Por último, echemos un vistazo a un extracto del discurso pronunciado por Obama en diciembre de 2007 titulado, «Ahora es nuestro momento, que ejemplifica cómo combinar diversas y excelentes técnicas de comunicación para poder «terminar con fuerza». Aquí, Obama utiliza un lenguaje gráfico y realista —«política de acoso y derribo»—. Crea una sensación de unidad a través de la
repetición de «Si vosotros creéis». Da lugar a una sensación de avance a través de la utilización de un lenguaje dinámico que contribuye a generar en la mente una imagen en movimiento: «la tarea que tenemos ante nosotros de rehacer este país, calle por calle, distrito por distrito, comarca por comarca, estado por estado». Obama levanta el ánimo de la audiencia con palabras de patriotismo que tienen eco: «mantener vivo el sueño americano»; «cambiaremos el curso de la historia». También emplea palabras que evocan referencias bíblicas: «hambre de», «sed de». Obama se asegura de señalar los retos afrontados y los logros e ímpetu consiguientes: «Dijeron que no tendríamos ninguna posibilidad»; «resistimos»; «sé que esta vez será diferente». Insiste en el cambio de mentalidad que tiene que producirse para poder triunfar, aclarando este extremo a través del empleo de fases triádicas: «despojémonos de nuestros temores y de nuestras dudas y de nuestro cinismo». Pronuncia palabras de afirmación a la vez que crea una sensación de urgencia: «Porque sé que cuando el pueblo americano cree en algo, ocurre. [...] Y ahora, dentro de siete días, tenéis de nuevo la oportunidad de demostrar que los cínicos estaban equivocados». Obama reitera los eslóganes y estribillos justo antes de terminar: «Éste es el momento. Ésta es nuestra hora». Finaliza con un llamamiento a la acción, indicando algunas pequeñas acciones que los miembros de la audiencia pueden emprender inmediatamente para ayudar a la causa: «Estad conmigo dentro de siete días». Veamos a continuación cómo une todo esto de forma magistral:
Dijeron que no tendríamos ninguna posibilidad en esta campaña a menos que recurriéramos a los mismos y viejos ataques negativos. Pero resistimos, incluso cuando fuimos rechazados, y llevamos a cabo una campaña positiva que señaló nuestras verdaderas diferencias y desechó la política de acoso y derribo.
Y ahora, dentro de siete días, tenéis de nuevo la oportunidad de demostrar que los cínicos estaban equivocados. Dentro de siete días, lo que era improbable tiene la posibilidad de vencer a lo que Washington calificó de inevitable. Ésa es la razón de que en estas últimas semanas, Washington contraataque con todo lo que tiene a su disposición: con anuncios e insultos atacándonos, con distracciones y falsedades, con millones de dólares procedentes de grupos externos y donantes no revelados para tratar de obstruir nuestro camino.
Hemos visto muchas veces este guión en el pasado. Pero sé que esta vez será diferente.
Si vosotros creéis, entonces podemos decir a los grupos de presión que los días en que marcaban la pauta en Washington se han terminado.
Si vosotros creéis, entonces podemos dejar de hacer promesas a los trabajadores de América y empezar a cumplir lo prometido: empleos bien retribuidos, asistencia sanitaria asequible, pensiones con las que se pueda contar, y una reducción de impuestos para los trabajadores americanos y no para las compañías que exportan sus empleos al extranjero.
Si vosotros creéis, podemos ofrecer una educación de primera clase a todos los niños y pagar mejor a nuestros profesores y hacer que el sueño de la enseñanza superior sea una realidad para todos los americanos.
Si vosotros creéis, podemos salvar este planeta y terminar con nuestra dependencia del petróleo extranjero.
Si vosotros creéis, podemos terminar esta guerra, cerrar Guantánamo, restablecer nuestra reputación, renovar nuestra diplomacia y, una vez más, respetar la Constitución de Estados Unidos de América.
Ése es el futuro que está a nuestro alcance. En eso consiste la esperanza, eso que hay dentro de nosotros que insiste en que algo mejor nos está esperando a la vuelta de la esquina, a pesar de todas las evidencias en sentido contrario. Pero sólo si estamos dispuestos a trabajar por ello y a luchar por ello. Despojémonos de nuestros temores y de nuestras dudas y de nuestro cinismo. Jactémonos de la tarea que tenemos ante nosotros de rehacer este país, calle por calle, distrito por distrito, comarca por comarca, estado por estado.
Hay un momento en la vida de toda generación en que este espíritu debe abrirse paso, si se pretende dejar nuestra huella en la historia.
Éste es el momento. Ésta es nuestra hora.
Y si vosotros estáis conmigo dentro de siete días, si estáis apoyando el cambio para que nuestros hijos tengan las mismas oportunidades que alguien nos dio a nosotros; si estáis dispuestos a mantener vivo el sueño americano para aquellos que aún tienen hambre de oportunidades y sed de justicia; si estáis dispuestos a dejar de conformaros con lo que los cínicos dicen que debéis aceptar, y estáis dispuestos a alcanzar lo que sabéis que es posible, entonces ganaremos este
caucus, ganaremos estas elecciones, cambiaremos el curso de la historia, y el verdadero viaje, reconciliar una nación y reparar el mundo, habrá empezado de verdad.
Gracias.xi