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3. Metodología

3.5. Procedimiento e instrumentos de recolección de datos

3.5.1. Observación de clases

Desde hace varias décadas, diversos investigadores recalcan el valor de la observación como técnica de recolección de datos en el campo educativo (De Ketele, 1984; Fernández Enguita, 1985; Guber, 2001; Poggi, 1995; entre otros). Específicamente en los estudios de caso, observar clases resulta un medio privilegiado para obtener información durante el trabajo de campo (Stake, 2010). Aun más, de acuerdo con Gloria Edelstein (2011), una de las principales referentes del país en cuanto a la formación docente, este instrumento resulta una vía privilegiada para indagar prácticas de enseñanza, tal como nos propusimos en esta tesis.

Para observar clases en nuestra investigación, decidimos no utilizar guías que prefigurasen categorías sobre las cuales obtener datos. En cambio, concurrimos al aula de quinto año dispuestos a registrar lo que aconteciera, haciendo foco en la unidad de análisis delimitada, esto es, las interacciones entre el profesor y los estudiantes en torno a la lectura y la escritura de contenidos disciplinares.

A lo largo de siete meses –mediados de mayo hasta fines de noviembre del año 2011– realizamos un seguimiento sistemático de las clases en las materias escogidas como casos (Asignaturas A, B y C). En total, presenciamos 39 clases: 11 en la Asignatura A, 17 en la Asignatura B y 11 en la Asignatura C. Respecto de la frecuencia y duración de dichas clases, el plan de estudios de quinto año dispone que a la Asignatura A le corresponde un dictado semanal de dos horas cátedra7, a la Asignatura B dos horas cátedra dos veces por semana y a la Asignatura C tres horas cátedra dos veces por semana. Sin embargo, observamos durante el trabajo de campo que la duración de las clases fue menor a la estipulada. En la Asignatura A, dictada en las primeras horas de la jornada escolar, el docente solía demorar el comienzo de las clases debido a que los alumnos entraban tarde a la institución. Por su parte, los profesores de las Asignaturas B y C –dictadas en las últimas horas–, frente al pedido de los estudiantes, daban cierre a las clases entre quince minutos y media hora antes de completar las horas cátedra correspondientes. Por tanto, de acuerdo con lo que indican las grabaciones de audio,

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el promedio aproximado de horas de clase observadas en la Asignatura A y la Asignatura C fue de 59 minutos y en la Asignatura B de 41 minutos. La Tabla 1 ilustra la duración real de las clases presenciadas en cada materia. Aclaramos al lector que en dicha tabla, y a lo largo de toda la tesis, denominamos Clase 1 a la primera clase observada, y así sucesivamente con las restantes clases.

Tabla 1. Duración de las clases observadas en las asignaturas

Asignatura A Asignatura B Asignatura C

Clase 1 1 h 56 min 55 s 1 h 3 min 9 s

Clase 2 1 h 36 s 37 min 20 s 34 min 52 s

Clase 3 1 h 7 min 53 s 37 min 51 s 1 h 41 min 1 s

Clase 4 1 h 11 min 54 s 48 min 52 s 1 h 17 min 49 s

Clase 5 49 min 57 s 39 min 8 s 1 h 9 min 39 s

Clase 6 40 min 36 s 41 min 32 s 1 h 27 min 14 s

Clase 7 59 min 49 s 45 min 39 s 1 h 12 min 38 s

Clase 8 1 h 4 min 45 s 42 min 18 s 1 h 49 min 16 s

Clase 9 59 min 47 min 10 s 1 h 10 min 42 s

Clase 10 1 h 3 min 31 s 11 min 8 s 53 min 2 s

Clase 11 1 h 38 s 33 min 17 s 55 min 17 s

Clase 12 —— 43 min 6 s —— Clase 13 —— 29 min 41 s —— Clase 14 —— 40 min 48 s —— Clase 15 —— 58 min 4 s —— Clase 16 —— 38 min 21s —— Clase 17 —— 43 min 13 s ——

Total 10 h 58 min 39 s 11 h 34 min 23 s 13 h 14 min 39 s

Otras circunstancias hicieron que se redujera no solo la duración de clases observadas sino también la frecuencia y cantidad de clases presenciadas. Desde los inicios del trabajo de campo, planificamos sostener una presencia sistemática en las clases a fin de observar una progresión secuenciada de las actividades de lectura y escritura desarrolladas en las tres materias de quinto año. Sin embargo, este objetivo se vio obstaculizado por reiteradas suspensiones de clases. Durante nuestra estadía en la institución, fueron suspendidas en total 37 clases por diversos motivos. En su mayoría, estos fueron explicitados por los profesores: ausencias docentes (por licencias, por concurrir a votación de representantes en las Juntas de Clasificación y por razones personales)8, salidas educativas, actividades tutoriales (jornadas colectivas o tutorías en cursos específicos)9, paros docentes, actos escolares (superpuestos con el horario de clases), simulacros de evacuación y tareas de limpieza y desinfección tras jornadas electorales en los que la escuela ofició como sede de votación. En otras ocasiones,

8 El Estatuto docente establece como un derecho del personal docente el goce de licencias, justificaciones y

franquicias. Entre los motivos posibles se encuentran las ausencias por razones particulares, afecciones comunes o largo tratamiento.

9 Bajo esta categoría agrupamos dos actividades: jornadas colectivas para todos los docentes-tutores (que

involucran la suspensión de clases en toda la institución) y tutorías con algún curso en particular en las que un profesor-tutor debe ausentarse de su clase en otro curso.

los docentes de las asignaturas comunicaron directamente a la investigadora la suspensión de clases pero omitieron los motivos, por lo que no consideramos pertinente indagarlos y los clasificamos como “no informados”. En la Tabla 2, contabilizamos las clases suspendidas de acuerdo con los motivos descritos.

Tabla 2. Motivos de suspensión de clases en las asignaturas observadas

Motivos de suspensión Cantidad de clases

Ausencias del docente 15

No informados 6

Salidas educativas 5

Actividades tutoriales 3

Paros docentes 3

Actos escolares 2

Tareas de limpieza y desinfección 2 Simulacros de evacuación 1

Total 37

Tal como muestra la Tabla 2, la mayor cantidad de clases suspendidas se debe a las ausencias docentes. Esto coincide con los hallazgos de investigaciones realizadas en escuelas secundarias con alumnado de sectores socioeconómicos desfavorecidos, que identifican irregularidades en la asistencia a clase de los profesores (Belossi y Palacios de Caprio, 2004; Jacinto y Terigi, 2007; Krichesky y Duque, 2011b; Krichesky y otros, 2008), aunque no especifican los motivos de éstas.

Otro dato que se desprende de la Tabla 2 es que el número total de clases suspendidas (37) se asemeja al número total de clases observadas (39). En concreto, se suspendieron catorce clases en la Asignatura B, trece en la Asignatura C y diez en la Asignatura A. No obstante este elevado número de clases suspendidas, vale aclarar que aquellas ocasionadas por salidas educativas y actividades tutoriales (ocho en total) encuentran justificación en el proyecto político-pedagógico de la escuela, que pauta una diversidad de iniciativas para la inclusión educativa de los alumnos, entre las que se encuentran la propuesta de experiencias didácticas y recreativas fuera de la institución escolar y el seguimiento de las problemáticas de los cursos a través de tutorías (ver subapartado 4.1.2 de Capítulo 4).