• No se han encontrado resultados

El escenario de mitad de siglo

Sin pretender abarcar este período, ya que requeriría de una inves- tigación histórica particular, planteamos sucintamente los lineamientos de ciertas particularidades.

A lo largo del siglo XX los estudios jurídicos atravesaron diferentes

momentos, en particular en el plano del convulsionado clima universitario y político en general. El gobierno peronista (1945-1955) resultó especial-

13. Se recibió en la UNLP en 1937, donde se doctoró en 1941 con un estudio sobre la Declaración unilateral de la voluntad como fuente de las obligaciones. Se desempeñó como profesional y docente hasta 1946, año en que renunció a las cátedras de Dere- cho Civil y Notarial. Luego de septiembre de 1955, fue reincorporado como docente, dictando Derecho Civil, disciplina en la que especializó publicando su Tratado de Dere- cho Civil. También publicó un estudio sobre El Plan económico del presidente Roosevelt, la Síntesis jurídica de la estipulación por otro o para otro y otros artículos.

14. Presentó la renuncia en septiembre de 1962 por considerar que el presidente Guido se había apartado de la legalidad constitucional al comportarse como un presidente de facto y no con las facultades que le asignaba la Ley de Acefalía. En 1983 el presidente Raúl Alfonsín lo nombró miembro de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) y participó en el informe Nunca más. Hay quien ha advertido en los jueces Imaz y Colombres la influencia de la filosofía jurídica de Carlos Cossio.

mente conflictivo para el mundo universitario, como vimos en las breves biografías presentadas en el apartado anterior, y consideramos que es un período que debe aún ser estudiado y profundizado respecto a la vida universitaria, en particular de esta Facultad.

Los comienzos de la década del sesenta encontrarían una revalori- zación de la investigación en todos los campos universitarios, con una serie de debates con relación a la universidad y los procesos de renova- ción social, dentro del ideario desarrollista y su optimismo con respec- to a los mismos. Entre 1955 y 1966 gran parte de los debates y discusio- nes en el ámbito universitario se congregaron en torno a la temática de la «modernización», la cual significaba, en ese contexto, inclusión de las prácticas de investigación entre las actividades académicas.

En esta década las grandes transformaciones modernizadoras lle- garon a la Universidad, bajo la inspiración de la Reforma Universitaria de 1918 (gobierno tripartito, autonomía y monopolio estatal en la ense- ñanza), destacándose el compromiso de cambio que la universidad tenía con la comunidad, en particular con los sectores más desfavorecidos. En nombre de esa identidad reformista, la universi- dad fue concebida como un instrumento legítimo y apto para esta transformación: de ahí la necesidad de generar conocimiento social- mente útil y extensible (Chama, 2002: 90).

Como expresara Berizonce décadas después:

algunos de nosotros, por contingencia del destino, forma- mos parte de una generación elegida, que tuvo el privilegio de pasar por las aulas en la década de oro de mediados de los años 50 y 60, podemos destacar a Amilcar Ángel Merca- der,15 Bartolomé A. Fiorini y Santiago Carlos Fassi quienes

15. Se recibió de abogado en La Plata. En 1918 fue secretario de un Juzgado Civil y Comercial de la Plata (1918-1921). En 1942 presidía la Asociación de Abogados de La Plata. Publicó Los poderes de la Nación y de las provincias para instituir normas procesales (1939), El silencio en el proceso (1940), La acción, su naturaleza dentro del orden jurídico (1944), El abuso del derecho en la reforma del Código Civil Argen- tino (1944), trabajos técnicos que lo mostraban como estudioso de los problemas prácticos del Derecho. No bien depuesto Perón, fue nombrado miembro de la Supre- ma Corte de la Provincia, donde se desempeñó entre 1955 y 1958. En 1963, el Presidente Guido lo designó Procurador del Tesoro de la Nación, cargo que mantuvo con el gobierno de Illia quien lo propuso para juez de la Corte en lugar de Bidau. Fue nombrado en 1965 y quedó cesante en junio de 1966 con el resto de sus colegas.

trascendieron su tiempo. Ellos nos pusieron en guardia con- tra toda cultura de satisfacción, nos previnieron de la falsa fe «economicista», nos insuflaron de un pensamiento de hon- do contenido humanista, solidario de rostro más humano. Nos enseñaron que el derecho es el mejor y más acabado instrumento para la convivencia humana. (Berizonce, 1997)

En esta época, se destacaron docentes como Lino Palacio, Spota y Mafía que se constituyeron en doctrinarios; Masi, Ozafraín, Ghione y Cortina, quienes elaboraron un Proyecto de Procedimiento Penal de la Provincia; Ouviña y Molinario que imaginaron un modo diverso de estudiar los Códigos; así como Gordillo en el Derecho administrativo y Jiménez de Asúa con su Proyecto de Código Penal, y otras figuras más, como Julio Cueto Rúa, Ernesto Garzón Valdez, Carlos Santiago Nino y Eugenio Bulygin.

La fuerte alianza entre universidad y compromiso social de los se- tenta también se sintió en la investigación. Por ejemplo, en el año 1974 desde la cátedra de Sociología, materia que se encontraba ubicada en el último año de la carrera, bajo la titularidad del profesor José Elmo Claros Romero, se iniciaron algunos trabajos de investigación orienta- dos a buscar respuestas sobre la «especialización» en curso.

Los Institutos constituyeron parte de la historia de la Facultad des- de su fundación y algunos trabajos de investigación alcanzaron inclu- so proyección nacional, pero, en líneas generales, tuvieron vaivenes en su funcionamiento (González, M., 2006). Surgieron algunos que perviven aún hoy, cada vez con mayor cantidad de trabajo en investi- gación y docencia, por ejemplo, sobresale la figura de «investigado- res netos como Eduardo Schaposnik y su ejemplar Instituto de los 70, imaginando la Integración Latinoamericana» (Domenech, 1997:188). La dictadura establecería un quiebre en la universidad argentina, visualizado en los planes de estudios de corte tradicional, con fuerte contenido prescriptivo, además de en el desplazamiento de los docentes lúcidos y críticos. El regreso a la democracia supondría, pues, la necesi- dad de rever las relaciones de autoridad en todas las áreas, por eso, lo que hubiera sido creado durante la dictadura, debía ser revisado. No bastaba con crear nuevas normas o recuperar viejas tradiciones demo- cráticas, sino que era necesario intervenir sobre las prácticas desde otro lugar. Por ejemplo, la carrera docente apareció en la FCJyS, como en

otras Facultades, como una instancia institucional privilegiada para inci- tar al cambio, pero tuvo un breve período de existencia durante el deca- nato de Quiroga Lavié (1984-1987) (Cardinaux y Bianco, 2005).

Segundo caso: la regulación de la investigación en la

Outline

Documento similar