seamos (Let’s be) la generación que libera por fin América de la tiranía del petróleo. Podemos utilizar combustibles alternativos producidos en el país, como el etanol, y estimular la fabricación de automóviles que obtengan mejor rendimiento del combustible. Podemos establecer un sistema que limite los gases de efecto invernadero. Podemos convertir esta crisis del calentamiento global en una oportunidad para la innovación y la creación de empleo, y en un incentivo para las empresas que sirva de modelo al mundo. Seamos (Let’s be) la generación que haga enorgullecer a las futuras generaciones de lo que hicimos aquí.
Sobre todo, seamos (let’s be) la generación que nunca olvide lo que ocurrió aquel día de septiembre y que se enfrente a los terroristas con todos nuestros medios. La política no tiene que dividirnos en este tema nunca más, podemos trabajar juntos para que nuestro país siga siendo seguro. He colaborado con el senador republicano Dick Lugar para que se apruebe una ley que inspeccione y destruya algunas de las armas más mortíferas y menos controladas del mundo. Podemos trabajar juntos para perseguir a los terroristas con un ejército más poderoso, podemos estrechar la red sobre sus recursos económicos, y podemos
mejorar nuestros servicios de inteligencia. Pero debemos entender también que la victoria final sobre nuestros enemigos sólo se logrará reconstruyendo nuestras alianzas y exportando los ideales que traen esperanzas y oportunidades a millones de personas de todo el planeta.iii [Énfasis añadidos.]