5. Acciones institucionales y acciones interpersonales que promueven la permanencia escolar
5.1. Acciones de carácter institucional
5.1.2. Encarar un trabajo colectivo para abordar problemáticas
El trabajo en equipo en una institución ocupa un lugar destacado, según Acosta (2006), en la bibliografía sobre gestión educativa. En concreto, Redondo (2006a) señala que trabajar en equipo impulsa las acciones institucionales hacia objetivos comunes. En cuanto al objetivo de la retención escolar, los estudios de Dabenigno y otros (2010) y Jacinto y Freytes Frey (2004) coinciden en que las escuelas que obtienen buenos resultados al respecto se caracterizan por tener un grupo de integrantes que motorizan las acciones tendientes a ello.
Observamos, en la escuela en la que indagamos clases, la consolidación de un grupo de trabajo para afrontar las problemáticas emergentes que, a la vez, permite sostener el compromiso asumido con el proyecto político-pedagógico. Los actores que entrevistamos refieren que los sucesos que ponen en jaque la permanencia escolar se analizan y discuten con otros miembros de la institución. Por ejemplo, ante situaciones que dificultan el trabajo áulico, los profesores pueden recurrir a tutores, preceptores, colegas, asesores pedagógicos o directivos para pensar estrategias de abordaje. Asimismo, los directivos pueden acudir al plantel docente cuando consideran que no pueden manejar en forma individual alguna cuestión. Este modo de trabajo en equipo fue descrito detalladamente por el ex rector de la institución en la entrevista, tal como se muestra a continuación:
“[Es importante] el acompañamiento a ese profesor, no dejarlo solo: hay un preceptor que está
con él […]. Yo les decía [a los docentes] siempre “Ustedes no consideren que el problema que tienen con un alumno es un problema de ustedes […]; [por el contrario,] es un problema de la escuela”. Por lo cual un profesor nunca tiene que ir a abordar solo ese problema. […] Tiene que ser un problema del equipo. [Ante] un problema colectivo, una respuesta colectiva […], me
ha pasado de pibes [alumnos] que no se entendían conmigo […], no llegaba yo a ellos, entonces alguien se ocupaba […]. Como trabajamos en equipos, uno permanentemente [tiene] al profesor,
al preceptor, al coordinador, al asesor pedagógico.”
(Entrevista al ex rector)
En este extracto de entrevista, este directivo destaca el acompañamiento institucional que reciben los docentes ante las dificultades con las que puedan toparse. Al respecto, resalta la necesidad de afrontar estas dificultades como un “problema colectivo” y buscar una solución conjunta. Este tipo de abordaje contrasta con un fenómeno descrito por Poggi (2003): el aislamiento profesional impuesto por las culturas profesorales hegemónicas, que impide que los docentes discutan su tarea, aprendan de las dificultades y conviertan los obstáculos en desafíos. En efecto, en esta institución los problemas con los que se enfrentan
los profesores son abordados en forma grupal, tal como ejemplifican los siguientes extractos de entrevista.
“Veo que [en los alumnos] no hay […] el código del respeto del adulto […] las malas palabras [insultos] […] lo dicen abiertamente y a veces uno no tiene que reaccionar. Eso es lo que el otro
día hablábamos con Paulina [rectora actual]. Porque ellos tienen otra realidad, vienen mal,
vienen drogados […]. [En los trabajos prácticos de su materia] a los [alumnos] que les fue bien
los felicito. […] Eso lo aprendí de Mauricio [ex rector], […] cuando empecé acá […], que tenía dificultad con un alumno.”
(Entrevista al profesor de la Asignatura A) “Hay pibitos [alumnos] que están de fierro [portan armas] todos los días. [Hacer frente a esto] es
un abordaje que es común de todo el cuerpo docente. Es un abordaje institucional.”
(Entrevista al profesor de la Asignatura B) “Acá hay un docente tutor, que […] lleva a la reunión de tutoría los comentarios, conflictos […]
de los distintos docentes […]. Por otro lado, tenés el asesor pedagógico […], le podes pedir
ayuda a él […], y si no, con la Dirección se puede hablar tranquilamente un montón de
cuestiones […]. A mí cuando me pasó lo del examen que a todo el mundo le fue mal [se refiere a
un parcial que solo aprobaron tres de los catorce alumnos de quinto año], le dije al asesor “Che,
me pasó esto, ¿qué hacemos?”. Y después se lo dije a Paulina [rectora actual] […] y ella me decía “[…] a ver, ¿qué es lo que falló?”
(Entrevista a la profesora de la Asignatura C)
En los fragmentos de entrevista previos, los profesores de las Asignaturas A y C relatan situaciones concretas en las que acercaron sus inquietudes a otros integrantes de la escuela. El primero interpeló a los directivos por su incomodidad ante los insultos de los alumnos y por una dificultad específica con uno de ellos; mientras que la segunda lo hizo por las bajas calificaciones que obtuvieron en un examen. Estos ejemplos dan cuenta de una reflexión conjunta con otros actores institucionales acerca de cómo hacer frente a las preocupaciones. A partir de estas consultas, tal como narran, los docentes deciden no reaccionar ante las agresiones verbales de los estudiantes, resaltar lo positivo en el desempeño escolar y cuestionarse el porqué de los resultados de una evaluación administrada. Por su parte, el docente de la Asignatura B, al mencionar la portación de armas como problemática que atraviesan algunos alumnos, refiere también al abordaje institucional que se encara para trabajar con ellos.
Efectivamente, observamos en el trabajo de campo un tratamiento colectivo de las problemáticas. En el cuaderno de notas registramos una reunión entre docentes y directivos llevada a cabo en la sala de profesores, en la cual se debatió qué decisión institucional tomar tras el descubrimiento de que un grupo de alumnos había fumado marihuana durante el recreo en un aula del primer piso. Aunque no participamos de dicha reunión, tomamos nota de su extensión temporal y de la presencia de diversos actores institucionales.
Las acciones descritas muestran que, desde la institución y en consonancia con el proyecto político-pedagógico inclusivo, se promueve que los profesores desarrollen una actitud tolerante y paciente con los alumnos que, en simultáneo, los conduzca a cuestionarse su propia injerencia en los comportamientos de estos. A sabiendas de las situaciones de vida de algunos alumnos, marcadas por experiencias de marginalidad, delincuencia, trayectorias escolares discontinuas, proximidad con la venta de drogas en “El Barrio” y/o consumo propio, estos profesores resuelven destacar lo positivo y brindar contención, a favor de la permanencia escolar.