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eyati"Esta descripción del estadio del espejo hace de la psicosis el estado natural del sujeto. La metáfora pater na resolvería esa hiancia del estadio del espejo por la significación fálica. Y cuando la metáfora paterna no funciona, habría elisión de la significación fálica y retorno a la hiancia mortífera". (J.-A. M iller)1
Conceptos
En "De una cuestión preliminar..." Lacan hace una notable obser vación acerca de la explicación que Freud da sobre la reconciliación de Schreber, en la culminación de su delirio, con la idea de transfor marse en mujer, emasculación mediante. La cita a la que me refiero es: "Creemos poder decir que Freud aquí faltó a sus propias normas y del modo más contradictorio, en el sentido de que acepta como momento de viraje del delirio lo que rechaza en su concepción gene ral, a saber, hacer depender el tema homosexual de la idea de gran deza...".2 Para seguir el argumento hay que recordar que muy tem prano en su obra, pero sobre todo a la altura de su análisis de las Memorias 3 de Schreber, Freud señaló que el delirio paranoico era una defensa contra la pulsión homosexual. Eso puede leerse, por ejemplo, en las contradicciones a una única afirmación inconsciente "yo (un hombre) lo amo (a un hombre)", cuyo tratamiento defensivo y retó rico dará como resultado uno u otro tipo de delirio. Los cuatro tipos * * Elena Levy Yeyaties médica especialista en psiquiatría. Psiquiatra de guardia
del Hospital Alvear. Miembro de la Fundación Descartes. Analista practicante de la Escuela de la Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, [email protected]
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M ille r , J.-A. y otros: La psicosis ordinaria, ICBA-Paidós, Bs. As., 2003, pág. 268.2 La ca n, J.: "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psico sis", en: Escritos, Siglo Veintiuno editores, México, 1993, pág. 549.
3 Freud, S.: "Observaciones psícoanalíticas sobre un caso de paranoia (Caso
Schreber)" (1911), en: Obras Completas, t. II, Biblioteca Nueva, Madrid, 1973. 65
P sic o sis a c t u a l e s
E l e n a L e v y Y e y a t i
más conocidos de delirios que se derivan de la negación de la frase son: persecutorio, celotípico, erotómano y megalómano. A partir de la relectura de esa tesis Lacan va a sostener que la conclusión freu- diana, según la cual Schreber se reconcilia con la idea de transfor marse en mujer al verse compensado por el delirio de grandeza de ser la mujer de Dios, es contradictoria. Lacan propone que la expli cación debe buscarse en el hecho de que "el verdadero resorte del vuelco de la posición de indignación, que provocaba primeramente en la persona del sujeto la idea de la Entmannung: es muy precisa mente que entre tanto el sujeto había muerto".4
Lacan ve en ese fenómeno, correlativo del momento de desenca denamiento de la psicosis de Schreber, el índice de la regresión tópi ca a la "hiancia mortífera del narcisismo", como la llama Miller5. La dinámica de lo imaginario, en tanto que mortífera, se manifiesta en las tentativas suicidas, los estados catatónicos e incluso en los dichos del sujeto: por ejemplo, Schreber decía haber leído la noticia de su muerte en los diarios; se veía como un cadáver leproso conducido por otro cadáver leproso. Esta fenomenología constituye el resultado de una dinámica: la elisión fálica, resultante de la forclusion, es supli da por una regresión imaginaria. La elisión fálica no es la falta de un atributo en la imagen del cuerpo en el espejo, sino que es el efecto de la ausencia de la condición de posibilidad del goce fálico -el cual debe entenderse como un efecto fuera-de-cuerpo-, que provoca una regresión al modo de funcionamiento imaginario, cuyos efectos sí se localizan en el cuerpo. A partir de ese momento de viraje Schreber puede soportar, y esperar, su transformación en mujer.
En Lógica del delirio, Ma levai6 sostiene la importancia funcional de la observación de Lacan que estoy comentando, o sea que antes de producirse la aceptación de su transformación en mujer, el sujeto Schreber había muerto. Maleval sostiene que la muerte del sujeto, entendida en un sentido dinámico, y no necesariamente traducida en comportamientos (pasajes al acto, automutilaciones, asesinatos), per tenece al trabajo del delirio. Dice Maleval: "En el transcurso de su delirio dicho estado (en el que Schreber se creía muerto y putrefacto) constituyó 'la mayor angustia', el peligro más temido: el temor de hundirse en la imbecilidad y que los rayos divinos lo 'dejaran plan tado'."7 Maleval sostiene la hipótesis, a propósito del cambio de posi-
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Laca n, J.: "De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psico sis", op. cit., pág. 549.
Miller, J.-A. y otros: La psicosis ordinaria, op. cit.
Maleval, J. C. Lógica del delirio, Serbal, Barcelona, 1998.
ción necesario para el apaciguamiento subjetivo, según la cual los que resultan particularmente modificados son los ideales anteriores del sujeto. En Schreber, por ejemplo, el cambio es muy notable: antes del desencadenamiento él era un libre pensador y después se convir tió en creyente y edificador de un nuevo sistema religioso. A partir de que el sujeto consiente "en un cierto renunciamiento, sobreviven huellas del fenómeno: emergencias de un nuevo apellido, sentimien to de una conmoción decisiva, modificación radical de los ideales, certeza de la realización de un asesinato de almas, construcción de una nueva filiación, etc." 8 Para el sujeto esa muerte es correlativa de la deslocalización fálica del goce.
La enseñanza (auto)terapéutica que Maleval extrae de este fenó meno es que si el sujeto supera el 'dejar plantado' y se sobrepone a la prueba, dejaría de tener una actitud pasiva ante los mensajes de lo real. "Este momento de transición es necesario siempre, sin duda,
para que las construcciones del delirio adquieran consistencia..." .9
Mientras no se cumpla ese momento de reconciliación con lo que es rechazado por los ideales, no podría alcanzarse una nueva estabili dad mediante alguna invención delirante, y los fenómenos de la des composición imaginaria mantendrán sumergido al sujeto en la angustia y el riesgo del pasaje al acto. La muerte del sujeto constitu ye un momento de desanudamiento de la estructura subjetiva, reque rido lógicamente para un anudamiento corrector a posteriori.
Dejaré solo mencionado que, a diferencia de Maleval, otros auto res han querido ver en lo que se llama la muerte del sujeto, todo aquello de lo que dan testimonio los fenómenos intrusivos que pade cen algunos psicóticos: si la iniciativa viene del Otro, entonces el psi- cótico está muerto (como sujeto de autoafirmación).
Teniendo presentes estas indicaciones teóricas, voy a analizar lo que enseña la dificultad de un sujeto para producir un viraje hacia alguna forma de estabilización luego del desencadenamiento de su psicosis.