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Una escritura específica

In document Vaschetto Emilio Comp - Psicosis Actuales (página 111-117)

Se trata de una escritura original creadora de mundos extraños y fantásticos. Ella encuentra su fuente en un proceso develado por Roussel en su última obra Cómo escribo algunos de mis libros, que cons­ tituye una suerte de testamento literario. Este procedimiento apare­ cía como la esencia de su arte y como su única invención verdadera. Es a ella que él confía, en última instancia, la carga de representarlo en relación a la posteridad.

Aquí tenemos cómo él lo presenta. "Yo elegía dos palabras casi iguales (haciendo pensar en los metagramas). Por ejemplo billard [billar] y pillard [ladrón]*. Luego adjuntaba allí palabras parecidas pero tomadas en dos sentidos diferentes, y obtenía así dos frases casi idénticas.

En lo que concierne a billard y pillard las dos frases que obtuve fue­ ron estas:

1) Les lettres du blanc sur les bandes du vieux billard. [Las letras blancas sobre los bordes del viejo billard] 2) Les lettres du blanc sur les bandes du vieux pillard. [Las cartas blancas sobre las bandas del viejo ladrón].

En la primera, "lettres" [letras] estaba tomada en el sentido de "signos tipográficos", “blanc" [blanco] en el sentido de tiza y “bandes" [bandas] en el sentido de "borde".

En la segunda, “lettres" [letras] estaba tomada en el sentido de "cartas", "blanc" [blanco] en el sentido de "hombre blanco" y “ban­ des" [bandas] en el sentido de "hordas guerrilleras".

A partir de las dos frases encontradas, se trataba de escribir un cuento pudiendo comenzar por la primera y terminar por la segun­ da.

Ahora bien, era en la resolución de ese problema que yo agotaba todos mis materiales."

Para generar el cuento progresando desde la frase inicial a la frase final, Roussel no encuentra inspiración más que en las imágenes sali­ das de nuevas homofonías. Él elegía una palabra, después la religa­ ba a otra por la preposición a; y esas dos palabras, tomadas en un sentido distinto que el sentido primitivo, le proveían de una creación

N.T. Se conservan las palabras en francés para mostrar el juego homofónico

que el autor realiza con las mismas. 121

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nueva. Propone numerosos ejemplos. Nos trae primero uno de los más simples. Roussel se otorga las palabras siguientes: Círculos a rayos. Él los entiende primero en su sentido más corriente: el de un redondel y el de trazos geométricos. Busca enseguida qué otro senti­ do podrían poseer esas palabras. Aparecía entonces que el círculo se entiende también como un club* y que los rayos pueden ser de glo­ ria. A favor de esta aproximación, inventa el club de los incompara­ bles. La más célebre creación de Roussel vuelve un poco más com­ plejo este método. Se trata de "la statue de Vilote, faite en baleines de cor­ set, roulant sur des rails en mou de veau et portant sur son socle une ins­ cription relative au duel d'un verbe grec"'" ["la estatua del ilota, hecho por varillas de corsé, rodando sobre rieles en carnes flácidas y lle­ vando sobre su base una inscripción relativa al plural de un verbo griego"]. Ella encuentra su origen en las palabras siguientes:

"1) Baleine (mammifère marin) à îlot (petite île), [Ballena (mamífero marino) a islote (pequeña isla)]; 2) Baleine (lamelle) à ilote (esclave Spar­ tiate), [Varilla (lámina) a ilota [esclavo espartano]; 1) duel (combat à deux) à accolade (deux adversaires se réconciliant après le duel et se donnant l'accolade sur le terrain), [duelo (combate de dos) a abrazo (dos adver­ sarios se reconcilian luego del duelo y se abrazan en el terreno]; 2) duel (temps de verbe grec) à accolade (signe typographique), [duelo (tiem­ po del verbo griego) a llave (signo tipográfico)]; 1) mou (individu veule) à raille (ici, précise-t-il, je pensai à un collégien paresseux que ses camarades raillent pour son incapacité), [débil (individuo apático) a burla (aquí, precisa, yo pensaba en un colegial perezoso que sus camaradas burlaban por su incapacidad)]; 2) mou (substance culinaire) à rail (rail de chemin de fer) [bofe (sustancia culinaria) a riel (riel de camino de hierro)]". De estos tres acoplamientos de palabras nació la imagen más conocida de Impresiones de África.16

"El procedimiento evoluciona, continúa Roussel, y fui conducido a tomar una frase cualquiera, de la cual extraía imágenes dislocán­ dola, un poco como si se tratase de extraer los dibujos de un jeroglí­ fico". La frase: "Tu n'en auras pas" *** ["Tu no lo tendrás"] le da la frase "Dune en or a pas(a des pas)" ["Duna de oro tiene pasos (tiene pasos)"].

N.T. Círculo (cercle) tiene en francés varios sentidos, entre ellos el de "club", como lugar de concurrencia de personas.

N.T. Se conserva la frase en francés para demostrar el juego que el autor reali­ za con el sentido de las palabras.

16 R o u s s e l , R.: Comment j'ai écrit certains de mes livres, o.c., p á g s . 14-15.

*** N.T. Se conservan las palabras en francés para indicar el juego homofónico

De ahí forma la imagen de un poeta besando las huellas de los pasos sobre una duna.

Remarca que su procedimiento es "pariente de la rima", ya que en los dos casos "hay creación improvisada debida a las combinaciones fonéticas"17.

La fabricación comporta tres fases: primero la búsqueda de juegos de palabras o de frases con doble sentido, luego el establecimiento de una trama lógica uniendo los elementos disparatados; por último la redacción tan realista como posible, con el máximo rigor, del texto definitivo.

Si Roussel debe ser considerado como uno de los grandes adver­ sarios de la retórica clásica, es porque él produjo una obra poética fundada sobre un esfuerzo por separar el significante de la enuncia­ ción. Deseaba no utilizar otros materiales más que los salidos del len­ guaje mismo. Si busca en la homofonía el principio generador de sus mundos imaginarios, lo que intenta es borrar el acto del sujeto en la creación. Su procedimiento deseaba hacer tabula rasa de toda inspi­ ración espontánea.

La elección del autor interviene sin embargo en las frases y en las palabras iniciales. ¿No es en este punto que la singularidad del suje­ to peligra por introducirse? Roussel intenta cuidarse de introducir la singularidad del sujeto, tomando fragmentos del lenguaje tan insig­ nificantes como posibles. Con respecto a esto, él precisa: "Yo usaba no importa qué cosa": la dirección de su zapatero, una publicidad de un aparato, un título de un libro, versos de Víctor Hugo, etc.18

A partir de proposiciones cualesquiera, Roussel creaba con rigor nuevos mundos. Una escritura de pura lógica se encuentra en el hori­ zonte último de su proyecto. La esencia del proceso, remarca él mismo, consiste en "hacer surgir especies de ecuaciones de hechos" que se trata de "resolver lógicamente". Entre todos los juegos de palabras burlonas compuestos por sus adversarios concernientes a Locus Solus , el título de uno de sus libros, cita Loufocus Solus, gugus solus, Locus Saoulus, etc., "hay uno que falta, afirma él, y que, me parece, merece­ ría ser hecho, es Logicus Solus."19 La lógica se caracteriza, como todo discurso científico, por no poder instaurarse más que sobre una ten­

tativa de sutura del sujeto del inconsciente. -o

De una manera diferente de la de Joyce, no tan radical, Roussel ñ aparece "desabonado del inconsciente". Él rompe la conexión S^-S2, § no como el irlandés, cortando el alma del sueño, y colocando el acen- £

17 Ibid., pág. 23. 18 lbid., pág. 21-22. 19 Ibíd., pág. 24. 123 sa iv rn :

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to sobre el significante unario; sino a la inversa, borrando el signifi­ cante que representa al sujeto, y exaltando una función de represen­ tación acéfala. El procedimiento apunta a producir el significante a partir de significantes cualesquiera bajo los que Roussel intenta borrar su enunciación. Sus textos simulan el cifrado de un sueño, pero de un sueño en el cual el contenido latente se sostiene en frag­ mentos de lenguaje insignificantes. Ellos resultan de un cifrado vacío. El lector va a encontrar solamente un proyecto estético. Cuanto menos de lo real esté inmerso allí, más acabado estará para Roussel: "en mí -afirma él- la imaginación es todo". Él se ocupa de precisar en relación a esto que de todos sus viajes, no extrajo nada para sus libros.20 Efectivamente no son solamente sus viajes, sino todo rastro de su historia, de sus opiniones o de sus ideales que se esfuerza por mantener alejado de su obra. Cuando a pesar de todo, alguna cosa se encuentra inmersa en su obra, es particularmente anodina, a la manera de la dirección de su zapatero. El escritor posee como el hom­ bre el gusto por el silencio y el secreto. Uno y otro no se aproximan más que ocultándose. Los escritos de Roussel se parecen a sueños facticios generados, no por el deseo del sujeto, sino por un trabajo autónomo de la letra.

Sin embargo ni el deseo del autor, ni un equivalente del signifi­ cante unario, podrían estar ausentes en una obra tan original. Es cier­ tamente en el proceso mismo que hay que buscar sus incidencias. No es más que en una referencia al proceso que Roussel se presenta como inventor y como un maestro: "Se trata, escribe él, de un proce­ dimiento muy especial. Y, este procedimiento, me parece que es mi deber revelarlo, ya que tengo la impresión que escritores futuros podrían quizá explotarlo con frutos."21 Es hacia la edad de treinta años donde tuvo la impresión de haber encontrado su camino gracias a las "combinaciones de palabras". Seguramente su escritura, a la cual él consagra su existencia, viene al lugar de síntoma. Ella locali­ za su goce de manera obligada: su procedimiento exigía que le sea consagrado un tiempo considerable. Sus obras demandaban muchos esfuerzos. "Yo sangro sobre cada frase", confía Roussel. Todo condu­ ce desde ese momento a considerar que en Roussel, el procedimien­ to posee una función de suplencia, que le permite enlazar el nudo de manera que lo simbólico pueda limitar lo imaginario y lo real. La estructura parece entonces poder escribirse así:

nudo borromeo

Interviniendo en el punto del error, el procedimiento coloca un punto de detención al deslizamiento de lo simbólico. El procedimien­ to ocupa el lugar de síntoma. Sin embargo no logra un anudamiento borromeo de los elementos de la estructura: esta última, a la manera de Joyce, conserva la huella de su falla. El procedimiento posee, en efec­ to, una curiosa deficiencia: se detiene delante de los nombres propios. Que Roussel no haya tenido imaginación en relación a esto es sor­ prendente, remarca su biógrafo, "pero que no haya buscado por un 'procedimiento' cualquier forma de remediar esto, de su 'juventud' a su madurez, es más sorprendente aún".22 El texto que entregaba Roussel al impresor, contrariamente a lo que habríamos podido espe­ rar de un hombre tan meticuloso, no estaba terminado: en un gran número de ocurrencias, él dejaba en blanco los nombres de sus perso­ najes, no completándolos más que sobre el texto impreso, o pidiendo al regente de la imprenta de hacerlo él mismo, pero, en ese caso, los reemplazaba casi siempre por otros nombres que los que le habían sido sugeridos.23 Es de destacar que con los significantes más propios a evocar el rasgo unario, el procedimiento se encuentra puesto en difi­ cultad, y que en esta sola circunstancia Roussel apela a una ayuda exterior. Sabemos que los nombres propios permanecen casi iguales en todas las lenguas, de manera que ellos poseen la característica de no traducirse, y esta propiedad revela su afinidad con el signo y la desig­ nación directa del significante como objeto. El patronímico no condu­ ce con él al sentido del objeto, afirma Lacan, "pero algo que es del orden de una marca aplicada de alguna manera sobre el objeto, super­ puesta a él".24 Esta característica le parece deber ser encontrada en una relación fundamental con la escritura, lo que lo conduce a subrayar sus afinidades con el rasgo unario. El procedimiento de Roussel conserva, por consecuencia, la huella de lo que él remedia: la carencia del signi­ ficante para representar al sujeto ante otros significantes.

22 C a ra d e c , E: Vie de Raymond Roussel, o.c., pág. 64.

23 Ibid., pág. 101.

24 L a c a n , J.: El seminario, Libro 8, La identificación, Clase del 20 de diciembre de

1961, Paidós, Bs. As., 1998. 125 P s i c o s i s a c t u a l e s

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Existe sin embargo una excepción remarcable: uno de sus perso­ najes de Impresiones de África, un imitador habilidoso, una imagen de Roussel, posee un patronímico no solamente generado por el proce­ dimiento, sino que podría valer como nominación del procedimien­ to mismo, se trata de "Bob Boucharessas". En esta "bouche à ressasse"' ["boca que repite palabras"], en la cual la homofonía constituye el ali­ mento, se dejaría ver la vacuidad del cifrado operado por el procedi­ miento. Es porque Roussel debe elaborarlo para representarlo y para localizar su goce, que él puede funcionar para producir una especie de auto-nominación. Ésta, además, podría valer como seudónimo de su autor. Por el contrario, desde que el procedimiento se separa de sí mismo, y se encuentra confrontado a lo que más suplía -la función del significante que representa la singularidad del sujeto-, entonces una dificultad surge y porta la huella del error de la estructura. Las imágenes "repetitivas", ancladas en la homofonía, reposan sobre una estética fundada sobre la purificación de la escoria del sujeto en el lenguaje.

Además, si el proyecto de Roussel consiste en borrar de sus escri­ tos el sujeto de la enunciación, de manera tan radical como posible, en provecho de un auto-engendramiento del texto por la letra, pare­ ciera que su obra entera, a la manera de la obra de Joyce, testimonia del error al que suple. El ensamblado que realiza el irlandés con sus escritos no restaura plenamente la función narcisista: lo que está en juego es para él un goce privado de la letra, que no retiene en nada el inconsciente del lector 25; mientras que para Roussel subsiste en su obra una propensión del símbolo a emanciparse que testimonia del error primero, y no atrae la atención del inconsciente del lector. Si ellos son distinguidos como ilegibles, es porque uno y otro, aunque de manera no semejante, se encuentran desabonados del inconscien­ te. El trabajo de conexiones significantes producido por Roussel genera sentido, pero su esfuerzo por reducir el texto al S2, borrando el soporte de la enunciación, no decanta más que significaciones va­ cías. Sus novelas desbaratan toda interpretación.

Por otro lado, bordeando sus cuentos con dos frases que se refle­ jan casi en espejo, el procedimiento de Roussel inscribe en el texto la función de límite y de anudamiento que le es inherente. La analogía no puede dejar de aparecer con el Finnegans Wake que finaliza por una frase inacabada continuada en la primera línea de la obra. El

N. T. Se conserva la palabra en francés para mostrar el juego homofónico entre Bob Boucharessas y bouche à ressasse.

25 L a c a n , J.: "Joyce el síntoma I", en Joyce con Lacan, Uno por Uno 44, EOLIA,

anudamiento es diferente: Roussel toma un mundo de imágenes entre sus frases reflexionadas; mientras que la frase interrumpida de Joyce es homogénea al suspenso de la significación inherente a su texto. De la escritura de Roussel se impone al lector una profusión de lo imaginario, testimoniando el lugar excepcional tomado por esta dimensión, en razón de su estrecho anudamiento a lo real. “En mí, afirma, la imaginación es todo". Nada de esto en Joyce: es el goce de la letra que se percibe ahí de manera evidente. En su caso es lo sim­ bólico que se encuentra con lo real de manera no borromea.

Que la escritura de Roussel le haya permitido suplir el error de su estructura, encontramos la confirmación en el hecho que, cuando él se suicida el 14 de julio de 1933, había dejado totalmente de escribir.26 No esperaba más, desde uno o dos años, que "un poco de alegría des­ pués de la muerte"27.

Sin duda Roussel presentaba numerosos rasgos obsesivos, que podían inducir a considerarlo como un neurótico, lo que parece haber sido la hipótesis de Janet, aunque haga mención a un momen­ to de delirio y a un episodio melancólico. Sin embargo esta hipótesis no parece pertinente cuando el discernimiento de la estructura psi- cótica, por fuera del desencadenamiento, llega a fundarse sobre la puesta en evidencia de los errores del nudo borromeo y de las suplencias correspondientes.

Con respecto a esto, una nueva clínica diferencial queda por hacer28. No parece posible hoy esbozarla más que ejercitándose pri­ mero en reconocer los errores de la estructura, manifestados por un anudamiento mal asegurado, de una de las dimensiones de lo RSI a otra; esforzándose luego por discernir qué modo de suplencia está puesta en juego.

Tr a d u c c ió n: Carolin a Alcuaz

26 Caradec, F.: Vie de Raymond Roussel, o.c., pág. 379.

27 Roussel, R.: Comment j'ai écrit certains de mes Iivres, o.c., pág. 35.

28 Las hipótesis según las cuales los errores del anudamiento de la estructura, reposan en Joyce, sobre una liberación de lo imaginario, y en Roussel, sobre una liberación de lo simbólico, llaman al examen de una tercera posibilidad: la de dónde se localizaría lo real en el cual la conexión no estaría inicialmente asegurada. Es lo que Geneviève Morel pone en evidencia con Ven: en el caso de esta mujer, parece que el travestismo masculino, haciendo barrera contra el transexualismo, opera como una suplencia a la forclusion de la significación fálica. (Morel, G., Un cas de transvestisme féminin [Un caso de travestismo

femenino], en ECF, 1995, 30, págs. 20-26). 127 P s i c o s i s a c t u a l e s

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