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El enfrentamiento en la batalla

In document La Exploracion de La Adoracion (página 31-33)

Algunos líderes de adoración piensan que su enemigo el domingo por la mañana es la congregación. Creen que la gente casi se opone a sus intentos de dejar que resuene la alabanza. En efecto, eso es exactamente lo que ocurre. La gente puede estar tan temerosa de abrir el corazón en alabanza que se endurece contra los intentos del líder de adoración por guiarlos. Los líde- res de adoración a menudo se preguntan: «¿Qué se puede hacer e uando hay una sensación de pesadez en la congregación, como si hubiera fuerzas espirituales reteniendo a la gente para que no entre en lo que su corazón de veras desea?»

La respuesta está en que el equipo de adoración: el líder, el pianista, el organista, la orquesta, el coro y, si es posible, el pastor se debe reunir el sábado por la noche y hacer la lucha espiritual a favor del pueblo de Dios. Si Satanás ha atado al pueblo de Dios en su libertad de alabanza y adoración, enton- ces hay que romper ese impedimento. No es tiempo de ensa- yar música, sino de entrar a la exaltación y atacar unidos los grillos espirituales puestos al pueblo de Dios. Si se hace eso, quién sabe qué podría ocurrir el domingo por la mañana.

Cuando Dios dirige, esta arma también se puede usar para invadir el territorio enemigo. Antes que un grupo evangelis- ta co vaya al vecindario, una sesión de exaltación en alabanza puede preparar la senda para los pies de los que llevan las bue- nas nuevas del Señor.

EXPLORACIÓN DE LA A D O R A C I Ó N

La alabanza también se puede usar en la lucha espiritual cuando es necesario permanecer firme en la posición contra un ataque. Los creyentes no son los únicos que hacen la lucha; Satanás también ataca a la iglesia, o a alguien de ella. Hay que alabar e ir a la guerra; permanecer firmes y alabar a Aquel que siempre da el triunfo a sus hijos.

Una vez que los creyentes estén listos para la lucha por medio de la alabanza, el Señor continuará suministrando los retos para mantenerlos preparados para la batalla. El hizo lo mismo con Israel (Jueces 3:1-2). El Señor dejó a algunos cananeos en la tierra para mantener a Israel alerta y siempre listo para la batalla. Cuando se ve una victoria en la lucha mediante la alabanza, no hay que relajarse y bajar la guardia; otra batalla puede estar muy cerca. Este es el método de Dios para mantener a la iglesia lista a obedecer sus órdenes.

Se ha dicho que «hay necesidad de menos énfasis en el arre- batamiento y más en la captura». Por demasiado tiempo, la iglesia ha estado pasiva, esperando el día cuando será sacada de sus terribles problemas; pero Dios le habla hoy porque quiere levantar una iglesia victoriosa, conquistadora y dominante.

Cuando los filisteos capturaron el arca del pacto, la pusie- ron en el templo de su dios Dagón. A la mañana siguiente se levantaron y hallaron a Dagón caído boca abajo delante del arca. Volvieron a ponerlo en su lugar, pero al otro día, no solo había caído delante del arca sino que también se le habían roto las manos y la cabeza. El arca del pacto es símbolo de la presen- cia y la gloria de Dios, pues por encima del arca la presencia de Dios residía en el tabernáculo del AT. Cuando la iglesia magni- fica el nombre de Dios en alabanza y adoración, los principados y potencias del aire se inclinan ante el señorío de Jesucristo.

Se hace la lucha en alabanza, y se alaba cuando se obtiene la victoria. «¡Consumado es!» es el grito triunfal. Con ese conocimiento, y regocijándose en las batallas ganadas, la igle- sia se presenta delante de Dios no solo con alabanzas sino en adoración.

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¿ Q U É ES LA ADORACIÓN?

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s una tarea difícil tratar de responder esta pregunta, pues hay muchos conceptos de lo que es o no es la adoración y demasiadas interpretaciones de la manera en que se expresa o manifiesta. Muchos se esfuerzan por encontrar una definición adecuada de la adoración. No es difícil definir la alabanza, pero la adoración es otro asunto. Ninguna definición parece expresar de modo adecuado todo lo que es esta última, quizás porque es un encuentro divino y por eso es tan infinita en su profundidad como Dios mismo.

Durante cierto tiempo, he recolectado varias «definicio- nes» de la adoración. Aunque son solo un intento de expresar con palabras lo que es esencialmente un sentimiento, debie- ran, con todo, ayudar a la comprensión de la esencia funda- mental de la adoración.

1. La adoración es una conversación entre Dios y el hom- bre, un diálogo que debiera mantenerse siempre en la vida del cristiano.

2. La adoración es ofrendar a Dios e incluye toda la vida dándole el sacrificio que pide: todo el ser del hombre.

EXPLORACIÓN DE LA ADORACIÓN ¿ Q U É ES LA ADORACIÓN?

3. La adoración es la reacción afirmativa de los creyentes a la revelación del Dios trino y uno. Para el cristiano, cada acto de la vida es adoración, cuando se hace con el amor que responde al amor del Padre. La vida debe ser una adoración constante, pues se puede decir que la adora- ción provee el metabolismo para la vida espiritual. 4. La adoración es el resultado de la comunión de amor

entre el Creador y el hombre, y es el punto más elevado que el hombre puede alcanzar en respuesta al amor de Dios. Es el propósito primordial y principal del llama- miento eterno del hombre.

5. La adoración es la expresión de amor, reverencia y ala- banza del corazón del creyente a Dios con actitud de reconocimiento de su supremacía y señorío.

6. La adoración es un acto del hombre redimido, la criatura, hacia Dios, su Creador, por el cual su voluntad, intelecto y emociones responden agradecidos y con reverencia, honra y devoción a la revelación de la persona de Dios, expresada en la obra redentora de Jesucristo, mientras el Espíritu Santo ilumina la palabra escrita de Dios. 7. La adoración significa «sentir en el corazón». También

es la expresión debida de lo que se siente.

8. La verdadera adoración y la alabanza son «la maravilla reverente y el amor abrumadoD> en la presencia de Dios. 9. La adoración es la capacidad de magnificar a Dios con

todo el ser, espíritu, alma y cuerpo.

10. El meollo de la adoración verdadera es el derramamiento sincero del ser interior sobre el Señor Jesucristo con devoción afectuosa.

11. La adoración es fundamentalmente el Espíritu de Dios dentro del creyente que se comunica con el Espíritu en la Deidad.

12. La adoración es la respuesta del Espíritu de Dios en el creyente al Espíritu en él por el cual responde: «Abba, Padre».

13. La adoración es la actitud normal ideal de una criatura racional en buena relación con el Creador.

14. La adoración es amor extravagante y obediencia extrema. Estas definiciones son todas muy buenas y proporcionan discernimiento en cuanto a la adoración; pero todas parecen un poco deficientes. Una vez oí decir a mi suegro, Morris Smith: «La verdadera adoración no es susceptible de definición; solo se puede aprender por experiencia». Es muy cierto, pues Dios nunca se propuso que la adoración fuera un tema para los tex- los de enseñanza, sino que fuera la comunión con Dios experi- mentada por sus amados.

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